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Tema 4 – El crecimiento y el desarrollo neuromotor, óseo y muscular. Factores endógenos y exógenos que repercuten en el desarrollo y crecimiento. Patologías relacionadas con el crecimiento y la evolución de la capacidad del movimiento. Evaluación y tratamiento en el proceso educativo.

1. CONCEPTOS BÁSICOS

Los procesos de crecimiento, maduración y desarrollo son fenómenos fundamentales que deben ser considerados por el profesional de Educación Física si desea realizar una labor educativa digna, dado que estos procesos van a condicionar un diferente nivel de capacitación para el aprendizaje motor, el desarrollo de las capacidades motrices, así como para la adquisición de contenidos conceptuales y actitudinales en el niño. Por ello, es necesario diferenciar claramente estos términos antes de pasar a su estudio.

Crecimiento: Aumento cuantitativo de las dimensiones del cuerpo: talla, peso, tamaño de las vísceras, de los órganos, etc. Fácilmente cuantificable y medible en valores de altura, longitud y anchura, así como en superficie, volumen y peso.

Maduración: Aumento cualitativo de la capacidad funcional (fisiológica) de una persona, en sus diferentes sistemas y aparatos: sistema neuromuscular, circulatorio, respiratorio, excretor, etc.

Desarrollo: Estadios sucesivos de perfeccionamiento y complejidad, tanto desde el punto de vista cuantitativo como cualitativo, que condiciona una diferenciación progresiva. En el ámbito de la Educación Física y el deporte se habla de desarrollo motor para diferenciar varios períodos o etapas donde el niño posee características concretas en su nivel de competencia motriz.

2. CARACTERÍSTICAS DEL PROCESO DE CRECIMIENTO Y DESARROLLO

Son muchas las leyes y principios que definen las características de los procesos de crecimiento y desarrollo. A continuación se examinarán las más importantes.

Predominio de los procesos anabólicos sobre los catabólicos, por lo que es fundamental que los alimentos proporcionen mayor energía que la que es consumida por los niños.

Ley de disociación (Ferre), todas las partes del cuerpo no crecen y maduran en conjunto, ni en las mismas proporciones. Las personas crecen de la cabeza a los pies (crecimiento céfalo‐caudal y próximo‐distal). Igualmente, el esqueleto crece más rápidamente que el hígado, los riñones o los músculos. Comparando al neonato con el adulto, la cabeza aumenta dos veces su tamaño, el tronco tres veces, las extremidades superiores cuatro y las inferiores cinco veces.

Ley de la alternancia (Godin), se alternan periodos de crecimiento en longitud y en anchura, así como períodos de crecimiento más rápido y más lento.

Ley de progresión y de amortiguamiento (Ferre), el impulso de crecimiento es tanto más grande cuanto más joven se es y se amortigua con los años.

Ley del antagonismo (Viola), el aumento demasiado rápido de la masa corporal inhibe el desarrollo morfogenético de la persona, haciendo variar su normotipo.

Ley de la actividad rítmica y equilibrada (Peude), existe una relación equilibrada entre el incremento de la masa corporal y las proporciones corporales.

Principios del desarrollo: Diferenciación, cada órgano y sistema funcional madura de forma diferente. Integración, la maduración de los órganos y sistemas se hace de forma conjunta para permitir un adecuado funcionamiento en todas las etapas evolutivas.

3. FACTORES QUE INCIDEN EN EL CRECIMEINTO Y LA MADURACIÓN

Se pueden diferenciar básicamente dos grupos de factores:

3.1. Factores endógenos o intrínsecos

Factores hereditarios: estatura, proporciones corporales, obesidad y ubicación de la grasa corporal, etc.

Factores raciales y étnicos: se pueden ejemplificar la menor longitud de las piernas en los orientales, la delgadez de caderas del africano, la mayor masa muscular de la raza negra, etc.

