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Tema 10 – La actividad musical como compensadora de las desigualdades educativas.

1. LA ACTIVIDAD MUSICAL COMO COMPENSADORA DE LAS DESIGUALDADES EDUCATIVAS.

1.1 Handicaps que producen desigualdades educativas.

1.2 La Educación musical como compensadoras de las desigualdades educativas.

1.3 Estrategias básicas para la atención y estimulación del niño desfavorecido.

2. PRINCIPIOS BÁSICOS DE INTERVENCIÓN.

3. LA EDUCACIÓN MUSICAL EN EL ÁMBITO DE LAS DEFICIENCIAS AUDITIVAS.

3.1 La audición y las deficiencias auditivas.

3.2 Las ayudas técnicas para la disminución de las deficiencias auditivas.

4. TÉCNICAS DE SENSIBILIZACIÓN VIBRÁTIL.

5. ESTIMULACIÓN Y REPUESTA.

6. APORTACIONES INTERCISCIPLINARES PARA TRABAJAR LAS DESIGUALDADES EDUCATIVAS PARTIENDO DE LA ACTIVIDAD MUSICAL.

1. LA ACTIVIDAD MUSICAL COMO COMPENSADORA DE LAS DESIGUALDADES EDUCATIVAS.

En principio la educación compensatoria significa acción de igualar desigualdades, de equilibrar desequilibrios entre los niños que por razones socioeconómicas, culturas, familiares, físicas o psicológicas están en condiciones de desigualdad.

La estrategia de la educación compensatoria ha de ser múltiple y abarcar el retraso perceptivo, el lenguaje, la actitud psicológica, hasta cualquier deficiencia que el niño presente.

La educación musical en su relación con la educación especial se orienta a lograr la optimización de las posibilidades de los sujetos disminuidos.

1.1 HANDICAPS QUE PRODUCEN DESIGUALDADES EDUCATIVAS.

A) La desventaja sociocultural y económica.

Cuando el niño con esta desventaja llega al entorno escolar, se va a encontrar, en comparación con los procedentes de entornos más enriquecidos, con los siguientes problemas entre otros:

– Disfrutará de menos interacciones con el maestro.

– Las actividades a realizar le son poco familiares.

– Presentará un lenguaje más empobrecido.

– Probablemente, un nivel de aspiración y expectativas, inferior.

B) Los problemas de orden familiar.

Los niños procedentes de entornos familiares problemáticos, presentarán en el entorno escolar, las siguientes deficiencias:

– Problemas de inadaptación generados por la angustia emanada del entorno familiar.

– Falta de autonomía, o por el contrario, excesiva independencia, producida por el abandono familiar.

C) Las deficiencias congénitas o adquiridas de tipo perceptivo o motor (físicas).

a) LAS DEFICIENCIAS DE TIPO PERCEPTIVO. Requerirán intervención específica y compensación a la desigualdad.

Tanto el niño ciego como el sordo, son seres impedidos y frustrados por carecer de uno de los medios sensoriales esenciales para el desarrollo y la comunicación.

Algunos de los problemas que generan estas deficiencias son:

– La necesidad de lenguajes alternativos (Gestual y Braile).

– Su deficiencia le produce inseguridad.

– El mundo de silencio del sordo y el de tinieblas del ciego, puede producirles retraimiento o depresión si se sienten aislados.

b) LAS DEFICIENCIAS DE TIPO MOTOR.

1. Niños afectados de parálisis de sistema nervioso central o periférico: trastornos motores, poliomielitis, distrofia muscular, paraplejia, mielomeningocele (espina bífida)…

2. Niños afectados de anomalías congénitas (dismielias).

3. Niños afectados de deformaciones y anomalías del sistema osteomuscular.

4. Niños afectados de diversos trastornos motóricos a consecuencia de accidentes.

* Algunos de los problemas que se va a encontrar son:

– Sus miembros pueden estar rígidos, paralizados o espasmódicos.

– Su sentido espacial es defectuoso y con frecuencia le falta conciencia de alguna parte de su cuerpo.

– Se sienten inseguros.

– Muchos de ellos van a necesitar la ayuda de otras personas para la satisfacción de las necesidades más elementales (vestirse, ir al servicio, alimentarse, desplazarse).

– Muchos de ellos carecen de control físico y emocional, por lo que es normal el que se abandonen a crisis de ira o berrinches ante las dificultades y/o contrariedades.

C) La deficiencia mental.

“Deficiencia Mental”: funcionamiento intelectual general significativamente inferior a la media que coexiste, junto con déficit en la conducta adaptativa; se manifiesta durante el período de desarrollo” (Crossman).

* Niveles de gravedad del “Retraso Mental”:

1) RETRASO MENTAL LEVE. Deficiente mental medio. CI= 50 – 70. Alrededor del 80% de la población deficiente.

– Generalmente son capaces de cuidarse y aprender destrezas académicas correspondientes a 4º ó 5º de Primaria.

– Desarrollan habilidades sociales y de comunicación durante el periodo preescolar.

– Tienen un mínimo deterioro en las áreas sensorio motoras.

– Durante la adultez pueden adquirir fácilmente habilidades sociales y laborales adecuadas para una independencia mínima.

– Se les ha denominado “sujetos medianamente en desventaja“.

2) RETRASO MENTAL MODERADO. Deficiencia mental moderada. CI= 35 – 49. Alrededor del 12% de la población deficiente.

– Periodo preescolar: pueden conversar o aprender a comunicarse, pero su grado de atención hacia las normas sociales, es pobre.

– Época escolar: pueden aprovechar el entrenamiento en habilidades sociales y ocupacionales, pero resulta improbable que progresen más allá de 2º de Primaria en las actividades académicas.

– La adultez: pueden contribuir a su mantenimiento desempeñando un trabajo semiespecializado o sin especializar bajo supervisión y en talleres específicos.

3) RETRASO MENTAL GRAVE: Deficiencia mental grave. CI= 20 – 34. Alrededor del 7% de la población deficiente.

– Etapa preescolar: desarrollo motor pobre y expresión mínima del lenguaje; desarrollan poco o nada el lenguaje comunicacional.

– Etapa escolar: puede aprender a conversar y ser entrenados para desarrollar los hábitos básicos de higiene. Pueden alcanzar una edad mental de 3 a 5 años.

– En la adultez pueden desarrollar tareas muy simples bajo una estrecha supervisión.

4) RETRASO MENTAL PROFUNDO. Deficiencia mental profunda. CI= Inferior a 20. Alrededor del 1% de la población deficiente.

– Periodo preescolar: mínima capacidad del funcionamiento sensorio motor.

– Algunos pueden aprender a caminar y comunicarse de un modo funcional y atender a sus propias necesidades corporales. Otros no caminan, muestran múltiples déficit y tienen poca conciencia de su entorno.

– Requieren un entorno altamente estructurado, con ayuda y supervisión constantes.

1.2 LA EDUCACIÓN MUSICAL COMO COMPENSADORA DE LAS DESIGUALDADES EDUCATIVAS.

A) Como compensadora de las desventajas socioculturales.

La Ed. Musical puede ser compensadora, al menos en el aspecto cualitativo de la personalidad, repercutiendo en el desarrollo de la percepción, la motricidad, el lenguaje, la imagen de sí mismo y la del otro, la forma de creerse percibido y aceptado, la motivación, las aspiraciones y expectativas.

La estimulación de estos factores incidirá favorablemente en el rendimiento escolar. Algunas manifestaciones de la Ed. Musical que influyen son:

– El canto: medio de comunicación, de solidaridad del grupo, de enriquecimiento del lenguaje.

– Las actividades rítmicas: desarrollarán el dominio de sí mismo; y con las colectivas se potenciará la socialización.

