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Tema 6B – El desarrollo en la edad infantil (I): desarrollo social, motor, afectivo.

l.-INTRODUCCIÓN.

2.-DESARROLLO SOCIAL.

2.1-ASPECTOS SOBRE EL CONOCIMIENTO SOCIAL.

2.2-PROCESOS DE SOCIALIZACION.

3.-DESARROLLO AFECTIVO.

3.1-EL VINCULO SOCIAL Y AFECTIVO: EL APEGO.

3.2-LAS PRIMERAS MANIFESTACIONES AFECTIVAS.

4.-DESARROLLO MOTOR.

4.1-DESARROLLO DEL CONTROL POSTURAL.

4.2-ESQUEMA CORPORAL.

4.2.1.- Elementos del esquema corporal.

5.-IMPLICACIONES EDUCATIVAS.

6.-CONCLUSION.

BIBLIOGRAFIA:

NURIA SILVESTRE y Mª ROSA SOLE: Psicologia evolutiva. Infancia-Preadolescencia. Edit. CEAC, Barcelona 1993.

J. PALACIOS, A. MARCHESI y C. COLL: Desarrollo psicologico y educacion I. Psicologia evolutiva.Edit. ALIANZA 1991.

J. PALACIOS, A. MARCHESI y M. CARRETERO: Desarrollo cognitivo y social del nino. Psicologia evolutiva.Edit. ALIANZA, Madrid 1985.

I.- INTRODUCCION.

Antes de comenzar el tema, es conveniente plantearnos una serie de cuestiones:

¿Cómo se produce el desarrollo social, motor y afectivo en la educación infantil?

¿Qué importancia tiene el conocer el proceso de desarrollo de los niños de educación infantil?

¿Qué papel desempeña la familia en el proceso de desarrollo del niño de educación infantil.?

El primer periodo de la vida se caracteriza por el rápido desarrollo de las capacidades de todo tipo: fisicas, sociales, afectivas y mentales. La actividad, la curiosidad, la observa­ción, el juego y el aprendizaje van a ser el vehículo caracte­rístico del desarrollo, y por tanto, a través de éste conoceremos las características del niño de esta edad.

La importancia de conocer al niño de 0-6 años radica en que su psicología, sistema nervioso, personalidad y su sistema motor están en plena formaci6n. La calidad de la educación infantil va a depender de este conocimiento, para ello tendremos que acudir a los ambientes donde se desarrolla normalmente: la escuela y la familia.

La educacion infantil es el primer tramo del sistema educativo. De carácter no obligatorio, se dirige a niñas y niños de entre 0 y 6 anos. Su objetivo primordial es estimular el desarrollo de todas las capacidades, tanto físicas, coma afectivas, intelectuales y sociales. Para ello la educación infantil tiene unos objetivos, una organizaci6n y una caracteri­zacion educativa, que son peculiares y que se adaptan a less necesidades y caracteristicas de los niños de estas edades.

La educacion infantil ha de proporcionar a los ninos las experiencias que estimulen su desarrolla personal completo.

Así, en lo que se refiere a la maduración, el campo propio de la Educación Infantil es el dominio del mundo físico, en su aspecto sensorial y motriz. El niño, en esta edad, desarrolla su capacidad sensorial para percibir las cosas que tiene a su alrededor, y su capacidad motriz para ponerse en relación con el mundo que le rodea.

Esta edad se caracteriza, también, porque en ella el niño alcanza cierta suficiencia física que le va a permitir situarse en el espacio por propia iniciativa.

Por otro lado, las relaciones sociales sensibles, es decir. Aquellas que se establecen con personas cuya presencia es un heco “ordinario” (familia, compañeros de juego…) son, también, una adquisición en esta etapa del ser humano

Durante esta periodo de la vida, el niño llega a adquirir determinados modelos de conducta y ciertos conocimientos acerca de lo que es bueno y lo que es malo, lo que está permitido y lo que no lo está.

2.- DESARROLLO SOCIAL.

Cuando nace el niño está muy indefenso, su supervivencia depende de la ayuda que le presta el grupo social donde vive. Tiene, una gran capacidad de aprendizaje, ya que el sistema perceptivo está relativamente organizado, y se siente atraido por los estímulos de origen social. Estos tres hechos hacen_que el niño esté en condiciones 6ptimas para iniciar el proceso de socializaci6n.

MARCHESI señala tres aspectos sobre el conocimiento social del niño.

A/EL CONOCIMIENTO DE SÍ MISMO: se va produciendo a través del conocimiento de los otros.

En los primeros años de vida el conocimiento de los otros está limitado a su mundo pr6ximo, que progresivamente se va ampliando tanto en lo referente a individuos como a grupos.

Hacia los dos años se dan cambios significativos en la conciencia de sí mismo.

Los niños de tres a cinco años entienden el yo má ligado con las actividades que realizan que con las carac­terísticas físicas.

B/ EL CONOCIMIENTO DE LOS OTROS: el niño busca pronto el contacto con los demás niños, aunque sea de forma primiti­va: interés hacia las manos, la cara. Si están colocados juntos se buscan, se abrazan, se pegan. .

Segun WALLON el contacto con el compañero ayuda al niño a tomar conciencia de su propio cuerpo. Se da diálogo tónico entre los niños y una comunicación a partir de miradas, gestos y sonidos..

