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Tema 10B – Los alumnos y las alumnas de Educación Infantil. Desarrollo evolutivo en los diferentes ámbitos: motor, cognitivo, lingüístico, afectivo y social. Alteraciones en el desarrollo.

1. INTRODUCCIÓN.

2. EL APRENDIZAJE Y EL DESARROLLO COMO PROCESO DE CONSTRUCCIÓN.

3. DESARROLLO MOTOR.

3.1 DESARROLLO DE LOS REFLEJOS.

3.2 DESARROLLO DEL CONTROL POSTURAL.

3.3 ELABORACIÓN DEL ESQUEMA CORPORAL.

3.4 LA LATERALIDAD.

4. DESARROLLO COGNITIVO.

4.1 FORMACIÓN DE LA INTELIGENCIA SENSOMOTORA.

4.2 FORMACIÓN DEL PENSAMIENTO OBJETIVO-SIMBÓLICO.

5. DESARROLLO LINGÜÍSTICO.

6. DESARROLLO AFECTIVO-SOCIAL.

7. ALTERACIONES DEL DESARROLLO.

8. BIBLIOGRAFÍA.

1. INTRODUCCIÓN.

Todo sistema educativo tiene dos constituyentes, que son:

– estructura

– curriculum

En nuestro sistema educativo, la estructura viene dada por la Ley de Orgánica, de 3 de octubre, de Ordenación del Sistema Educativo (LOGSE), que en su artículo 3 establece que las enseñanzas se dividirán en:

– Enseñanzas de régimen general ( EI, EP, ES y FP )

– Enseñanzas de régimen especial ( E. De idiomas y artísticas ).

Dentro de las primeras encontramos la Educación Infantil, que viene más desarrollada en el artículo 7.1 de dicha ley en el que se recoge que la EI comprenderá hasta los 6 años de edad y contribuirá al desarrollo físico, intelectual, afectivo, social y moral de los niños.

En el presente tema voy a referirme precisamente a las características principales de los distintos ámbitos del desarrollo del niño de 0 a 6 años.

2. EL APRENDIZAJE Y EL DESARROLLO COMO PROCESO DE CONSTRUCCIÓN.

Según Woolfolk (1996) el desarrollo implica cambios en la evolución del ser humano desde su concepción hasta que muere.

Los primeros años de vida son esenciales en la evolución del niño puesto que en estos momentos tiene lugar la formación de estructuras neuronales y es cuando se produce la unión de las fases de individualización y socialización.

Los patrones de desarrollo son similares en todos los individuos, pero cada sujeto posee unas características particulares y un ritmo propio de desarrollo debido a la influencia de la combinación de distintos factores.

Lo cierto es que una de las características más distintivas del ser humano es su plasticidad, es decir, la enorme capacidad de cambio, transformación a lo largo de toda su vida.

Distintas interpretaciones se han dado a esta capacidad de cambio de la especie humana. Desde ópticas innatistas, se han apuntado que el germen del desarrollo está en el sujeto desde su nacimiento y que se transmite a través de los genes, estableciéndose así un cierto determinismo genético. Desde perspectivas más ambientalistas, se ha señalado el ambiente como origen de toda transformación.

En la actualidad se considera el desarrollo como un proceso constructivo caracterizado por el papel activo que juega el sujeto en la adquisición de sus logros cognitivos y sociales. La posición constructivista, lejos de negar la incidencia de la herencia genética o a los factores ambientales, sitúa la clave del desarrollo en la interrelación de ambos.

Así, pues, el sujeto se relaciona de forma cualitativamente diferente a lo largo de su historia personal, pero a su vez, el medio incide de forma cualitativamente diferente según el momento evolutivo.

Dos ideas claves para analizar estas relaciones sujeto/medio son las de “la actividad autoestructurante” de Piaget y la de “interacción sociocultural”de Vygotski.

En la actividad autoestructurante el sujeto planifica, ejecuta y reflexiona en torno a una acción o conjunto de acciones determinadas. Mediante la actividad autoestructurante el individuo interviene en el medio y simultáneamente es modificado por el medio. Por medio no sólo nos referimos a la dimensión físico-natural sino también hay que tener en cuenta la interacción sociocultural.

