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Tema 7 – Coordinación y equilibrio. Concepto y actividades para su desarrollo.

Estructura:

Introducción.

Coordinación. Concepto y actividades para su desarrollo.

Equilibrio. Concepto y actividades para su desarrollo.

Conclusiones.

Referencias bibliográficas y documentales.

INTRODUCCIÓN.

Siguiendo al MEC (1992) “desde el área de Educación Física se intenta educar las capacidades motrices de los alumnos. Ello supone desarrollar destrezas y habilidades instrumentales que perfeccionen y aumenten su capacidad de movimiento, profundizar en el conocimiento de la conducta motriz como organización significante del comportamiento humano y asumir actitudes, valores y normas con referencia al cuerpo y a la conducta motriz”. MEC. DCB. (1992).

La idea fundamental que se quiere transmitir a lo largo de este tema es que si realizamos un trabajo adecuado al momento evolutivo de los alumnos y alumnas de Educación Primaria, estaremos contribuyendo a la mejora de su coordinación y equilibrio, lo que redundará en la mejora de su salud y de su calidad de vida.

Nos encontramos ante un tema de singular importancia, ya que si realizamos un trabajo adecuado de la coordinación y el equilibrio en este nivel educativo estaremos contribuyendo a que se cumplan los objetivos que el currículo prescribe para el área de Educación Física en la Educación Primaria.

Dado el carácter globalizador de la Educación Física en la Educación Primaria, con las actividades de desarrollo de la coordinación y el equilibrio desarrollaríamos todos y cada uno de los objetivos curriculares, sin embargo el trabajo de estas capacidades incide principalmente en los siguientes objetivos:

Objetivo nº 3:

“Utilizar sus capacidades físicas, habilidades motrices y su conocimiento de la estructura y funcionamiento del cuerpo para adaptar el movimiento a las circunstancias y condiciones de cada situación”.

Objetivo nº 4:

“Adquirir, elegir y aplicar principios y reglas para resolver problemas motores y actuar de forma eficaz y autónoma en la práctica de actividades físicas, deportivas y artístico-expresivas”.

Estos objetivos se desarrollan a través de los bloques de contenido. El desarrollo es factible a través de todos ellos, sin embargo señalamos los que inciden especialmente en este desarrollo. Estos son:

El cuerpo: imagen y percepción.

El cuerpo: habilidades motrices

Este tema es un pilar muy importante tanto para el desarrollo armónico, saludable y físico de nuestros alumnos, como para el conocimiento del maestro/a de Educación Física, para poder aplicar las actividades y juegos de manera equilibrada y ajustada a cada etapa, ciclo, unidad didáctica, clase y alumnado. Haciendo una relación del contenido del tema con respecto al temario, existe un vínculo con el tema 10 “Evolución de las Capacidades Motrices” y con el tema 11 “Esquema Corporal y Lateralidad “formando entre los tres el bloque de psicomotricidad.

COORDINACIÓN. CONCEPTO Y ACTIVIDADES PARA SU DESARROLLO.

Si analizamos un determinado movimiento, podemos darnos cuenta que el resultado del mismo depende de la combinación de varios músculos o grupos musculares de función opuesta, pero que gracias a la coordinación van a conseguir la precisión necesaria en el gesto para que se lleve a cabo la función requerida (Álvarez del Villar, 1984).

Concepto.

Tras consultar la literatura especializada, son muchas las formas de abordar el concepto de coordinación. Veremos aquí las más destacadas.

Según Álvarez del Villar (1984) es la capacidad neuromuscular de ajustar con precisión lo querido y pensado, de acuerdo con la imagen fijada por la “inteligencia motriz”, a la necesidad del movimiento o gesto deportivo concreto.

Para Romero (1992) es la capacidad de sincronización de la acción de los músculos productores de movimientos o agonistas y los antagonistas o de acción opuesta, interviniendo ambos en el momento preciso y con la velocidad e intensidad adecuada.

Hahn (1988) define coordinación como el efecto conjunto entre el sistema nervioso central y la musculatura esquelética dentro de un movimiento determinado, constituyendo la dirección de una secuencia de movimientos.

