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Tema 9 – La herencia y el medio ambiente: Teorías explicativas del binomio herencia-medio ambiente. Métodos para apreciar la influencia de la herencia y el medio ambiente. La intervención desde el ambiente.

1. PRINCIPALES FACTORES QUE INTERVIENEN EN EL DESARROLLO

Como sabemos, el desarrollo no es el resultado de un solo factor o tipo de factores, al contrario se considera que son múltiples los factores que intervienen en éste. Aunque exis­ten diferentes clasificaciones nosotros nos vamos a referir a ellos como factores genéticos o de naturaleza interna, y ambientales o de naturaleza externa.

Han sido numerosísimas las manifestaciones y los estudios que a lo largo de la evo­lución de las Psicología como ciencia se han explicitado, y también son muchos los proble­mas que nos podemos encontrar cuando queremos reflexionar sobre las implicaciones que conlleva el proceso de desarrollo psicológico y el conocimiento de sus características.

HERENCIA-MEDIO: CARÁCTER DE CADA ELEMENTO EN EL DESARROLLO.

¿Está nuestro futuro determinado desde el nacimiento por las muchas características que heredamos de nuestros padres y antecesores? ¿Es cada uno una tabula rasa, una “hoja de papel en blanco” que espera ser escrita por los padres, profesores y por las experiencias de la vida, para terminar siendo su creación? Si pudiéramos responder con claridad a estas dos preguntas que se hacen Papalia y Wendkos (1978) sin importar el devenir histórico y las diferentes corrientes de pensamiento, estaríamos ante la solución de una de las cuestiones que más han preocupado a lo largo de los tiempos a los estudiosos del comportamiento humano.

Históricamente se han ocupado los psicólogos del papel que han desempeñado en el desarrollo la herencia y el medio ambiente. Por un lado, encontramos a los ambientalistas que defienden el papel preponderante del ambiente en el desarrollo, rechazando la postura de los innatistas que mantienen que el desarrollo psicológico de los individuos viene determi­nado en los genes. Esta polémica resulta vana y estéril, por cuanto sólo contribuye en la bús­queda de un consenso a la aparición de una corriente dualista que se pierde en la atribución de un porcentaje de influencia de cada uno de los factores -genéticos o ambientales- en la identidad psicológica del desarrollo individual. Los defensores de esta última postura dedi­caron todos sus esfuerzos a la averiguación y determinación de una fórmula que cuantificara qué porcentaje correspondía a cada uno de los factores.

De manera general, hoy se reconoce la importancia de la interacción que existe entre la herencia y el medio ambiente. Baste unos ejemplos para mostrar las consecuencias de esta interacción: sabemos que hay conductas motoras tales como gatear, caminar o correr que su­ceden secuencialmente de acuerdo con la edad del individuo, lo cual demuestra la importan­cia que la herencia tiene como proceso madurativo.

Sin embargo, el medio interfiere en ese proceso de maduración, evidenciando su importancia. Los bebés de los indios Hopi se man­tienen durante el primer año de vida en unas cunas tan estrechas que impiden mover brazos y piernas libremente, siendo capaces de caminar, sin embargo, a la misma edad de otros niños y niñas que no han estado restringidos (Dermis & Dermis, 1940).

Se ha comprobado que una privación prolongada y grave de algún aspecto del medio si afecta al desarrollo. Los niños de un orfanato en Irán, que apenas recibían atención y no hacían ejercicio, llegaban a sentarse y a caminar más tardíamente que otros niños del país que recibían buenos cuidados (Dennis, 1960). Estos estudios nos pueden llevar a concluir que aquellos comportamientos que depen­den de la maduración del individuo tienden a hacerse manifiestos en aquel momento crono­lógico en que el organismos está preparado y no antes -por más que estimulemos-.

Como describen Papalia y Wendkos, la maduración es un requisito previo para el desarrollo del lenguaje. Antes de que un niño y una niña sepan hablar tienen que haber alcan­zado un desarrollo neurológico y muscular básico para esa función superior. A pesar de que sus padres les proporcionen unas condiciones óptimas, no podrán hablar, leer o escribir con solo un ano de edad. No obstante, si sus padres alientan sus esfuerzos al emitir sonidos, a través de respuestas y halagos, comenzarán a hablar más rápido que si se ignoran los balbu­ceos. Así pues, la maduración proporcionará las bases y el medio contribuye a construir la estructura.

En la actualidad y a la luz de los enfoques ontológicos la distinción entre lo innato y adquirido es una falsa distinción mirado desde la óptica de la filogénesis del ser humano. Lo que hoy tiene el carácter de innato lo es porque en algún momento de evolución de la es­pecie lo fue adquirido, habiendo significado esta adquisición un avance muy significativo en el proceso de adaptación que quedó marcada en los genes.

Siguiendo a Palacios (1990), conviene exponer la distinción que recoge respecto a los contenidos del código genético de los individuos en “abiertos” y “cerrados” (Jacob, 1970).

Contenidos cerrados son aquellos que no son alterables como consecuencia de la experiencia individual; estos contenidos nos definen como especie, modificándose sólo a tra­vés de largos procesos filogenéticos. Ejemplos de estos contenidos cerrados serían nuestras características morfológicas (cerebro, desorejas, pulmones,…), nuestro calendario madurativo (nacemos sin poder caminar y al poco tiempo lo hacemos, el infante a una determinada edad se hace púber…); ambas cosas son propias de nuestra especie y no pueden ser de otra manera.