Hacia los nueve meses va asimilando la presencia del otro, empieza a jugar con parejas de forma afectuosa o agresiva. El cambia de espacio provoca un cambia de acti­tud, muestra ganas de explorar el espacio con desplazamien­tos, manipulaciones y vocalizaciones.

A partir de los quince meses se diferencian progresi­vamente de los demás. Perciben los estados de ánimo y pueden intentar incidir en ellos. Se apropian del territo­rio o del objeto del otro e imitan to que hacen.

La imitatión produce una interaccion y un fuerte contagio emocional. Se produce un inicio de cooperación en el juego y en el interés por unos determinados objetos o personas.

Hacia los dos años hay clara cooperación. Es observa­ble la interacción a nivel corporal, verbal y manipulativo. Intentan imitarse, construyen juntos, pasan al juego simbólico con cierta organización.

Hay apego de un año hacia otro hasta el punto que pueden mostrar ansiedad si se les separa. En los niños se da, progresivamente una disminución de formas de interacción y de apego con los adultos y un aumento con sus compañeros.

A diferencia de los padres o de la escuela, el grupo de compañeros manifiesta una disposición jerárquica ejerci­da par iguales y no por superiores.

Los niños procuran establecer una identidad social en la relación con los otros. A través delgrupo pueden comunicarse, expresarse, probar sus. posibilidades y compe­tir. Cada niño busca su propia identidad personal dentro del grupo. Este facilita su desarrollo social incidiendo en su personalidad, en su concepto moral, en su comunicación, sus responsabilidades, su organización….. y también, scbre el desarrollo de su proceso cognitivo, y en conse­cuencia, de su aprendizaje ( DOISE y MACKI, 1989).

Hay muchas variaciones en el tipo de conductas grupales de los niños, unos manifiestan una tendencia al liderazgo, otros al seguimiento y otros al aislamiento.

Una de las formas habituales de relación con sus compañeros es la conducta agresiva. Es una forma de rela­ción de lucha que puede dirigirla contra sí mismo, contra los demás niños, adultos o contra los objetos.

Entre los tres y los cinco años disminuye la agresión manipulativa por un aumento de la interacción cooperativa, pero no la agresión hostil.

C/ CONOCIMIENTO DE LA SOCIEDAD. ASUNCION DE ROLES.

PIAGET habla del egocentrismo de las primeras edades, “en el ámbito social, el niño debe evolucionar desde una mentalidad egocéntrica hasta otra en que puede trasladarse de manera flexible y reversible de una perspective a otra, alcanzando la reciprocidad social”.

MEAD opina que el niño sólo adquiere una autoconcien­cia de sus propios pensamientos y sentimientos mediante la actividad social.. Así, para este autor, la asunción de roles es la tendencia a percibir y conceptualizar la interacción entre uno mismo y otro, según to ve el otro.

El niño realiza múltiples actividades con los demás y va aprendiendo quien es él y quienes son los que le rodean. Ello sólo lo consigue en un medio social humano que le haga contrastar continuamente e interrelacionar, y le permita imitar a los adultos y a sus padres, y con ellos construir algo nuevo.

La imitación tiene gran importancia en este proceso de autoconciencia. También lo son las valoraciones que hagan los adultos de su conducta, que ayudarán a reforzarla o a inhibirla. La autoconciencia que va progresando en el nino, hace que cada vez sea más consciente de los motivos que determinan su conducta, de la realización de la misma y de sus consecuencias.

El desarrollo socio-moral ha sido estudiado desde dos posiciones distintas:

l.- Los neoconductistas, teóricos del aprendiza­je social, y los psicoanalistas lo han estudiado como el proceso de internalización de lasnormas y prohibiciones sociales.

2.- PIAGET Y KOHLBERG, como adquisición de prin­cipios autónomos de justicia desde una posición constructivista. PIAGET considera que el proceso moral viene determinado por el desarrollo cogni­tivo, las relaciones con los demás y la supera­ción de la presión del adulto. Además, es necesario el desarrollo de la habilidad de ver las cosas desde la perspectiva del otro.

Según FELIX LOPEZ, la socialización es un proceso interacti­vo necesario al niño y al grupo social donde nace, a través del cual el niño satisface sus necesidades y asimila la cultura, a la vez que, recíprocamente, la sociedad se perpetúa y desarrolla.

Desde el punto de vista del niño la socializaci6n supone la adquisicion de los valores, normas, costumbres, roles, conoci­mientos, y conductas que la sociedad le transmite y le exige.

Estas adquisiciones son muy amplias y diversas, tanto como la propia cultura, por consiguiente, se ha optado por tomar el punto de vista de los procesos que implican y detallar ciertas adquisiciones sociales de cada uno de ellos.

Los procesos de socializaci6n son fundamentalmente tres:

Procesos mentalesde socialización: adquisición de conocimientos_

Procesos afectivos de socialización: formacicón de vínculos.

Procesos conductuales de socialización: conformación social de la conducta.

Los tres están relacionados entre sí. En realidad no existen de forma separada pero tiene sentido diferenciarlos porque dependiendo del tipo de actividad a que nos refiramos serán predominantes unos u otros.

