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Tema 7 – El desarrollo en la edad de la educación infantil (ii): lenguaje y comunicación, el pensamiento percepto-motor.

IMPLICACIONES EDUCATIVAS.

ÍNDICE:

1.- INTRODUCCIÓN.

2.- EL DESARROLLO EN LA EDAD DE LA EDUCACIÓN INFANTIL (II): LENGUAJE Y COMUNICACIÓN; EL PENSAMIENTO PERCEPTO-MOTOR.

2.1.- EL LENGUAJE Y LA COMUNICACIÓN:

El inicio de la comunicación.

aparición y desarrollo del lenguaje.

2.2.- EL PENSAMIENTO PERCEPTO-MOTOR:

Inteligencia sensoriomotora.

Periodo Preoperacional.

2.3.- ALTERACIONES EN EL DESARROLLO.

3.- IMPLICACIONES EDUCATIVAS.

3.1.- EN RELACIÓN CON LA ORIENTACIÓN.

3.2.- EN RELACIÓN CON EL CURRÍCULO.

4.- CONCLUSIÓN.

5.- BIBLIOGRAFÍA.

TEMA 7: EL DESARROLLO EN LA EDAD DE LA EDUCACIÓN INFANTIL (II): LENGUAJE Y COMUNICACIÓN, EL PENSAMIENTO PERCEPTO-MOTOR. IMPLICACIONES EDUCATIVAS.

1.- INTRODUCCIÓN.

La Educación Infantil se configura como la primera etapa del Sistema Educativo con unos rasgos propios prescritos en la normativa. En primer lugar como referente básico se cita la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de educación (LOE), que la concibe como etapa única, organizada en dos ciclos que responden a una intencionalidad educativa, no necesariamente escolar, y que obliga a los Centros a contar desde el primer ciclo con una propuesta pedagógica específica.

En la Ley 17/2007, de 10 de diciembre, de Educación en Andalucía (LEA), viene recogida en el cap. II, del título II, donde se perfila como la etapa educativa que atiende a niñas y niños desde el nacimiento hasta los 6 años de edad.

Su desarrollo en Andalucía se concreta en el Decreto 428/2008, de 29 de julio, por el que se establece su ordenación y sus enseñanzas correspondientes, quedando definida tal como se indica a continuación:

Etapa educativa con identidad propia caracterizada por su carácter voluntario.

Comprende dos ciclos de 3 años de duración cada uno.

Se organiza de acuerdo con los principios de educación común y atención a la diversidad.

Su finalidad es contribuir al desarrollo físico, afectivo, social e intelectual de los niños y niñas, respetando los derechos de la infancia y atendiendo a su bienestar.

Contribuye a desarrollar en los niños y niñas las capacidades que les permitan conseguir los siguientes aspectos:

Construir su propia identidad e ir formándose una imagen y ajustada de sí mismos.

Adquirir progresivamente autonomía en la realización de sus actividades habituales y en la práctica de hábitos básicos de la salud.

Comprender y representar algunas nociones y relaciones lógicas y matemáticas de la vida cotidiana.

Representar aspectos de la realidad vivida o imaginada de forma cada vez más personal y ajustada a los distintos contextos y situaciones, desarrollando competencias comunicativas en diferentes lenguajes y formas de expresión.

Utilizar el lenguaje oral para comprender y ser comprendido por los otros.

Aproximarse a la lectura y escritura.

Conocer y participar en algunas manifestaciones culturales y artísticas de su entorno.

El currículo para ambos ciclos se organizará en áreas correspondientes a ámbitos propios de la experiencia y del desarrollo infantil y se abordará por medio de situaciones de aprendizaje que tengan significado para los niños y niñas. Las áreas son: conocimiento de sí mis y autonomía personal, conocimiento del entorno, y lenguajes: comunicación y representación.

La organización en áreas se abordará por medio de un enfoque globalizador, dad la necesidad de integrar las distintas experiencias y aprendizajes del alumnado en estas.