García, Navarro y Ruiz (1996) opinan que las cualidades coordinativas engloban una amplia gama de cualidades que vienen determinadas por los procesos de control y regulación del movimiento. Este sistema autodirigido incluye en sí dos subsistemas: un subsistema de dirección y otro de ejecución, que están unidos entre sí y con el medio circundante por los canales de enlace directo e inverso. El control y regulación del movimiento necesariamente lleva al dominio técnico del gesto específico de cualquier actividad física o deportiva. Antes de la aparición de un gesto técnico, se hace necesario adquirir cierto nivel de perfeccionamiento básico de una serie de aptitudes, las cuales a su vez vienen condicionadas por el dominio de aspectos de percepción, toma de decisión y ejecución de la acción motriz. La participación de las cualidades coordinativas permiten al sujeto realizar los movimientos con precisión, economía y eficacia.

Jacob (1990) (citado por García, Navarro y Ruiz, 1996) asume tres funciones básicas de las capacidades coordinativas:

Como elemento que condiciona la vida en general

Como elemento que condiciona el aprendizaje motor

Como elemento que condiciona el alto rendimiento deportivo.

García, Navarro y Ruiz (1996) utilizan el criterio de que las cualidades perceptivo-motrices son aspectos de la motricidad sobre los que se asientan las cualidades coordinativas, y a partir de este concepto, definen cuáles son esas cualidades y en que consisten. Definen la coordinación motriz como la organización de acciones motoras ordenadas hacia un objetivo determinado.

Actividades para su desarrollo.

Encontraremos diferentes clasificaciones de los tipos de coordinación en función de lo que los diferentes autores entienden por coordinación, y por tanto, diferentes propuestas de trabajo según cada clasificación.

No obstante, lo adecuado sería ver el currículo de la Educación Física en la Educación Primaria para adaptar las actividades de desarrollo de coordinación en función de las necesidades y capacidades de nuestro alumnado dentro de cada ciclo y curso.

Veamos en primer lugar lo que los autores más destacados aportan en este sentido.

Álvarez del Villar (1984) se apoya en la clasificación que dan el doctor Le Boulch y Dalila Molina en sus libros “Educación por el movimiento” y “Psicomotricidad”.

Le Boulch distingue entre:

Coordinación dinámico-general

Coordinación global

Coordinación óculo manual.

Entiende la coordinación dinámico-general como aquellos movimientos que exigen recíproco ajuste de todas las partes del cuerpo y, en la mayoría de los casos, implica locomoción. En los ejercicios de coordinación dinámico general no existe carácter técnico y su forma de actuación no está preparada a priori, sino que se ajusta a las formas de actuación propias y originales del individuo. Le Boulch considera la práctica como un sistema de movimientos coordinados entre sí en función del objetivo a lograr. Considera que al aprendizaje global es de capital importancia hasta los once-doce años, permitiendo una serie de habilidades motrices de carácter no estrictamente automático. Considera también que los ejercicios de coordinación cumplen la función de mejorar la eficacia global de determinados factores de ejecución (fuerza, velocidad, resistencia, flexibilidad).

Son ejercicios que desarrollan la coordinación dinámica general: saltar separando y juntando piernas sobre el terreno, saltos de obstáculos en todas sus formas, saltos sobre aparatos, lanzamiento de objetos… Siguiendo también a Le Boulch en cuanto al aprendizaje de la coordinación global, hemos de considerar que es el principal problema que se le presenta al niño a la hora de adquisición de nuevos aprendizajes y encontrar el modo de ejecución más adecuado de acuerdo con sus habilidades.

Ello lo conseguirá a través del conocido método de tanteo y errores. Observando los errores, será capaz de ir cambiando sus patrones de movimiento hasta llegar a la perfección deseada. Por eso la forma instintiva y a veces inconsciente de un joven aprendiz de ejecutar un acto no debe ser sustituida por la experiencia del maestro. El profesor, dice Le Boulch, debe abstenerse de proporcionar soluciones previamente elaboradas que hagan innecesarios el esfuerzo y la investigación propios del alumno. Podríamos decir que para que un gesto deportivo resulte bien coordinado, deben ocurrir los siguientes factores:

La precisión ligada al equilibrio general.