Factores sexuales: tamaño, composición y forma corporal, capacidades funcionales como el transporte de oxígeno en la sangre, el nivel de hormonas anabólicas, etc., todo lo cual hace que la capacidad de rendimiento físico‐deportivo varíe del hombre a la mujer.

Factores endocrinos: entre las hormonas más importante para el crecimiento se encuentran la hormona del crecimiento (HGH) o somatotropina (STH) <<se segrega sobre todo en

la pubertad y durante la noche, por lo que el descanso nocturno es fundamental en las épocas de crecimiento>>, la hormona tiroidea <<necesario el iodo en la dieta infantil>>, la insulina, las hormonas gonadales y las suprarrenales <<actúan en la pubertad aumentando el desarrollo muscular y la estatura>>.

3.2. Factores exógenos o extrínsecos

Alimentación, los nutrientes esenciales para que se produzca el adecuado anabolismo orgánico son: macronutrientes o principios inmediatos (proteínas: forma distintos tejidos; grasas: reserva de energía que posibilita el metabolismo basal; hidratos de carbono: fuente principal de energía); micronutrientes o vitaminas y minerales (entre los que merecen ser destacadas las vitaminas hidrosolubles B y C y las liposolubles A, D, E y K y los minerales Ca, P, Fe, Fl, I y Zn); y el agua (como elemento imprescindible en la estructura corporal, que permite las reacciones químicas, así como el transporte de los nutrientes a las diferentes partes del cuerpo).

El medio físico, características geográficas, metereológicas, estacionales, etc., suelen condicionar unos hábitos de vida que originan variaciones en las características de crecimiento como por ejemplo delgadez de los africanos, configuración corpulenta en los países fríos y mayor perímetro torácico de los peruanos.

Psicológicos, siendo de destacar en la pubertad y adolescencia dos trastornos que pueden acarrear grandes problemas en el crecimiento como son la anorexia y la bulimia.

Enfermedades, se pueden destacar enfermedades durante la gestación, la tuberculosis (produce una rápida calcificación de los huesos), la fiebre (suele condicionar aumento de talla y disminución de peso), enfermedades metabólicas (con disminución del crecimiento), etc.

Estatus socioeconómico, relacionado con factores anteriores como alimentación, medio físico, factores psicológicos y otros, se ha verificado mayor velocidad de crecimiento y tamaño en niños de clases altas, así como tendencia a una estatura mayor.

Ejercicio físico, la actividad física realizada de forma adecuada puede condicionar una estimulación del crecimiento óseo (mayor densidad y mejor estructuración del hueso mediante acciones de presión y tracción), aumento del volumen muscular (sobre todo a partir de la pubertad), modificación de la composición corporal (con disminución del porcentaje de grasa), etc. En este factor destacan los estudios de Malina, Beunen y Bouchard.

4. CRECIMIENTO FÍSICO EN LA EDAD ESCOLAR

Según Piaget en el proceso de crecimiento han de conocer básicamente las siguientes afirmaciones:

✓ El máximo impulso de crecimiento se da en el primer año de vida, con aumentos de peso de hasta 10 kilos y de más de 20 centímetros de talla.

✓ Existe una fase de estabilidad, que se inicia a los 4‐5 años y finaliza a los 10 años en las niñas y a los 12 en los niños, donde se producen aumentos de 5‐7 centímetros y de 2,5 kilos por año. Es una fase crucial para muchos aprendizajes y desarrollos posteriores, existe una maduración nerviosa muy acelerada, se define la lateralidad y se mejoran las capacidades coordinativas más que las físicas.

✓ Fase acelerada de crecimiento que tiene lugar en la pubertad, que no se realiza de forma progresiva (aumentan varios centímetros en varios días), ni armónica (las piernas crecen antes).

✓ Comparando al neonato con el adulto, la cabeza aumenta dos veces su tamaño, tronco tres veces, las extremidades superiores cuatro y las inferiores cinco veces.

