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Tema 10G – Los alumnos y las alumnas de Educación Infantil. Desarrollo evolutivo en los diferentes ámbitos: motor, cognitivo, lingüístico, afectivo y social. Alteraciones en el desarrollo.

INTRODUCCIÓN:

Según la LOCE entre los 0 y los 6 años hay dos etapas desde el punto de vista educativo: Preescolar, que abarca desde los 0 hasta los 3 años, y E.I., que va desde los 3 hasta los 6 años.

Desde el nacimiento el niño sufre cambios cuantitativos, a la vez que modificaciones en su fisiología, es decir va madurando. Definiremos la maduración como aquellos cambios fisiológicos que se producen en el individuo desde el nacimiento hasta su muerte, y que determinan la capacidad de éste para interaccionar con el medio.

Paralelamente a la maduración, existe un aprendizaje. Definiremos el aprendizaje como un proceso de adquisición espontáneo o intencional, mas o menos institucionalizado, más o menos complejo, que modifica la persona.

Pero maduración y aprendizaje están interrelacionados; el ejercicio prematuro no acelera el aprendizaje, sino que puede ocasionar angustia y frustración y la falta de aprendizaje, hace que se resienta el desarrollo. El aprendizaje es el motor del desarrollo.

Las aportaciones de la sicología al campo educativo han sido numerosas, de las que podemos destacar dos dimensiones:

a) Los conocimientos relativos a las características de los sujetos, que nos servirán para comprender sus posibilidades y limitaciones, las facetas del desarrollo que se deben potenciar, las dificultades, etc.

b) El papel activo que juega el sujeto en su propio desarrollo.

  1. CONCEPTO DE RETRASO Y EL DESARROLLO:

Según Pinillos el retraso se produce cuando el aprendizaje o la maduración se dan de forma deficitaria.

Tanto en el retraso como en el desarrollo influyen factores biológicos y medioambientales. Según la teoría elegida tendrá mayor importancia uno que otro: para los innatistas, los biológicos; para los ambientalistas, el medio, y para los cognitivistas, la interacción de ambos.

1.1 Consecuencias en el campo educativo:

Los factores medioambientales tienen gran importancia en el desarrollo del sujeto, lo que ha desembocado en la aparición de la integración en la escuela.

Es indudable que los factores biológicos marcan topes en el desarrollo, pero una adecuada estimulación ayuda al sujeto a superar parte de su deficiencia. Vigotsky afirma que la única forma de que el sujeto llegue a su máximo nivel es a través de la interacción alumno-alumno y alumno-profesor.

  1. CARACTERÍSTICAS GENERALES DEL NIÑO HASTA LOS 6 AÑOS:

El niño constituye una unidad biológica, psíquica y social, diferente e irrepetible, dinámico, en continuo desarrollo, que construye y sexuado.

a) El niño como unidad.- Las distintas facetas de un ser permanecen integradas y permanentemente relacionadas. La división que a veces se hace es solo como forma de sistematizar y conceptuar.

b) El niño, un ser diferente e irrepetible.– Cada niño tiene una forma particular de sentir y actuar, lo que no es contradictorio con su socialización.

c) El niño como ser dinámico, en continuo desarrollo.– La construcción de una personalidad diferenciada y autónoma sigue un largo proceso y, dependiendo de la historia personal , el contexto social, la edad, etc., se dan diferentes formas de concebir la realidad y de relacionarse con el medio.

d) El niño como ser que construye.– El niño desde que nace interviene en su entorno. Si queremos que el niño sea creador, hay que permitirle ejercitarse en la invención; tenemos que dejarles formular sus propias hipótesis aunque sean erróneas.

e) El niño como ser sexuado.– El niño dispone de la capacidad de dar y recibir placer. La identificación sexual debe fomentarse por medio de la educación. Las diferentes características de niños y niñas deben fomentar el desarrollo de ambos. La escuela debe combatir estereotipos que impiden una adecuada integración de las niñas en la sociedad.

1.1. DESARROLLO FÍSICO

El crecimiento físico tiene una dirección: El niño se desarrolla desde la cabeza a los pies, y desde el centro al exterior del cuerpo. Este crecimiento se relaciona con dos tipos de desarrollo motor: grueso (músculos grandes), que se ocupan del movimiento y el equilibrio del cuerpo total, y fino (músculos pequeños).