Independencia (acción desligada de los distintos segmentos corporales),

Adaptación (reaccionar muscularmente con la intensidad debida),

Adaptación sensoriomotriz,

Adaptación ideo-motriz.

Son ejercicios que desarrollan la coordinación global: andar con elevación alternativa de brazos, andar con elevación alternativa de rodillas, andar llevando brazos a cruz y al frente…

La coordinación dinámico manual corresponde al movimiento bimanual que se efectúa con precisión sobre la base de una impresión visual previamente establecida, lo cual permite la armonía de la ejecución conjunta. Toda coordinación dinámico manual lleva implícita una coordinación visomotriz.

Son ejercicios que desarrollan la coordinación dinámico manual: lanzar una pelota hacia un objeto determinado, botar la pelota con dos manos, lanzarla con ambas manos, golpearla con los dedos de ambas manos, con el dorso de la mano o con el puño…

Para Romero (1992) (citado por Arranz y Morilla 1997) cabe distinguir entre:

Coordinación óculo segmentária u óculo motriz,

Coordinación dinámica general.

La coordinación óculo segmentaria u óculo motriz (u óculo-manual, o pédica-manual, u óculo-cabeza) es la capacidad de sincronizar la vista, una parte corporal y un objeto, en la realización de una acción motriz concreta, pudiendo intervenir otra persona, un blanco o punto de referencia, o solamente el ejecutante.

Son ejercicios que desarrollan la coordinación óculo manual los lanzamientos y recepciones; la coordinación óculo pédica los golpeos; la coordinación óculo pédica manual los lanzamientos y golpeos; y la coordinación óculo cabeza, los cabeceos.

Las diferentes posibilidades que se presentan se derivan de las distintas acciones que relacionan la visión con la cabeza, los miembros superiores, los inferiores y también el tronco. Cabe destacar: cabeceos, lanzamientos, recepciones y golpeos.

La coordinación dinámica general es la capacidad general de realizar acciones motrices básicas, en las que intervengan un gran número de grupos musculares pero con requerimiento físico de mediana o de baja intensidad y con complejidad progresiva, adaptándose en todo caso a las características individuales de la persona.

Las variantes de coordinación dinámica general, desde un punto de vista evolutivo del individuo (desde que se empieza a mover, hasta que corre o salta) serían: reptar, revolcarse, desplazamiento desde sentado, cuadrupedia, marcha, carrera, impulso-salto-caída.

Según Hahn (1988) con el nacimiento, el sistema nervioso central y la musculatura esquelética aún no tienen relación funcional. A través de una multitud de pasos evolutivos, primero con el aprendizaje de ensayo error, luego mediante la imaginación y la valoración, se consigue primero una dirección cada vez más diferenciada y finalmente coordinativa y detallada. En esto se incluyen tanto los desarrollos cuantitativos como cualitativos.

En la fase entre el nacimiento y el cuarto año, el desarrollo de las cualidades decide sobre la calidad del comportamiento motriz. La mayoría de las perturbaciones coordinativas se inician en esta fase. El repertorio de posibilidades crece con los estímulos que le llegan al niño. Por recibir el niño pocos estímulos, determinadas cualidades se forman menos. Las mejoras coordinativas experimentan su mayor grado de crecimiento entre los 4 y 7 años. Las necesidades expansivas, la curiosidad y los impulsos lúdicos exigen cada vez más nuevas formas motoras.

El lujo motriz disminuye, los movimientos se convierten en más claros y orientados. No se modifican espontáneamente, sino sistemáticamente. La etapa escolar da buenas posibilidades para mejorar los rendimientos coordinativos. Los niños en edad escolar aprenden a la primera. El requisito para ello constituye el nivel evolutivo alcanzado hasta este momento.

Las capacidades coordinativas tienen su desarrollo más intensivo hasta el inicio de la pubertad, la edad de 11-12 años. Con mayor edad, disminuye la disposición para el aprendizaje motriz espontáneo, y cede finalmente a favor de los procesos de aprendizaje más bien racionales, en la adolescencia.