Los procesos mentales de socializaci6n son muy amplios y diversos: conocimiento de los valores, normas, costumbres, personas, instituciones y símbolos sociales, así como el aprendizaje del lenguaje y la adquisición de conocimientos transmitidos a través del sistema escolar y demás fuentes de información. Todo ello hace que un niño conozca cómo es su sociedad, se comunique con sus miembros y pueda comportarse conforme a to que los demás esperan que haga.

La socialización implica, también, la adquisición de conductas consideradas socialmente deseables, así como el evitar aquellas que son juzgadas como antisociales. Para ello, no basta con que el niño conozca lo que es adecuado o no, sino que es necesario que adquiera un determinado control de la conducta y se sienta motivado a actuar de forma adecuada.

Si el niño se vincula afectivamente a determinados adultos, si adquiere el conocimiento de lo que la sociedad es y lo que ésta espera de él, y si tiene un comportamiento adecuado a estas expectativas, estará bien socializado.

Los vínculos afectivos que el niño establece con los padres, hermanos, amigos…. son una de las bases más sólidas de su desarrollo social. Estos vínculos, una vez establecidos, unen al niño con los demás, y su mantenimiento se convierte en uno de los motivos fundamentales de la conducta prosocial.

Uno de los aspectos cruciales del desarrollo social durante los dos primeros años de vida es el desarrollo afectivo.

3.- DESARROLLO AFECTIVO

Algunos autores consideran que la afectividad es un factor fundamental que facilita la organización de las primeras experiencias comunicativas de los niños. El recién nacido dispone de una gama expresiva muy variada, que va desde la simple mueca a la sonrisa, pasando por las caras

de sorpresa y a la abertura de la boca con protusión de la lengua….. A la expresión facial hay que anadir los movimientos del cuerpo, de los brazos y las piernas. Estos comportamientos son un reflejo de los cambios que se producen en la atención del niño, así como en su estado afectivo (STECHLER y CARPENTER 1967 citado por ROLAAN 1983 ).

Según WALLON, las emociones tienen un importante papel en la comunicación con los demás. El niño hacia la segunda mitad del primer año está en el llamado estadio emocional en el que manifiesta una extensa gama de matices emocionales: cólera, dolor, pena, alegría…. El tono muscular está en la base de las emociones que implican una vida de relaciones, de contactos y son esenciales en los orígenes del carácter y en las relaciones con el medio.

Las manifestaciones emocionales en los niños son diversas, se traducen por manifestaciones motrices: lloros, gritos, gesticulaciones.

En el desarrollo del niño las emociones son progresivamente reducidas por las actividades psíquicas superiores, perceptivas e intelectuales, que son controladas por los centros corticales.

Las causal del descontrol emocionel son diversas: la inseguridad, el rechazo afectivo, excesiva exigencia, sobrepro­tección….

3.1– EL VINCULO SOCIAL Y AFECTIVO: EL APEGO

La creación de lazos afectivos (apego) entre la madre y su hijo se considera fundamental para el desarrollo del niño. El apego es un vínculo afectivo que establece el niño con las personas que interactúan con él de forma privile­giada. El apego comporta determinadas conductas caracterís­ticas, cuya finalidad es conseguir o mantener la proximidad con la persona a la que se está apegado siendo las conductas motoras de aproximación y seguimiento las más frecuentes.

Si la relación con las figuras de apego es adecuada el niño experimenta sentimientos de seguridad, bienes.tar y placer ante la proximidad de las figuras, y de ansiedad, si se producen separaciones o distanciamientos (LOPEZ 1984).

Existe una coincidencia entre las interpretaciones efectuadas por distintas escuelas psicológicas en cuanto a la existencia del apego. Las diferencias que se observan radican en el origen de dicho vínculo. Así, para los etólogos, los niños al nacer ya disponen de unas conductas preprogramadas, que entran en funcionamiento delante del estímulo pertinente. De modo que los bebés buscan el contacto físico, la proximidad de la madre o de la persona con la que establecen el vínculo así como los contactos visuales, porque ya cuentan con la posibilidad de desarro­llar dichas conductas en el momento de nacer. Los psicoanalistas consideran que los lazos se forman más probablemente con las personas que satisfacen las necesidades básicas de los niños, la alimentación y los cuidados básicos preferen­temente, y con posterioridad a la satisfacción de dichas necesidades.

Para BOWLBY (1969) los niños están equipados desde el principio con un repertorio de conductas basadas en la proximidad. Tanto las señales de los niños como las res­puestas de los adultos permiten crear los lazos afectivos.

La conducta de apego va evolucionahdo con la edad del niño:

– Hasta el tercer mes, el niño no establece dife­rencias entre los que interactúan con el.

– Después del tercer mes, adquieren la habilidad para diferenciar entre las figuras de apego y los desconocidos en base a informaciones perceptivas.

– En la segunda mitad del primer año, manifiestan una preferencia clara con las figuras de apego, a la vez que rechazan a los desconocidos.

– A partir del primer año, una vez bien establecida la vinculación afectiva, debe conquistar cierto grado de independencia de las figural de apego.

– En el segundo año, intentará ser el centro de la familia con cierto egocentrismo.

– Entre los tres y los seis años, estabiliza la posición entre hermanos. LÓPEZ afirma que es bueno que el niño disponga de varias figuras de apego que le permiten obtener una interacción amplia y variada, a la vez que compensar posibles defi­ciencies temporales de alguna de ellas y es efectivo contra los efectos de una figura de apego ansiosa, los efectos fraternales, y en general todos los conflictos que pueden plantear­se en el desarrollo afectivo.

