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Tema 8 – La música como parte del desarrollo integral del niño.

1. LA MÚSICA COMO PARTE DEL DESARROLLO INTEGRAL DEL NIÑO.

1.1. Evolución de la Educación Musical.

1.2. Contribución de la Música al desarrollo integral del niño.

1.3. La existencia de un área con enfoque globalizador.

1.4. Aplicaciones útiles de la Música al desarrollo integral del niño en el plano educativo.

2. FUNDAMENTOS PSICOPEDAGÓGICOS DE LA EDUCACIÓN MUSICAL.

2.1. Introducción.

2.2. Tres perspectivas diferentes sobre el desarrollo y la Educación Musical.

2.3. Estructuras cognitivas implicadas en la Educación Musical.

2.4. Factores generales de la recepción y producción musical.

3. DESARROLLO MUSICAL Y ENSEÑANZA DE LA MÚSICA.

3.1. La Educación y la Música.

3.2. Desarrollo musical y Enseñanza de la Música: Generalidades.

3.3. Evolución del niño a través de la Música y desarrollo de la expresión musical.

3.4. El maestro de Música.

3.5. Metodología.

3.6. Organización de las sesiones.

I. LA MÚSICA COMO PARTE DEL DESARROLLO INTEGRAL DEL NIÑO

1.1. La Evolución de la Educación Musical.

Actualmente, la música ha adquirido valores diferentes a los que tenía asignados tradicionalmente: se han ampliado sus alcances y se ha contribuido definitivamente a la formación integral del niño; sus valores educativos se han vuelto más evidentes y los métodos de enseñanza se han desarrollado para responder a las nuevas exigencias educativas a desempeñar. Es por esto por lo que la didáctica musical debe evolucionar paralelamente a la pedagogía.

La nueva educación musical plantea un objetivo distinto: lo prioritario no son los conocimientos que permiten la adquisición técnica sino el mismo niño, sus propios intereses. Alrededor de él, se deben desarrollar los programas y los métodos, permitiendo su participación activa y basándose en la propia experiencia musical.

Una de las novedades que se plantea en el D.C.P. es que se nos presenta una serie de contenidos musicales, en este caso, agrupados por ámbitos para que el educador sea consciente de la necesidad de desarrollar cada uno de ellos. Esta división es pedagógica, y gracias a ella, sistematizamos los contenidos, dando la misma importancia a las actitudes que deseamos conseguir, las destrezas musicales que queremos que los niños desarrollen y los conceptos que los alumnos deben asimilar.

1.2 Contribución de la Música al Desarrollo Integral del Niño.

La Música, tanto por sí misma, como en interacción con otras disciplinas, contribuye a la formación y desarrollo integral del niño. Contribuciones de Elisa Márquez:

a. El equilibrio entre Música y Gimnasia contribuye a la perfecta Educación del hombre, tanto desde el punto de vista físico como psíquico.

b. La Música educa y disciplina el carácter. El efecto relajante de la Música ha sido utilizado desde la antigüedad.

c. La Música es una terapia para las enfermedades tanto psicológicas como corporales. Hoy día hay que hablar de Musicoterapia, “técnica para-médica que consiste en el racional empleo de la Música con finalidad terapéutica”. Aunque primordialmente está enfocada a niños y adultos con trastornos físicos, mentales y/o emocionales, también se puede utilizar como medida preventiva.

d. La Música educa y perfecciona los sentidos. La Música ha sido calificada como el “lenguaje de los sentidos” y el canto como “producto de los sentimientos”. En esa línea Willems utiliza el término de “sensorialidad” refiriéndose al hecho de vivir en lo sensorial, de obrar y reaccionar sensorialmente, de hacerle sentir, percibir, discriminar sonidos, intensidades, tempos…

e. La Música contribuye a crear sentimientos religiosos, hecho observado prácticamente en todas las culturas a través de la historia, siendo distinta la Música religiosa de la profana.

f. La Música crea intensas emociones en el hombre. Desarrolla la sensibilidad emotiva, la compasión, la receptividad, amplía la experiencia emotiva del hombre, no sólo reflejando sentimientos íntimos que le son conocidos, sino revelando también sentimientos nuevos que antes le eran desconocidos.