Especialmente útil para el ámbito educativo es el concepto enunciado por Vygotski de Zona de desarrollo potencial. Entre las conductas que el niño es capaz de realizar sólo (zona de desarrollo real) y las que no es capaz porque se encuentra muy alejadas de sus posibilidades, existen otras conductas que puede llevar a buen termino si cuenta con la ayuda de otra persona, esto es, la zona de desarrollo potencial.

De tal modo que lo que el niño aprenda en colaboración con otra persona puede ser capaz de realizarlo más delante de forma independiente. Mediante la internalización se produce el paso del nivel social al individual, de la actividad externa a la actividad interna.

Así pues, establecemos una complementación entre desarrollo y aprendizaje. Ambos procesos se entienden así como construcciones dialécticamente relacionadas con el medio, donde la intervención social juega un importante papel.

Aunque a partir de este punto voy a estudiar los distintos aspectos del desarrollo por separado, no podemos olvidar que el sujeto constituye una unidad biológica, psíquica y social.

3. DESARROLLO MOTOR.

El crecimiento físico del niño es muy rápido en los 2 ó 3 primeros años: en el primer año de edad, aumenta su estatura el doble que en el segundo año. En cuanto al peso, las diferencias son más acentuadas porque en el primer año triplica su peso en relación con el del nacimiento. Ni el crecimiento ni el aumento de peso cesan durante la infancia, pero el ritmo es menor, según aumenta la edad.

El proceso de control del propio cuerpo está íntimamente ligado a la maduración del sistema nervioso ajustado a tres grandes leyes psico-fisiológicas del desarrollo:

Ley céfalo-caudal: en función de ésta ley, el desarrollo se extiende a través del cuerpo desde la cabeza a los pies, es decir, se controlan antes las partes del cuerpo que están más próximas a la cabeza, extendiéndose luego al tronco para finalizar en las piernas.

Ley próximo-distal: es la que hace que el desarrollo se produzca de dentro a fuera a partir del eje central del cuerpo; esto implica que se controlen antes las partes que están más cercanas a ese eje central que las que están más alejadas.

Ley de diferenciación progresiva: se establece antes el control de las grandes masas musculares (motricidad gruesa) que los segmentos menos voluminosos (motricidad fina).

3.1 DESARROLLO DE LOS REFLEJOS.

Los reflejos son reacciones automáticas que aparecen cuando se estimulan ciertos receptores. Desde los primeros días y las primeras semanas, los reflejos evolucionan de forma desigual, se pierden aquellos carentes de utilidad funcional mientras que otros se mantienen toda la vida.

Algunos de los reflejos del recién nacido son:

– Reflejo de succión: el sujeto succiona cuando un objeto se acerca a sus labios.

– Reflejo de hociqueo, aprehensión o búsqueda: el bebé gira la cabeza si se estimula la mejilla con un objeto e intenta acercar la boca a esa fuente de estimulación.

– Reflejo de prensión: al contacto de un objeto en la palma de la mano, la cierra fuertemente, aferrándose a un objeto.

– Reflejo de Babinski: si se le acaricia la planta del pie, éste se dobla hacia dentro y los dedos se abren.

– Reflejo de Moro o del abrazo: cuando se produce un golpe cerca de su cabeza, éste extiende bruscamente los brazos hacia atrás para luego volver a cerrar sobre sí mismos, la cabeza cae hacia atrás, y en ocasiones, aparece el llanto.

– Reflejo de marcha automática: si se sujeta al bebé por sus axilas y se le pone en contacto con una superficie plana, empieza a flexionar y estirar alternativamente sus piernas como si anduviera sin moverse del sitio.

3.2 DESARROLLO DEL CONTROL POSTURAL.

Gracias a los progresos madurativos y a los estímulos que el niño va recibiendo por parte de quienes le rodean, va adquiriendo un control postural adecuado tanto a nivel de locomoción como de coordinación sensorial:

A nivel de locomoción, podemos aludir a los hitos siguientes:

– A los 2-3 meses: sostiene la cabeza.