Los contenidos abiertos tienen menos que ver con los contenidos concretos y más con posibilidades de adquisición y desarrollo. Estas posibilidades existen porque existe lo esta­blecido en la parte cerrada del código, estando ahí, no como contenidos, sino como potencia­lidades. Un ejemplo de estos contenidos abiertos lo tenemos, como antes hemos visto, en la adquisición del lenguaje.

Podríamos resumir diciendo que los procesos psicológicos están posibilitados por aquellos genes que nos diferencian como miembros de la especie humana, estando delimita­dos por un calendario madurativo que hace que en determinados momentos ciertas adquisi­ciones sean posibles, estando igualmente determinados su forma concreta de manifestación por las interacciones y relaciones de la persona con su entorno.

Se puede afirmar que los primeros tramos en nuestro desarrollo están más cerrados en nuestro código genético que los posteriores, sobre todo en lo referido a los aspectos madurativos.

Esto tiene una explicación filogenética, pues­to que la supervivencia de la especia queda mejor garantizada si sus miembros quedan do­tados de unos mínimos evolutivos en aquella época de su vida donde la dependencia e in­defensión son muy manifiestas. Esto nos lleva al concepto de canalización (McCall, 1981), con el que se hace referencia al hecho de que los seres humanos somos más semejantes los unos a los otros en cuanto más pequeños somos, acrecentándose las diferencias a medida que nos alejamos de la primera infancia.

El debate herencia-medio se extiende en el tiempo y puede gráficamente establecerse que se ha dado en los siguientes períodos:

  1. Entre 1870 y 1920. Los defensores del determinismo genético gozaron de mayor credibilidad y de un notable impacto social.
  2. Entre 1920 y 1960. Los defensores de los argumentos ambientalistas obtuvieron grandes éxitos. Colaboró para ello, el Conductismo.
  3. Entre 1960 y 1980. Claro predominio ambientalista debido a las publicaciones de A. R. Jensen y de R. Hernstein y al fraude científico cometido por C. Burt en 1966.
  4. Desde 1980 hasta ahora. Las aportaciones de la genética de la conducta proponen ubicar a la herencia en un lugar más adecuado, en términos cuantitativos, en su determinación de las diferencias individuales. Cabe agregar que, los estudiosos de la genética de la conducta son los primeros en defender el determinismo mutuo e interactivo de los genes y el ambiente sobre la conducta.

LOS FACTORES GENÉTICOS

La importancia de los factores hereditarios en el determinismo de las características orgá­nicas (anatómicas y funcionales) y psíquicas (intelectivas y temperamentales) no es necesario subrayarla. No obstante, en la especie humana es muy difícil formular, con la precisión alcan­zada en otros campos de la biología, las leyes de la herencia, sea debido a la enorme interfe­rencia de condiciones ambientales discrepantes, fluctuantes e incontrolables dentro de las que crece el ser humano, o sea debido a su propio y prolongado ciclo reproductivo y evolutivo.

Por otro lado, la herencia directa de rasgos psicológicos es muy difícilmente concebible desde un punto de vista teórico, mientras que la posibilidad de heredar determinadas estructu­ras y funciones orgánicas, que se reflejan en el tejido psíquico del individuo, es más compren­sible. Todo ello demuestra la enorme complejidad de las condiciones en que los caracteres somáticos repercuten en sus caracteres psíquicos.

En este punto conviene apuntar la diferencia que establece Palacios (1990) respecto a los contenidos del código genético del ser humano en “contenidos abiertos y contenidos cerrados”. Los contenidos cerrados son aquellos que no se van a alterar como consecuen­cia de la experiencia individual. Una característica muy importante de ellos es que nos definen como especie y que solo se modificarán a través de largos procesos filogenéticos. Algunos ejemplos de estos contenidos son nuestras características morfológicas (dos pier­nas, corazón, cerebro) así como nuestro calendario madurativo (a una edad caminamos, nos hacemos adolescentes…). Estas características son propias de la especie humana y no podrían ser de otra manera.

Los contenidos abiertos están más relacionados con posibilidades de adquisición y desarrollo. Aunque estas posibilidades existen porque existe lo establecido en la parte cerrada del código genético, si bien están ahí, no tanto como contenidos, sino como po­tencialidades.

LOS FACTORES AMBIENTALES

Con estos factores nos estamos refiriendo a aquellas circunstancias que rodean al niño en su medio próximo y que condicionarán de forma importante su desarrollo. La importancia de los factores ambientales es incuestionable.

Auque son numerosas las variables que rodean al niño algunas contribuyen de manera significativa al desarrollo cognitivo del sujeto, nos estamos refiriendo a los ambientes ricos en estímulos que tendrán una incidencia positiva sobre las capacidades cognitivas. De forma similar ocurre con el lenguaje, de manera que podemos encontrar mayores niveles y habilidades de comunicación en sujetos rodeados de estímulos lingüísticos.

Ya Anastasi (1957) señalaba que cuando se suministran estímulos intelectuales me­diante el contacto con libros, música, arte… hay efectos positivos sobre la motivación, los intereses y un nivel de logro más alto.