g. La Música despierta la sensibilidad y el sentimiento de lo estético en el hombre. Para ello es necesario llevar a cabo un conjunto de actividades musicales que preparen al niño para apreciarlas, gozar de estas experiencias estéticas y formar el gusto musical personal.

h. La Música potencia y refuerza la creatividad. La creatividad no es una actividad reservada para los mejor dotados, sino que responde a las capacidades y posibilidades del niño en general. La actividad productiva musical suele producir en el niño una sensación de felicidad, de satisfacción y de contento que favorecerá su extrapolación a otros campos de actividad y circunstancias de su vida diaria.

i. La Música colabora al ordenamiento psicomotriz, desde los movimientos corporales más simples, conducidos por un ritmo musical, hasta las danzas más complicadas. Este tipo de actividad requiere poner en funcionamiento una serie de capacidades que involucran a la totalidad del individuo, como: la atención, la memoria, el conocimiento del espacio, el conocimiento del propio cuerpo, el equilibrio, la coordinación de movimientos, la independencia de gestos, la sensibilidad, la imaginación y la creatividad, la integración social, etc.

j. La Música es un vehículo para la comprensión de la Cultura y la Historia. Para comprender cualquier tipo de Música es necesario situarla dentro del contexto cultural donde se compuso.

k. La Música, a través del folklore, nos permite conocer otras razas y culturas. La Música folclórica de un país es fiel reflejo de sus características internas, de su idiosincrasia. Deberá ser igualmente un instrumento decisivo tanto para la educación multicultural como intercultural.

l. La Música colabora al perfeccionamiento del lenguaje. “La palabra puede considerarse como un elemento común de ambas actividades” (Sanuy).

1.3 La existencia de un área con un enfoque globalizador.

La Educación se plantea como eminentemente globalizada, lo que no excluye a los lenguajes artísticos; pero no debe entenderse, dicha globalización, exclusivamente artística, sino que la música también puede conectarse directamente con otras áreas:

– Lenguaje: el trabajo musical permite la elaboración de textos; el trabajo rítmico‑musical desarrolla la comprensión y asimilación de la rítmica y acentuación verbal; ampliación del léxico, etc.

– Educación física: desarrollando todos los aspectos psicomotores (coordinación, equilibrio, práctica) tomando como base de trabajo el ritmo musical y la melodía.

– Matemáticas: buscando paralelismos entre el estudio de fracciones y proporciones, a los conceptos de figuras rítmicas y sus relaciones temporales.

– Conocimiento del Medio: estudiando como distintas características geográficas modifican el carácter de las danzas y melodías folclóricas; analizando la función de la Música en la Sociedad comprendiendo el paralelismo entre Música y evolución cultural, etc.

1.4 Aplicaciones útiles de la Música al Desarrollo Integral del Niño en el Plano Educativo.

Miguel Ángel Moreno señala una serie de propiedades que posee la Música y que aplicadas en el plano educativo favorecen y potencian el desarrollo integral del niño, y son las siguientes:

1. Cubre al niño que la práctica de una sensibilidad que es común denominador a todas las facetas y ocupaciones que desempeñe en su vida.

2. Hace que el espíritu del niño tome contacto con los valores que le rodean.

3. Muchos niños han corregido con su práctica defectos psíquicos (aislamiento, timidez, inferioridad, etc.).

4. Suprime el complejo de inferioridad en los niños que la practican.

5. Es un magnífico medio de expresión, idóneo para despertar las vivencias internas del niño por medio de su imaginación y sensibilidad.

6. Descubre ante la sociedad los valores que el niño posee y le obliga en cierto modo a usarlos.

7. Se adquiere un juicio crítico.

8. Es evocadora de inquietudes personales, ocultas en todo ser humano, que el niño expresa en sus pequeñas melodías y movimientos.

9. Serena las pasiones del ser humano, regula sus instintos y es puente de unión entre su interior y el ambiente en el que vive.

10. Aporta a los niños un espíritu de colaboración en grupo.

11. Algunos niños que cuando empezaron a estudiar Música tenían un nivel intelectual muy bajo, al tiempo que maduraban en la práctica de ella, aumentaban considerablemente aquel.

12. La Música funcional (de fondo) supone la creación de un ambiente psicológico favorable para las actividades humanas.

13. La Música ambiente en nuestras aulas es importante, pues estimula al niño, suavemente, eliminando la tensión propia del trabajo, alivia su fatiga y muchas veces aburrimiento, sin cortarles en sus iniciativas y sin inhibir sus movimientos; de ahí que el rendimiento sea mayor.