– A los 4-5 meses: se sienta con ayuda.

– A los 6-7 meses: se sienta sin ayuda.

– A los 12 meses: se sostiene de pie sin apoyo.

– A los 14-15 meses: marcha independiente sin apoyo.

– A los 24 meses: corre, sube, baja escaleras solo.

– A los 3-4´5 años: camina muy seguro y domina mejor sus movimientos.

– A los 4´5-6 años: puede manejar una bicicleta de dos ruedas, atrapa la pelota sin dificultad, practica deportes…

En cuanto al nivel de coordinación sensorial (motricidad fina):

– A los 4 meses: mantiene el reflejo de prensión. Se da con torpeza la pinza palmar.

– A los 6 meses: consigue coger un objeto pero de forma lateral, dándose la pinza palmar.

– A los 7-8 meses: comienza a utilizar el pulgar como tope contra el resto de los dedos, aparece la pinza primitiva del pulgar.

– A los 9-10 meses: se produce la pinza del pulgar, perfeccionándose hasta finales del primer año.

– A los 12 meses: introduce objetos en otros.

– A los 13 meses: garabatea, coge dos objetos con una mano, construye torres con dos cubos.

– A los 16 meses: utiliza ambas manos independientemente.

– A los 24 meses: desenrosca tapones y vierte líquidos.

– Entre los 3-4´5 años: emplea utensilios, maneja botones, copia formas, etc

– Entre los 4´5-6 años: utiliza correctamente el lápiz, recorta con tijeras…

3.3 ELABORACIÓN DEL ESQUEMA CORPORAL.

Por esquema corporal se entiende la imagen mental o la representación que cada uno tiene de su cuerpo y que permite situarse en el mundo. Ésta se elabora progresivamente al desarrollo del niño y la maduración del sistema nervioso.

De los 2 a los 5 años, los niños aumentan la calidad y discriminación perceptiva de su cuerpo. Aunque la verdadera construcción del yo personal se produce alrededor de los 5 años de edad aproximadamente.

3.4 LA LATERALIDAD.

Éste es el proceso mediante el cual un hemisferio llega a ser funcionalmente dominante en la actividad cerebral, manifestándose por una preferencia en el uso del segmento corporal del lado opuesto.

Podemos distinguir varios tipos:

– Homogénea: dominancia en todos los segmentos diestra o zurda.

– Cruzada: dominancia diestra en unos segmentos y zurda en otros.

– Ambidextrismo: indefinición de la dominancia que se traduce en la ausencia de una preferencia lateral estable.

– Contrariada: dominancia lateral establecida mediante la alteración externa a partir de la presión de su uso preferente de los elementos contrarios a los naturales.

La lateralidad suele darse entre los 3-6 años. Si no se da espontáneamente, hay que lateralizar al niño antes del aprendizaje de la escritura (aproximadamente a los años).

4. DESARROLLO COGNITIVO.

Según Piaget el comportamiento inteligente se caracteriza por la capacidad para lograr metas semejantes variando la secuencia de esquemas que conducen a ella. El desarrollo de la inteligencia (entendida como la adaptación psíquica a situaciones nuevas) constituye un proceso en el cual una fase va a dar lugar a la siguiente de modo sucesivo, ya que, aunque el desarrollo intelectual es un proceso continuo, puede ser descrito como una secuencia de estadios o fases:

a) Estadio Sensoriomotor (0-2 años): la inteligencia del niño durante este estadio es fundamentalmente práctica, ligada a lo sensorial y a la acción motora.

b) Fase operacional (2-7 años): se caracteriza por el progresivo desarrollo de los procesos de simbolización, aun no integrados en estructuras lógicas.

c) Estadio de las operaciones concretas (7-11 años): se da una superación del egocentrismo, aparece la lógica y la reversibilidad.

d) Estadio de las operaciones formales (desde los 12 años o a partir de la adolescencia): aparece la lógica formal, la capacidad para operar lógicamente con entidades lingüísticas.

Voy a centrarme ahora en las dos primeras fases: la sensoriomotriz y la preoperacional, por coincidir con la edad del alumnado de EI, esto es, de los 0 a los 6 años.

