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Supuesto practico el cofre de los tesoros

EL JUEGO DE LA CAJA (EL COFRE) DE LOS TESOROS

Los niños evolucionan a través de la interacción con las personas y con las cosas. Desde pequeños juegan con todo lo que tienen a su alcance; Esto es debido a la curiosidad innata que poseen, y que es necesaria para su formación.

La caja de los tesoros permite y fomenta la exploración y el descubrimiento de los objetos. La caja de los tesoros se ofrece a los niños que todavía están sentados y que no se desplazan, y que concentran su actividad en la exploración de los objetos (6 a 12 meses).

Se utiliza una caja de cartón (de unos 35×35 cm. y 8cm. de altura) con objetos de uso cotidiano, escogidos con la finalidad de proporcionar estímulos y experiencias a los cinco sentidos de los niños. Son objetos que se pueden encontrar por casa, no comerciales. Desarrolla la capacidad de coordinar ojo-mano-boca. Se lleva el objeto a la boca para conocerlo, y mientras lo explora, piensa: ¿Qué es esto?

Facilita poder acceder a todo aquello que le interesa y por tanto favorece la curiosidad innata. Aprende solo y por él mismo; el adulto debe observarle para darle seguridad y confianza.

¿Cómo se organiza?

Los objetos se escogen por sus cualidades, y se ponen en la caja. Se llena con un mínimo de 6o objetos. La selección de los materiales se hará con objetivos creativos y renovadores. Se presentará de manera atractiva (por ejemplo, se colocará en el suelo, sobre una alfombra, para que pueda ser fácilmente accesible al niño). Los objetos de la caja ayudarán al niño a establecer los primeros contactos, comunicaciones e interés a través del juego. Es una auténtica herramientas de aprendizaje.

Para la renovación del material se tiene que tener en cuenta las preferencias del niño. Se dejarán objetos anteriores que le servirán como puntos de referencia, y los incorporados serán nuevos estímulos. Se tienen que limpiar diariamente y mantenerlos en buen estado. El adulto debe quedarse cerca del niño, observando el juego, dándole seguridad con su mirada.

El propósito de esta actividad es desarrollar al máximo los sentidos:

· El tacto: forma, textura, peso, temperatura, a través del descubrimiento de la mano.

· El olor: variedad de olores.

· El gusto: la variedad no será limitada.

· El sonido: percusión, fricción, crujidos, ausencia de sonido.

· La vista: color, dimensiones interesantes, forma, luminosidad.

Los objetos pueden ser:

· Objetos naturales: piedras, cáscaras, manzanas,…

· Objetos de materiales naturales: pelota de lana, flauta de caña, pinceles,…

· Objetos de madera: cajas pequeñas, carretes, bobinas de hilo, mortero,…

· Objetos de metal: cucharas, latas, anillas, triángulos,…

· Objetos de piel: goma, ropa, goma: monedero, bolsa de piel, cremalleras, trozos de goma,…

· Objetos de papel y cartón: libreta, tubos, papel de vidrio,…

· Objetos de vidrio: botes de perfume, espejos, collares de bolas,…

Mientras se realiza el juego, en ningún momento se debe dejar al niño sin la supervisión de un adulto. Conviene asegurarse de que ningún objeto incluido en la caja de los tesoros puede ser peligroso (revisar que no haya roturas, piezas pequeñas que se puedan desprender, etc.).

La gran variedad de objetos, permite al niño jugar con tranquilidad, ocupado y concentrado. Gozará de las sensaciones que le provocarán los objetos. Su curiosidad y sus descubrimientos harán que se llene de satisfacciones. Ira aprendiendo a escoger y a decidir qué es lo que quiere hacer.

El niño, de forma innata, tiene la necesidad de probar la consistencia de las cosas: coge los objetos, los muerde, los chupa, los manipula, los observa, los escucha, los apila, los huele, etc. Actividad en la que hace participar todo su cuerpo.

El juego de la caja de los tesoros, favorece:

· La capacidad de concentración.

· La utilización de las manos y implicación del todo el cuerpo.

· La capacidad de escoger entre los objetos.

· La exploración entre una gamma muy variada, y descubrir sus propiedades.

· Aprendizaje autónomo (él solo, sin depender del adulto).

· La estructuración del pensamiento.

· Actuar a su ritmo.

· El placer de la sorpresa.

EL JUEGO HEURÍSTICO

El juego sigue siendo, a partir del año, la actividad de aprendizaje fundamental de los niños. Siguiendo el proceso iniciado con la Caja de los Tesoros se llega a una nueva actividad, el llamado juego heurístico, que les propone una iniciación a la clasificación de los objetos y refuerza su comprensión de estos mediante la manipulación libre.