Existe una relación muy cercana entre el desarrollo de las habilidades motoras y el éxito posterior.

1.1.1. ORIENTACIONES GENERALES SOBRE EL DESARROLLO FÍSICO

Un bebé aumenta de peso 120 gramos por semana. Al año triplica su peso. El ritmo decrece de uno a tres años y se acelera entre los tres y los cinco.

Su cuerpo cambia de composición constantemente. Su esqueleto tiene más cartílago y menos minerales que los adultos. Sus ligamentos son muy flexibles, y no muy unidos a los músculos, y por ello, sus huesos pueden sufrir daño fácilmente.

1.1.2. DESARROLLO DE LOS MÚSCULOS GRANDES (DESARROLLO MOTOR GRUESO)

a) Aptitudes y habilidades

Aprender a moverse por si mismo o adquirir un sentido de la autonomía es muy importante para el niño, según Erikson. Si desarrolla las habilidades motoras adquirirá confianza en si mismo. Muchos expertos relacionan estrechamente habilidades motoras y mentales. Una de las primeras habilidades es la coordinación de los músculos grandes, que servirá de base para un aprendizaje futuro.

b) Pautas del desarrollo normal

En un primer momento se da una actividad motriz difusa y generalizada, bajo la dirección de los centros subcorticales.

A partir del cuarto mes se inicia la actividad motriz coordinada gracias a la corteza cerebral.

Al final del primer año se da el desplazamiento.

Hacia los dieciocho meses, mejora su habilidad para caminar.

Hacia los dos años utiliza plenamente mecanismos perceptivo-motores. La precisión dependerá de lo que haya practicado.

En el tercer año anda con seguridad, siendo capaza hasta de subir y bajar escaleras sin apoyo.

A los cuatro años, puede andar sobre un camino estrecho y elevado, y mantener el equilibrio. Juega y corre sin caerse mucho, aunque todavía no salta obstáculos.

A los seis años es capaz de saltar una cuerda, andar con un pie y caminar a saltos. Muchos niños incluso a los cuatro años pedalean en bicicleta, dominándola a los seis. Lo que no consiguen dominar todavía son las habilidades de tirar y coger.

c) Variaciones comunes en los modelos de desarrollo

Entre niños de la misma edad varían las habilidades. El aprendizaje de una destreza se da cuando el niño ha madurado.

En pruebas de coordinación de músculos grandes, se establecen diferencias entre niños y niñas: los niños suben y atrapan mejor las cosas y las niñas lo hacen corriendo y saltando.

Se puede pronosticar los patrones de desarrollo motor; pero, lo que el niño va a hacer a una determinada edad no es pronosticable. Estos patrones nos sirven para detectar a los niños que se desvían ampliamente de la norma

1.1.3. DESARROLLO DE LOS MÚSCULOS PEQUEÑOS (DESARROLLO MOTOR FINO)

a) Aptitudes y habilidades

El desarrollo motor fino es un proceso largo. El niño de E.I. comienza a mover los dedos y muñecas con rapidez y flexibilidad, a sostener cosas de un modo más estable; a veces se siente frustrado porque no hacen lo que él quiere que hagan. Puede oponer el pulgar y los otros dedos para coger objetos fácilmente. Es importante plantear actividades para mejorar la coordinación de manos y ojos. Necesitará la ayuda de un adulto para finalizar las actividades.

b) Pautas del desarrollo normal

Pueden variar en lo específico para cada niño. En general a los cinco meses puede agarrar y sostener objetos, pero no soltarlos voluntariamente. A los ocho meses puede juntar el pulgar con los otros dedos y coger y soltar objetos pequeños. Los músculos de brazos, hombros y muñecas se desarrollan más rápidamente. A los cinco años debería ser capaz de vestirse a excepción de atarse los zapatos. Hasta los seis años no está preparado biológicamente para escribir, si bien a los cuatro años dibuja letras a voleo y a los cinco debería ser capaz de escribir su nombre. Le es más fácil manejar lápices y tizas gruesas.