3.2- LAS PRIMERAS MANIFESTACIONES AFECTIVAS.

Las expresiones de emociones y las muestras de afec­tividad tales como: la sonrisa, la ansiedad ante un desco­nocido o la ansiedad de separación en relación con la figura de apego, se consideran como indicadores básicos de los vínculos afectivos que los bebés establecen con las figuras parentales o con otras personas, y que a la vez, son indispensables para el desarrollo global de los mismos.

a) La sonrisa

Si bien se ha constatado que los recién nacidos mientras duermen producen expresiones faciales semejantes a una sonrisa, se consideran que carecen de valor comunica­tivo, ya que son producidas por reacciones £isiológicas involuntarias asociadas a sensaciones de bienestar.

La sonrisa voluntaria se produce durante el estado de vigilia cuando los bebes alcanzan las cuatro o seis semanas de edad. Inicialmente existe una gran varledad de estímulos capaces de elicitar la sonrisa, pero progresiva­mente los bebés se vuelven mas selectivos y sólo sonríen ante determinados estímulos y en contextos sociales conoci­dos. Como ha demostrado FANTS (1961) en sus múltiples investigaciones, el rostro humano constituye una de los estímulos más determinantes. Todo parece señalar que a partir del segundo y tercer mes de vida los bebés ya reconocen las caras humanas. Por otro lado el rostro de las personas más allegadas (madre, padre….), cuando es reconocido por los niños, lo que suele acontecer alrededor de los seis meses de edad, elicitan la sonrisa con mayor facilidad.

b) La ansiedad ante el desconocido.

Si bien en un principio los niños aceptan la presencia de un extrano, alrededor de los ocho o nueve meses de edad las reacciones son negativas.

SPITZ (1965) considera que las manifestaciones de ansiedad ante un desconocido indican que el niño ha desa­rrollado la memoria de evocación. Mediante un proceso de inferencia rudimentaria el niño compara el desconocido con una representación interna de la madre.

Según los etólogos los niños estarían dotados biológi­camente para responder a ciertos indicadores de peligro de su entorno. De este modo, interpretan la ansiedad ante el desconocido como una conducta que tiene un valor adaptati­vo. La ansiedad ante el desconocido tiene por finalidad solicitar la protección de los padres ( BOWLBY 1969 ).

c) Ansiedad de separacion.

En los inicios del sexto y octavo mes de edad los niños empiezan a protestar cuando se les separa de las personas familiares. Se observan tres conductas en los niños relacionados con el tiempo transcurrido entre la separación y el reencuentro con la figures de apego. Estas tres conductas son: la desesperación, la ambivalencia y el desapego.

La desesperación se produce por un ingreso eventual en un centro hospitalario. Se caracteriza por una reacción global del niño de inconformismo y protesta por la pérdida de la figura de apego. Pueden aparecer trastornos relacio­nados con la alimentación ( anorexia, vómitos…. ) y con la relación con los demás que se pueden manifestar por el llanto, y el rechazo de cualquier ofrecimiento de los adultos del entorno, caricias o juguetes.

La ambivalencia se produce cuando la separaci6n con la figura de apego es superior a un mes. Al rechazo inicial, observado en la conducta descrita anteriormente le sucede una progresiva aceptación de los ofrecimientos de los adultos del entorno. Cuando reaparece la figura de apego, los niños se muestran distantes y esquivos. El estableci­miento de la relación se produce pasadas unas horas o dias. De hecho, los niños tienen una conducta hostil con la figura de apego por su abandono temporal ( BOWLBY 1973 ).

Finalmente, si la separación se prolonga durante varios meses e incluso años, los niños experimentan una conducta de desapego. El vínculo afectivo con la primera figura de apego desaparece y, por consiguiente, aquellos están en condiciones de establecer vínculos afectivos con otra persona. Si la desaparición definitiva de la figura de apego se produce en edades tempranas, antes de los tres años, se considera que es un momento propicio para llevarse a cabo un proceso de adopción, puesto que el niño está en condiciones de reestablecer el vínculo afectivo.

4.- DESARROLLO MOTOR

Desde el nacimiento a los dos años de edad el desarrollo evoluciona desde la presencia de unos reflejos generates a movimientos diferenciados. Los niños nacen equipados con una porción de reflejos de entre los que se pueden destacar los siguientes: _

Reflejo de succión: es el que se pone en marcha cuando un objeto ( el pezón de la madre, la tetina del biberón o la mano del bebé ) entra en contacto con los labios del niño.

Reflejo de hociqueo: si se estimula con un objeto la mejilla del bebe, éste tiende a girar la cabeza, llevando la boca a la fuente de estimulación.

Reflejo de aferramiento o prensión: si se pone un objeto en contacto con la palma de la mano del niño, éste cierra con fuerza, aferrándose al objeto de que se trate.

Reflejo de MORO: es consecuente a un cambio brusco de e:timulación que produce un sobresalto y se manifiesta por una reacción como de susto (abrir los brazos hechándolos hacia atrás y luego cerrarlos sabre sí mismo, como si se tratara de un abrazo ).