Hahn (1988:134) propone la formación de la coordinación en el ejemplo del patinaje artístico. En este deporte la formación de la coordinación va en mayor medida ligada al desarrollo tecnomotriz. La atención se dirige sobre todo a la ejecución del movimiento, es decir, que se practica la coordinación pero no de forma consciente y controlada. Por otra parte resulta necesario adaptar las actividades de desarrollo de la coordinación a la Educación Física en la Educación Primaria. De ello nos ocupamos a continuación. Para ello seguiremos las indicaciones que Lausin, Díaz y Casado (1998) dan en su propuesta de desarrollo curricular para la Educación Física en la Educación Primaria.

En el primer curso de Educación primaria, el trabajo de coordinación se centra más exhaustivamente en el bloque de contenidos “El cuerpo: habilidades y destrezas”. En este bloque de contenidos se trabaja de forma genérica los movimientos corporales con un enfoque específico de coordinación de los mismos. Se formula en objetivos como son:

Iniciar la mejora de los movimientos globales,

Desarrollar movimientos que impliquen coordinación dinámica general,

Mejorar los distintos tipos de desplazamientos,

Desarrollar movimientos que impliquen coordinación dinámica específica (óculo-manual, óculo-pié).

En el segundo curso, el trabajo de coordinación también se centra en este bloque de contenidos, aumentando en número de sesiones con respecto al anterior.

El proceso de aprendizaje en este curso guarda relación con la ineludible correspondencia entre el trabajo de las coordinaciones y las edades.

Se formula en objetivos como son:

Mejorar los movimientos globales coordinando los segmentos corporales,

Desarrollar las coordinaciones de tipo general,

Desarrollar coordinaciones de carácter específico,

Ejecutar movimientos coordinados.

Estos autores pasan a enmarcar el trabajo de coordinación en cuarto curso en el bloque de contenidos “el cuerpo: habilidades y destrezas”, formulado con el siguiente objetivo:

Ejercicios de coordinación segmentaria global.

En quinto curso y dentro del mismo bloque de contenidos se formula los siguientes objetivos:

Incrementar las capacidades coordinativas,

Desarrollar las coordinaciones específicas,

Utilizar materiales nada habituales para reforzar el desarrollo coordinativo,

Combinar las coordinaciones específicas con las de tipo general, para dificultar y potenciar las respuestas incorporándolas,

Conocer los aspectos básicos de las capacidades coordinativas.

Y para finalizar, en sexto curso, y en el mismo bloque de contenidos, se formulan los siguientes objetivos:

Mejorar los movimientos coordinativos segmentarios,

Mejorar la coordinación dinámico-específica, oculomanual y pédica con lanzamientos y recepciones de diferentes objetos,

Conocer los aspectos del movimiento coordinado.

Como se ha dicho al principio, la coordinación se trabaja más exhaustivamente en este bloque de contenidos.

No obstante, dado el carácter globalizador de los contenidos en la educación primaria, se sabe que la coordinación se trabaja a través de todos y cada uno de los bloques de contenidos.

EQUILIBRIO. CONCEPTO Y ACTIVIDADES PARA SU DESARROLLO.

Concepto.

Siguiendo a Álvarez del Villar (1984) son varias las definiciones que se establecen sobre el equilibrio, si bien todas ellas giran en torno al concepto de fuerza de gravedad, línea de gravedad, de centro de gravedad…

Romero (1992) comparte esta definición y añade los factores de los que depende el equilibrio desde dos puntos de vista:

Desde un punto de vista mecánico:

Lugar donde se encuentre el centro de gravedad (a más altura menos estabilidad;

Perpendicularidad de la línea imaginaria que atraviesa el centro de gravedad corporal con el centro de base de sustentación (cuánto más se aproxime esa línea al límite de la base, o salga de ella, la estabilidad será menor);

Tamaño de la base de sustentación (a mayor tamaño, más estabilidad);

Peso o masa corporal (a mayor peso más estabilidad);

Cambios en la velocidad y ritmo (los aumentos de velocidad y los cambios de ritmo, dirección, etc. Irán en detrimento de una mayor estabilidad).