– La Instrumentación: recurso primordial para el desarrollo de la motricidad, de la coordinación visomotora y la percepción; potencia el desarrollo de las expectativas, las aspiraciones personales y la valoración de su propia imagen.

B) Como compensadora de los handicaps originados por los problemas de orden familiar.

Cualquier tipo de problema familiar, genera una angustia que conlleva frecuentemente, problemas de adaptación.

La ED. Musical puede contrarrestar esta problemática, creando un ambiente gratificante en el cual el niño se sienta aceptado y favorezca su autoexpresión; contribuye a la creación de una estabilidad emotiva.

Incidencias de algunas manifestaciones de la Ed. Musical:

– La instrumentación. El niño ante un instrumento puede llevar a cabo ejercicios de improvisación, que posibilitan su expresión libre, se siente inmerso en un ambiente agradable y si se realiza en grupo, su contribución le hará sentirse aceptado.

– Las actividades rítmicas les ayudarán a quemar energías.

C) Como compensadora en las deficiencias físicas de tipo perceptivo o motor.

La Ed. Musical ayuda a disminuir estas deficiencias y contribuye a desarrollar la personalidad. El pleno desarrollo de los sentidos contribuye a la mejora del campo cognoscitivo, al ser los receptores de la información; los trastornos perceptivos obstaculizan y/o distorsionan su entrada. Estas deficiencias crean perturbaciones en el campo afectivo y en la autovaloración.

a) DEFICIENCIA MOTORA: La Ed. musical puede utilizarse como sustitutiva del movimiento. Un niño con deficiencia motora que golpea rítmicamente un tambor, mientras los demás caminan al ritmo marcado le proporciona la emoción del movimiento en el espacio y en el tiempo. Las notas ascendentes y descendentes y la sucesión de sonidos a diferentes velocidades y ritmos, pueden darle la sensación de movimiento completo, arriba, abajo, despacio, rápido.

En los niños de esta tipología, ciertas actividades musicales pueden originar respuestas contradictorias, pero explicables. Ejemplos:

– Un ritmo fuerte los pone en tensión, los trastorna.

– Una melodía con cambios súbitos de velocidad será negativa para ellos por su incapacidad de adaptación rápida, y puede generar miedo, inseguridad…; lo contrario de lo pretendido.

– Escuchar una música tranquilizadora, puede ayudar a adquirir una imagen mental del movimiento.

+ Actividades:

Cantar una melodía tranquilizante ayuda a relajar los músculos faciales, palatales y laríngeos.

El ritmo ayuda al niño a regular y coordinar movimientos como estirarse y agacharse, bajar o subir los brazos siguiendo el tiempo y la dinámica de una escala ascendente y descendente.

Instrumentación: El uso de instrumentos de viento, ayuda a ejercitar los músculos respiratorios. Los instrumentos de percusión, fáciles de golpear o batir le proporcionan la oportunidad de hacer música. Este tipo de actividades, proporciona un alto nivel de control motor y de atención.

Hacer música puede fijar el interés del niño dirigiendo su atención hacia el placer de cantar o tocar un instrumento. Puede, gradualmente, adquirir conciencia del movimiento y tratar de mejorarlo.

La Ed. Musical enseña al niño a perseverar, a concentrarse, a adoptar aptitudes favorables ante las actividades en general, a elevar su autoconcepto, a sentirse integrado en el grupo…

b) DEFICIENCIA VISUAL: Esta deficiencia origina un aumento de la sensibilidad para satisfacer sus necesidades emocionales, intelectuales y sociales, una disposición para gozar de experiencias musicales, como oyente y como ejecutante; produce, además, aspectos negativos como inseguridad, temor, retraimiento, falta de expresión en sus ojos, etc.

Su disminución lo obliga a desarrollar, a veces hasta un límite increíble, una capacidad excepcional para escuchar.

La Educación Musical proporciona actividades favorecedoras de la autoconfianza y de la sensación de estabilidad.

Es necesario la notación del sistema Braille para darle la misma oportunidad de acceso a la música escrita que tienen sus compañeros videntes. Así, tienen acceso al aspecto intelectual de la música. El niño ciego puede estudiar la música por su cuenta. Esta autoconfianza y experiencia emocional hace que la música le proporcione una gran descarga emocional.

Para él la música es un medio de expresión que le permite comunicarse e integrarse socialmente y encontrar valores culturales y espirituales.

D) Como compensadora en la deficiencia mental.

La Ed. Musical puede desarrollar aprendizajes que produzcan cambios de naturaleza estructural que modifiquen el curso del desarrollo cognitivo, entre los que podemos referir:

– Adquisición de conceptos básicos.

– Creación de hábitos y creación de motivación intrínseca.

– Percibirse en sí mismo como generador activo de conocimiento e información.

La música puede desempeñar las siguientes funciones en el niño deficiente mental:

Función gratificante: Producir gratificación y éxito.

Función madurativa: De agente del desarrollo sensorial.

Función emotiva: De desahogo emocional.

Función estimuladora: De estímulo mental.

Función socializadora: De medio de socialización.

El principio general, que hay que tener en cuenta para que la música desempeñe su potencial compensador y minimizador de las deficiencias, es “partir de la propia experiencia del niño deficiente mental“, puesto que a partir de éstas, podrá provocar asociaciones mentales o emocionales que incidirán en su desarrollo.

La música puede ofrecerle gran número de experiencias sensoriales, emocionales, intelectuales y sociales que tal vez no alcanzaría por otro medio. La música es lo suficientemente flexible como para adaptarse a la incapacidad específica del niño y a cada una de las etapas de maduración (ALVIN).

Favorecen el desarrollo: la canción, la instrumentación y la audición.

Necesitan sentirse seguros, amados y aceptados, tener sentimientos de pertenencia y expresarse. El deseo emocional de expresarse por medio de la música puede facilitar la maduración perceptiva del niño y aceptarla.

1.3 ESTRATEGIAS BÁSICAS PARA LA ATENCIÓN Y ESTIMULACIÓN DEL NIÑO DESFAVORECIDO.

Trabajar intensamente los aspectos psicomotrices, especialmente la motricidad fina. La falta de sus aspectos fundamentales retrasa el proceso de maduración; afecta a las áreas fundamentales para el inicio del aprendizaje de la lectura, escritura y cálculo.

Los aspectos más afectados por los condicionantes socioculturales son:

– La percepción, discriminación y coordinación sensoriomotriz: Coordinación visomotriz (manual, verbal, corporal), Coordinación audiomotriz y la Discriminación visual y táctil. Las estrategias musicales que se propongan deben basarse principalmente en la instrumentación.

– Las relaciones espacio-temporales:

+ Conocimiento y dinámica del esquema corporal.

+ Organización perceptiva espacio-temporal (arriba- abajo, izquierda- derecha, atrás- adelante…)

+ Exploración y ajuste en le espacio.

+ Desarrollo de la orientación en el tiempo.

Las estrategias musicales que se propongan deben basarse principalmente, en actividades de danza y expresión corporal.

– Las relaciones multimodales:

+ Desarrollo sensorial. Integración de las percepciones plurisensoriales (relaciones viso-acústicas).

+ Control postural. Dominio de la atención.

+ Expresión corporal.

Las estrategias musicales que se propongan se basarán en la instrumentación, danza y juegos acompañados con música.

Atender al desarrollo de habilidades sociales. Permitirán adquirir una imagen de si más realista y una mejor adaptación emocional al medio. El entorno escolar debe facilitarle un ambiente agradable donde se sienta aceptado y capaz de expresar sus iniciativas. Estos niños cuando están fuera de su ambiente habitual manifiestan inseguridad y retraimiento. Para su compensación podemos llevar a cabo intervenciones del tipo siguiente:

– Potenciar conductas asertivas grupales para lograr la adaptación emocional al medio.