5. CARACTERÍSTICAS DEL PROCESO DE DESARROLLO DE LOS DIFERENTES SISTEMAS CORPORALES (Bar’Or)

5.1. Sistema esquelético

La osificación u osteogénesis se desarrolla en el ser humano de dos formas diferentes:

a) Osificación endocondral. Tiene lugar en los huesos cartilaginosos que pasan a ser óseos, tales como los huesos de las extremidades, la columna vertebral o la cintura pélvica. Este proceso se produce en longitud gracias a la osificación de los centros de crecimiento epifisales y, en grosor gracias a la osificación sub‐periostal. Básicamente el proceso consiste en que los osteoblastos cartilaginosos almacenan calcio y fósforo convirtiéndose en osteocitos, quedando el hueso calcificado.

b) Osificación intramembranosa. Se produce en los huesos de membrana, tales como el cráneo y la clavícula.

Algunas particularidades a estos procesos de osificación son:

− Los niños se lesionan con más frecuencia que los adultos, pero son menos graves.

− Entre los 6‐10 años, los niños ensanchan el tórax y los brazos, mientras que las niñas las caderas.

− Las costillas osifican rápidamente.

− Los pies lo hacen antes que las manos.

− La pelvis osifica a los 20 años.

− Hacia los 25 años los hacen los cuerpos vertebrales y las clavículas.

El ejercicio físico realizado de forma regular puede condicionar la estimulación del crecimiento óseo, así como aumentar la densidad del hueso, haciendo al esqueleto más denso y más fuerte (Malina y Beunen).

5.2. Sistema neuromuscular

Dada la íntima relación del sistema nervioso con el sistema muscular a la hora de producir el movimiento humano, se va a analizar el proceso de desarrollo de ambos en este apartado, aunque realizando su exposición por separado.

Sistema nervioso:

− El crecimiento del sistema nervioso sigue el orden: médula, encéfalo y corteza.

− Al nacer se dispone del número total de neuronas que va a tener la persona.

− El sistema nervioso crece rápido. A los dos años de vida, el encéfalo posee casi el 75% del peso final del adulto. El cerebro al nacer pesa 350 gr., al año 700‐800 gr., y al final del segundo año alcanza proporciones similares a las del adulto, habiéndose producido el cierre de las fontanelas.

− Morfológicamente evoluciona rápido, existiendo un desajuste con su funcionalidad (tarda años en consolidarse, obteniendo su máxima funcionalidad a los 30 años).

− A los 10 años, se han mielinizado la mayoría de las terminaciones nerviosas.

Sistema muscular:

− El desarrollo muscular es paralelo al de la estatura.

− A los 6 años, las fibras musculares son muy finas.

− Hasta los 7 años, se produce un crecimiento estable.

− De los 7 a los 12 años se produce un enlentecimiento, paralelo al crecimiento óseo.

− Después del estirón puberal, se produce un aumento considerable de la musculatura, primero en longitud y posteriormente en grosor. El porcentaje de masa muscular es del 35‐40%.

− Entre los 17‐19 años se alcanza valores del 44‐45% de la masa muscular.

− La maduración y el desarrollo muscular están relacionados con el crecimiento óseo, la maduración del sistema nervioso y la maduración sexual.

5.3. Tejido adiposo (Bouchard)

¿Por qué este apartado?, pues porque es evidente su relación con la composición corporal y ésta puede ser esencial para un correcto crecimiento y desarrollo.

Se debe diferenciar los dos grandes tipos de tejido graso: grasa esencial (que en la mujer llega a suponer hasta casi un 10% más que en el hombre) y grasa de depósito subcutáneo.