La alimentación es un factor externo muy importante, determinante no sólo del de­sarrollo en general del niño sino también de su crecimiento.

Muy relacionado con lo anterior está lo que se denomina tendencia secular en el crecimiento. Esto se refiere a la tendencia a que las generaciones actuales alcancen hitos madurativos, antes que sus antepasados. Por ejemplo, los jóvenes actuales alcanzan antes la talla final que sus bisabuelos. En las chicas se produce antes la menarquía que en sus bisabuelas.

Otro aspecto, fruto de estos factores, es el crecimiento de la expectativa de vida. Fac­tores como la alimentación, la higiene, atención sanitaria, niveles de educación elevados y generalizados incrementan significativamente la calidad y la esperanza de vida.

Herencia y ambiente son igualmente importantes en el desarrollo humano. Jamás hay herencia sin ambiente, y viceversa. Toda herencia influye del modo que lo hace porque el ambiente en que tiene lugar es como es. Y todo ambiente produce el efecto que logra porque incide sobre un proceso genéticamente codificado.

El problema no está en ver cuál de estos dos tipos de factores -hereditarios y ambientales- influye en mayor medida en la configuración de la persona. Lo importante es que existe interacción entre ellos.

En el caso del ser humano, el ambiente no es un conjunto de estímulos que interactúan objetivamente con un mero conjunto de estructuras orgánicas. El hombre es un ser vivo, activo, consciente y personal, que asimila el ambiente a su propio funcionamiento y lo incorpora interpretativa­mente a sus proyectos.

Hay conductas motoras tales como gatear, andar que se suceden secuencialmente, ello demuestra la importancia de la herencia. Sin embargo el medio también inter­viene. Se ha comprobado que una privación prolongada y grave de estimulación sí afecta al desarrollo. Los niños de un orfanato de Irán que apenas recibían atención se sentaban y caminaban después que otros niños que recibían cuidados (Dennos, 1960).

Los procesos psicológicos están posibilitados por aque­llos genes que nos diferencian como miembros de la especie humana, estando delimitados por un calendario madurativo que hace que en determinados momentos ciertas adquisicio­nes sean posibles, estando igualmente delimitada su forma concreta de manifestación por las interacciones y relaciones de la persona con su entorno (Gallego, 1994).

2. PRINCIPALES FACTORES QUE INTERVIENEN EN EL DESARROLLO DEL NIÑO

En síntesis podemos señalar la influencia de:

FACTORES ENDÓGENOS, de carácter interno. Son aquellos que están inscritos en la propia esencia del ser e incluyen:

  • Potencial genético: dotación genética recibida de los padres en la que están inscritas las potencialidades de desarrollo y crecimiento, aun­que el real vaya a depender igualmente de factores externos.
  • Sistema neuroendocrino: las glándulas endocrinas y los estímulos neurovegetativos regulan el crecimiento y la diferenciación morfológi­ca y funcional del sujeto. En cierto modo, condicionan el normal de­sarrollo de la infancia el desarrollo que adquieran las glándulas tiroi­des, y paratiroides, el páncreas, etc.
  • Metabolismo: procesos digestivos, respiratorios, circulatorios, meta­bolismo celular…, cualquier alteración en estos procesos tendrá su manifestación clara en el crecimiento y el desarrollo del niño.

FACTORES EXÓGENOS, de carácter externo. Son aquellas interaccio­nes y relaciones que se establecen con el exterior, es decir, con el am­biente, que constituyen una condición necesaria para que se produzca el desarrollo del niño. Incluyen:

  • Las condiciones económicas: determinan el confort, la atención a las necesidades básicas, la alimentación, sus cuidados, etc.
  • El ambiente afectivo: influye en todos los niveles del desarrollo.
  • El medio físico: las condiciones geográficas y climatológicas acelera­rán o retrasarán el crecimiento y el desarrollo.
  • El nivel educativo: influirá en la cantidad y calidad de los estímulos proporcionados al niño y en la adquisición de los primeros hábitos y normas de comportamiento.

En el desarrollo del niño influyen tanto los factores internos como los externos. Sobre los primeros es prácticamente imposible actuar o en todo caso, de forma médica; pero sí podemos modificar la influencia del entorno, mejorando la educa­ción en hábitos de higiene y nutrición, la actuación de los padres y educadores, el nivel de vida y las circunstancias socioeconómicas de la familia y la escuela.

3. LAS TEORÍAS PSICOLÓGICAS DEL DESARROLLO Y LA CONTROVERSIA HERENCIA-MEDIO

En este viejo debate de las influencias de la herencia y el medio, las teorías de la Psicología del desarrollo han estado permanentemente en conflicto, desde el nistante mismo del inicio del debate.

Para los modelos organistas u organísmicos el énfasis se pone en los factores innatos. Autores tan señalados como Freud y Piaget son claros exponentes de estos puntos de vista.

Para los modelos mecanicistas lo importante es el medio. El conductismo psicológico es un representante de ellos.

La Psicología Evolutiva actual contiene una mayor diversidad de enfoques que difícilmente pueden encuadrarse en los dos modelos comentados. Nos referimos a algunas de estas perspectivas: la ecológica, la teológica, la del procesamiento de la información y la aproximación histérico-cultural.