+ A través de interacciones en grupo.

+ Autoafirmación del yo y seguridad emocional.

+ Ajuste de expectativas y percepción realista de sí mismo.

Se deberán desarrollar pautas de ajuste al medio a través del juego de la dinámica gestual y de la expresión corporal.

Utilizar estrategias de refuerzos: Favorecerán y colaborarán en la creación y consolidación de actitudes positivas en las actividades escolares.

A través de las actividades musicales, podemos llevar a cabo refuerzos que potencien su adaptación al medio escolar y su confianza en sí mismo. Posteriormente este aprendizaje podrá transferirlo a otras materias. Algunas actividades son:

– Suministrar estímulos positivos ante la ejecución vocal o instrumental de una actividad musical.

– Proporcionarles nuevas actividades.

– Permitirles el cambio de instrumento, una vez interpretada correctamente en el actual la pieza musical.

– Si procede, invitarles a que toquen como solista dentro del grupo instrumental.

2. PRINCIPIOS BÁSICOS DE INTERVENCIÓN.

La utilización de la Ed. Musical como recurso compensador de las desigualdades, deberá tener presente y acomodarse a los siguientes principios metodológicos básicos:

Globalización: La música debe estar coordinada y relacionada con el resto de las asignaturas que cursa el niño.

Funcionalidad: Los objetivos y actividades deben ser prácticos, útiles, representativos y funcionales. Hay que partir de la realidad y de las experiencias del niño en desventaja.

Individualización: hay que tener en cuenta la individualidad de cada niño, sus características particulares, todos los niños son diferentes y aprenden de forma diferente. Cualquier programa de desarrollo debe centrarse en un sujeto particular, y partir de sus capacidades y limitaciones.

Normalización: optimización de las posibilidades de los disminuidos. Su objetivo es alcanzar un funcionamiento ajustado de la persona.

Pluriintervención: intervienen logopedas, profesores de apoyo, profesor de Ed. especial, orientadores, psicólogos,…

Socialización: Es bueno el trabajo en grupo para la integración de los deficientes y su socialización en la clase.

3. LA EDUCACIÓN MUSICAL EN EL ÁMBITO DE LAS DEFICIENCIAS AUDITIVAS.

La mayoría de los niños sordos pueden percibir algunos de los elementos constitutivos de la música y otros componentes. La música debe emplearse para ayudarnos en:

a) Su evolución intelectiva formando conceptos de sonido.

b) Elevar su autoestima al sentirse capaces de hacer música.

c) Desarrollar mejores relaciones interpersonales.

d) Obtener un profundo conocimiento del mundo que les rodea.

+ Música y Lenguaje.

Las relaciones entre música y ritmo fonatorio, son fundamentales en la reeducación de los niños hipoacúsicos. Es necesario crear una conexión entre el mundo exterior y su cerebro para consolidar las percepciones y sensaciones, lo que daría lugar a desarrollar la capacidad de razonamiento, que incidiría directamente en la formación de ideas.

1) Podrá llegar a través de la práctica musical a percibir el lenguaje auditivamente, que es la base fisiológica para la adquisición del habla.

2) Escuchar su propia voz, creando patrones vocales más correctos. El dominio de la voz le conducirá al perfeccionamiento del lenguaje, evitando la monotonía y falta de ritmo.

3) La música auxiliará el aprendizaje de la lectura labial y la articulación. La música es un lenguaje que puede transmitir intensas sugestiones psicológicas, ideas, sentimientos, a través de los sonidos, el ritmo, la melodía, la armonía, el movimiento, la manipulación de instrumentos y la audición musical.

Desarrollar un sentido del ritmo y de los esquemas rítmico-prosódicos, ayudará al niño sordo que está aprendiendo a hablar.

La música mejora la articulación, la cualidad de la voz, el fraseo. Desarrolla el control de los tonos, clase y volumen; ayuda a la expresión de unidades de pensamiento en un momento determinado; desarrolla la discriminación del lenguaje; desarrolla la discriminación del habla dificultosa de consonantes y vocales formando sílabas; mejora la locución mediante un adecuado y correcto ritmo y acentuación verbal.

Uno de los objetivos es ayudarles en la discriminación auditiva para mejorar la locución. Empezaremos por el aspecto afectivo de la comunicación con él a través del cuerpo, mediante la exploración de vibraciones que produciremos y que serán percibidas mediante el tacto.

– El factor emocional que transmite la música es capaz de crear comunicación en el niño, lo que representa ya una experiencia emocional.

– Puede darle sentido del ritmo, lo que amplia su concepción del mundo perceptivo.

– Puede darle medios para expresarse gozosamente a través del movimiento.

– Al moverse al compás de la música, junto a otros que tal vez pueden oír, es capaz de comunicarse a través de una experiencia compartida con placer y felicidad.

– Si logra producir sonidos en un instrumento musical puede llegar a participar en un grupo que hace música.

El éxito de la educación musical con respecto a las deficiencias auditivas va a estar supeditado a factores como:

– La capacidad auditiva del niño (nivel hipoacúsico).

– La inteligencia del niño.

– El grado de motivación y curiosidad.

Con los hipoacúsicos que puedan llegar a percibir sonidos, es conveniente iniciar prontamente actividades de “Entrenamiento auditivo”, para que sea capaz de recibir e identificar estímulos sonoros. Si se alcanzaran estos objetivos, podrá pasarse, con ciertas garantías de éxito, a los “juegos musicales”.

+ El Canto.

La educación de la voz y el canto son importantes porque existe una relación entre la discriminación de los tonos y la habilidad para discriminar el habla. Es una de las actividades más delicadas. La actividad estará en función del grado de deficiencia.

El niño sordo puede captar el ritmo, la acentuación, la altura, la intensidad y la duración. Como iniciación, podemos ponerlo en situación de explorar juguetes sonoros que estimulen su curiosidad y así tomar conciencia de que existe un mundo sonoro que le rodea. Una vez que puede sentir las vibraciones, explorará su diversidad en un instrumento. Esto le permitirá captar con la vista y recepción de vibraciones, las tonalidades.

Apoyándose en la percepción táctil de las vibraciones, posando las manos sobre un piano, guitarra, etc., podremos iniciar breves ejercicios con melodías para fortalecer labios, lengua, control de saliva, respiración, ritmo y fuerza de ejecución. Previamente habremos realizado ejercicios de relajación muscular de cabeza, cuello, cuerdas vocales y respiración.

El niño hipoacúsico no puede percibir toda la gama de sonidos pero sí puede entonar y cantar determinadas canciones adaptadas a su grado de hipoacusia.

+ El Ritmo y el movimiento.

Las respuestas más importantes a la música en el niño sordo, tienen lugar por medio del movimiento. Si está físicamente impedido será necesaria también la reeducación psicomotriz.

Los niños sordos son capaces de desarrollar actividades rítmicas en grupo de niños normales si se ha trabajado con ellos individualmente. Esto que le causa un gran sentimiento de integración escolar y social, le ayudará a construir su propio yo y a adquirir confianza en sí mismo. La actividad rítmica, sobre todo de movimiento e instrumental, es una de las formas más efectivas para lograr que disfrute de la interacción social y comparta actividades de grupo en las que puede expresarse junto a los niños capaces de oír.

La utilización del ritmo en el movimiento da lugar a una mejor coordinación motora y corporal, una aptitud y desenvoltura del equilibrio y control postural, así como una rehabilitación de la organización motriz, que le llevará a una relación positiva entre ésta y la capacidad para leer el movimiento de los labios. La adaptación de los niños al ritmo a través del movimiento, le va a liberar de uno de los defectos habituales en estos deficientes: el paso arrastrado causado por la inseguridad que le produce su defecto, y le obliga a permanecer pegado al suelo limitándolo en la acción y en la libertad de movimientos.