TRASTORNOS DEL DESARROLLO MOTOR

Pueden depender o no de lesiones orgánicas, pero en ambos casos no se encuentra ningún tipo de deficiencia cognitiva asociada al déficit motor. Las dificultades pueden ser: visomotoras (impiden un adecuado desarrollo de las actividades que se apoyan en la visión), motrices ( falta de control motriz que se puede dar asociado a alteraciones en la articulación del lenguaje, pero no en el léxico ni en el razonamiento), motores que afectan a la calidad y estilo del gesto (problemas en la fijación de la atención y por lo tanto en la lectura, escritura, etc), de lateralidad ( dificultades en la orientación ) dispraxias ( problemas para realizar actos voluntarios complejos).

a) Debidos a inmadurez motora:

– Falta de coordinación.

– Problemas en el tono muscular

– Mala respiración

– Mala articulación

– Desorientación temporal

– Desorientación espacial

b) Problemas cerebrales que afectan al desarrollo psicomotor:

– Parálisis cerebral; encefalopatía estática que afecta a la postura, el movimiento y la coordinación.

– Tipo: atetónicos (movimientos involuntarios), atáxicos (movimientos exagerados), espásticos (rigidez) y mixtos.

– Espina bífida; anomalía congénita de la columna vertebral en la que el canal vertebral no cierra, y se corre el riesgo de dañar la médula.

c) Otros trastornos:

– De origen muscular: miopatía, enfermedad muscular que suele afectar a los niños de 2 y 3 años. Comienza atacando a los miembros inferiores y evoluciona hacia los superiores y es debido al aumento de una enzima llamada sérica.

– De origen óseo: se puede deber a origen congénito, microbiano o factores distróficos.

– Débiles motores: estos trastornos están relacionados con el aprendizaje o la estimulación externa.

1.1.4. DESARROLLO BILATERAL DE LA IZQUIERDA Y LA DERECHA

Hay dos teorías: La primera afirma que está determinada por la herencia aunque influenciada por las presiones de la sociedad y la segunda afirma que es una habilidad aprendida.

Cualquiera que sea el enfoque, lo que si está claro es que forzar al niño puede causarle problemas. Si el hábito no está firmemente desarrollado, se puede cambiar si el niño es menor de seis años, usa ambos manos indistintamente, no presenta dificultades después del periodo de prueba, el niño quiere cambiar y tiene una inteligencia por encima de la media.

Entre los dos y los cinco años, muchos niños han establecido ya el uso de la mano, lo que indica que está afectado por la herencia y el aprendizaje.

Hasta los seis o siete años el niño no identifica perfectamente la izquierda y la derecha.

1.2. DESARROLLO INTELECTUAL

En el momento del nacimiento, la vida mental se reduce al ejercicio de aparatos reflejos; aunque estos reflejos no son pasivos sino que manifiestan una actividad que prueba una asimilación sensoriomotriz precoz, es decir, los reflejos se afinan con el ejercicio, lo que conduce a una generalización de su actividad ( por ejemplo en el segundo mes coordina los brazos con la succión para chuparse el dedo). Estos ejercicios reflejos constituyen el punto de partida de nuevas conductas adquiridas con la ayuda de la experiencia.

A partir del tercer mes aparecen conductas no directamente reflejas ( por ejemplo vuelve la cabeza en dirección a un ruido). Las actividades no tienen finalidad externa a ellas mismas y quedan restringidas al cuerpo del bebé.

A partir del cuarto mes diferencia la acción y el resultado. Repite las acciones que le conducen a un resultado interesante. Amplia su campo de acción a objetos exteriores a él.

Hacia el final del octavo mes distingue entre los medios y el fin ( por ejemplo tira de una manta para coger un objeto que hay encima), lo que implica la capacidad de utilizar sus conocimientos de forma coordinada para alcanzar una finalidad en situaciones nuevas.

En el primer año no será capaz de descubrir nuevos sistemas para solucionar problemas, sino que combinará los esquemas aprendidos.

1.2.1. EL NIÑO EN LA ETAPA SENSORIOMOTORA (HASTA LOS DOS AÑOS)

Dominan las actividades relativas a los sentidos y al movimiento del propio cuerpo. Inteligencia esencialmente práctica, ni conceptual ni abstracta.