Estos reflejos y otros muchos no mencionados están presentes en todos los niños normales en el momento de su nacimiento. A partir del nacimiento, estos reflejos van a tener un destino variado: algunos desaparecerán muy pronto, ( reacción de abrazo del reflejo de moro) otros desaparecerán algo más tarde (hociqueo) y otros pasarán de ser reflejos involuntarios a ser conductas voluntarias (la succión).

El recién nacido tiene mucho más que unos cuantos reflejos. Tiene también un rico equipo sensorial. que le permite ver, oir, ser sensible al dolor y a la temperatura, reaccionar ante to dulce y lo amargo, así como ante diferentes olores.

La psicomotricidad tiene que ver con las implicaciones psicológicas del nacimiento y de la actividad corporal en la relación entre el organismo y el medio en que se desenvuelve.

¿Qué parte del desarrollo psicomotor se cubre en los dos primeros años ?

Los movimientos de los niños de unas pocas.semanas son. fundamentalmente movimientos incontrolados, no coordinados, que proceden a modo de sacudidas y que afectan tanto a los brazos coma a las piernas. El niño recién nacido y de unas pocas semanas no controla su cuerpo: su cabeza cae para los lados cuando no está sujeta o apoyada, es incapaz de mantenerse sentado……. A final de la primera infancia, el niño presenta un cuadro notablemente distinto: sus movimientos son voluntarios y coordinados, controla la posición de su cuerpo y de los segmentos corporales más importantes ( piernas, brazos, tronco ) es capaz de andar y corretear. El paso de las limitaciones de las primeros semanas a los logros que se dan ya en el segundo semestre del segundo año, se realiza a través de un proceso de progresivo dominio del control corporal, proceso que se ajusta a dos grandes leyes fundamentales: la ley céfalo-caudal y la ley próximo­distal.

De acuerdo con la ley céfalo-caudal del desarrollo se controlan antes las partes del cuerpo que están mas próximas a la cabeza, extendiéndose luego el control hacia abajo. Así, el control de los músculos del cuello se adquiere antes que el control de los músculos del tronco, y el control de los brazos es anterior al de las piernas.

La ley proximo-distal se refiere al hecho de que se controlan antes las partes que están más cerca del eje corporal ( línea imaginaria que divide al cuerpo de arriba a abajo en dos mitades simétricas ) que aquellas otros que estan más alejadas de dicho eje. Así, la articulaci6n del hombro se controla antes que la del codo, que a su vez se controla antes que la de la muñeca, que a su vez se controla antes que la de los dedos. La ley próximo-distal explica por que el dominio de la motricidad fina es posterior al de la motricidad gruesa. El denominado sistema motórico grueso regula los movimientos de la cabeza., el cuerpo, l.os brazos y las piernas; mientras que el sistema motórico fino controla el movimiento de las manos, los dedos, los pies, los ojos y los labios.

4.1- DESARROLLO DEL CONTROL POSTURAL.

Gracias. a los progresos madurativos que se ajustan a estas leyes y gracias también a los estímulos que el niño va recibiendo por parte de quienes le rodean, se va produ­ciendo un control postural que, aunque con variaciones entre unos niños y otros, se ajusta en general a los siguientes pasos:

Control de la cabeza: los niños tienen desde el principio un cierto control de los movimientos de su cabeza, que pueden girar hacia un lado y otro cuando están tumbados hacia arriba, y que pueden levantar un poco cuando estan tumbados boca abajo. La sustentaci6n de la cabeza en línea de prolongación con el tronco, se da en torno a los tres-cuatro meses.

Coordinación ojo-mano: una cierta coordinación inicial está presente desde el nacimiento, con movi­mientos groseros y poco afinados dirigidos a objetos que entran en el campo visual del niño y le resultan atractivo. La coordinación óculo-manual se va afianzando posteriormente, estando bien establecida en torno a los tres-cuatro meses.

La posición sentada: los bebes de cuatro-cinco meses se mantienen sentados con apoyo. Hacia los seis siete meses se mantienen sentados sin ayuda.

Locomoción antes de andar: los bebes se desplazan de un sitio a otro antes de ser capaces de andar: estando sentados, utilizan las manos como remos y deslizan sobre el suelo las extremidades inferiores; se desplazan también a través del gateo, apoyándose en manos, rodillas y pies. Estos movimientos y desplaza­mientos se dan sabre los ocho meses.

Sostenerse de pie y caminar: en torno a los nueve-diez meses, el niño es capaz de sostenerse de pie apoyándose en alga, siendo capaz de sostenerse en pie sin apoyo alrededor de los doce meses. Camina con apoyo y dos puntos de apoyo (por ejemplo, sostenido por los dos brazos) sobre los diez-once meses y con un solo punto de apoyo a los once-doce meses. Anda solo en algun momento en torno a los doce-catorce meses. Hacia los dieciocho meses corretea. Dos o tres meses después, es capaz de dar pequenos saltos.

Este calendario motor presenter variaciones de unos niños a otros. Algunos son más precoces y otros más lentos.

Desarrollo psicomotor de los dos a los seis años:

A partir de los dos niños—> se afianza la marcha. El niño anda con seguridad Es capaz de acele­rar y disminuir el ritmo de la marcha.

A los tres anos———– > sube y baja escaleras apoyado en una mano primero y luego sin apo­yo alguno.

A los cuatro-cinco anos—> los movimientos corporales ad­quieren destreza y firmeza. Es “la edad de gracia” segun WALLON.