El ritmo regula movimientos, provoca los reflejos y es el agente del desarrollo sensorial, motriz, emocional, mental y social de estos niños. Los movimientos son un campo para explorar y descubrir mediante la expresión corporal en las vertientes de interiorización y de expresión a través de las manos, piernas, hombros, brazos, rostro, ojos, labios,… y del mimo, la imitación de la vida cotidiana y representación de situaciones.

Estos movimientos corporales de acciones imaginarias son la preparación al ritmo que va a proporcionar la regulación de los movimientos que darán como resultado la mentalidad rítmica. El ritmo desarrolla el sentido estético del movimiento, la formación del carácter y la sensibilidad.

Las sesiones de movimiento y danza deben llevarse a cabo en grupo, ya que si el niño, se acostumbra a estar solo puede resultarle traumatizante integrarse posteriormente al grupo, teniendo reacciones egoístas o de rechazo.

+ La danza.

La danza es movimiento y con él el niño sordo puede expresarse libre y espontáneamente. No siempre es posible ya que muchos sienten limitaciones al encontrase tensos y frustrados.

Debemos conseguir que el niño viva y exprese corporalmente los estados de ánimo de alegría-tristeza para conseguir que sea capaz de expresar su mundo interior afirmando su autoestima y su relación con los demás y el mundo que les rodea.

+ Los instrumentos.

Con los sordos se debe comenzar utilizando los elementos de percusión de nuestro propio cuerpo. Para ellos su propio cuerpo y el del maestro encierra un gran atractivo emocional y afectivo que favorecerá la integración en las tareas musicales.

Las percusiones temporales nos proporcionan la toma de conciencia de la pulsación a nivel individual y grupal. Una vez que el niño o niños han vivenciado cómo las vibraciones de los pasos, golpes, etc., se perciben a través del suelo y del aire, utilizaremos los instrumentos musicales.

Deben predominar los de percusión de gran tamaño, sobre todo los de parche: bombo, timbales, etc., por producir unas vibraciones más intensas que el niño percibirá a través del aire.

También podrá percibir el sonido y la vibración tocando la superficie vibratoria con las manos; incluso podríamos amplificar la vibración y el sonido utilizando globos. Para él será muy satisfactorio golpear y percibir los golpes y ritmos que va ejecutando.

Los instrumentos con resonancias graves son los mejor percibidos por los sordos; también serán de gran utilidad los de parche pequeños como el pandero y la pandereta por su fácil manejo y la posibilidad de desplazarse marcando pulsos o ritmos.

Los de placa son de gran interés, especialmente el metalófono y xilófono bajos por las resonancias graves que obtenemos de ellos y por la riqueza de sus sonidos. Sirve para la discriminación de altura de sus notas y para trabajar la variación rítmica y, además, son buenos por la riqueza que supone la alternancia de las manos.

Dos son los instrumentos de metal que tienen importancia:

– Los cascabeles con correas para poderlos fijar en las muñecas o tobillos.

– Los platillos de gran diámetro ya que al chocarlos entre sí o golpearlos con una baqueta producen una vibración que perceptible a través del aire y del tacto.

– El piano es interesante por su caja de resonancia y por su mecanismo. La cualidad más importante es la de los contrastes de altura que va a permitir visualizar y percibir táctilmente las vibraciones de las cuerdas y los matices de intensidad-duración.

– Los instrumentos de la orquesta se pueden introducir sólo con los niños de hipoacusias leves.

3.1. LA AUDICIÓN Y LAS DEFICIENCIAS AUDITIVAS.

En el entrenamiento auditivo es importante contar con la ayuda de auriculares y aparatos especiales y es recomendable que se empleen técnicas de grupo por el elemento socializador e integrador.

El éxito depende:

– De la música y su aplicación.

– Del grado de deficiencia y de la inteligencia del niño.

– De la tonicidad e impulso motor sobre todo las de movimiento.

– Del interés y curiosidad que despierte el mundo nuevo que se le ofrece a través del ritmo, sonido y vibración.

– De la habilidad del profesor para crear expectativas interesantes valiéndose de la motivación para que al niño le resulte intrigante e intuya que le va a ser placentero.

– De la selección de un repertorio atractivo y asequible de las diferentes actividades: ritmo, audición, movimiento, canciones, manejo de instrumentos, juegos musicales… a través de montajes musicales.

– Material adecuado a las necesidades y de buena calidad.

– Métodos adecuados a cada necesidad.

La O.M.S propone la siguiente definición: “El niño hipoacúsico es aquel cuya agudeza auditiva es insuficiente para permitirle aprender su propia lengua, participar en las actividades normales de su edad y seguir con aprovechamiento la enseñanza escolar general”.

Las deficiencias auditivas se clasifican según el grado de audición percibido medido audiométricamente en decibelios (db):

HIPOACUSIA LIGERA O LEVE: perdida de hasta 30 db. Tendrá dificultad para escuchar sonidos de intensidad débil. Si el niño se coloca próximo, no planteará problemas educativos. Puede pasar desapercibida y atribuir sus dificultades a su falta de atención. Aprenden a hablar oyendo a los demás, normalmente.

HIPOACUSIA MEDIA O MODERADA: Pérdida entre 30 y 40 db. tendrá dificultad para escuchar sonidos de intensidad normal, y necesitarán utilizar prótesis auditivas. Aprenden a hablar oyendo a los demás con ayuda de la prótesis. Plantean problemas educativos.

HIPOACUSIA GRAVE O SEVERA: Pérdida entre 40 ó 60 db. Sólo pueden percibir las voces emitidas muy intensamente o próximas y les plantea problemas para seguir cualquier conversación. Es posible la adquisición del lenguaje, pero la articulación y la voz son defectuosas. La intervención del logopeda es necesaria.

HIPOACUSIA MUY GRAVE O PROFUNDA: Pérdida entre 60 7 85 db. necesitan prótesis. Sus dificultades de comunicación son muy elevadas. No son capaces de aprender a hablar espontáneamente. Necesitan atenciones especiales.

SORDERA TOTAL: Pérdida superior a 85 db. con grandes amplificadores especiales puede llegar a escuchar la voz o algunos ruidos.

La sordera puede dividirse en dos tipos:

a) “Sordera nerviosa”: debida al trastorno del caracol o del nervio auditivo. La persona está irremediablemente sorda.

b) “Sordera de conducción”: debida a trastornos del mecanismo del oído medio para transmitir los sonidos hasta el caracol. Las ondas sonoras pueden llegar al caracol siguiendo la conducción ósea.

Cuando la sordera es total, hay que recurrir a la utilización del tacto, sirviéndonos de las vibraciones táctiles.

En los casos de hipoacusia es necesario usar amplificadores para hacerles llegar el sonido; se requiere un entrenamiento y un aprendizaje específico.

En los deficientes auditivos, la música es una gran ayuda: desde la hipoacusia leve a la sordera total, tienen la necesidad de familiarizarse con el mundo del sonido. Pueden contactar a través de otros sentidos (vista, tacto, vía ósea). El adiestramiento rítmico, el control de sonidos que pueden emitir con su aparato fonador, los movimientos dancísticos y la armonía asimilable va a ser grandes aportaciones en la adquisición del lenguaje y su integración social; ayudándoles en la comprensión de lo que les rodea y en la capacidad de expresión propia.

Si no habla es porque no ha tenido adquisición verbal como consecuencia de su deficiencia auditiva, no le ha sido posible adquirir el lenguaje por imitación. La sordera entorpece la adquisición del lenguaje a la altura de la función simbólica.