Las primeras interacciones son de carácter reflejo. Parte de estas conductas se repiten y consolidan pasando a ser voluntarias; este paso no es automático ni repetitivo. Las respuestas del entorno inciden de forma determinante en este proceso (los efectos agradables tienden a repetirse). Cuando el niño domina una acción explora nuevas posibilidades y los esquemas de acción se van diversificando. La coordinación de los esquemas de acción así construidos no están prescritos por la herencia sino que son fruto de la interacción del niño con el medio. Como consecuencia de la coordinación se producen los siguientes logros:

– Conservación del objeto; es la conciencia que el bebé adquiere de que los objetos tienen entidad en sí mismos. Este logro se hará realidad al final del segundo año de vida.

– Desarrollo de la intencionalidad; el sujeto se propone un fin y busca los medios para conseguirlo. Esta característica no es innata, sino que aparece entre los ocho y los doce meses, avanzando hasta los 18 meses. Pero sólo cuando adquiera una inteligencia representativa será capaz de encontrar nuevos medios sin pasar por ensayos y resolverá problemas cognitivamente, sin necesidad de acciones físicas. Al final del segundo año descubre que la causa concreta produce un efecto determinado y, por lo tanto, a través del efecto puede inferir la causa.

– Comprensión del espacio; para el bebé se dan un conjunto de espacios heterogéneos centrados en su propio cuerpo (bucal, táctil, etc). Estos espacios se van coordinando. La inteligencia representativa permitirá al niño representarse internamente sus propios desplazamientos en relación con los objetos y el lugar que ocupan en el espacio.

– Desarrollo de la imitación; antes de los cuatro meses el bebé ya realiza imitaciones, siendo cada vez más precisas, activas y deliberadas. Al final de este estadio será capaz de imitar en ausencia del modelo.

Palacios afirma que en los inicios el niño lo refiere todo a su propio cuerpo, siendo al final capaz de situarse como un elemento entre los demás, en una universo externo a él y sujeto a ciertas reglas de causalidad.

1.2.2. EL NIÑO EN LA ETAPA PREOPERATORIA. PERIODO REPRESENTATIVO (2-4 AÑOS)

Al finalizar la etapa sensoriomotora el niño dispone de la capacidad de representar, esto es, de emplear signos o símbolos. Manifestaciones de esta capacidad son algunas actividades como el juego simbólico, el dibujo y la imitación diferida o también las imágenes mentales y el lenguaje. Todo esto, en el plano intelectual, permite al niño distanciarse de situaciones inmediatas y anticiparse a situaciones nuevas. Pero estos pasos no son ni automáticos ni inmediatos. El niño tiene que reconstruir los esquemas de acción de los que disponía en la etapa anterior, pero esta vez en el plano mental. Tiene que construir su propia inteligencia y un representación coherente del universo simultáneamente. Inicialmente el niño atribuye a la realidad exterior características propias, a la vez que ve su propia conducta con rasgos objetivos y no subjetivos. Esta confusión entre mundo interno y externo se denomina egocentrismo.

Las imágenes mentales del niño constituyen esquemas representativos concretos denominados preconceptos, y representan clases poco genéricas. El niño utiliza un razonamiento transductivo, es decir procede de lo particular a lo particular.

1.2.2. EL NIÑO EN LA ETAPA PREOPERATORIA. PERIODO SIMBÓLICO (4-6 AÑOS)

Durante este periodo, la función simbólica logra su máxima expresión en la vida

Del niño. Aunque el razonamiento continúa vinculado a la percepción, puede centrarse ya en dos dimensiones sucesivas; sin embargo, estamos aún ante un pensamiento egocéntrico y con limitaciones respecto a un pensamiento propiamente lógico como son:

a) Yuxtaposición. El niño es incapaz de hacer de las explicaciones un todo coherente.

b) Sincretismo. Razonamiento no deductivo que pasa directamente mediante un acto intuitivo de una premisa a una conclusión.

c) Egocentrismo. Confusión del yo y del no yo, adoptando el punto de vista de los demás, y remitiéndolo a sí mismo.

d) Centración. Atiende preferentemente un solo aspecto de la realidad.

e) Irreversibilidad. Incapacidad de ejecutar una misma acción en los dos sentidos del recorrido.