A los cinco-seis anos—– > ejecutan actividades que exigen destrezas locomotoras y de equi­librio (en bicicleta )

4_2- El ESQUEMA CORPORAL.

Durante los dos primeros atos de vida los niños empiezan a construir la manera de captar el propio cuerpo en relación con el medio que les rodea.

Las exploraciones que los niños llevan a cabo con las distintas partes de su cuerpo le ayudan a conocer y a tomar conciencia de su propio cuerpo.

Así pues, el esquema corporal es una imagen del cuerpo de carácter dinámico o estático que proporciona información al sujeto sobre su cuerpo y sobre su orientación en el espacio lo que le permite actuar con eficacia Para WALLON (1959) el esquema corporal constituye el núcleo de relaciones entre el espacio gestual y subjetivo del individuo y el espacio ambiental, el espacio de los objetos. Es la acomodación motriz al mundo exterior.

El esquema corporal no es una entidad biológica ni psíquica, sino que es el fruto de una adaptación entre el individuo y el medio.

En realidad, la construcción del esquema corporal es un largo proceso. La primera consolidacion tiene lugar hacia los seis o siete años, y se va modificando en los momentos críticos del ciclo vital, especialmente en la adolescencia y la tercera edad.

¿Cómo se llega a poseer una representación del esquema corporal y de las relaciones cuerpo-medio ?

A través de un largo proceso de ensayos y errores , de ajuste progresivo de la acción del cuerpo a los estímulos del medio y a los propósitos de la acción. A través de un proceso en el que 1a imagen corporal inicial, se va ajustando y afinando en función de las experiencias por las que se va pasando.

Esto significa que el esquema corporal es una construcción progresiva en la que nuevos elementos se van añadiendo como consecuencia de la maduración y de los aprendizajes que se van realizando. Estos elementos con que se construye el esquema corporal son de distinta naturaleza: perceptivos, motores, representaciones cognitivas, e incluso la experiencia-verbal.

4.2.1.- Elementos del esquema corporal

A) Control tónico o tono muscular.

El tono muscular es el grado de tensión y consistencia de los grupos musculares. Se aprecia por la dureza y la extensibilidad de los mismos.

Para realizar cualquier movimiento o acción corporal es necesario que unos músculos alcancen un determinado grado de tensión y que otros se inhiban o relajen.

Según M. Stambak (1963) se dan esencialmente en los niños dos tipos de tono: hipertonía e hipotonía.

Se entiende por hipertonía el exceso de tensión y defecto de extensibilidad.

Se entiende por hipotonía el defecto de tensión y exceso de extensibilidad.

Como característica general podemos hablar de que los niños manifiestan una hipertonía en las extremidades y una hipotonía axial que progresivamente se van regulando.

Según Wallon el tono juega un importante papel en la vida afectiva y de relación. El diálogo tónico del niño con el adulto y con otros niños es esencial en su desarrollo.

Así, en estudios realizados se observa que el niño hipertónico anda prematuramente, es inquieto, explora el entorno, es activo, se independiza pronto del adulto y en cambio le es difícil manipular. Por el contrario, el niño hipotónico anda tardíamente, es tranquilo, es lento, se desplaza poco y manipula con precisión.

Para desarrollar el control de la tonicidad utilizaremos ejercicios tendentes a proporcionar al niño el máximo de sensaciones de su propio cuerpo, en diversas posiciones; de pie, a gatas…, en actitudes estáticas o en desplazamientos, con distintos grados de dificultad.

B) La lateralidad.

¿Qué es la lateralidad?.

El término lateralidad hace referencia a predominio o dominancia de un hemisferio cerebral sobre otro. No se consigue una plena dominancia hasta los 5 o 6 años, ya que la lateralidad requiere un nivel de maduración.

Existe una lateralidad motora (de la mano y del pie) y otra sensorial (de la vista y el oído).

La clasificación más general en cuanto a la lateralidad es la siguiente:

– En un primer momento los niños son ambidiestros.

– Diestros totales en habilidad de ojo, mano y pie (dominancia del hemisferio izquierdo del cerebro).

– Zurdos totales en habilidad de ojo, mano y pie (dominancia del hemisferio derecho del cerebro).

– Ambidiestria en habilidad de ambas manos a la vez. Son muy pocos los ambidiestros totales.

– Lateralidad cruzada: habilidad manual contraria a la del ojo.

El niño se orientará en el espacio en función de su dominancia lateral.

Es necesario una buena lateralización para el aprendizaje de la lectura y la escritura. Una lateralidad mal afirmada va asociada, a menudo, a trastornos del lenguaje (dislexia, tartamudez,…), de la organización espacio-temporal y a los trastornos motores.

C) Coordinación de movimientos.

La coordinación de movimientos da al individuo la posibilidad de contraer grupos musculares de forma independiente, así como de inhibir movimientos innecesarios.

La coordinación de movimientos requiere una buena integración del esquema corporal, así como un conocimiento y dominio óptimo del cuerpo, posibilita además la estructuración espacial del individuo, relativa a su propio cuerpo (lateralidad) y al mundo que le rodea (orientación). También necesita una adecuada aprehensión de las estructuras temporales para poder realizar en orden una sucesión de movimientos.

Una mala coordinación psicomotriz tiene efectos perturbadores en todos los niveles de actividad del individuo.

Los ejercicios de coordinación de movimientos son básicos y favorecen la maduración de otros aspectos psicomotores.