Los anteriores elementos psicológicos no son suficientes para un conocimiento completo que permita, lo más temprano posible, una atención pedagógica eficaz, precoz y permanente.

Aspectos que patológicamente son imprescindibles de conocer:

a) El grado de sordera.

b) La fecha de aparición de la sordera:

Debe ser apreciada en comparación con las etapas de la adquisición del lenguaje en un niño normal. Una sordera lleva un déficit verbal más importante si aparece antes de las primeras experiencias lingüísticas que si ataca cuando tiene el lenguaje adquirido. En ocasiones no es detectada fácilmente porque va unida a otras deficiencias o porque no se ha realizado una investigación adecuada.

Actualmente la enseñanza de los deficientes auditivos, como la de los demás deficientes sensoriales se realiza en la mayoría de los casos en centros específicos.

Las presiones sociales, el desarrollo de las ciencias y de la investigación y la aplicación y decisión judiciales basadas en las constituciones democráticas condicionan y promueven un cambio tendente a la integración del disminuido en el sistema general educativo.

Este objetivo se concreta en un intento de potenciar al máximo las posibilidades de cada niño, intentando compensar su defecto con una labor de individualización por parte del profesor en aulas y centros especiales, algunos de los cuales poseen una red de servicios complementarios y el aprendizaje de oficios.

Desde el punto de vista didáctico se han empleado los métodos tradicionales combinados. Actualmente se tiene muy en cuenta el lenguaje, la música, las manualizaciones, la educación física, la educación auditiva y la electroacústica.

3.2 LAS AYUDAS TÉCNICAS PARA LA DISMINUCIÓN DE LAS DEFICIENCIAS AUDITIVAS.

AUTOPRÓTESIS: Prótesis que se aplican a la audición para favorecerla. Según se incluya o no en el interior del organismo, se clasificarán en:

Endoprótesis auditiva: Las de inclusión quirúrgica. Se suelen colocar en el oído medio para restablecer la continuidad de la cadena osicular.

Exoprótesis auditiva: Las de aplicación externa; los más conocidos y utilizados son los audífonos.

Podemos clasificarlos en función de su utilización, en:

Individual: Utilizado por un solo sujeto.

– Colectivo: Utilizado por varios sujetos a la vez.

Los más utilizados son:

AUDIFONOS: Complejo sistema de amplificador electrónico en miniatura destinado a suplir el déficit de audición ampliando las ondas sonoras hasta un nivel que le sea inteligible, sin serle incómodo. Los formatos más utilizados son: Convencional o del cordón, gafas auditivas, intrauricular, de contorno de oreja,…

AMPLIFICADORES DE MESA: Sistemas compuestos de un amplificador conectado a uno o varios micrófonos y a uno o varios pares de auriculares, utilizables por un niño o grupo de ellos. Inconveniente: tienen que llevar los auriculares, resultando molesto cuando no se utilizan durante largo tiempo.

EL ARO MAGNÉTICO: Aro que produce un campo electromagnético en el interior del cual, con prótesis y con una bobina de inducción, puede percibir las palabras a un nivel constante de intensidad sonora. Inconveniente: que se produzcan interferencias entre 2 campos electromagnéticos próximos.

EL ESTIMULADOR VIBROTÁCTIL: Vibrador que transforma la corriente en vibraciones mecánicas. En las hipoacusias es un transductor de pequeño tamaño que recibe la señal eléctrica de audiofrecuencia y la convierte en vibraciones de igual forma de onda. El vibrador aplicado cerca de la cóclea, transmite vibraciones que se convierten en sensación auditiva.

LOS EQUIPOS DE F.M.: Equipos emisores-receptores de reeducación auditiva que funcionan en Modulación de Frecuencia. Se pueden usar en el interior y en el exterior de los Centros.

LOS SUVAG I Y II: Los suvag (sistema universal verbotonal de audición guberina) son aparatos de filtros que permiten la atenuación o amplificación selectiva de ciertas frecuencias. El I se aplica a las deficiencias auditivas severas; y el II se usa en los casos de sorderas leves.

LOS AMPLIFICADORES DE LAFÓN: Amplificador de sonidos de compensación para niños sordos profundos, cuyos restos auditivos superan sólo raramente la frecuencia de 1000 Hz.

EL SISTEMA MAERS: (Método actualizado español de reeducación de sordos prelocutivos). Este método aprovecha la audición residual que les permite distinguir la presencia de algunos ruidos. El descubrimiento de algunos sensores especiales en los sistemas de retroalimentación nerviosa, hace que la comunicación telefónica sea posible.

4. TÉCNICAS DE SENSIBILIZACIÓN VIBRÁTIL.

A los oyentes nos llegan las ondas transmitidas por los cuerpos en vibración, a través del aire y captadas por el oído, pero estas ondas también pueden ser sentidas a través de la piel y de los huesos. Esta percepción permite al niño sordo el contacto con el mundo que le rodea. A partir de las vibraciones de los objetos puede acercarse al mundo de los sonidos.

La sensibilización es el efecto opuesto a la habituación. “Se produce sensibilización o aumento de la respuesta ante un estímulo intenso que se repite o está dotado de una significación motivacional específica”.

Las técnicas de sensibilización vibrátil pretenden que el niño deficiente auditivo acceda a la información proveniente del mundo externo a través de la vibración mecánica de la materia.

El desarrollo de la percepción de vibraciones debe hacerse a todos los niveles posibles. Los suelos de madera, el contacto con instrumentos musicales, los altavoces,…

El “Sistema sensorial táctilo-kinestésico”, es un medio de percibir las vibraciones por cualquier parte del cuerpo o por contacto directo con el objeto vibrante.

En la estimulación y educación del niño deficiente auditivo es muy importante el desarrollo del sentido del tacto; debe habituarse por medio del tacto a reconocer objetos y sus cualidades (dureza, tersura, rugosidad…).

Debe asociar las vibraciones al hecho físico del sonido. Esta asociación se desarrolla con ejercicios que potencien la relación vibración-sonido, carencia de sonido- silencio. Tocar con la mano las fuentes sonoras: lavadora en funcionamiento, golpear un tambor teniéndolo sujeto con las piernas, tocar la caja de una guitarra cuando se pulsan las cuerdas,… Diversos gestos afirmativos o negativos unidos a frases simples, refuerzan la sensación percibida a través del tacto.

Cuando es capaz de comprender que el sonido y la palabra dan lugar a vibraciones de características variables se le estimula a reproducir lo que percibe, lo que da lugar a la emisión de sonidos. El adulto emite palabras simples y perceptibles por el tacto, haciéndole observar la posición de los labios, lengua, mientras el niño apoya sus dedos sobre la laringe, los labios o las aletas nasales al tiempo que observa la posición de la boca. Se le estimulará a reproducir los movimientos y vibraciones. Si el niño tiene restos auditivos que pueden ser ayudados por un audífono, también interviene un componente sonoro que consiste en un trabajo complementario sonoro-visual-tactil.

Además, se han desarrollado aparatos que permiten transmitir los sonidos a un vibrador; así las vibraciones mecánicas son recogidas por los receptores táctiles. Algunos de estos aparatos tienen también la posibilidad de modificar la señal sonora y transmitirla en forma de imagen visual. Algunos son:

El Analizador Táctil: Instrumento que transforma las vibraciones sonoras en vibraciones mecánicas perceptibles por el tacto. La señal acústica es filtrada y convertida en vibración y aplicada por medio de un vibrador en cualquier parte del cuerpo. La señal difiere en función de la intensidad y de la frecuencia del sonido.

