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Supuestos practicos 4

Es usted Educador/a de un aula de 2 a 3 años, donde se da la circunstancia de que un niño comienza a morder a sus compañeros, de tal modo que se convierte en un acto que realiza con frecuencia.

  • ¿Cómo intervendría para acabar con dicha situa­ción?

DIAGNÓSTICO DE LA SITUACIÓN

Me encuentro ante niños de 2 a 3 años, el supuesto no concreta en qué momento del curso nos encontramos, si ya han superado el periodo de adaptación y están totalmente integrados en el cen­tro.

Lo que se debe tener en cuenta es que en esta edad, los niños poseen una perspectiva egocéntrica, no poseen la perspectiva de reciprocidad en su relación con los iguales, emiten conductas sin antes barajar sus consecuencias hacia los demás.

Ante este tipo de conductas, vamos a observar al niño durante la jornada escolar, atendiendo a si muestra otras conductas negativas, ha modificado su relación con los demás, baja el rendimiento, muestra más frustración, etc.

PLAN DE ACTUACIÓN

Desde la primera vez que manifiesta esta conducta se intenta dialogar con él, que pida perdón a su compañero y que reflexione sobre lo que ha hecho.

La conducta sigue y cada vez muerde más a sus compañeros, se convoca a una reunión a los padres para contarles la actitud de su hijo y buscar posibles causas: la llegada de un hermano, separación de los padres, o puede no existir causa aparente.

Aplicaremos un programa de modificación de conducta, donde dar un mordisco significa ir a “la silla del aburrimiento” durante el tiempo que estime el educador, este tiempo fuera le sirve para reflexionar sobre su propia conducta y las consecuencias que conlleva, como quedarse sin jugar con sus compañeros, además le servirá para tranquilizarse.

Además de la silla del aburrimiento se realiza un reaprendizaje y cada vez que muerda, en tono de normalidad y tranquilamente se le explica por qué no debe hacerlo y qué conductas positivas alternativas a esta puede tener, también se le explica que la boca no es para mor­der a niños, hacemos una explicación de tipo: “no puedes morder porque haces mucho daño a los compañeros, la boca no está para morder personas, es para hablar, cantar, comer y masticar la comida, ¿qué cosas si se pueden morder?:

¿podemos morder una manzana? -si-

¿podemos morder un bocadillo?-si-

¿podemos morder una mesa? -no-

¿podemos morder un trozo de filete? -si-

¿podemos morder niños? -no-

Si te enfadas con un compañero, en vez de morder lo que tienes que hacer es…”

CONCLUSIÓN

Aplicando este programa de modificación de conducta, vamos a lograr que el niño en poco tiem­po, entre dos y cuatro semanas, deje de responder con mordiscos ante situaciones de frustración.

Con esta experiencia, no sólo conseguiremos que el niño distinga entre conductas deseables y conductas no deseables, también servirá de ejemplo para el resto de los niños de la clase.

Por otro lado, se puede dar el caso de que en el tiempo que el niño emitía esta conducta, otros compañeros le cogieran miedo, de forma permanente o no quisieran estar con él, en ese caso nues­tra intervención vuelve a ser fundamental para devolver la clase a la normalidad, reintegrar al alumno en el grupo y superar miedos de los otros niños.

Para superar estos miedos, en caso de que surjan, se va paulatinamente acercando en el juego y las actividades entre el niño con miedos y al niño que mordía, pasando de estar lejos a trabajar cerca y acabar trabajando juntos, midiendo siem­pre los tiempos de acercamiento del estímulo (niño que mordía).



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