D) Nociones espacio-temporales.

Para conseguir una buena organización espacial es necesario haber logrado una maduración del esquema corporal.

Las primeras nociones espaciales están centradas en el propio cuerpo (mi cabeza la tengo arriba), poco a poco el niño va trasponiendo estos conceptos a las demás personas y posteriormente a los objetos.

Las nociones de arriba-abajo, cerca-lejos, delante-detrás, se adquieren con más facilidad que las de derecha-izquierda, porque estas últimas tienen un carácter más relativo, lo que para un niño es la derecha para el que tiene enfrente es su izquierda.

Otras nociones que indican también posición relativa entre dos puntos son: dentro-fuera, junto-separado, cerca-lejos, en medio-entre…

Otras nociones son:

a) Las que sirven para indicar procedencia, término o dirección del desplazamiento: desde, hasta y hacia.

b) Las que se refieren a dimensión o tamaño: grande-pequeño, alto-bajo, largo-corto, ancho-estrecho, grueso-delgado y mediano.

c) Las que se refieren a distintas características o estados de índole espacial: abierto-cerrado, lleno-vacío,…

d) Las que indican posición en el espacio: vertical, horizontal, inclinado, de frente, de espalda,…

e) Las que indican orden espacial: primero, segundo…, último.

¿Cuándo y cómo trabajar las nociones de espacio?.

Para ello es importante tener en cuenta lo siguiente:

– Hasta los 3 años y medio o 4 conviene trabajar el aspecto vivencial.

– En las rutinas cotidianas el juego y otras actividades ha de procurarse que las situaciones se den dentro de un orden espacial que facilite la percepción. Este orden debe ser flexible.

– A partir de los 3 años y medio o 4 debe introducirse el trabajo sistemático de las nociones de espacio, aunque, probablemente, a esta edad bastantes niños utilizan ya algunas de ellas de manera más o menos habitual.

– Entre los 4 y los 5 años es conveniente introducir las nociones de orientación, sin hablar todavía de derecha e izquierda.

– Entre los 5 y los 6 años se seguirán trabajando las nociones ya introducidas en situaciones progresivamente más complejas.

Es conveniente dejar para el final las nociones más relativas (cerca-lejos, entre, hacia, mediano,…) y las que implican orden espacial a excepción de primero y último.

La noción de tiempo está ligada a la de espacio. La experiencia cotidiana lleva a los niños de forma progresiva a la noción temporal.

La vivencia de los ritmos fisiológicos y de las rutinas cotidianas (comer, dormir, beber, baño, paseo,…) significa para el niño una primera percepción temporal.

Las nociones temporales que el niño adquirirá más pronto son las más familiares: día-noche, ayer-hoy-mañana, antes-ahora-después.

El orden y sucesión temporal se pueden trabajar a partir de actividades motrices que luego se verbalizarán convenientemente y en situaciones de la vida cotidiana: cuentos, historias,…

E) Control postural o equilibrio.

Es la manera de colocar el cuerpo en el espacio. Este control es la clave en la adquisición del esquema corporal, en la capacidad de autonomía, en la orientación en el espacio.

Un buen equilibrio del cuerpo es esencial para que el niño manipule, juegue, se desplace, coma sentado,…

El desarrollo del equilibrio se consigue por medio de actividades de altura y distintas posiciones del cuerpo.

F) La relajación.

Se puede definir como el grado de distensión que en un momento determinado es necesario dar a determinado músculo. Puede ser global y segmentaria. Para conseguir una sesión de relajación se tendrá en cuenta la ambientación de la sala para que los niños puedan estar al máximo de tranquilos.

Algunos aspectos a tener en cuenta son: reducir la luz, el ruido, una temperatura agradable, ropa cómoda, música o voz suave, etc.

A los 3 años se pueden empezar a hacer ejercicios de relajación, empezando por los segmentarios, poco a poco se irá globalizando hasta llegar a hacer todo el cuerpo en conjunto.

G) Control respiratorio.

Es necesario que el niño vaya adquiriendo unos hábitos que le permitan una buena respiración.

Para conseguir este control respiratorio utilizaremos diversos ejercicios de inspiraciones y expiraciones tanto bucales como nasales, retenciones de la inspiración y expiración en distintos estados de reposo y esfuerzo: soplar papeles, velas imaginarias, globos,…

5.- IMPLICACIONES EDUCATIVAS.

¿Qué implicaciones educativas tienen el desarrollo social,motor y afectivo ?

En una formulación muy general se puede decir que la educación infantil debe perseguir una doble finalidad: aprovechar al máximo las posibilidades de desarrollo del niño, potenciándo­las y afianzándolas a través de la acción educativa, y dotar a los niños de las competencias, destrezas, hábitos y actitudes que pueden facilitar su posterior adaptación a la educación primaria.

Esta doble finalidad se concreta.en metas más específicas referidas a capacidades en los ámbitos del desarrollo motor, del desarrollo cognitivo y lingüístico, de las relaciones interperso­nales, de la actuación e inserción social. y del equilibrio personal.

En el ámbito del desarrollo motor los progresos más cruciales afectan a la actividad de deambulación y a la prensión. La prensión es inicialmente torpe y poco precisa. Los bebés experimentan dificultades para asir un objeto, por consiguiente, es importante brindarles objetos y juguetes de tamaño grande y que no sean demasiado lisos, para que el niño pueda agarrarlos mejor.