4.1 FORMACIÓN DE LA INTELIGENCIA SENSOMOTORA (1ª FASE).

La inteligencia sensoriomotora constituye el punto de partida del conocimiento. En esta fase, el niño se relaciona con el mundo mediante los sentidos y la acción, estableciendo progresivamente relaciones entre objetos y actos, distinguiendo entre medios y fines, etc. La secuencialización de sus logros permite señalar seis subestadios sucesivos:

§ 1º subestadio (0-1 mes): adaptaciones innatas y el uso de los mecanismos reflejos congénitos. El ejercicio de los reflejos es el primer signo de actividad psíquica. Los reflejos innatos le proporcionan al recién nacido un repertorio conductual mínimo pero suficiente para sobrevivir.

Durante este primer subestadio, el proceso fundamental en la adaptación es la asimilación: la experiencia derivada del ejercicio del reflejo permite al recién nacido adaptarse a nuevas condiciones estimulares repitiendo el mismo esquema de acción, es decir, reaccionando de forma similar ante ambas, asimila la estimulación nueva a la anterior.

§ 2º subestadio (1-4 meses): las primeras adaptaciones adquiridas y la reacción circular primaria.

El logro característico de este estadio es la formación de las primeras estructuras adquiridas. Cuando el bebé hace algo de forma no intencional y le resulta agradable, se inicia un proceso de asimilación funcional tendente  a conseguir de nuevo el mismo efecto hasta lograrlo; después repetirá la acción una y otra vez, esto es lo que se conoce como reacciones circulares primarias.

§ 3º subestadio (4-8 meses): coordinación de esquemas simples (reacciones circulares secundarias).

Se observa la transición progresiva de las habilidades y hábitos adquiridos usualmente a las acciones realizadas intencionalmente. El niño descubre que en un medio utilizado con éxito alguna vez puede cumplir  sus objetivos otras veces, de tal modo que aprende a adaptar sus  movimientos tanto a los objetos habituales como a otros nuevos de ahí el nombre de reacciones circulares secundarias, que es la repetición tendente  a prolongar o reproducir un efecto interesante que se ha obtenido  casualmente.

§ 4º subestadio (8-12 meses): coordinación de esquemas secundarios e inicio de la intencionalidad.

Se acentúa la atención a lo que ocurre en el entorno. Aparece la  intencionalidad, es decir, aparecen los primeros actos de conducta  dirigidos intencionalmente a un objeto determinado como si pretendiera saber para qué sirve. También se da la imitación de gestos y sonidos nuevos que se incluyen en el repertorio de conductas conocidas.

Si en el estadio anterior las reacciones circulares secundarias se orientaban direccionalmente a una meta inmediata, a partir de éste, se coordinan en función de una meta no inmediata.

§ 5º subestadio (12-18 meses): experimentación activa de nuevas coordinaciones (reacciones circulares terciarias).

Lo más peculiar en este momento es que el niño no repite ya la misma conducta, sino que introduce variaciones y observa los efectos que tienen esos cambios. Comienza una auténtica experimentación con la que repite y varía sus modelos de conducta. Parece como, a través de la continua experimentación, comprobará las propiedades de los objetos.

§ 6º subestadio (18-24 meses): invención de nuevas coordinaciones por combinación mental de representaciones.

En este período, la inteligencia sensoriomotora alcanza su total desarrollo, el niño se imagina el resultado de su conducta, esto conlleva la invención de nuevas coordinaciones por combinación mental de representaciones. Este estadio es el culmen de la fase sensomotora y el inicio de la representación del pensamiento, es decir, supone la transición entre la inteligencia sensomotora y la inteligencia simbólica, independiente de la actividad práctica.

4.2 FORMACIÓN DEL PENSAMIENTO OBJETIVO-SIMBÓLICO (2ª FASE).

La transición de la conducta sensomotora al pensamiento objetivo-simbólico está ligada a la función de representación o simbolización, es decir, a la posibilidad de sustituir una acción o un objeto por un signo (palabra, imagen, símbolo…). Mediante sus acciones y su lenguaje representa sus esquemas y conceptos.