El juego heurístico es una actividad de juego, donde los niños/as interactúan con los diferentes tipos de material. Es una continuación del cesto de los tesoros y se inicia desde que el niño/a comienza a desplazarse, pudiendo utilizarse hasta los 36 meses.

En el segundo año de vida para el niño es fundamental el poder descubrir por si mismo que son las cosas y como se comportan. Por eso necesita la mayor cantidad y variedad de objetos a su alcance.. Pueden, mediante este juego, experimentar la gravedad, el peso, la textura, la dureza y la temperatura de las cosas, asimilando la idea de conjunto y de semejanza.

Los objetos deben ser preferentemente aquellos que no tienen, una finalidad lúdica, en si mismos aparentemente. Lo ideal es que sean objetos cotidianos, de formas y tamaños diversos, hechos de todo tipo de materiales preferentemente no plásticos. Podemos elegirlos de la naturaleza y del hogar, unos manufacturados y otros en estado natural. Lo importante es siempre que no se rompan fácilmente ni sean tóxicos.

Al seleccionarlos es importante que lo hagamos pensando en que puedan formar conjuntos entre ellos, es decir, que haya varios de cada tipo y no solamente uno. Eso permitirá estudiar de forma lúdica las diferencias y similitudes de objetos de semejante naturaleza.

Podemos usar conchas, pompones de lana, trozos de tela o cuero, corchos, bloques de madera, cucharones de cocina, pelotas, cadenas, piñas, esponjas, cordeles resistentes, tubos de cartón de papel higiénico o de cocina, y en general cualquier cosa que pueda suscitar el interés de los niños que están descubriendo el mundo y todo es nuevo para ellos. Las pinzas de la ropa, curiosamente, son fascinantes y seguirán siéndolo durante años.

Mientras el niño juega metiendo y sacando cosas, agrupando y separando, lanzando y guardando, el adulto cuidador debe permanecer observando pero sin dirigir las combinaciones que vaya haciendo o los procesos que siga. Mediante este juego heurístico se trabaja para lograr el aprendizaje mediante la relación libre y emocional con el medio.

En la escuela se trabaja desde un enfoque constructivista, y el juego heurístico está íntimamente relacionado. El niño/a es el protagonista de sus aprendizajes (investiga, descubre…), parte de lo que sabe cada niño/a, facilita el aprender de él y de los otros. Favorece el aprendizaje por descubrimiento, el conocimiento de la realidad, la autoestima y respeta el ritmo y las necesidades de cada niño/a.

En el juego heurístico los niños experimentarán las texturas, formas y apariencia de las cosas libremente, de manera espontánea. Los elementos de juego estarán introducidos en uno o varios cestos además de disponer de diferentes contenedores en los que los niños puedan ir metiéndolos como pueden ser botes de metal sin tapa, cajas de madera o cartón o cualquier otra cosa que veamos utilizable.

Al igual que en el Cesto de los Tesoros, el Juego heurístico también desarrolla capacidades cognitivas (comprender, relacionar, conocer…), perceptivas (visión, oído, tacto, gusto, olor), corporales (motricidad gruesa, fina), éticas (respetar, colaborar…), afectivas (disfrutar, valorar, querer…), sociales (colaborar, compartir…).Los/as niños/as descubren a través de los sentidos las características de los objetos que manipulan, realizando así nuevos aprendizajes.

Además del aprendizaje del niño/a, el juego heurístico propicia la colaboración y relación de las familias con la escuela, aportando los materiales

La sesión de juego heurístico se divide en dos partes muy importantes. La primera es la fase del juego, donde los niños/as experimentarán con los objetos y la segunda es la fase de la recogida en la que tendrán que clasificar y organizar el material en su lugar correspondiente.

En estas sesiones, el material se coloca en tres focos, en los que colocaremos tres tipos diferentes de materiales y a los que les añadiremos contenedores (objetos también naturales con los que el niño/a puede transportar, trasvasar, etc… los materiales durante la sesión). Para la recogida del material utilizamos sacos en los que los niños/as organizan los materiales.

La duración de la sesión es de 40 minutos aproximadamente, dependiendo del interés de los niños/as y del desarrollo de la misma, de los cuales se utilizan 20-25 minutos para el juego y el resto para organizar el material.

El espacio del aula debe de ser lo más amplio y diáfano posible, evitando los materiales que pudieran distraer su atención. También es necesario crear un clima tranquilo con el menor número de interrupciones posibles.



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