14. En el aspecto formativo enriquece la vida interior, eleva el espíritu y afirma los sentimientos más nobles del hombre, haciéndole salir de su egocentrismo, le ayuda a superar la materialidad de su constante trabajo, dando a su espíritu satisfacciones que le libran de los aspectos ordinarios y vulgares que se le presentan.

2. FUNDAMENTOS PSICOPEDAGÓGICOS DE LA EDUCACIÓN MUSICAL.

2.1. Introducción.

Willems propone los principios básicos donde se debe fundamentar la Ed. musical:

1) Principios psicológicos que consideran los elementos constitutivos de la Música en la relación con la naturaleza humana, la naturaleza del niño, a fin de establecer con buen criterio los puntos de partida de la cultura musical.

2) Un abundante y completo material sonoro para establecer las bases rítmicas y auditivas del arte de la Música.

Tomando como punto de partida el primer punto, desconocemos si existen realmente principios musicales innatos en el ser humano, por ello hay que empezar por desarrollar los elementos propios de la naturaleza humana (caminar, correr, saltar, para desarrollar el instinto rítmico) y posteriormente abordar aquellos que son necesarios enseñar.

2.2 Tres perspectivas diferentes sobre el Desarrollo y la Educación Musical.

1) Teoría de la maduración: El niño concreto dispone de un conjunto de rasgos deseables cuyo desarrollo debe proponerse y de otros rasgos indeseables que deben someterse a control.

2) Modelo de transmisión cultural: El niño cada vez más socializado recibe habilidades valoradas convencionalmente y conocimientos tal como los ofrece la Cultura. Este modelo descansa en el aprendizaje rutinario, en los ejercicios y otros métodos de prácticas muy estructurados. El aprendizaje se produce mediante la continua acumulación de informaciones o habilidades culturales.

3) Modelo cognitivo-evolutivo: el niño que va madurando interactúa con un ambiente estructurado, interacciones que estimulan a la vez que marcan las complejas transformaciones cognitivas del niño en desarrollo. Este modelo se basa en las interacciones del individuo con su medio. Los ambientes instructivos colocan a propósito al niño en situaciones conflictivas. El aprendizaje se produce al desarrollarse las estrategias de resolución de problemas necesarias para solucionar los conflictos cognitivos en el ambiente. En el campo musical, observaremos al niño resolviendo problemas musicales a través de medios inventivos.

2.3 Estructuras cognitivas implicadas en la Educación Musical.

1) Etapas de los procesos iniciales de representación (Bruner): Utilizado para demostrar y esquematizar los niveles iniciales de pensamiento musical. Hay tres tipos de procesos representacionales:

a. Los procesos representacionales basados en las acciones motoras.

b. Los basados en las imágenes.

c. Los basados en los sistemas de lenguaje.

Estos tres tipos expresan igualmente tipos de conocimientos cualitativamente diferentes que abarcan desde las primeras respuestas sensoriomotrices a los sistemas simbólicos completamente funcionales.

Aplicado esto a notación musical, observaremos en primer lugar garabatos, después imágenes, palabras y símbolos abstractos para captar la letra de la canción, su estructura, su línea melódica y agrupación rítmica de los sonidos.

Pero estas estructuras no explican las perturbaciones del conocimiento operativo de los niños mayores. Para ello está la Teoría de la habilidad.

2) Teoría de la habilidad (Fischer): utilizada para describir las formaciones cada vez más complejas de la cognición musical a través de una serie de contextos de ejecución y de representación. Proporciona un medio más articulado para describir los detalles del desarrollo musical a medida que se extiende desde las coordinaciones físicas a las representaciones y a las abstracciones y principios.

3) Interacción entre el desarrollo y la preparación musical formal (Piaget y Vigotsky): utilizada para apuntalar la noción de desarrollo de la composición y de la improvisación.

El desarrollo musical de los niños, desde los tres hasta los quince años, atraviesa cuatro claros niveles, con dos etapas cada uno: manipulación sensorial, imitación, interpretación imaginativa y reflexión.

En cada nivel se distinguen: a) la etapa de iniciación, con la exploración absorta en uno mismo y b) la de finalización, con soluciones autoconsicentes a problemas musicales expuestos por uno mismo.