Relé Acústico: tiene múltiples aplicaciones. Consta de un amplificador, micrófono, cascos, juguetes y algunos complementos que permiten diferentes variantes, incluido un vibrador táctil. A través del estímulo sonoro de la propia voz el niño puede poner en movimiento un juguete.

Osciloscopio: Aparato de amplificación auditiva. Emite señales visuales de la emisión de la voz y de las articulaciones, tiene también salida para vibrador y para la estimulación táctil.

Audífonos con vibradores: transmiten la vibración que produce el sonido por vía ósea. Existe también una prótesis muy potente con un cordón en forma de “y”, una de cuyas partes está conectada con un receptor aéreo y la otra con una conducción ósea que se pone en la mano no dominante.

Estimulador táctil de dos canales: se emplea para que el sordo pueda comparar su tono de voz, sintiendo en la mano izquierda las vibraciones bajas y en la derecha las altas.

Suvag (ya descrito anteriormente).

5. ESTIMULACIÓN Y REPUESTA.

El sordo está en desventaja con el oyente para responder a un estímulo rítmico, ya que el 2º ha asimilado inconscientemente esquemas rítmicos gracias a su experiencia auditiva.

El hecho de que el niño sordo no responda a un estímulo rítmico no quiere decir que no haya percibido esta experiencia, sino que le será necesario cierto entrenamiento.

Primero es necesario que el niño sordo se familiarice con las vibraciones sonoras, hacer que él produzca el sonido para que tome conciencia de causa-efecto, y así creará un círculo de estímulos y respuestas que favorecerán su aprehensión, le darán conciencia de las vibraciones que está provocando y le harán receptivo a las mismas. La aprehensión de las vibraciones del sonido da mucho placer al niño sordo, especialmente si lo ha provocado él mismo. La mayoría de las respuestas del niño sordo se manifiestan a través del movimiento, que es su forma de expresión natural.

El piano puede darle su 1ª experiencia de ritmo organizado. Se le puede pedir que “sienta” las vibraciones rítmicas y luego manifieste su estado de ánimo con su expresión corporal (saltando, bailando, corriendo o marchando). Posteriormente se le pedirá que intente marcar el ritmo que ha percibido; luego se le puede solicitar que marque ese ritmo sin recordarlo previamente; es decir, la fase de la memorización.

Así el niño será capaz de ir interiorizando distintos ritmos, enriquecer sus experiencias rítmicas, responder más rápidamente a estímulos rítmicos propuestos y pueda participar en la danza y en la expresión corporal colectiva.

El niño deficiente auditivo necesita explorar periódicamente con la vista los alrededores para constatar las modificaciones que requiere una reacción. Por ejemplo, una variación de la iluminación provoca en el deficiente auditivo la misma alerta que un sonido imprevisto en el oyente.

El niño deficiente auditivo está envuelto en un mundo sonoro; sin embargo, tiene que aprender a interesarse por él y a utilizar el sonido y la palabra para comunicarse con los otros y para desarrollar su conocimiento del mundo.

La estimulación sensorial (vista, tacto, audición,…) permite un acercamiento multisensorial del universo próximo y es indispensable para organizarlo.

La educación auditiva comienza con una educación multisensorial completa en la que el niño debe adquirir progresiva conciencia de lo que significa el sonido y las ausencias del mismo, las características del sonido, las diferencias acústicas, la discriminación… hasta llegar al desarrollo y comprensión del lenguaje.

La estimulación auditiva pretende conducir progresivamente al niño a diferenciar las cualidades sonoras básicas, la fijación de mecanismos de asociación de sonidos y la fuente que los produce, atribuyendo a un estímulo auditivo significación propia. La progresión pasa por las siguientes etapas.

1.- Colección de objetos sonoros:

+ Identificación de sonidos significativos (acciones sonoras, ubicación de la fuente sonora…).

+ Clasificación de objetos sonoros.

+ Emparejamientos de ruidos y sonidos.

2.- Ruidos y sonidos producidos por el propio cuerpo:

+ Ruidos y sonidos del medio ambiente.

+ Ruidos y sonidos de la naturaleza.

+ Instrumentos musicales.

+ Figura-fondo auditiva: superposición de dos sonidos.

+ Memoria y asociación auditiva: secuencias de sonidos.

+ Secuencias sonoras e interpretación de acontecimientos.

+ Cualidades sonoras: diferenciación.

3.- Estimulación del sentido rítmico y melódico.

+ Eco rítmico.

+ Eco melódico.

+ Percusión corporal.

+ Ritmo y lenguaje.

+ Pulso, acento y ritmo.

+ Audición interior.

+ Consignas y referencias verbales y su asociación con un valor o motivo rítmico.

+ Esquemas melódicos referenciales.

+ Iniciación a la polirritmia.

La metodología debe integrar los siguientes aspectos:

– En la identificación y asociación de la fuente sonora el niño debe señalar la imagen que corresponde y llegar a una respuesta verbal cuando esté preparado para ello.

– Reforzar verbalmente los ejercicios:

– Enunciar el nombre del objeto.

– Enunciar una frase cuya estructura responda a: nombre-sonido onomatopéyico del objeto y nombre-verbo (acción).

– Escenificación por medio de gestos.

– Utilización de la lectura labial.

– Respuesta verbal.

El niño deficiente auditivo debe estar envuelto en un mundo de palabras relacionadas con todas las cosas y acciones que ocurren a su alrededor.

Los sonidos que emita espontáneamente deben ser acogidos, aprobados con gestos, reforzados por el adulto con la repetición de los movimientos empleados por el niño. Se le debe hablar con frases cortas y repetidas, referidas a situaciones cotidianas, pronunciadas mientras se les mira a la cara para que siga los movimientos faciales. Para ampliar los conocimientos del niño en cuanto a la producción de palabras conviene situar la mano sobre la laringe, las aletas nasales, las mejillas o el pecho de la persona que le habla al mismo tiempo que repite el gesto en sí mismo para percibir los sonidos que percibe por vibración.

Se denomina “Desmutización” al proceso que permite el paso de una situación de mudez a la de poder hablar. Esta técnica está basada en la educación total del niño y en el desarrollo máximo de todos sus sentidos, incluida la audición con amplificaciones.

Los ejercicios que proponen la desmutización se basan en la imitación, conocimiento del ritmo, dominio de los órganos fonador y respiratorio, percepción y reconocimiento de la vibración.

6. APORTACIONES INTERCISCIPLINARES PARA TRABAJAR LAS DESIGUALDADES EDUCATIVAS PARTIENDO DE LA ACTIVIDAD MUSICAL.

LENGUAJE a través de la música se favorece o enriquecen principalmente los siguientes aspectos:

– La canción contribuye al enriquecimiento del vocabulario.

– El ritmo favorece la acentuación y entonación de la palabra.

– La música es un lenguaje universal que favorece la comunicación y representación no verbal, en un agrupamiento que aborda la imagen, el sonido, el gesto y el movimiento corporal.

EL IDIOMA EXTRANJERO a través de la música: por medio de canciones el vocabulario idiomático se amplía y se fija con cierta rapidez.

LAS MATEMÁTICAS a través de la música: las bases de la música tienen un planteamiento matemático. Se favorecen principalmente los siguientes aspectos:

– Aplicación de las fracciones en el estudio de las proporciones rítmicas: unidad, múltiplos y submúltiplos; series, valores de figuras, compases, intervalos.

– El tiempo es recogido en el grupo de las medidas.

– El espacio describe situaciones y posiciones del objeto, con contenidos tales como las bases expresivas del movimiento en relación al espacio: la danza.

CONOCIMIENTO DEL MEDIO a través de la música: los contenidos de esta área son los más asequibles. Se favorecen principalmente, los siguientes aspectos:

– La educación vocal y el canto, favorece el estudio del aparato respiratorio, fonador y auditivo.