En cuanto al desarrollo postural, es importante tener en cuenta el cambio que se produce cuando el niño empieza a desplazarse de forma autónoma en su entorno, ya sea gateando o arrastrando el cuerpo o bien andando.

Se considera que los niños necesitan ejercitar aquellas habilidades motóricas que aparecen en el repertorio de sus conductas. La repetición y la rutina constituyen uno de los medios utilizados por los niños para afianzar dichas habilidades y,a la vez, adquirir seguridad. En ese sentido el entorno físico debe estar preparado para adaptarse a las necesidades de los niños.

Es fundamental que los niños dispongan de juguetes para arrastrar o tirar de ellos, que puedan subir y bajar escaleras , que puedan subirse y bajarse de una silla, butaca o sofa……

Los dos estilos predominantes en las edades comentadas son por una parte, los niños activos y los niños apacibles. Las necesidades de estos dos grupos son diferentes. Mientras el niño apacible necesitará una mayor estimulación, y por consiguiente, una mayor participación del adulto para incitarle a desplazarse y a andar, el niño activo solicitará una mayor atención del adulto para que éste controle el. mundo de sus desplazamientos.

En el ámbito del desarrollo socio-afectivo los tres principales criterios pedagógicos son:

– Animar al niño a que sea cada vez mas autónomo en relación con los adultos.

– Animar a los niños a que se relacionen y a que resuel­van los conflictos entre ellos.

– Animar al niño a que sea independiente y curioso, a que use la iniciativa al perseguir sus intereses, a tener confianza en su capacidad de resolver las cocas por sí mismo, a dar su opinión con convicción, a competir constructivamente con sus miedos y sus ansiedades y a no desanimarse facilmente.

Las principales implicaciones educativas referentes al conoci­miento de la realidad física y a los aprendizajes pueden fesumirse en los siguientes criterios:

– El objetivo de aprendizaje debe resultar significativo a los niños.

En líneas generales podemos predecir que determi­nados contenidos son significativos para el niño si forman parte de alguna de sus experiencias . Sin embargo, no siempre los temas conocidos son los más motivantes ni puede afirmarse que conocimientos nuevos no retengan su curiosidad. En todo caso, el aplicar este criterio comporta tener en cuenta los dos siguientes:

Partir de reales centros de inrerés.

El concepto original de centros de interés de DECROLY es una propuesta pedagógica basada en el criterio de que los contenidos resulten significativos para el niño. El centro de interés es un aspecto de la realidad, como por ejemplo el otoño, con sus efectos más directos de temperaturas y en consecuencia de forma de vestir o en la vida de los árboles, vivencia­do por el niño y que, por tanto, se supone que suscita su interés para conocerlo mejor.

Sin embargo, un centro de interés, puede ser otra parcela de la realidad que no tenga aparentemente un estatus tan reconocido de conocimiento cientifíco pero que, en cambio, resulte motivante e igualmente útil para potenciar el desarrollo. Temas, por ejemplo, suscitados por los programas de televisión que el niño ve en casa pueden resultar de gran utilidad para inducir el aprendizaje de conocimientos, fomentar el espíritu crítico……..

Descubrir to que piensa el niño .

Tanto para asegurar que los temas propuestos son significativos para los niños como para potenciar la real construcción de conocimientos es fundamental que el educador sepa descubrir las ideas de los niños sobre el tema y potencie el que expresen, libremente, y sin miedo a equivocarse, sus propios concepciones.

La apropiación de los procesos para la adquisición de nuevos conocimientos.

El potenciar que el niño exprese sus concepciones facilita la aplicación de otro criterio educativo fundamental, por el que es importante no sólo que el niño adquiera conocimientos sino, principalmente, que adquiera procedimientos propios para elaborarlos.

El conocimiento global de la realidad.

La programación, siguiendo el criterio de centros de interés, ofrece al niño la posibilidad de progresar en el conocimiento de la realidad de forma global. Es­te nivel de edad y la Escuela Infantil, en general, son en este sentido etapas educativas privilegiadas porque permiten el conocimiento de la realidad desde diferen­tes perspectivas. Ello requiere, en consecuencia, un análisis cuidadoso de las distintas operaciones implicadas en la adquisición de los contenidos progra­mados y de los estadios de desarrollo en el que se encuentren los niños en cada una de ellas. Las pro­puestas pedagógicas deben comportar un nivel de complejidad óptimo para el desarrollo, algo más avanzado del momento evolutivo en el que se hallan los niños pero no excesivamente desfasado del mismo para que potencien un real progreso cognitivo.

CONCLUSIÓN.

A to largo del tema hemos visto las características del desarrollo del niño de cero a seis años y el rápido desarrollo de las capacidades de todo tipo: físicas, sociales, afectivas y mentales.

El desarrollo se va produciendo en los niños como fruto de complejas interacciones entre los constituyentes biológicos de la persona y las experiencias que ésta recibe del medio físico y social. …

En la actualidad, el proceso histórico de transformación del medio familiar y de la sociedad, ha hecho que la escuela comparta con la familia el papel de proporcionar al niño experiencias básicas, que contribuyen a su desarrollo y aprendizaje. Así, la función educativa de los centros de educación infantil debe entenderse como complementaria de la que ejerce la familia.