+ En el primer nivel, el niño se concentra en el dominio de los materiales. Utiliza la composición como vehículo para explorar los aspectos sensimotrices de la interpretación y de la manipulación de notas y ritmos, prestando escasa atención a la expresividad.

+ En el segundo, el niño realiza obras expresivas y toma materiales del lenguaje cotidiano.

+ En el tercero el compromiso del niño en la interpretación imaginativa le lleva a tocar y a desarrollar la sensibilidad respecto a la forma musical.

+ En el cuarto nivel el niño se hace consciente de la situación de su obra en el seno de una tradición y del impacto expresivo de la música. Está representada por la concentración sobre los valores musicales.

En cada uno de estos niveles aparece una espiral de asimilación y acomodación, plasmando gráficamente el cambio evolutivo de los niños desde su absorción en su propio trabajo individual hasta la apreciación de la tradición y de los aspectos sociales de su obra.

2.4 Factores generales de la Recepción y producción musical.

A. LA RECEPCIÓN MUSICAL.

Luria señala que la función esencial del oído musical es “detectar las relaciones sónicas altas y prosódicas (rítmicas), sintetizarlas en estructuras melódicas, crear los adecuados modelos sonoros, expresivos de un cierto estado emocional, y conservar estos sistemas rítmicos melódicos”.

La audición musical requiere una buena aptitud para reconocer los intervalos musicales y la altura de los sonidos; es decir, una audición relativa, facultad necesaria para la práctica musical. Igualmente es necesario una adecuada capacidad discriminatoria que nos permita mantener la pulsación rítmica (medida) y los valores rítmicos de cada nota (figuras). Además del oído musical, existen otros factores que intervienen en la audición global del material musical que llega a nuestro cerebro, como son los afectivos y los cognitivos.

Punto de vista cognitivo: en la recepción musical están implicadas capacidades psicológicas básicas como la actuación de las estructuras intelectuales cuando trabajan con elementos y estructuras musicales, ya sean en la comparación y selección de indicios significativos, ya en las estrategias más complejas de análisis y síntesis.

Memoria: nos permite retener la experiencia musical más allá de su efímera existencia temporal. Igualmente nos permite poder relacionar nuevo material con el anteriormente asimilado.

B. LA PRODUCCIÓN.

Los inicios de la producción musical, deben llevarse a cabo emitiendo las respuestas musicales de todas las maneras posibles, así se irá consiguiendo la capacidad de autorregulación, la posibilidad de enriquecerse a través de las experiencias musicales y adquisición de técnicas más desarrolladas para adquirir y elaborar la información. En consecuencia, han de combinarse equilibradamente las respuestas activas a nivel práctico con las propias a nivel interno. Todo ello no hará sino estimular nuevas formas de entender y captar el fenómeno musical, a la vez que aumentar la capacidad de atención y concentración sobre un conjunto de estímulos tan fugaces como los sonidos musicales.

** Aceptación del proceso de expresión y comunicación del lenguaje musical y su conexión con el resto de lenguajes.

La Educación Musical debe basarse también en la potenciación de los procesos expresivos y perceptivos que se dan en toda comunicación y a través de cualquier lenguaje. El educador debe conseguir que los alumnos acepten la música como un nuevo lenguaje a utilizar, como con un código elaborado que implica toda un serie de procesos intelectuales y sociales:

· Intelectuales: percepción, memoria, capacidad creativa, audición…

· Sociales: expresión, comunicación y relación con los demás.

3. DESARROLLO MUSICAL Y ENSEÑANZA DE LA MÚSICA.

3.1. La Educación y la Música.

Los primeros años de nuestra vida son fundamentales, desde el punto de vista orgánico, afectivo y psicológico puesto que de ellos va a depender como seamos de adultos. Esos tres aspectos van indisolublemente unidos si se pretende conseguir un desarrollo armónico de la personalidad del niño.

La música, en la escuela, debe intentar desarrollar todas la potencialidades humanas, haciendo inservibles esquemas antiguos según los cuales había personas dotadas o no para esta materia; esto es completamente erróneo. Como educadores musicales, tan sólo vamos a pretender la plena realización del alumno, lo que lograremos sí interaccionan entre sí los siguientes planos:

– Psicológico: tomando en consideración la etapa evolutiva de los alumnos.