Los símbolos son conductas sociales elaboradas. También lo son cuando el niño juega sólo o se dice cosas a sí mismo. Los recursos simbólicos del niño se expresan también en las actividades de juego de ficción, en las que hace como si un determinado objeto o actividad fuese otro.

Los sistemas simbólicos se desarrollan muy rápidamente entre el segundo año de vida y el comienzo de la escolarización en la etapa de EP (6 años). En el lenguaje es donde se hace más evidente la velocidad, complejidad y aparente facilidad de esta evolución.

Además, del pensamiento simbólico, el desarrollo cognitivo de esta fase está caracterizado por:

q Egocentrismo o pensamiento egocéntrico: el niño tiene dificultades para ponerse en el punto de vista de los demás. Por otro lado, no argumenta ni justifica su punto de vista porque piensa que es el único posible.

q Globalización o sincretismo: el niño percibe en bloques, en globalidades.

q Centralización o pensamiento fenoménico: sólo considera un aspecto.

q Pensamiento transductivo: su pensamiento va de lo particular a lo particular.

q Pensamiento irreversible: no vuelve al punto de partida en sus cogniciones.

q Pensamiento mágico: explica acontecimientos a partir de la existencia de fuerzas especiales. Relacionado con esto estaría tanto el artificialismo, como el animismo e intencionalismo.

5. DESARROLLO LINGÜÍSTICO.

Son muy importantes los dos primeros años de vida del niño, porque permiten el análisis de las conductas previas a la aparición del lenguaje. El lenguaje, como medio o instrumento de comunicación no es sólo verbal sino gestual y mímico.

Si analizamos el lenguaje desde el punto de emisión de sonido, hay una primera fase de vocalizaciones como ejercitación de los músculos de la laringe en la que el bebé no trata de comunicar de modo evidente. A partir de los dos años y medio o tres meses, el niño comienza a reproducir sonidos repetitivos vocálicos (período de “lalación”) aunque no manifieste deseos de comunicarse. Más tarde aparecen verdaderos comportamientos de “ensayo” sobre el otro: respuesta a los gritos agudos, a los estallidos de risa…

En la etapa de EI, y considerando la edad que la mayor partes de los autores señalan como inicio de adquisición del lenguaje, esto es a los dos años, podemos distinguir diferentes fases del desarrollo de dicho lenguaje, a las que pondré edades determinadas pero que no son rígidas.

q De los 2 a los 4 años de edad:

Þ A nivel fonético: se produce un considerable avance en la articulación de las consonantes hasta completar el desarrollo, aunque se mantienen errores (omisión, sustitución y distorsión) con los grupos consonánticos. Se articulan los diptongos.

Þ A nivel semántico: el vocabulario crece vertiginosamente duplicándose cada año, iniciándose la adquisición de los pronombres personales en singular. Se adquiere la comprensión de los posesivos, aunque no se usan demasiado.

Þ A nivel sintáctico: hacia los dos años forma frases con dos palabras (s-v; s-adj) pero que son inteligibles y tienen un matiz descriptivo.

Þ A los tres años, ya es capaz de formar frases sencillas s-v-pred. Aparece la edad del ¿por qué? que tiene más una orientación finalista que causal. Hacia principios del cuarto año ya es capaz de formar frases principales y subordinadas. La interrogación se inicia a partir del uso de la entonación.

q De los 4 a los 6 años de edad:

Þ A nivel fonético: prácticamente se consigue la articulación de todo el repertorio de la lengua, incluidos los grupos consonánticos, aunque puede haber errores en palabras desconocidas y polisílabas.

Þ A nivel semántico: el vocabulario aumenta espectacularmente, en función de la experiencia directa e indirecta del niño. Hacia los 5 años se afianza la distinción y uso correcto del género y número. Se domina el uso de los tiempos verbales, salvo excepciones y subjuntivos.

Þ A nivel sintáctico: aún comete errores en los verbos, se adquiere la corrección en el uso de subordinadas, yuxtapuestas y coordinadas.