Este Decreto a su vez, quedará explicitado por la Orden 5 de agosto de 2008, por la que se desarrolla el currículo y la Orden 29 de diciembre de 2008, por la que se establece la ordenación de la evaluación.

Luego, la importancia de este tema reside en el tratamiento de la Educación Infantil como etapa educativa que contempla el proceso evolutivo normalizado de la misma, en concreto el área de la comunicación y el lenguaje, y en el área cognitiva. Después, se tratarán brevemente las alteraciones en el desarrollo normalizado. A continuación, se establecen sus implicaciones educativas, tanto en el currículum como en la orientación.

2.- EL DESARROLLO EN LA EDAD DE LA EDUCACIÓN INFANTIL (II): LENGUAJE Y COMUNICACIÓN; EL PENSAMIENTO PERCEPTO-MOTOR.

El desarrollo es un proceso de cambio y transformación del ser humano fruto de la interacción entre la herencia y el ambiente (Palacios, 2001).

Las personas somos entes únicos e inseparables en los que el desarrollo se produce de forma simultánea en los ámbitos motor, cognitivo, lingüístico, afectivo y social. De esta manera, se concibe al ser humano como una totalidad, en la que estas diferentes áreas son interdependientes.

Luego, partiendo de ello se establece en este tema la descripción del desarrollo de la comunicación y el lenguaje, y en el desarrollo cognitivo en sus primeros 6 años de vida. En el desarrollo de la comunicación y el lenguaje se tratarán las variables y pautas del mismo, y en el desarrollo cognitivo se describirá el proceso de construcción del pensamiento en estos primeros años de vida.

2.1.- EL LENGUAJE Y LA COMUNICACIÓN:

Con respecto al lenguaje y a la comunicación, a continuación se contemplan las teorías principales del desarrollo de estas áreas en los seres humanos.

Uno de los principales autores es Chomsky quien plantea que la aparición del lenguaje era fruto del desarrollo propio del ser humano como especie y en cuyo desarrollo la cognición no jugaba ningún papel.

Por otro lado, Piaget concibe el lenguaje como representación de la realidad, aparece junto con otras conductas como traducción o expresión de la función simbólica. Supone pues la consideración de unos pre-requisitos cognitivos para la adquisición y desarrollo del lenguaje.

Las investigaciones en torno a estas teorías afirman que el desarrollo cognitivo y el lingüístico se dan de forma solidaria y que cada uno, con sus mecanismos propios y específicos, forman una unidad, de modo que uno depende de otro. Este nuevo paradigma viene representado por Lev Vigotsky que afirma que lo individual (la representación) y lo colectivo (la comunicación) no se pueden separar. Por tanto, se habla de desarrollo de comunicación y del lenguaje.

El inicio de la comunicación.

Los bebés se implican en rutinas sociales con sus cuidadores, de modo que su actividad se produce en un contexto que está socialmente organizado por la cultura y las personas del entorno. La cultura y las personas que la representan, suministran pautas y procedimientos para organizar la actividad infantil en su entorno físico y social. Por tanto, esto implica que existe un desarrollo comunicativo previo a la aparición del lenguaje y en el sujeto que la contribución de los educadores es tan importante como lo aportado por el propio sujeto.

En los primeros meses de vida participan en unas prácticas, en rutinas cotidianas como la alimentación o la higiene, en las que el adulto adapta sus conductas a las del bebé, en un proceso en el que sintoniza sus movimientos, gestos y vocalizaciones en una especie de diálogo. Todo se ello se denomina “protoconversación” (Gregory Bateson) y tiene como resultado una serie de consecuciones en el primer año de vida que prepara al niño o niña para la aparición del lenguaje.

Aparición y desarrollo del lenguaje.

La evolución del lenguaje atiende a cada una de las dimensiones de éste: fonológica, semántica, morfo-sintáctica y pragmática. El dominio de cada una de ellas se produce de forma simultánea y de manera indiferenciada.