– Didáctico: determinando la metodología mas apropiada para implicar al alumno.

– Artístico: permitiendo, así, el desarrollo de nuevos valores estéticos, nuevas aficiones y formas de expresión, etc.

Por tanto, debemos buscar un modelo educativo que asocie lo cognitivo y lo afectivo: la interacción entre ambos es un hecho demostrado y produce o mejora comportamientos socializadores.

La Música, en las etapas de Infantil y Primaria, debe permitir establecer un modelo educativo en el que, a partir de los elementos musicales esenciales (orden, equilibrio, regularidad…), se desarrollen funciones básicas (reproducir, identificar, analizar…).

Su realización debe contemplar tres aspectos fundamentales del niño:

– Sentido rítmico, a través de los instrumentos y el cuerpo.

– Desarrollo de la voz como un nuevo medio expresivo y comunicativo.

– Desarrollo de la capacidad auditiva.

Nuestra labor deberá conseguir la globalización de estos aspectos pero de manera natural: la Música puede ser conectada, además, con otros conceptos a trabajar en el aula y puede facilitar el aprendizaje de tales conceptos, a través de los centros de interés.

a) Sentido rítmico.

La mayor parte de los actuales pedagogos musicales parten del trabajo del ritmo. Willems, a pesar de considerarlo como el elemento primario, no comparte esta idea y opina que debe ser el desarrollo melódico, el inicial. Sin embargo, hay numerosos aspectos que nos permiten discrepar de esta opinión:

Muchos niños llegan a Primaria sin haber recibido anteriormente, Educación Musical. Viven (vivimos) inmersos en una contaminación musical que plantea, exclusivamente, sensaciones no gratificantes; la falta de espacio de las viviendas y la falta de zonas amplias, los juguetes inadecuados, el tráfico,… son elementos que hacen que el niño esté demasiado tiempo en una actitud pasiva que perjudica el desarrollo sensomotor e, incluso, puede llegar a plantearles problemas fisiológicos. Por eso la escuela, a través de la música, debe permitir a los alumnos un pleno desarrollo motriz en los tres ámbitos:

– Fisiológico: con ejercicios de motricidad, tonicidad, control respiratorio… Ello permitirá al alumno tener conciencia de su propio cuerpo, conocer sus posibilidades, etc.

– Afectivo: el dominio de su cuerpo le permitirá expresar sus sentimientos a través de un lenguaje gestual.

– Mental: a través de sus movimientos, podrá acceder a formular rítmicas simples, su representación gráfica, improvisaciones rítmicas, etc.

b) Desarrollo de la Voz:

Esta actividad (canto), es importantísima en la educación de los niños: desarrolla la sensibilidad, el ritmo, sugiere el acorde y las funciones tonales, amplía el vocabulario y permite una correcta vocalización y control respiratorio. La canción debe ser la actividad prioritaria en la escuela y la elección del tipo apropiado en cada momento permitirá al alumno conseguir un desarrollo integral.

c) Desarrollo Auditivo:

El oído es el primer sentido para el niño; en la primera semana de vida, reconoce e identifica la voz de sus progenitores. Esta capacidad fisiológica se denomina “oído temprano” y le va a permitir establecer relaciones con el mundo que le rodea. La conexión entre la capacidad auditiva y la actitud psicológica, nos permite asegurar la importancia del desarrollo auditivo. Para conseguir esta relación, se deberán plantear actividades que incidan en aspectos de escucha, voz y comportamiento.

– Escucha: actividades que mejoren la escucha para reforzar la atención y la memorización. Será necesario, también estimular al alumno para desarrollar su capacidad de atención y concentración.

– Voz: actividades que mejoren los mecanismos de escucha como forma para corregir posibles deficiencias de dicción.

– Comportamiento: actividades de audición que permitan lograr mejoras en el nivel de relación humana.

Respecto a las actividades, deben desarrollarse en dos niveles distintos y complementarios entre sí:

1. Apertura Sonora è Realizaremos actividades que permitan desarrollar la atención imprescindible en la audición: “atención en silencio” hábito necesario para la música y para el resto de materias curriculares. La educación auditiva, en este primer plano debe conseguir el paso de la audición pasiva (“oír”) a la audición activa (“escuchar”).