En el proceso de desarrollo del tejido adiposo de depósito subcutáneo se dan dos fenómenos que deben ser bien controlados para evitar la obesidad: la hipertrofia de las células adipocitarias (aumento en el grosor de estas células) y la hiperplasia de los adipocitos (aumento en el número de estas células). Este segundo proceso tiene una serie de periodos críticos, es decir momentos en que el número de adipocitos puede crecer desmesuradamente, éstos son: el último trimestre del embarazo, el primer año de vida y el desarrollo puberal. En estos momentos debe ser cuidado con esmero la alimentación de la persona, así como el nivel de actividad física que realiza, para evitar que el número de adipocitos crezca de manera alarmante. Ha sido verificado en numerosas ocasiones cómo personas con hiperplasia adipocitaria son más propensas a ser obesas que los que no la tienen. Asimismo ha sido comprobado, que cuando se produce una hipertrofia adipocitaria extrema, sin importar la edad de la persona, se produce a continuación hiperplasia. La combinación de ambas es el factor de riesgo mayor para adquirir obesidad y la prevención se presenta en un estilo de vida saludable que debe ser adquirido lo antes posible. Curiosamente, para conseguir este objetivo, se deben dar cambios en el seno de la familia, tal como lo demuestra el dato de que cerca del 80% de adultos obesos fueron niños obesos y que existe mayor prevalencia de obesidad entre niños de padres obesos.

El sobrepeso no es criterio de obesidad, dado que el mismo puede venir dado en forma de masa muscular. La obesidad se considera al exceso de grasa que para las mujeres se ubica por encima del 30% de la masa corporal y para los hombres cuando se sobrepasa el 20%. La manera más fácil y barata de determinar el porcentaje de grasa es mediante la medición de panículos adiposos, que medidos con el calibrador y aplicando formulación matemática nos dan idea del porcentaje de grasa. Los panículos más frecuentes de medir son el tricipital, subescapular, suprailíaco, abdominal y parte anterior del muslo. Igualmente hay que considerar el lugar de depósito de la grasa, siendo mucho más grave la ubicación abdominal (característica del hombre) que la de cadera (característica de la mujer). Para su valoración se utiliza la ratio abdomen/cadera.

Si bien el exceso de grasa es una patología grave, el déficit también lo es. Un ejemplo muy ilustrador en el ámbito deportivo se presenta en la mujer que realiza ejercicio físico en exceso, que por su delgadez extrema, puede ser causa de retraso de la menarquía, de una amenorrea o de una aligomenorrea. Asimismo de osteoporosis por la imposibilidad de sintetizar andrógenos, hormonas claves para la absorción del calcio en los huesos.

Aunque ya se ha comentado previamente, el ejercicio físico puede tener claras implicaciones en la evolución del proceso de desarrollo del tejido adiposo. Veamos los fenómenos más característicos. Reduce el número de adipocitos en los períodos críticos de hiperplasia, contribuyendo también a su mantenimiento disminuido (efecto preventivo). Igualmente puede disminuir el tamaño del adipocito (efecto terapéutico). Ambos elementos unidos hacen que la actividad física determine la composición corporal de una persona junto con una dieta equilibrada. En otro sentido, se ha de considerar que con los ejercicios localizados no se elimina grasa de una parte o región del cuerpo determinada, sino siempre de todo el cuerpo aunque en valores absolutos se perderá más de donde más haya. Se aconseja para la pérdida de grasa ejercicios aeróbicos, tres veces por semana como mínimo, con una duración de 40 a 60 minutos si se anda, o de 15 a 40 si corremos, nadamos, montamos en bicicleta, etc. Igualmente el trabajo de fuerza resistencia en forma de circuito es una buena forma de conseguir este objetivo. En cualquier caso la actividad elegida por el sujeto debe ser placentera, para conseguir la continuidad y no el abandono.

6. EVALUACIÓN DE LAS EDADES DEL CRECIMIENTO

Es esencial conocer la edad de crecimiento del niño ya que el trabajo físico debe ser acorde con la edad biológica y no con la cronológica. Entre otras muchas formas de evaluar esta edad, se pueden destacar las siguientes:

Edad dental, se observa la aparición‐caída‐aparición definitiva de las piezas dentales.

Edad sexual, se observan los caracteres sexuales secundarios: cambio de voz, aparición de vello, desarrollo mamario, etc. Para esto se utilizan los atlas de Tanner.

Edad somática, se estudia el peso y la talla, y su relación.