Al final de la etapa alcanza cierto grado de reversibilidad que incrementa las posibilidades cognitivas, aprende a clasificar y ordenar objetos, se da cuenta que un objeto es el mismo aún transformándose (identidades) y asocia unos acontecimientos con otros percatándose que las modificaciones de uno modifican el otro.

El niño va adquiriendo una imagen cada vez más clara de sí mismo, de los demás y del mundo.

1.3. DESARROLLO SOCIOAFECTIVO

La pertenencia a una familia y las características socioculturales del entorno influyen en la socialización, que es el proceso a través del cual el niño se incorpora al grupo social donde vive.

En la interacción con el medio y los demás, el sujeto desarrolla sus propias características diferenciales a través de la individualización.

Desde los primeros momentos de su vida el niño interviene de forma activa ocasionando conductas socializadoras por parte de los padres, pero también es indudable la incidencia que la familia y los adultos tienen en él. Bronfembrenner entiende el desarrollo como “el proceso por el que la persona adquiere una concepción del ambiente más amplio, válido y diferenciado, y se motiva y se vuelve capaz de realizar actividades que revelen sus propiedades, lo apoyan y lo reestructuren, en niveles de igual o mayor complejidad, en cuanto a su forma y contenido”.

1.3.1. EL ESTABLECIMIENTO DE VINCULOS AFECTIVOS

a) El apego

Determinadas conductas como el llanto, la sonrisa, o la búsqueda de proximidad cobra significación en el adulto, que la da respuestas y ocasionan un vínculo afectivo entre ambos. Estas respuestas favorecen su evolución e incrementar sus posibilidades de relación social, y las conductas pasan de tener un origen genético y funcional a adoptar una carácter sociocultural. Las etapas por la que pasan los vínculos afectivos son las siguientes:

– Preferencia por los miembros de la propia especie, sin establecer diferencias entre quien interactúan con él.

– Interacción privilegiada con la figura de apego, sin rechazar a los desconocidos (hacia los cinco meses)

– Rechaza a los desconocidos (a partir de seis meses). Esta conducta dependerá de la educación recibida.

El apego cumple una serie de funciones:

– Supervivencia. Las conductas de apego incitan a los adultos a interactuar con los niños cuando esto se hace preciso.

– Salud física y psíquica. Los vínculos estables y satisfactorios dan al niño seguridad para relacionarse adecuadamente.

– Base de seguridad. Las relaciones afectivas hacen que el niño amplíe sus relaciones con otros grupos.

– Estimulación. Las figuras de apego crean situaciones de aprendizaje.

– Desarrollo social. Mediante las figuras de apego aprende a comunicarse con los demás.

– Identificaciones. Quiere adquirir características y comportamientos del modelo con el que se identifican.

b) El desarrollo de los vínculos afectivos

Hasta los dos años las interacciones del niño con el adulto se caracterizan por ser muy absorbentes hacia el niño, asimétricas y permisivas. Posteriormente los adultos comienzan a considerar al niño capaz de regular su conducta y cumplir determinadas normas; le conceden mayor autonomía y le dedican menos tiempo, lo que conduce a una relación más conflictiva que se puede agudizar con la llegada de un hermano o la asistencia a una institución. A la vez favorece la independencia del niño de las figuras de apego. En este proceso de socialización, la figura de los “iguales” tiene un papel muy importante y la relación entre ellos estarán marcadas por las relaciones que el niño haya tenido con los adultos; si los padres han respetado sus ideas, los alientan a tomar decisiones y les dan autonomía, mantendrán buenas relaciones con los compañeros. La influencia de los iguales será significativa en lo que respecta a:

– El conocimiento de la propia utilidad, autoestima y adquisición del rol sexual. Los iguales complementan, compensan y corrigen el concepto que de sí mismo le han transmitido sus padres condicionando su aceptación a sus propios intereses creando conflictos que le obligan a readaptarse y contribuyendo de esta forma a un concepto de sí mismo más realista y exigente.

– Aprendizaje de destrezas sociales. A través de los conflictos con los iguales aprenden que los beneficios de la relación con el otro sólo se puede obtener si se acepta su punto de vista.

– El sentimiento de pertenencia al grupo

– El desarrollo intelectual.