2. Iniciación Musical è La audición deberá ser planteada con un material apropiado que permita al alumno centrarse en la música misma: sonido, cualidades…. diferenciando entre materiales lúdicos (objetos para producir sonidos que satisfagan la curiosidad sonora) y materiales didácticos (instrumentos musicales).

3.2 Desarrollo Musical y Enseñanza de la Música: Generalidades.

Como apunta Violeta Hemsy de Gainza la finalidad básica de una Educación Musical debe ser el establecimiento de un puente de estrecha comunicación entre el niño y la Música.

A través de la Educación Musical se desarrollarán en el niño el sentido del ritmo, la educación vocal, el canto coral, la capacidad de explorar el entorno sonoro, la práctica instrumental, la capacidad para oír, escuchar y comprender el mensaje musical.

Por otra parte, se le iniciará en el lenguaje musical como medio que le permita ordenar sus percepciones, desvelar el sentido de las estructuras sonoras que experimenta, así como desarrollar sus propias ideas musicales.

Estas dos vertientes, complementarias, son las que debe atender la Educación Musical; es decir, por un lado su objetivo es favorecer el desarrollo integral del niño, y por otro, estimular sus aptitudes específicas para la música y dotarle de los instrumentos pertinentes para su desarrollo.

La Enseñanza de la Música, y el conjunto de sus aprendizajes, tienen como objetivos el desarrollo de las siguientes capacidades:

1. Percibir el entorno sonoro como parte del medio, discriminando los sonidos tanto cuantitativa como cualitativamente.

2. Percibir el discurso musical: parámetros del sonido y estructuras musicales básicas.

3. Organizar el material sonoro en estructuras rítmicas, melódicas, armónicas, de forma, de carácter, etc.; así como desarrollar la capacidad de interpretarlas expresivamente.

4. Representar simbólicamente el discurso sonoro (grafías) y leerlo, incluyendo el uso básico del código del lenguaje musical.

5. Acceder a la vida musical como una experiencia activa mediante el uso adecuado de la voz, del oído musical, del movimiento asociado a la música y de habilidades instrumentales, como parte del proceso de formación.

3.3. Evolución del niño a través de la Música y desarrollo de la Expresión Musical.

El estudio del desarrollo de la Expresión Musical del niño, nos facilita e informa del grado de desarrollo psicológico en que se encuentra dicho niño. Recorrido cronológico:

Antes de cumplir el año: el niño ante cualquier estímulo musical, responde modificando su estado de reposo habitual.

Hacia el año y medio: reacciona rítmicamente con todo su cuerpo para responder al estímulo musical. La expresión lingüística se manifiesta mediante balbuceos, canturreos o cantos espontáneos de sílabas, imitando a su madre.

Hacia los dos años: adquiere un sentido rítmico más maduro. Su respuesta motriz, ante el estímulo musical, es ya selectiva, respondiendo con movimientos distintos según los diferentes ritmos. Por otra parte, empieza a manipular instrumentos musicales de percusión, encontrando verdadero placer al hacerlos sonar. A veces suele acompañarlos con una rudimentaria e improvisada melodía.

Hacia los tres años: Se adquiere un progreso importante en la maduración de los miembros, sobre todo los inferiores: camina, salta y corre guardando bien el compás de la música. Experimenta igualmente un importante avance lingüístico que le permite reproducir canciones enteras, aunque la entonación sea un tanto deficiente. Utiliza igualmente la canción como instrumento auxiliar para sus propios juegos.

Hacia los cuatro años: Experimenta una mejora en la entonación por una parte, y un mayor control de la motricidad por otro. El juego sigue siendo el recurso más utilizado, y en él se simultanean la canción con los gestos y mimos; los niños llegan a identificarse con el tema de la canción que interpretan. Suelen utilizarse igualmente canciones de contenido onomatopéyico.

Hacia los cinco años: Experimenta un paso adelante muy importante en el perfeccionamiento psicomotor, al poder ya sincronizar ritmo musical y movimiento. Se inicia el aprendizaje de pequeñas y sencillas danzas, donde es necesario sincronizar música y movimiento de pies y/o manos. Entre los juegos podemos citar el de la comba, que requiere un ritmo bastante exigente. Con respecto a la canción, se amplía el ámbito sonoro que puede desarrollar y el número de canciones que puede reconocer y retener.