– La reproducción de sonidos producidos por animales lleva a una interrelación con las Ciencias Naturales.

– A través de nociones básicas de acústica se pueden explicar los sonidos de alta frecuencia emitidos por algunos animales.

– A través de las canciones se pueden aprender las características del ambiente geográfico de diferentes zonas, y las de su cultura. También existen canciones que hacen referencia a hechos históricos.

– La ubicación histórica y cultural de los distintos tipos de música y canciones, es una actividad enriquecedora del conocimiento de la historia.

– Las canciones favorecen la asimilación de conceptos abstractos para el niño, como: estaciones del año, meses del año, días de la semana…

EDUCACIÓN PLÁSTICA a través de la música: En opinión de WILLEMS, el sonido y el color, aunque se dirijan a órganos diferentes (oído y vista), reúnen actividades humanas semejantes. La melodía sugiere al oyente una imagen o una sensación. Al recibirla toma forma en su mente y puede representarse gráficamente.

Entre los aspectos que se favorecen, podemos reseñar:

– La música puede ser una fuente de inspiración, desarrolla su imaginación creativa a través de la pintura. Igualmente se puede decir con respecto a las manualidades.

– Ilustrar canciones tomando como base de referencia el texto.

– Tanto la Ed. Plástica como la Musical y ambas interrelacionadas, sirven de vehículo expresivo y de enriquecimiento y desarrollo del pensamiento, imaginación…

EDUCACIÓN FISICA a través de la música. Ambas poseen elementos comunes, como son el ritmo, la duración… Ambas utilizan el lenguaje corporal: “El cuerpo: expresión y comunicación”.

– Expresarse libremente a través de la expresión corporal e inspirado por la música.

– Transferir el ritmo musical al ritmo corporal.

– Desarrollo de las habilidades gestuales o motrices tendentes a la expresión, la representación y la comunicación.

Violeta HEMSY: “La música contribuye junto con las demás materias a modelar el espíritu y la tierna personalidad infantil”. “Su poder educativo contribuye también a contrarrestar o minimizar las desigualdades educativas que existen entre los niños”

Aportaciones metodológicas se pueden agrupar en métodos mímicos, métodos orales y métodos combinados.

6.1. Métodos mímicos.

a) Dactilología (Alfabeto manual): utiliza distintas posiciones de la mano; cada una representa una letra. El alfabeto más antiguo que se conoce es el creado por Juan Pablo Bonet en el S.XVII y se utiliza actualmente.

b) Lenguaje de signos: Abarca diferentes lenguajes signados. El más estudiado es el americano conocido como ASL o Ameslan; el estudio continuado de este tipo de lenguaje afirma la gramaticalidad y la posibilidad de expresión a cualquier nivel de abstracción. Se da una semejanza significativa entre la organización del lenguaje hablado y el de signos: ambos se componen de un conjunto restringido de elementos que funcionan como diferenciadores semánticos. La diferencia básica estriba en la organización de las palabras y los signos: la palabra se organiza de forma secuencial, los signos se organizan de manera simultanea y utilizan un medio espacial.

6.2. Métodos Orales.

Pretenden el desarrollo de la capacidad de comunicación oral, la comprensión de sus interlocutores y el desarrollo total. Utilizan los restos auditivos y algunos desarrollan la estructuración lingüística. Los más utilizados son:

a) Método Acústico de Golstein: La enseñanza del lenguaje oral la intenta por medios naturales. Es necesario el aprovechamiento de los restos auditivos y el entrenamiento del niño para que los utilice.

El método utiliza aparatos fonoamplificadores y rechaza medios tradicionales como mímica, guía lenguas, espejo ortofónico. Basa el trabajo educativo en la vibración, utilizando fundamentalmente las frecuencias bajas, aplicada por medio de la voz o de cualquier instrumento sonoro (piano, órgano, acordeón…), las vibraciones desarrollan la sensación auditiva y la táctil. Este método consta de tres partes:

– Ed. pasiva: se lleva a cabo la estimulación y discriminación táctil y auditiva por medio de instrumentos.

– Ed. activa analítica: pretende que el niño distinga la sensación por la táctil; en esta etapa tiene lugar la interpretación de vocales, consonantes y sílabas como impresiones sonoras independientes de las ideas o imagen verbal.

– Ed. activa sintética para la comprensión del lenguaje. En esta etapa tienen lugar los ejercicios específicos del lenguaje.

b) Método Perdoncini: Para este método la reeducación auditiva es lo más importante en la educación del deficiente auditivo.

La reeducación auditiva se lleva a cabo mediante el pulsa tono-analizador de Perdoncini (generador de frecuencias auditivas puras) que se le ofrece al niño como estructura básica del mensaje sonoro, provisto de un analizador cinético de la voz por medio de dos lámparas de intensidad, una roja que se enciende con las frecuencias graves, y otra verde para las agudas. Ambos tienen una salida amplificada con doble micrófono de entrada para que la salida sea estereofónica. Las lámparas llevan un potenciómetro regulador de su sensibilidad para graduar la dificultad.

El objetivo del aprendizaje de las frecuencias es la distinción entre sonido-silencio y entre sonidos graves y agudos; para la duración se proponen sonidos largos y cortos en contraste. En ritmo es muy importante para adaptarse a la musicalidad del lenguaje y se trabaja primero con impulsiones y luego con música, haciendo que el niño la marque con movimientos de las manos.

Consta también de una ayuda visual muy útil para estructurar el lenguaje. Se denomina organigrama y consta de tres formas: círculo, cuadrado y triángulo, que representan respectivamente al sujeto, verbo y complemento.

c) Método Guberina o Verbotonal: Se basa en la estimulación auditiva del niño hipoacústico. Guberina defiende que el sordo lo que necesita es una restricción del campo auditivo retransmitido, adaptado a su propio campo, puesto que con la ampliación lo que se consigue es un enmascaramiento de los sonidos. Con su método e instrumentos el sonido llega de forma más estricta, mucho menos variable. El método Verbotonal atiende al ritmo fonético, corporal, musical, tratamiento individual y clase verbotonal.

Los aparatos Suvag forman parte de la metodología de este método y se usan para la reeducación de la audición y el habla. Existen tres modelos:

-El Suvag I, El Suvag II y el El Suvag-Lingua, este último está indicado para la corrección de la articulación de los fonemas en casos de trastorno del habla.

6.3. Métodos Combinados

Utilizan los métodos orales y los métodos mímicos para que el deficiente auditivo adquiera un sistema de comunicación más rápidamente. Ejemplo de ellos será la “Comunicación Total o Bimodal” basada en la utilización simultanea de dos códigos en la interacción lingüística: el código hablado (oído o leído en los labios) y el código gestual realizado con las manos.

En la educación del niño deficiente auditivo, la comunicación bimodal se puede utilizar de 3 formas: sistemáticamente, de modo selectivo y periódicamente.

* Actividades y elementos a trabajar con niños disminuidos auditivos.

– Ejercicios de relajación pasiva o activa. Generalmente será dirigida.

– Ejercicios que muevan a la acción, a la tensión muscular, como preparación a otras actividades musicales.

– Producción de diferente vibraciones, sobre todo aquellas que puedan ser percibidas por el plexo y táctilmente.

– Producción y discriminación de ruidos.

– Producción y discriminación de sonidos diversos y musicales.

– Distintos ejercicios y juegos de ritmo, con y sin instrumentos, con la voz, dibujos y escritura de ritmos, etc.

– Diferentes posibilidades de emisión de la voz: verbal, prosódica, melódica, canciones… vocalizaciones.