Para la perspectiva etológica, lo importante es lo que han denominado el ambiente de adaptación, resaltando el carácter dominante que sobre la conducta tiene el ajuste a las exigencias de tal ambiente. Pero cuando se piensa en el ambiente de adaptación, no hay que pensar sólo en el ambiente actual, sino que además hay que tomar en consideración el ambiente al que tuvieron que adaptarse nuestros antepasados.

La perspectiva ecológica plantea exigencias conceptuales, entre las que se pueden destacar algunos aspectos importantes: la consideración de la multitud de influencias que recaen sobre el niño a lo largo de su desarrollo (no es sólo la madre quien afecta al niño sino también el padre, los abuelos, los profesores…), el sentido bidireccional de estas influencias, la toma en consideración de realidades no inmediatamente presentes, pero que ejercen una influencia sobre lo que se observa (los problemas laborales de los padres, la educación, la existencia de lugares de esparcimiento colectivo…)1.

La posición constructivista de negar la incidencia aislada de los factores herencia-am­biente y sitúa la clave del desarrollo en su interacción.

LAS TEORÍAS DEL DESARROLLO.

La psicología del desarrollo aborda el mismo desde tres enfoques distintos:

Descriptivo, explicativo e intervencionista.

Enfoque descriptivo.

  • La descripción puede centrarse en el análisis de dos clases de varianza en el cambio que tiene lugar en el individuo a través del ciclo vital (cambio intraindividual) como en las diferencias que existen en el cambio de los diferentes individuos cuando las condiciones propias de cada uno van evolucionando con el tiempo (cambio interindividual).
  • La descripción de la evolución del comportamiento humano ha de ser pluralista. Cada investigación descriptiva debe de ser considerada en relación con los aspectos individuales, generacionales o ambientales en que se ha realizado.
  • La variación existente en el cambio ontogenético y generacional puede reducirse mediante la determinación de las secuencias en el cambio y esto ha de realizarse teniendo en cuenta la multidimensionalidad del cambio y del patrón específico del cambio de cada sujeto.
Enfoque explicativo

El cambio evolutivo se opera en función de una serie de variables tanto personales como ambientales, por lo tanto, el objeto de la Psicología del desarrollo será identificar distintos patrones de influencia en dicho cambio. Según Baltes y Schaie (1973) esta tarea es de naturaleza compleja si se tiene en cuenta que una perspectiva dialéctica el cambio de conducta puede ser inducido por los cambios de contexto, pero que a su vez este cambio también puede modificar los propios contextos.

Los factores explicativos dependientes del tiempo deben de ser entendidos de un modo dinámico y como potencialmente cambiantes. La existencia de cambios multidireccionales y truncados sugiere que los antecedentes conductuales difieren de un periodo a otro, y la explicación ya no es un proceso fijo sino que ha de ir haciéndose y cambiar progresivamente (Vega 1981).

Enfoque intervencionista

La Psicología del desarrollo contempla el cambio a través del ciclo vital como modificable y optimizable gracias a la intervención, corrección y prevención según los casos. Este enfoque se ha convertido en la cuestión central de la Psicología del desarrollo (Vuyk 1981). Según Lerner y Ryff la intervención a lo largo del ciclo vital descansa sobre tres supuestos:

  • La intervención es compleja debido a la multiplicidad y relativismo de los factores que influyen en el cambio evolutivo. Es preciso en que momentos que conductas, que individuos y en que contextos es mejor intervenir para obtener mejores resultados evolutivos.
  • No existe una única forma de intervención, sino que esta depende de los métodos y herramientas analíticas y de las dependencias de los contextos social, individual e histórico.
  • La intervención ha de servir para prevenir y optimizar las desviaciones de conducta sin tener que esperar a que surjan deficiencias para luego resolverlas.

En la Historia de la Psicología del desarrollo se ha intentado en múltiples ocasiones explicar este desarrollo, sin embargo, no todos los intentos han logrado alcanzar la misma validez explicativa. Debemos considerar cada intento como muy positivo porque frecuentemente ha impulsado investigaciones que de otra manera no se habrían realizado, contribuyendo con ello al progreso de la ciencia psicológica. Actualmente sería difícil comprender las más recientes teorías sobre el desarrollo psicológico sin conocer primero aquellas que les han precedido y sobre las que se han fundado.

Podríamos distinguir dos posiciones teóricas diferentes de partida:

Las de los que consideran el desarrollo como sucesión de fases

Las de los que consideran el desarrollo como crecimiento o proceso continuo.

A) EL DESARROLLO COMO SUCESIÓN DE FASES

La idea común a las teorías de este desarrollo como sucesión de fases es el supuesto de que este desarrollo no es continuo ni gradual sino que introducen en su curso periodos bien definidos. Entre estas teorías podemos distinguir: la psicoanalítica de Freud, la madurativa de Gesell, la genético-cognitiva de Piaget y las teorías de Henry Wallon.

Teoría Psicoanalítica:

SIGMUND FREUD,

Con el objeto de precisar la naturaleza de las operaciones, procesos y cualidades psíquicas propone una estructura de la personalidad en su forma acabada (forma adulta) constituida por tres instancias: el Ello, el Yo y el Super-Yo. Genéticamente el Yo es una diferenciación del Ello y el Super-Yo una diferenciación del Yo, se forman sucesivamente en las diferentes etapas de la evolución del niño y determina los diferentes estadios de su desarrollo. El desarrollo de la personalidad es un proceso de tensión entre las tres instancias.