Desde un punto de vista fisiológico:

Las vías centrípetas del sistema nervioso, que incluye, por un lado, a los órganos o aparatos sensoriales como son la vista que proporciona el sentido vestibular y , por otro, a las vías cinestésicas, situadas en músculos y articulaciones, proporcionando sentido de posición y situación;

Los centros nerviosos situados en el cerebelo, órgano fundamental del equilibrio, que reúne a los núcleos de deiters y rojo;

Las vías centrífugas del sistema nervioso , que incluyen, por un lado, las vías cerebelosas descendientes, situadas en los cordones laterales de la médula espinal y, por otro lado, a las vías motoras accesorias, portadoras de órdenes motrices para el músculo.

Muska Mosston define el equilibrio como la capacidad de asumir y sostener cualquier posición del cuerpo contra la ley de la gravedad.

Según García, Navarro y Ruiz (1996) es la capacidad de mantener o recuperar la posición del cuerpo durante la ejecución de posiciones estáticas o en movimiento.

Se mantiene siempre que el centro de gravedad esté dentro de la base de sustentación y no posea una inercia que tienda a sacarlo del mismo.

Actividades para su desarrollo.

Encontraremos diferentes clasificaciones de los tipos de equilibrio en función de lo que los diferentes autores entienden por equilibrio, y por tanto, diferentes propuestas de trabajo según cada clasificación.

No obstante, lo adecuado sería ver el currículo de la Educación Física en la Educación Primaria para adaptar las actividades de desarrollo del equilibrio en función de las necesidades y capacidades de nuestro alumnado dentro de cada ciclo y curso.

Para Álvarez del Villar (1984:489) existen dos clases de equilibrio:

Equilibrio estático: la habilidad o facultad del individuo para mantener el cuerpo en posición erguida sin desplazarse;

Equilibrio dinámico: la habilidad para mantener la posición correcta que requiere la habilidad a realizar, generalmente con desplazamiento.

Actividades que desarrollen el equilibrio estático serán todas aquellas en las que los alumnos mantengan posiciones estáticas sobre diferentes bases de sustentación.

Y las que desarrollen el equilibrio dinámico aquellas en las que pasen de una posición a otra, más o menos compleja.

Romero (1992) (citado por Arranz y Morilla, 1997:349) añade a estas dos anteriores una tercera:

Equilibrio en suspensión o en el aire: capacidad para mantener en el aire el cuerpo en posición estable para evitar el desequilibrio antes de la caída. Ejercicios que desarrollan el equilibrio en el aire serán aquellos en los que les hagamos saltar o desplazarse de un lugar a otro por el aire.

Por otra parte resulta necesario adaptar las actividades de desarrollo del equilibrio a la Educación Física en la Educación Primaria. De ello nos ocupamos a continuación.

Para ello seguiremos las indicaciones que Lausin, Díaz y Casado (1998) dan en su propuesta de desarrollo curricular para la Educación Física en la Educación Primaria.

Estos autores tratan el desarrollo del equilibrio a través del bloque de contenidos de “el cuerpo: habilidades y destrezas” en tercer, cuarto, quinto y sexto curso. Lo hacen partiendo de los siguientes objetivos:

Para tercer curso: Incrementar el grado de equilibrio por medio de respuestas que impliquen ajuste de movimientos, tanto estáticos como dinámicos.

Para cuarto curso: Desarrollar el grado de equilibrio corporal con vinculación a aspectos técnicos deportivos.

Para quinto curso: Percibir sensaciones de equilibrio –desequilibrio.

Para sexto curso: Incrementar el grado de equilibrio combinándolo con nuevas situaciones.

Como se ha dicho al principio, la coordinación se trabaja más exhaustivamente en este bloque de contenidos. No obstante, dado el carácter globalizador de los contenidos en la educación primaria, se sabe que la coordinación se trabaja a través de todos y cada uno de los bloques de contenidos.