6. DESARROLLO AFECTIVO-SOCIAL.

Desde el momento del nacimiento el niño está orientado hacia el establecimiento de relaciones sociales. El bebé manifiesta una clara preferencia por los estímulos sociales antes que por los físicos y ofrece determinadas respuestas que, a su vez, son interpretadas por el medio social como significativas. Conductas como la sonrisa, el llanto o la búsqueda de proximidad, que cobran desde muy temprano una significación para el adulto, que le da respuestas y que ocasionan el crecimiento de vínculos afectivos entre ambos.

Los adultos al situar sus respuestas de relación un poco más allá de lo que permite en cada momento la competencia del bebé, se colocan en la “zona de desarrollo próximo” del niño (Vygotski), favoreciendo su evolución e incrementando paulatinamente sus posibilidades de relación social.

Antes del año y medio o los dos años, las interacciones del niño son básicamente didácticas y se caracterizan por ser muy absorbentes hacia el niño, asimétricas y permisivas. A partir de esta edad, se producen cambios, adquiere competencias motoras, mentales y lingüísticas que le permiten un cierto grado de autonomía, mayor comprensión de la realidad, etc. Con lo que se produce un mayor grado de independencia de las figuras de apego.

En este proceso de socializaciónY progresiva, la figura de los “iguales” tiene un papel cuya importancia crece con el tiempo.

A su vez, la influencia del grupo de iguales será, sobre el sujeto, especialmente significativa en lo que respecta a:

A) El conocimiento de la propia utilidad, autoestima y adquisición del rol sexual. Los iguales complementan, compensan y corrigen el concepto que de sí mismo le han transmitido sus padres.

B) Aprendizaje de las destrezas sociales: En el grupo de iguales aparecen continuos conflictos en los que el niño aprende que los beneficios de la relación con el otro sólo se puede obtener si se acepta su punto de vista.

C) El sentimiento de pertenencia al grupo. Este sentimiento irá adquiriendo más peso hasta convertirse, en años posteriores en uno de los grandes resortes de la conducta.

D) Desarrollo intelectual.

7. ALTERACIONES EN EL DESARROLLO.

Las alteraciones del desarrollo pueden ser atribuidas a varias causas:

– causas congénitas, prenatales

– causas adquiridas, que pueden ser perinatales y postnatales (éstas últimas provocadas por el medio físico, el medio sociocultural y el medio afectivo principalmente).

Nos encontramos diversas alteraciones en el desarrollo:

§ Alteraciones en el desarrollo psicomotor: hay muchas, por lo que sólo mencionaré algunas:

– Alteraciones / dificultades respiratorias y/o cardíacas.

– Graves dificultades sensoriales: niño hipoacúsico, sordo, ciego, amblíope, sordo-ciego…

– Alteraciones constitucionales.

– Alteraciones y/o malformaciones debidas a accidentes de origen prenatal, perinatal o posnatal.

– Encefalopatías, espina bífida, miopatías, parálisis cerebral…

§ Alteraciones en el desarrollo afectivo-social:

– Pobreza de medios/ carencia de estímulos.

– Falta de atención adecuada: pobreza del lenguaje…

– Carencias afectivas.

– Inseguridad por situaciones familiares graves.

– Autoimagen negativa como producto de un desarrollo desvaforable en lo emocional y socioafectivo.

§ Alteraciones en el desarrollo del lenguaje:

– Problemas de articulación (distaría, dislalias…)

– Problemas orgánicos o neuronales (afasia, labio leporino…)

– Problemas psicológicos y funcionales (mutismos, tartamudeo…)

§ Alteraciones en el desarrollo cognitivo:

– Deficiencia mental.

– Retraso mental.

– Síndrome de Down.

8. BIBLIOGRAFÍA.

– Gallego Ortega (1994): “Educación Infantil”. Aljibe. Málaga.

– Gassier (1990): “Manual del desarrollo psicomotor del niño”. Masson. Barcelona.

– Marchesi, Coll y Palacios (1990): “Desarrollo psicológico y Educación” Psicología Evolutiva. Alianza Editorial. Madrid.

– MEC (1989): “Diseño Curricular Base. Educación Infantil”. MEC. Madrid.


Y proceso por el cual el niño se incorpora al grupo social en el que vive.