El Ello es la más primitiva de las tres estancias psíquicas y esta constituida por un sistema de necesidades entre las que Freud sitúa en primer plano los instintos, que él reduce a dos, el instinto de vida o Eros (Comprende los instintos de conservación de si y de la especie, el amor de si y el amor objetal) y el instinto de muerte o destrucción. El Ello es inconsciente, no conoce leyes ni realidades sino la satisfacción de sus propios deseos mediante la descarga de la tensión que estos originan en la persona.

La formación del Yo se realiza a partir del Ello. Su actividad esta orientada a la búsqueda del placer como el Ello, sin embargo, sus deseos de autoconservación en el seno de la realidad con una serie de necesidades y amenazas lleva al yo a frenar sus impulsos, a modificarlos y a canalizarlos, y a suprimir a los que son de naturaleza más peligrosa para su autoconservación.

El Super-Yo es la tercera instancia de la estructura psíquica, y la última en aparecer en la persona, se escindió del yo constituyéndose en instancia independiente. El Super-Yo es el heredero del complejo de Edipo y resulta de las identificaciones que liquidan dicho complejo.

El Super-Yo es el representante de las fuerzas opresoras y represivas parentales. Asume la función de vigilar al Yo, darle órdenes, dirigirle,… También suelen estar relacionados con el Super-Yo los sentimientos del remordimiento, culpabilidad y masoquismo moral.

Entre las tres instancias de la estructura psíquica, el Super-Yo, el Ello y el Yo, las relaciones son de naturaleza conflictual tanto en su origen como en su funcionamiento adulto.

En estos estadios psicoanalíticos aparecen primero el estadio oral, después el anal, y finalmente el genital. Sobre Freud se han vertido muchas críticas a propósito del desarrollo y, quizás la más dura es la que hace referencia a la sobreestima que este hace sobre la naturaleza biológica e instintiva del hombre. En su teoría se consideran secundarios los factores ambientales frente a las tendencias congénitas aunque no niega estos primeros.

El desarrollo, para los psicoanalistas, se considera como el paso de una situación en la que el niño es dominado por las necesidades que ha de satisfacer, a otra en la que se da un comportamiento más controlado, que tiene en cuenta las limitaciones de la realidad ( no se puede comer a cualquier hora, no se pueden coger los juguetes ajenos, etc…)

Freud hace referencia fundamental al desarrollo de la personalidad planteando el paso de unas etapas que, según sea la fuente de placer y la zona del cuerpo sobre la que se centra, el objeto de satisfacción y la forma de vivir estas experiencias, ya sean de satisfacción o frustración, determinarán la personalidad.

Establece pues, cinco fases en el desarrollo con fuerte contenido biológico-sexual:

  • La etapa oral. Desde el nacimiento al primer año. La relación del niño con el medio se produce a través de la boca: mamando, chupando sus dedos etc …
  • La etapa anal. Desde 1 a 3 años. El interés del niño se centra en el dominio de los esfínteres
  • La etapa fálica. Desde los 3 a los 7 años. El niño se interesa sobre todo por sus órganos genitales y por las diferencias anatómicas entre los dos sexos. Aparecen: el complejo de Edipo (el niño considera a su padre un rival) , y el complejo de Electra (la niña considera a su madre una rival).
  • Etapa de latencia. Desde los 6 hasta los 11 o 12 años. Es un periodo caracterizado por el interés del niño hacia el campo intelectual y el desarrollo motor.
  • Etapa genital. A partir de los 12 años. Tiene lugar la maduración de las glándulas sexuales y la aparición de los llamados caracteres sexuales secundarios como el vello púbico, el pecho en las chicas y el bigote en los chicos.

El adolescente comienza a introducirse en el mundo de los adultos, retoma su interés en la sexualidad, pero no centrada en sí mismo, sino en la relación con otros.

ERIKSON mantiene elementos comunes con Freud, pero da mayor importancia a la influencia del contexto social y a las relaciones interpersonales.

Son 8 las etapas de desarrollo y abarcan todo el ciclo vital, del nacimiento a la vejez.

Nosotros señalamos las cuatro primeras por ser las específicas de la infancia. Erikson interpreta el desarrollo como una sucesión de crisis y su resolución supone la superación de esa etapa y el enfrentamiento a una nueva crisis de crecimiento.

Existen en la infancia según Erikson :

– Una etapa de confianza básica frente a desconfianza básica (0-1 años)

– Una etapa de autonomía frente a la vergüenza y la duda (1 -3 años)

– Una etapa de iniciativa frente a culpa (3-5 años)

– Una etapa de laboriosidad frente a inferioridad (6-11/12 años)

Añadiremos por su importancia profesional para el Auxiliar de educador que se habla de un quinto periodo de identidad frente a dispersión o confusión de roles, entre los 12 y los 20 años.