4. CONCLUSIONES.

A lo largo del desarrollo del tema, se han expuesto de una forma clara y concreta la coordinación y el equilibrio, qué son a través de los conceptos que de ellas dan los distintos autores en la bibliografía especializada, y las actividades que utilizaremos para su desarrollarlas de una forma adecuada en la Educación Primaria.

Entre las conclusiones principales que sacamos del estudio y desarrollo del tema destacan:

La importancia del tema, ya que si lo desarrollamos y trabajamos con el alumnado, contribuiremos a que se cumplan los objetivos (4 y 5) y contenidos (El cuerpo: imagen y percepción y El cuerpo: habilidades y destrezas;) que el currículo establece para esta etapa educativa.

El conocimiento por parte del docente de la coordinación y el equilibrio y de sus características en la Educación Primaria, aspecto fundamental a la hora de elaborar la programación de aula.

Y lo que es fundamental, todo ello desde el marco de la LOGSE y la LOCE: la Educación Física implica mejorar las posibilidades de acción del alumnado y propiciar la reflexión sobre la finalidad, sentido y efectos de la acción misma, siendo el objetivo que el alumno tome conciencia de la responsabilidad que tiene con su cuerpo y sus condiciones de salud, para así optar a una mejor calidad de vida.

5. FUENTES BIBLIOGRÁFICAS Y DOCUMENTALES.

Por un lado exponemos las disposiciones legales:

Ley Orgánica General del Sistema Educativo (LOGSE) de 3 de Octubre de 1990.

Real Decreto 1006/1991, de 14 de junio por el que se establecen las enseñanzas mínimas correspondientes a la Educación Primaria.

Real Decreto 1344/1991, de 6 de septiembre por el que se establece el currículo de Educación Primaria.

Diseño Curricular Base (1992). Área de Educación Física. Etapa de Educación Primaria. Madrid: MEC.

Ley Orgánica de Calidad de la Educación (LOCE) de 23 de diciembre de 2002.

Por otro las publicaciones de los autores especializados en el tema:

Álvarez del Villar, C. (1983). La preparación física del fútbol basada en el atletismo. Madrid: Gymnos.

Arnold, P. J. (1991): Educación física: movimiento y currículum. Madrid: Morata.

Arranz, J.; Morilla, M. (coords.); y cols. (1997). Materiales curriculares para el profesorado de Educación Física. Sevilla: Wanceulen.

Castañer, M. y Camerino, O. (1991). La Educación Física en al Enseñanza Primaria. Barcelona: Inde.

Castejón, F. J. (1998). ” Curso de especialización en Educación Física para Educación Primaria”. Volumen 3. Módulo 4. Teoría y práctica del acondicionamiento físico. Acondicionamiento Físico. Madrid: UNED.

Castejón, F. J. (1998). ”Curso de especialización en Educación Física para Educación Primaria”. Volumen 3. Módulo 4. Teoría y práctica del acondicionamiento físico. Métodos para desarrollar la condición física. Madrid: UNED.

García, J. M.; Navarro, M.; Ruiz, J. A. (1996). Bases teóricas del entrenamiento deportivo. Principios y aplicaciones. Madrid: Gymnos.

Hahn, E. (1988). Entrenamiento con niños. Barcelona: Martínez Roca.

Harre, D. (1987). Teoría del entrenamiento deportivo. Buenos Aires: Stadium.

Lausin, C. Díaz, M. Casado, J. M. (1998). Propuesta de desarrollo curricular para la Educación Física en Educación Primaria. Madrid: Pila Teleña.

MEC (1992). Cajas rojas de educación primaria. Área de educación física. Madrid.

MEC. (1992). Diseño y desarrollo del currículo para el área de Educación Física. Etapa de Educación Primaria. Madrid: MEC.

Mosston, M. (1982). La enseñanza de la Educación Física. Barcelona: Paidós.

Romero, C. (1992). Acondicionamiento físico 8-18 años. Sevilla: CEDIFA. Federación Andaluza de Fútbol.

Sánchez, F. (1984). Bases para una didáctica de la Educación Física y el Deporte. Madrid: Gymnos.

Vázquez, B. (1989): “La educación física en la educación básica”. Madrid: Gymnos.



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