Edad ósea o esquelética, mediante el análisis de una radiografía de la muñeca izquierda que muestra el grado de osificación de los centros de crecimiento.

7. PATOLOGÍAS RELACIONADAS CON EL DESARROLLO Y LA EVOLUCIÓN DE LA CAPACIDAD DE MOVIMIENTO

Las patologías del proceso de crecimiento suelen referirse bien a la aceleración del mismo (niños de maduración precoz) o al retardo (niños de maduración tardía). Básicamente las causas que condicionan este último son: enfermedades crónicas, alimentación poco plástica y poco energética, y factores psicológicos (como la falta de estimulación, que condiciona una inhibición hormonal).

7.1. Patologías relacionadas con el crecimiento

Problemas estaturo ponderales:

Disauxias: cuando el crecimiento se sale de los límites habituales (aceleración o retraso), con un desfase en más o en menos de hasta tres años.

Auxpatías: aceleración o retraso superior o inferior a tres años. De Toni clasifica estas anomalías con los siguientes nombres:

· Gigantismo: aceleración excesiva del crecimiento en estatura.

· Enanismo: retardo excesivo del crecimiento en estatura.

· Obesidad: aceleración excesiva del crecimiento en peso.

· Caquexia: retardo excesivo del crecimiento en peso.

Problemas relacionados con los efectos del crecimiento osteomuscular:

Trastornos de la columna vertebral: hipercifosis, escoliosis, hiperlordosis y combinaciones.

Cortedad isquiosural: conlleva hiperlordosis.

Enfermedad de Osgood‐Schlatter: periostitis de la tuberosidad tibial.

Enfermedad de Sever: epifisitis posterior del calcáneo.

Enfermedades ligadas a las zonas óseas:

Osteocondritis: enfermedad de carácter inflamatorio que afecta al cartílago de crecimiento y núcleos de osificación en recién nacidos.

Osteocondrosis: igual a la anterior durante la infancia y adolescencia. Produce modificaciones en el crecimiento óseo, causando malformaciones.

Epifisitis: inflamación de la epífisis, es decir, de las extremidades articulares de los huesos largos.

Anomalías ortopédicas compatibles con la actividad física:

Genu varo: miembros inferiores en paréntesis. Normal hasta los tres años de edad y preocupante a los seis. Puede ser mono o bilateral.

Genu valgo: miembros inferiores en X. Se considera fisiológico hasta los seis años. La obesidad agrava el problema.

Pie plano: hundimiento de la bóveda plantar.

Pie cavo: aumento anormal de la bóveda plantar. Está considerado como el pie de deportista.

7.2. Patologías relacionadas con la capacidad de movimiento

Ataxia: trastorno en la motricidad relacionados con defectos en la coordinación de los músculos porque no le llega información a través de las vías nerviosas acerca de las diferentes posiciones de las partes del cuerpo. Existen dos tipos: la estática (no existe la capacidad de mantener una postura en posición estática) y la dinámica (la coordinación de los movimientos y su ejecución es inexacta).

Apraxia: incapacidad para realizar movimientos voluntarios correctamente, por lesiones de los hemisferios cerebrales. Existen diferentes modalidades:

− Apraxia ideatoria: incapacidad para retener el proceso de movimiento. A estos sujetos es necesario estar dando pautas constantemente.

− Apraxia idepmotriz: no lleva a la práctica el plan de movimiento elaborado.

− Apraxia constructiva: falla en la construcción de cosas (apilar, moldear, etc.).

− Apraxia buco‐lingual‐facial: los problemas se centran en la coordinación de movimientos de este área corporal (no silba, no expresa facialmente, etc.).

Sincinesias: Movimientos parásitos de determinadas partes del cuerpo que no intervienen en el gesto global. Movimientos descoordinados.

Paratonías: Problemas en el tono muscular. Contracciones de grupos musculares que no intervienen en el movimiento.