Teoría Madurativa

ARNOLD GESSEL

Este autor considera que el desarrollo es progresivo y está determinado por la maduración del sistema nervioso. Existen unas tendencias innatas en el organismo que van a ser modeladas en contacto con la sociedad. Caracteriza cada edad con los rasgos más típicos. Hace una descripción de comportamientos llamados rasgos de madurez de cada edad, y distingue cuatro patrones de conducta:

– Conducta motriz: se refiere al control y coordinación general, posturas (sentarse, tumbarse, arrastrarse,) equilibrio, presión, etc …

– Conducta adaptativa: cómo reacciona el niño ante los objetos y resuelve pequeños problemas de tipo práctico y manipulativo, tirar de un cordel, ajustas piezas, etc…

– Conducta social: comprende las reacciones que el niño manifiesta ante el mundo que le rodea, la sonrisa, la alimentación, los hábitos higiénicos, las relaciones con los otros, etc…

– Conducta de lenguaje: se refiere a todos los medios de comunicación, tanto expresivos como comprensivos, de que dispone el niño incluyendo los gestos, la expresión facial, las primeras vocalizaciones, hasta el habla.

Para este autor la maduración ocupa un lugar importante en la concepción del desarrollo. La maduración esta ligada primero al desarrollo nervioso y después a la noción de constitución. El niño toma posesión de los rasgos y tendencias raciales y familiares por herencia y por proceso de maduración, esta importancia de la maduración no excluye la influencia del medio y del medio social. El crecimiento humano según Gesell es sensible a las influencias culturales desde el nacimiento, y la personalidad comienza a tomar forma mediante la influencia de otras personalidades

Teoría Genético-Cognitiva.

PIAGET

Piaget entiende el desarrollo como un proceso de adaptación con el medio en el que distingue un componente afectivo energético y un componente cognoscitivo estructural, este último va a ser el más importante para Piaget.

Para este autor la idea fundamental es que las funciones permanecen a lo largo del desarrollo infantil mientras que cambian las estructuras, entendiendo como término de estructura un conjunto de elementos reunidos en una totalidad, es decir, un conjunto de acciones u operaciones interrelacionadas que forman un comportamiento de conjunto. Cada factor que esta relacionado con el otro es lo que Piaget llama estructura, y a cada unidad estructural la llama esquema. Para él el término función se refiere al modo de interactuar el sujeto con su medio.

Para Piaget la adaptación como proceso de desarrollo cognitivo consiste en un proceso de equilibrio entre dos funciones, la asimilación y la acomodación o ajuste. Se produce la asimilación siempre que un organismo utiliza algo de su ambiente y lo incorpora. Se produce una acomodación cuando una estructura cognoscitiva cambia bajo el efecto de las experiencias asimiladas, por ejemplo, el niño al que se le da a chupar el biberón llega a darse cuenta de que ciertos movimientos de la lengua son más aptos para la succión de la leche que otros.

La experiencia es otro de los factores que Piaget utiliza para explicar el desarrollo cognitivo, a través de la experiencia física el sujeto llega a descubrir ciertas propiedades de los objetos y también aparece la experiencia lógico-matemática que consiste también en actuar sobre los objetos. Sin embargo el conocimiento al que conduce está extraído de las acciones que se ejercen sobre los objetos, por ejemplo el orden, la clasificación, la suma,… son propiedades que el sujeto ha introducido.

Para Piaget los tres factores clásicos que son la maduración, el medio físico y el medio social son necesarios para explicar el origen de las estructuras mentales pero no son los únicos, hay que añadir a estos el factor de la equilibración. Como equilibración entendemos la “sucesión probabilística de fases y estrategias”. El proceso de desarrollo cognitivo esta constituido por una serie de equilibraciones que van desde el conocimiento sensomotor hasta la inteligencia formal.

Piaget concibe el desarrollo como un proceso continuo de organización y de organización de estructuras de forma que cada nueva organización integre en si misma la anterior. Aunque tal proceso es continuo, sus resultados no lo son y resultan cualitativamente diferentes a lo largo del tiempo. Piaget decidió dividir el curso total de desarrollo en unidades denominadas periodos, subperiodos y estadios. Cada una de estas porciones de desarrollo es descrita en función de lo que le niño pueda hacer en aquel momento.

Para este autor el niño es el sujeto activo de su desarrollo. Su evolución es consecuencia de lainfluencia conjunta de la herencia y el ambiente.

El estadio es un concepto importante en su teoría, a partir de la aparición de ciertas conductas se infiere la existencia de un determinado estadio. El desarrollo del niño se inscribe como una sucesión de estadios, peirodos o estructuras cognitivas.

Las Teorías del desarrollo de Henry Wallon

HENRY WALLON

Considera el estudio del niño como una unidad funcional ligada a condiciones fisiológicas y ambientales. En esta interacción se produce el comportamiento. Para Wallon no es posible la separación entre lo biológico y lo social, lo orgánico y lo psíquico. El hombre es un ser biopsicosocial, nace genéticamente preparado para serlo aunque, el desarrollo no es continuo ya que se dan fases y etapas.

Para este autor hay cuatro dominios, que se observan en cada etapa y que son sucesivos:

– afectividad

– la motricidad

– el conocimiento

– la persona (que sería el nivel más alto de desarrollo)

Los superiores integran a los anteriores, no se puede llegar, por ejemplo, al dominio del conocimiento si no se ha logrado antes el dominio de la afectividad y la motricidad. En el desarrollo psíquico se dan crisis o cambios bruscos de actividad, con arreglo a esto, diferencia tres momentos de crisis o cambio brusco en la vida del individuo:

– Nacimiento: debido al cambio de medio

– Los 3 años, donde surge el interés por el mundo de las personas y los objetos

– La pubertad, donde los cambios hormonales suponen una transformación en el ámbito corporal y en la relación con los demás. Logra el dominio de la inteligencia abstracta y se da la necesidad de autonomía.