1.3.2. EL NIÑO EN EL CENTRO DE EDUCACIÓN INFANTIL

La institución educativa es uno de los dos elementos esenciales de su contexto socio-cultural y su contraposición con el hogar nos parece falsa e improductiva.

Para el desarrollo del niño es importante que se den actividades individuales, relaciones diádicas y poliádicas. En el hogar se dan sobretodo las segundas, en la escuela las terceras y en ambos las primeras.

Las aportaciones que realiza el centro escolar son:

a) Interacción entre iguales y aprendizaje escolar

– El conflicto socio-cognitivo. Desde la perspectiva piagetiana, Perret-Clermont, apunta que la colaboración entre iguales durante la resolución de una tarea tiene efectos sobre el razonamiento lógico. En la resolución de tareas colectivas se da la ocasión de establecer posturas distintas que le permiten tomar conciencia de las divergencias e intentar resolverlas, lo que supone una descentración de su punto de vista y descubrir nuevas informaciones.

– La regulación. Según Forman la interacción verbal conduce al aprendizaje lo que implica orientar en un sentido cooperativo la vida de la clase.

b) Interacción educadores/alumnos

La interacción es buscada por el educador y orientada en el sentido de provocar unos aprendizajes concretos. El educador pretende establecer una conexión entre el conocimiento nuevo y el que el niño dispone. Para que se produzca, el educador ha de situarse en la zona de Desarrollo Potencial de los niños orientado la interacción en todos los aspectos.

1.4. DESARROLLO SENSORIAL

El equipamiento sensorial del recién nacido está bastante elaborado aunque debe aprenden a utilizarlo.

– El gusto y el olfato. Son funcionales desde el nacimiento. El niño adquiere su primer conocimiento del mundo a través de la boca (es capaz además de distinguir olores y sabores ácidos y dulces).

– El tacto. Las reacciones al tacto aparecen desde el nacimiento; tiene un carácter pasivo, pero reacciona de forma distinta según la parte del cuerpo que se le toca.

– La vista. El sistema receptor visual no está acabado en el nacimiento. El globo ocular no es todavía esférico. La agudeza visual es cincuenta veces inferior a la del adulto ( a los seis meses es sólo cinco veces). A pesar de ello reacciona en su conjunto a los estímulos visuales tanto en movimiento como luminosos. En la tercera semana distinguirá la claridad de la oscuridad y percibirá el contorno de los objetos, y al finalizar el tercer mes la percepción de los colores estará organizada.

– El oído. Hay constancia de la madurez del sistema auditivo, aunque está inacabado el proceso de mielinización del nervio acústico. A partir del tercer mes la respuesta a los estímulos es selectiva.

Trastornos en la percepción:

a) Trastornos que extienden perjudicialmente el ámbito de la percepción: ilusiones, alucinaciones (esquizofrenia) y drogas.

b) Trastornos que restringen perjudicialmente el ámbito de la percepción por defecto sensorial congénito o porque se presentan a lo largo de la vida.

1.5. DESARROLLO DEL LENGUAJE

A partir del primer mes los bebés empiezan a emitir sonidos de carácter vocálico que se producen con los órganos de fonación relajados. Sirven para que utilice los músculos del aparato buco-fonador. No tienen finalidad comunicativa, aunque el adulto suele interpretarlas como un mensaje y hace que el bebé emita más sonidos. A los seis u ocho meses emite balbuceos (ristras de sonidos integradas por un sonido consonántico y una vocal) poniendo en funcionamiento los órganos de la fonación. A los nueve meses se inicia la reorganización de los mecanismos de la fonación, de la articulación y de la audición y comienza la imitación. Aunque no articule correctamente ya puede imitar la entonación. Los sonidos producidos son respuestas imitativas específicas a estímulos específicos. Empieza a emitir producciones verbales y su significado depende del contexto en que se produzcan. Resumiendo:

– 0-2 años

· Comunicación prelingüística. Balbuceo (4-8 meses)

· Primeras palabras. (12 meses)

· Combinación de dos palabras y primeras reflexiones (18 meses)

· Hiperrularizaciones.