8. EVALUACIÓN Y TRATAMIENTO EN EL PROCESO EDUCATIVO

Atendiendo a la clasificación expuesta en el punto anterior sobre las patologías del proceso de crecimiento y de la capacidad de movimiento, en este apartado se va a analizar la posibilidad de evaluar dichas alteraciones y los medios de que dispone el profesional de la Educación Física para su tratamiento. No se debe olvidar la necesidad de llevar a cabo un trabajo interdisciplinar entre este profesional y el médico pediatra o especialista en medicina de la educación física y el deporte, así como el psicólogo o psicopedagogo.

En cuanto a las Patologías del Crecimiento, hay que cuidar de manera concienzuda los factores que pueden ser causantes de un incorrecto crecimiento, como son: alimentación inadecuada, falta de prevención y tratamiento de las enfermedades, así como ausencia absoluta o escasa práctica de actividad física. La evaluación del nivel de crecimiento es fácil de realizar mediante el seguimiento de parámetros antropométricos como estatura y peso, y además se debería incluir la medición de la ratio abdomen/cadera, así como la toma de pliegues grasos.

Cuando los trastornos van relacionados con el sistema osteomuscular, la evaluación debe ser realizada por un médico especializado para diagnosticar las alteraciones de la columna, así como las enfermedades musculares más frecuentes. En el tratamiento de los problemas de columna se debe incluir un trabajo coordinado de toma de conciencia del raquis, fortalecimiento de la musculatura que sustenta a la misma, así como estiramiento de la musculatura que puede desencadenar problemas posturales, como es el caso de la musculatura isquisural y del psoas‐ilíaco. Por su parte, las enfermedades de Osgood‐Schlatter y de Sever, deben ser prevenidas evitando la utilización de sobrecargas repetidas.

En lo referente a las enfermedades óseas, condicionadas por inflamación, las cuales deben ser evaluadas por el médico, el tratamiento a seguir será, por una parte, preventivo, adoptando medidas de higiene en las clases de Educación Física que eviten las infecciones víricas, bacterianas y por hongos y, por otra parte, terapéutica atendiendo al agente desencadenante de la infección e inflamación.

Por último, en lo referente a las anomalías ortopédicas, que deben ser evaluadas por el médico especialista, el tratamiento variará en función del grado de gravedad. Entre las medidas comunes a todas ellas se encuentra la toma de conciencia de los segmentos corporales, con el fin de evitar posturas de los miembros que pudieran agravar las alteraciones. Además debe ser estudiado, pormenorizadamente, el calzado a utilizar, incluyendo, en los casos necesarios, la utilización de plantillas, así como alzas. Asimismo, si el nivel de deterioro es elevado, será necesario un trabajo rehabilitador concreto, diseñado por el médico especialista y realizado por el fisioterapeuta si es complejo, o por el maestro especialista en Educación Física si es más simple. En caso extremo, será necesario la utilización de material ortopédico sofisticado.

En lo que respecta a las Patologías de la Capacidad de Movimiento, el tratamiento varía en función de la modalidad existente. En las ataxias, el tratamiento será médico si hay lesión de las vías de conducción nerviosa, mientras que el profesional de Educación Física podrá mejorar la conciencia corporal en las ataxias estáticas, y la coordinación dinámica general y segmentaria, así como el resto de habilidades perceptivomotrices en las dinámicas. En las apraxias el tratamiento será especializado de un médico, psicólogo o logopeda. En las sincinesias se debe

trabajar la coordinación mientras que en las paratonías es conveniente mejorar el control de grado de tonicidad muscular, mediante técnicas de relajación.

En ambos grupos de patologías, la evaluación debe ser realizada multidisciplinarmente. El médico especialista se encargará de diagnosticar los problemas de origen fundamentalmente biológico. El psicólogo, psicopedagogo y logopeda analizarán los trastornos de origen más psicológico, valorando el nivel de desarrollo motor del niño. Por su parte, el profesional de la Educación Física realizará un trabajo integrado de evaluación, intentando en su práctica docente detectar posibles patologías en cualquiera de los ámbitos previamente expuestos.

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