Wallon distingue los siguientes estadios de desarrollo:

– La vida intrauterina. Las necesidades están cubiertas, las reacciones son de tipo global.

– El estadio de la impulsividad motriz. Desde el nacimiento hasta los seis meses. La crisis del nacimiento determina la expresión a través de gritos y espasmos. Los inicios de la actividad psíquica se traducen en movimientos como el equilibrio, la presión, las reacciones posturales.

La actividad muscular se manifiesta por la contracción o la distensión muscular (tono muscular) en las características descargas motrices incontroladas.

Aparecen los primeros intercambios con los adultos, la mirada, etc … y el niño relaciona sus necesidades con determinados cambios posturales.

– El estadio emocional, o periodo de subjetivismo radical. Desde los 6 a los 12 meses. El niño no entiende más que sus propios sentimientos y las necesidades han de quedar satisfechas inmediatamente. No hay conciencia de separación entre él mismo y el mundo exterior. El papel de los adultos es el de actuar como mediadores entre sus necesidades y exigencias y la satisfacción de las mismas. Se esbozan las primeras relaciones sociales.

– El estadio senso-motriz y proyectivo. Desde 1 a 3 años. La actividad y la manipulación de los objetos adquieren protagonismo, la maduración en la esfera motriz permite investigar las cosas de alrededor, la movilidad y el poder desplazarse supondrán un mayor número de experiencias.

La aparición del lenguaje significa un cambio radical en el comportamiento, pude dar nombre a las cosas lo que hace que sean más estables. La capacidad de imitar pone de manifiesto la capacidad de simbolización. Todas estas características implican un paso progresivo de la inteligencia concreta a la inteligencia abstracta.

– El estadio del personalismo. Desde los 3 a los 6 años. Se da una mayor conciencia del ” yo ” que se manifiesta por la reafirmación y necesidad de independencia respecto al adulto.

La edad de 3 años se caracteriza por la crisis de oposición: el niño se niega a hacer lo que se le pide como modo de autoafirmación. Aparece la noción de identidad, que se manifiesta por la utilización de los pronombres” mío”,” yo”, “mi”.

El niño hace toda clase de gestos y utiliza todos los medios para llamar la atención (edad de “gracia”).

A pesar de todos estos deseos de independencia y autonomía necesita aún al adulto, y en sus relaciones aparecerán sentimientos como las frustración, rivalidad, cooperación, etc…

El niño se tiene que relacionar con el complejo mundo de los otros, se desarrolla la socialización.

El progresivo dominio del lenguaje le permitirá poner en relación unos conceptos con otros a partir de las experiencias vividas. Utiliza el pensamiento para resolver problemas de índole práctico.

– El estadio categorial. Desde los 6 hasta los 11 años. Corresponde este estadio a la edad escolar, donde hay un mayor nivel de autonomía. El niño manifiesta interés y curiosidad por las cosas, aumenta su capacidad de atención y autodisciplina que le permitirán centrarse más en los trabajos. Con su pensamiento lleva a cabo operaciones de análisis y síntesis. Su medio social se enriquece, aparecen los sentimientos de compañerismo, amistad y, ya es capaz de ponerse en el lugar del otro para entenderle, aunque también se dan sentimientos de antagonismo, como la agresividad, competitividad, etc…

– Pubertad y adolescencia. El cambio fisiológico va a determinar un cambio psicológico, al igual que en los tres años es una etapa de crisis, surge le deseo de independencia respecto del adulto, a la vez que la necesidad de pertenencia a un grupo, aparecen las pandillas .Su pensamiento abstracto discursivo, le hace elaborar hipótesis acerca de los cambios en la sociedad, desea transformar lo que no le gusta, lo que le llevará en ocasiones a conflictos con los adultos.

B) EL DESARROLLO COMO CRECIMIENTO

El concepto teórico fundamental de este modelo de desarrollo es que tanto el crecimiento físico como el desarrollo psíquico son procesos correlativos que se producen en el mismo organismo y que deben entenderse del mismo modo, es decir, como proceso de crecimiento. El concepto de crecimiento no comprende solamente el aumento de peso y tamaño sino también modificaciones estructurales que pueden ser de proporción y complejidad (Olson 1953). Esta teoría o esta hipótesis de entender el desarrollo continuo siendo muy discutida actualmente.

Teorías sobre la naturaleza del proceso evolutivo y sus principios básicos

Estas teorías se distinguen por tres posiciones:

  • Las que destacan el papel de los factores genéticos o endógenos
  • Las que consideran como más importante la influencia del medio
  • Los que consideran que el desarrollo es el resultado de la interacción del individuo con su medio ambiente.

El desarrollo como fruto de la acción de factores genéticos o endógenos:

Esta teoría considera que los procesos básicos del desarrollo pueden entenderse como una creciente diferenciación y centralización, igual que los procesos somáticos de los seres vivos que se estudia en biología. Uno de los teóricos más representativos de este grupo es Werner.