Hacia los seis años: Continúa su perfeccionamiento en lo referente al sincronismo anteriormente mencionado, al ámbito sonoro que puede desarrollar, y a la afinación de tonos.

Hacia los siete años: Esta edad está caracterizada por la aparición de una actitud receptiva y de reposo, ante situaciones o estímulos que le originan placer. Esta circunstancia hay que aprovecharla para iniciarle en la audición musical y en el adiestramiento en el manejo de los instrumentos rítmicos.

Hacia los ocho años: Se vuelve más hiperactivo y encuentra menor placer en la audición musical que en la etapa anterior. esa hiperactividad le produce una tendencia a la dramatización de toda clase de situaciones y por lo mismo, las canciones que interpreta. Continúa su atracción por los instrumentos de percusión, pero no le gusta hacerlo solo, sino en compañía de otros.

Hacia los nueve años: Su pleno desarrollo motor le permite realizar gran variedad de ejercicios físicos con un alto grado de perfección, por lo que nos podemos plantear actividades de danza de cierta dificultad. Igualmente, el desarrollo motor se produce también en las manos, por lo que su habilidad digital permite abordar con éxito ejercicios instrumentales con un importante nivel de perfección. Por lo que respecta a la canción, prefiere temas más ligados a la realidad circundante, como humor, historietas, etc.

Hacia los diez años: El desarrollo psicomotor sigue la línea señalada anteriormente. Desde el punto de vista cognitivo, hay que aprovechar el amplio desarrollo de la memoria, que nos permite seleccionar canciones que poseen un considerable número de estrofas. Igualmente, el desarrollo de la sociabilidad y el interés por los demás superando o solapando el “egocentrismo” anterior, le sitúa en condiciones favorables para iniciarse en el conocimiento de la biografía de los grandes compositores.

Hacia los once años: Disminuye significativamente el carácter hiperactivo de las etapas anteriores y la importancia e influencia del juego pasa a segundo lugar, por lo que la canción se desliga de éste, pudiendo realizarla con plena independencia. Se inicia en la afición por la música ligera y le interesan las últimas novedades, sirviendo éstas muchas veces de instrumento socializador entre los niños de su edad.

Hacia los doce años: Amplía significativamente su repertorio con toda clase de música: clásica, pop, rock… El medio ambiente en general, y el entorno familiar en particular va a incidir determinantemente en la formación de sus gustos y preferencias musicales.

3.4. El maestro de música

El nuevo planteamiento educativo de la música, requiere un especialista con conocimientos específicos psicológicos, didácticos y musicales y un método especifico que le permita diferenciarse y alejarse de la enseñanza tradicional.

Una 1ª condición que debe reunir cualquier especialista en música es sentir verdadera pasión por la materia que va a impartir. Esta pasión suele ir acompañada por una necesidad por difundir el objeto de su interés. Pero, por supuesto, además de tal deseo, debe estar dotado de la capacidad para llevar a cabo de su tarea. Esta capacidad implica un profundo dominio musical y una clara preparación pedagógica. Vamos a comentarlos brevemente:

a) Dominio Psicológico: el educador, en general, y el especialista en música, en particular, deben poder establecer una relación buena y profunda con los alumnos: integrándolos a todos en una clase, adaptándose a las distintas personalidades, comprendiendo los diferentes intereses… A través del conocimiento psicológico, el especialista puede llega a conocer las necesidades físicas, afectivas y mentales los alumnos y su aparición normal en distintas épocas del crecimiento. Deberá comprender el mundo infantil y ello le permitirá establecer una comunicación más profunda con sus alumnos.

b) Dominio Pedagógico: Es misión del especialista vincular al niño con la música, descubriendo sus capacidades y planteando todos los recursos para desarrollarlas convenientemente. Para conseguirlo, basta que posea una correcta metodología, conozca suficientemente los recursos que están a su alcance tenga un criterio musical desarrollado que le permita escoger el material musical más adecuado. También es conveniente un mínimo de conocimiento en la evolución de la pedagogía musical: cuál es el origen de los métodos que él emplea, por qué surgieron, etc.

c) Preparación Musical: El mejor especialista en música es aquel que enseña con el ejemplo; además, la musicalidad del profesor, al ser admirada, se propaga y arraiga entre los alumnos. Por tanto, debe poseer una serie de cualidades, innatas unas, y desarrolladas por la Educación Musical y Cultural, otras:

– Oído musical que le permita discernir la melodía, el ritmo y la armonía.