– Actividades lúdicas con juegos musicales, ejercicios creativos,…

– Expresión corporal y diferentes efectos sonoros, con la expresión del “yo”, la relación con el mundo de los objetos y la relación con el otro o los otros.

– Manejo de los instrumentos de percusión y pequeñas agrupaciones orquestales.

– Realización de gráficos de sonidos, asociaciones y vivencias del sonido a través del color y la forma.

– Movimiento y danzas. La danza es la etapa más importante de la terapéutica, porque descubre al niño su propio ritmo interno. Los bailes son el aspecto socializante y participativo del movimiento. La danza y el baile, son las vivencias espaciales y temporales más importantes para estos niños.

– Improvisación y creación de ritmos, melodías, instrumentación, canciones, montajes,…

Los niños escogen la mayoría de las veces aquello que sea emotivo y que les ofrezca movimiento, colorido y vivencias, libertad de acción y la posibilidad de aportar ideas y sugerencias. Por eso generalmente lo que más les gusta son los cuentos acompañados de láminas en colores, y música de efectos sonoros, juegos rítmicos, juegos asociativos, danzas y orquesta de percusión. Todas estas sugerencias ayudan a activar las potencias latentes para lograr que el cuerpo del niño se convierta en un primer momento en receptor, para pasar más adelante a obrar y expresar como un transmisor, a través de la expresión de su propia vivencia musical.

* Ejercicios para trabajar la música y el lenguaje.

– Percepción de resonancias mediante la impresión táctil, y la sensación de la vibración de la voz humana.

– Ejercicios para adquirir la voz en resonancia, con diferentes vocales y consonantes.

– Ejercicios para el desarrollo del volumen de la voz.

– Los sonidos y su simbolización: selección de grafismos y su relación con el lenguaje. Influencia de los sonidos en la selección de grafismos abstractos.

– Asociación de palabras de dos, tres, cuatro,… sílabas a un ritmo. Las sílabas ritmadas serán el preámbulo para el recitado de canciones.

– Creación de frases con sentido rítmico.

– Diferentes juegos y ejercicios de ritmo y prosodia.

– Lectura labial: de sílabas, palabras, frases rítmicas, utilizando diferentes expresiones verbales.

– Practicar la velocidad de la lengua y labios en distintos ritmos, cada vez con más agilidad y destreza, al pasar de una sílaba a otra. Las sílabas pueden tener significado o no.

– Realización de polirritmias con diferentes fonemas, para coordinar las posturas y movimientos de lengua y boca, con la dinámica del grupo.

– Montaje de poemas, narraciones, cuentos, refranes, adivinanzas, retahílas, propuestos por el profesor.

– Creación y montaje de frases, poemas, cuentos… propuestos por los niños.

· Ejercicios para el canto.

– Entonar con voz aguda diferentes sílabas y vocales.

– Entonar con voz grave diferentes sílabas y vocales.

– Acentuar determinadas sílabas de palabras propuestas, al entonarlas en sonidos agudos y graves.

– Recitado de canciones y poesías. Recitados improvisados.

– Ejecución de canciones seleccionadas que cumplan las siguientes condiciones: Breves; Fáciles de entonar; con tonos e intervalos comprensibles, sin mucha dificultad, y con un número limitado de notas; Letra adaptada a las posibilidades del niño, dependiendo del nivel alcanzado en el lenguaje y logopedia, fáciles de pronunciar; La letra tendrá motivos correctos y su contenido estará dentro de los intereses del niño para obtener una participación más intensa; Las frases estarán construidas adecuadamente para facilitar la respiración y el sentido musical, por ejemplo: frases cuadradas. Han de ser agradables y graciosas, despertando el sentido lúdico, de participación… Las canciones han de ser comprendidas y memorizadas por los niños, para poder reforzar el aprendizaje y la sensación de seguridad de lo aprendido. Esto a su vez refuerza la autoestima y satisfacción ante el descubrimiento de la capacidad de interpretación musical.

– Realización de diálogos melódicos destacando los matices de intensidad. Se puede comenzar haciéndolo en forma de eco, más adelante en forma de pregunta-respuesta y por último con improvisación, lo cual requerirá un entrenamiento mucho más prolongado.

– Con ejercicios de lectura labial, cantar canciones bitónicas en graves y agudos, por ejemplo “ding-dong” a una o dos voces si fuera posible.

– Los obstinatos melódicos mantienen la atención y el niño está pendiente de la lectura labial, por lo tanto están muy indicados en estas deficiencias, tanto los melódicos como los rítmicos.

– Montajes de formas simples: canon, romance, copla con estribillo, lied, rondó: realización, creación e improvisación.

Utilizaremos la fononimia en unas ocasiones, y en otras el diseño melódico mediante una línea imaginaria trazada con la mano en el aire. También podemos representar gráficamente sobre la pizarra o mediante cualquier recurso audiovisual: grabados, cartulinas, diapositivas, retroproyector, fotocopias, etc.

· Ejercicios de ritmo y movimiento.

– Vivencias del pulso y tiempo: son la base de la educación rítmica, por lo tanto empezaremos con ejercicios de pulso y tempo a través de percusiones temporales y movimientos “sin y con desplazamiento”.

– El movimiento de balanceo debe ser el primer ritmo, seguido del ritmo binario, cuaternario y ternario.

– Imitación y creación de ritmos. Improvisación.

– Juegos rítmicos con percusiones temporales: individualmente, por parejas, en grupos. Percusiones corporales combinadas.

– Juegos rítmicos con desplazamiento a diferentes ritmos (binarios y ternarios).

– Juegos rítmicos sobre el suelo.

– Independencia rítmica de manos y pies. Coordinación rítmica.

– Realización de diálogos rítmicos. Preguntas-respuestas.

– Improvisación de ritmos binarios, cuaternarios y ternarios.

– Realización de diferentes tipos de marcha.

– Crear movimientos para un determinado tempo musical.

– Expresar corporalmente estados anímicos.

– Mostrar una danza y dibujar la coreografía.

– Bailar diferentes ritmos.

– Descubrir movimientos lentos, fuertes, pesados…

– Vivencia corporal de sonidos.

è MATERIAL DIDÁCTICO.

Este material consta de 24 tarjetas en cartulina a ser posible todas del mismo color. Hay 12 tipos de tarjeta y de cada una se harán dos copias. La actividad principal que con ellas se puede hacer casi se adivina: se trata de proponer al niño sonidos que representen lo que se indica en cada tarjeta y que éste los identifique y comprenda. Dependiendo de la sordera del niño se hará así:

– Poco sordoè subiendo la intensidad del instrumento con el que se interpreten las tarjetas (piano, flauta, xilófonos, metalófonos, etc.)

– Muy sordoè mediante el tacto de las vibraciones con instrumentos de percusión como el bombo, la caja, pandero, piano…

El resto de los niños no oyentes harán igual pero quizás en menos tiempo que el sordo (si este no está entrenado) y sin necesidad de valerse del tacto, aunque también en ellos sería una experiencia interesante.

Otra actividad puede ser la opuesta: el niño sordo o no cogerá una tarjeta, la mirará, la soltará en el montón y deberá comunicarla a los demás. Posteriormente, los niños intentarán reconocer el sonido de entre las tarjetas que ahora se le muestran.

Por último, la representación de estas tarjetas y los sonidos que ellas representan se podrán identificar a partir de movimientos del cuerpo. P. Ej. Si sube, nos subimos a las sillas, si baja, nos agachamos, si es fuerte lo expresamos tapándonos los oídos, si es suave nos ponemos el dedo en la boca…

El trabajo de las tarjetas de sonido armónico o inarmónico se trabaja muy bien con un piano, o a falta de éste, un instrumento de placas.