Según su punto de vista la diferenciación en el sistema psíquico supone un afinamiento de las funciones y manifestaciones psíquicas. El proceso de centralización contrapuesto al de diferenciación, conduce a la estructuración jerárquica de la psique y se refleja en la aparición d nuevas funciones de mayor fuerza centralizadora: los sentimientos pasan a depender de los procesos intelectuales, las percepciones se sujetan a los conceptos y a la actividad del pensamiento. Werner (1959) fue defensor de este enfoque y buscó hechos que apoyen sus concepciones en el estudio del desarrollo de diversos tipos de conducta, sobre todo de la percepción y el pensamiento en los niños.

El desarrollo como fruto de la acción de factores externos

Las teorías que han estudiado esta acción son:

– la teoría del aprendizaje

– la teoría del cuño.

Teoría del aprendizaje:

Esta teoría postula que los cambios más importantes que se producen a lo largo del desarrollo humano son fruto del aprendizaje mediante el ejercicio. La conducta del sujeto en desarrollo se le puede considerar como un conjunto de respuestas en interrelación con una serie de estímulos.

Existen cuatro tipos de aprendizaje:

– El clásico descrito por Pavlov (1968)

– El instrumental descrito por Thorndike (1898)

– El operante descrito por Skinner en 1953

– El observacional descrito por Bandura.

Las leyes del aprendizaje permiten clasificar cualquier respuesta del niño, del joven y del adulto y estudiar su conducta basándose solamente en criterios observables y objetivos. No se puede negar la importancia que tiene el aprendizaje en el desarrollo de la persona desde la edad más temprana.

Los principios de la teoría del aprendizaje también encuentran límites a la hora de explicar la adquisición de determinadas conductas superiores mas complejas como son por ejemplo la cognitiva y la verbal.

Teoría etológicas o de la acuñación:

El principal teórico fue Lorenz (1935), este autor denomina como periodo sensible el espacio de tiempo durante el cual se consigue la aparición de ciertas conductas por la acción del medio, en la mayoría de los casos oscila alrededor de las 24 horas siguientes al nacimiento. La acuñación como proceso que tiene lugar sin intervención deliberada del propio sujeto que es un elemento pasivo, es un modelo no válido para explicar el desarrollo humano. Por lo menos para las conductas que se adquieren después de los primero años de vida en cuya adquisición el individuo participa de modo activo

El desarrollo como interacción entre la persona y el medio

Estas teorías entienden que el desarrollo no debe considerarse como fruto de la maduración ni como una consecuencia de la estimulación del medio, sino más bien como una interacción entre el individuo y su medio cultural.

Las dos teorías principales de este grupo son:

  • La teoría de Vygotsky
  • La teoría del Ciclo vital.

Teoría de Vygotsky:

Las tesis fundamentales de Vygotsky son: primero las funciones psíquicas superiores del hombre (percepción, atención, memoria, pensamiento) son el resultado de la asimilación individual de los productos de la cultura humana. El desarrollo de estas funciones psíquicas se lleva a cabo en estrecha relación con la formación de nuevas estructuras funcionales del cerebro que se forman durante toda la vida del individuo, permitiéndole adaptar su conducta a alas exigencias de la sociedad. Vygotsky fue el primero que se planteó la hipótesis sobre el carácter mediatizado que poseen las funciones psíquicas. Así en el desarrollo de los procesos psíquicos, existe una mediación, debida al sistema específico de señales que son los símbolos y los signos a los que denomina instrumentos psíquicos.

La segunda tesis de Vygotsky se refiere al origen de los procesos intelectuales, este autor junto a sus continuadores, Leontiev, Zoporozhetz, Luria,… mantienen que la conciencia se halla mediatizada por la actividad práctica, externa y material del individuo. La actividad material externa se interioriza y adquiere la forma de actividad mental interna.

En lo que se refiere a la relación con el desarrollo psíquico del niño, Vygotsky en 1979 distingue un área de desarrollo efectivo y otro de desarrollo potencial. Por desarrollo efectivo se entiende el conseguido por el niño como resultado de un específico resultado del desarrollo, ya realizado. La enseñanza es la responsable de generar el área del desarrollo potencial; de estimular y activar los procesos internos en el marco de las interacciones.

Teoría del Ciclo Vital:

Los principales investigadores de esta teoría son Baltes, Schaie, Nesselroade y Reese. Sus hipótesis sobre la naturaleza del desarrollo son las siguientes:

  • El desarrollo es un proceso que tiene lugar a lo largo de toda la vida.
  • Este desarrollo es multidimensional. El proceso de desarrollo no es un movimiento único sino un crecimiento en aumento. El desarrollo tiene lugar a lo largo de la vida como una ocurrencia de ganancias, crecimiento y pérdidas, declive.
  • El desarrollo psicológico presenta una gran plasticidad interindividual o modificabilidad. La necesidad de conocer el rango de esta plasticidad es tan importante como conocer el curso medio del desarrollo relacionado con la edad
  • El desarrollo individual puede cambiar en función de las condiciones socioculturales presentes en un determinado periodo histórico y el modo como estas cambian a través del tiempo. El desarrollo individual es el antecedente del desarrollo futuro de la especie humana y tiene consecuencias directas en las generaciones subsiguientes.
  • El estudio del desarrollo debe de ser abordado en un contexto interdisciplinar y los psicólogos deben de ayudarse de otras disciplinas para describir y explicar de modo comprensivo el desarrollo de la conducta.


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