– Conocimiento de la teoría y práctica musical en el aspecto melódico y rítmico:

a. Melódico: tonalidades, modos, intervalos, transporte, lectura a primera vista…

b. Rítmico: Pulso, acento, ritmo, compases, polirritmias, dictados…

– Dominio vocal para descubrir y corregir pequeños problemas en las emisiones de los alumnos y para plantear correctamente modelos vocales a imitar.

– Dominio instrumental, armónico y melódico, así como de los instrumentos escolares.

– Conocimientos elementales de danza, de dirección coral y de historia de la música.

Podemos concluir diciendo que el especialista en Música debe aspirar a perfeccionarse al máximo y permanentemente.

3.5. Metodología.

Entendemos por metodología un conjunto de partes necesarias para la ordenación y tratamiento de la materia (música) para adaptarlo a la mentalidad y las características psicológicas de los alumnos, asegurando su transmisión y su correcta asimilación.

Tradicionalmente la metodología musical se ordenaba siguiendo criterios intelectuales y de tipo lógico: temas desvinculados entre sí, sin aparente relación (“los intervalos”; “los acordes”; “las escalas”). En la actualidad, metodología musical, basada en la psicología infantil es una metodología global.

Características:

– Se denomina global porque se basa en la percepción de unidades provistas de sentido, a partir de las cuales se van aclarando los detalles.

– Se parte del todo para llegar a las partes puesto que es eminentemente psicológica aceptados cualidades fundamentales del aprendizaje: la experiencia y la libertad.

– La experiencia personal se traduce en canto, movimiento, audición…, mientras que la libertad se refiere al carácter creativo que debe imperar.

Esta metodología permite el desarrollo de:

– La sensibilidad (aspecto afectivo).

– El oído (aspecto físico).

– La capacidad intelectual,(aspecto mental)

Esta metodología implica una presentación completa del fenómeno sonoro, tratando simultáneamente numerosos aspectos musicales que quedan implicados entre si.

Para que lo entendamos: se trata de que a partir de un todo (p.ej.: una canción), el alumno disfrute, la oiga e interprete y la analice. En esta última parte, determinara la forma, las frases, el ritmo, los intervalos, etc. Lógicamente, a medida que aumenta el nivel de conocimiento de los alumnos, mayor será el número de elementos a analizar.

3.6. Organización de las sesiones

Es un punto importante, necesario para un correcto desarrollo musical y que debe atenerse siguiendo una serie de principios generales y otros particulares.

Dentro de los generales debemos contar con:

– Tiempo disponible para la materia.

– Secuenciación de contenidos.

Estos son dos puntos que se determinan al confeccionar el P.C.C.; la ley prevé que, para Primaria, el área de expresión artística cuente con 3 horas a la semana; de ellas, los profesores de ciclo y el especialista en música, determinarán cuanto corresponde semanalmente sólo a la música.

Respecto a la secuenciación de contenidos, es el propio especialista el que lo determina.

Respecto a los principios particulares, debemos tener en cuenta:

· Unidad: la sesión debe tener un equilibrio interno que permita la consecución de objetivos previstos.

· Variedad: no opuesta a la anterior, implica mantener constante el interés de los alumnos respecto a las actividades que se están realizando.

Es conveniente, a titulo orientativo, dar una serie de puntos respecto a la organización de las sesiones:

a. Es conveniente alternar momentos de mayor agitación (movimientos, juegos…) con otros de tranquilidad (canto, audición…), para evitar tanto un exceso de actividad como una escasez que le aproxime al aburrimiento.

b. Dedicar un cierto tiempo, generalmente al comienzo, para revisar todo lo importante dado en la sesión anterior.

c. No insistir demasiado en determinados aspectos: ello implicaría dejar en inferioridad otros (p.ej.: En una canción, no trabajar mas el ritmo que lo melodía, o a la inversa).

d. Cuidar y mantener la disciplina de la clase, entendida no como una serie de normas impuestas, sino como un orden basado en el interés por las actividades.

Para ello es conveniente comentar, aquellos detalles que influyen en la desorganización: tocar los instrumentos antes de que el profesor lo indique, no estar atento a los gestos durante el canto colectivo, etc.