· Primeros pronombres, artículos, etc. (24 meses)

– 2-5 años

· Frases de 3 o 4 elementos (2 años)

· Duplicación del léxico cada año

· Los significados se enriquecen (4-5 años)

· Repertorio fonético casi completo (4 años)

· Dominio de las oraciones simples (4 años)

· Comienzo de adquisición del lenguaje escrito (5 años)

a) La estimulación lingüística. Depende del contexto social; el estilo y el uso del lenguaje identifican a cada comunidad.

b) Trastornos en el desarrollo del lenguaje

– Trastornos en la articulación. Dificultades persistentes más allá de la edad. Se puede dar asociada a otros trastornos (deficiencia mental, alteraciones neurológicas, disartrias, que es la falta de entonación y la aceleración en determinadas partes de las frases, etc.).

– Trastornos de tipo expresivo. No deben presentarse junto a ningún otro tipo de deficiencia y puede ser adquirido ( se produce tras un periodo de desarrollo normal a consecuencia de un enfermedad neurológica) o evolutivo.

Se clasifican en retraso simple (las primeras palabras aparecen después de los 18 meses), medio ( después de los 24 meses) y grave (después de los 36 meses). En las disfasias las primeras palabras aparecen después de los 4 años.

– Trastornos de tipo receptivo. El déficit ha de dificultar los aprendizajes escolares y las actividades de la vida diaria y comienza antes de los 4 años.

– Tipos de trastornos:

· Disfasias del desarrollo. Los procesos de aprendizaje se alteran en grado significativo sin presentar retraso mental.

· Afasia infantil. Sólo cuentan con unas cuantas palabras en el lenguaje oral. Puede ser adquirida ( lesión cerebral después de los 2 o 3 años) o congénita (No aparece el lenguaje sin ninguna explicación).

· Disfemia o tartamudez. Expresión verbal interrumpida en su ritmo de un modo más o menos brusco.

1. 5. DESARROLLO AFECTIVO Y SOCIAL

La socialización es un proceso interactivo entre el niño y los agentes sociales. El niño adquiere los valores, normas, etc que necesita a la vez que ejerce influencia en la vida de los padres que tienen que ajustarse al nuevo estatus.

Los bebés reaccionan frente a los acontecimientos externos con manifestaciones afectivas y emociones que proporcionan al adulto información para establecer las bases de la comunicación. Se contagian de las expresiones emocionales de los demás aprendiendo algunas señales o indicios sociales lo que no significa que reconozcan a las personas; esto sucede a los cuatro meses en los que sí muestran una conducta diferente según la persona con quien interactúen. Hacia los 8 meses reaccionan ante los desconocidos con cautela, miedo o recelo, aunque depende en gran forma del contexto en el que se hayan criado.

A partir de este periodo interactúan cuatro sistemas: exploración, apego, afiliación (tendencia a relacionarse con otras personas) y miedos extraños. Al final del primera año aprenden a reconocerse a sí mismos y a diferenciarse de los demás.

a) Elaboración del autoconcepto

– 0-2 años. Reconocimiento de sí mismo, reconoce distintas partes de su cuerpo y objetos suyos (1 año), se reconoce en fotos o vídeos si la imagen es actual (1 año) y si no lo es (18 meses), y comienza a usar los pronombres personales.

– 2-3 años. Adquiere identidad sexual.

– Más de tres años. Conoce funciones que la sociedad asigna a uno u otro sexo. Hasta los 8 o 9 años se comporta de manera muy estereotipada con el sexo a que pertenece.

b) Trastornos de la conducta social

Se consideran inadaptados los sujetos que se marginan del proceso socializador y del proceso educativo, siempre que su capacidad intelectual sea normal. Podemos distinguir:

– Trastornos por ansiedad excesiva. Estado de tensión provocado por amenazas a la autoestima, los conflictos, las frustraciones, etc. Se incluyen las fobias (miedo irracional hacia los objetos, personas o situaciones que provocan una conducta de huida), la inhibición social (las relaciones con los adultos son muy dependientes y no se relacionan con los iguales) y los trastornos del sueño (rituales, pesadillas y terrores nocturnos).

– Trastornos por una socialización incorrecta. Se producen por una comunicación defectuosa o por una falta de aceptación de las normas. Se incluyen conductas agresivas.

Hiperactividad: Se caracteriza por actividad motriz excesiva, trastornos en la atención, impulsividad, falta de autocontrol y no integrar la información recibida.