El desarrollo fonológico contempla los procesos de la percepción y de la producción del habla. El capacidad de percibir el habla, de discriminar los fonemas que la integran, de reconocer unidades mayores como sílabas, palabras y más tarde oraciones aparece de forma previa a la capacidad de producir las primeras palabras. Desde las primeras semanas muestran predilección por atender a la voz humana, frente a otros estímulos acústicos, que va a facilitar que los bebés sean capaces de percibir y discriminar más rasgos.

En cuanto a la producción del habla, Bruner plantea dos etapas:

etapa prelingüística (0-12 meses) à producen ruidos que son el inicio de un tipo de actividades para poder reproducir posteriormente combinaciones de sonidos semejantes a los del habla adulta. Será a los 8 o 9 meses cuando comienzan a producir lo que algunos autores denominan “protopalabras”.

etapa lingüística (1-6/7 años) à las primeras palabras surgen a los 12 o 24 meses, sin que por ello su desarrollo posterior se vea afectado.

Las primeras 50 palabras surgen entre los 12-18 meses, es cuando apreciar ciertas estrategias fonológicas que usan sistemáticamente. Algunas de esas estrategias son las simplificaciones, reduplicaciones y asimilaciones.

Desde esos momentos y hasta aproximadamente los 4 años, las producciones son más complejas. Su repertorio fonológico es mucho más rico. Hacia el final de este período ya son capaces de producir la casi totalidad de las consonantes y combinaciones de consonantes y vocales.

El desarrollo semántico se basa en cómo los niños adquieren el significado de las palabras. El vocabulario no excede las 10 palabras a los 12-15 meses. Aparecen en contextos muy determinados creados por los adultos, situaciones habituales muy rutinarias y regulares (baño, comida, juegos, saludo y despedida). El vocabulario llega hasta 50 palabras a los 15-24 meses. Las palabras nuevas ya tienen un carácter descontextualizado y suelen referirse a personas, animales, alimentos, partes del cuerpo, juguetes, espacio, acciones, rutinas, cualidades de los objetos, etc. el vocabulario excede las 50 palabras es a partir de los 2 años. La adquisición estará relacionada con las capacidades cognitivas de categorización y conceptualización de la realidad. Los niños van conformando campos semánticos cada vez más complejos.

El desarrollo morfológico y sintáctico se caracteriza por la adquisición, de forma gradual, de formas de organización del lenguaje cada vez más complejas y elaboradas, semejantes a las del adulto. Están relacionados con la maduración cognitiva y reestructuraciones mentales que van alcanzando.

El desarrollo pragmático surge al principio con el uso del lenguaje para hacer peticiones a sus padres y madres, atraer su atención, etc. Paulatinamente irán aprendiendo a expresar más intenciones estableciendo contacto comunicativo, expresando sus sentimientos, realizando preguntas. Esto ocurre aproximadamente los 2 años.

Otros logros enfocados a tareas educativas (narrar, explicar, etc.) se relacionan con la adaptación y el éxito escolar. Éstos se denominan Funciones Intelectuales del lenguaje, cuyo empleo en el medio familiar depende bastante de variables socioculturales.

2.2.- EL PENSAMIENTO PERCEPTO-MOTOR:

Piaget plantea que el desarrollo consiste esencialmente en una marcha hacia el equilibrio, un perpetuo pasar de un estado de menos equilibrio a un estado de equilibrio superior. De esta manera, establece períodos del desarrollo de la inteligencia en el ser humano que deben cumplir una serie de requisitos:

El orden de sucesión es el aspecto básico y no la edad en la que se alcanza un estadio determinado.

Cada estadio se caracteriza por una estructura de conjunto que la define.

Cada estadio integra las características del estadio anterior como una estructura subordinada.

En cada uno es preciso distinguir entre una fase de preparación y otra de acabamiento.

Los períodos del desarrollo según Piaget son:

Inteligencia sensoriomotora (0-2 años)

Inteligencia preoperatoria (2-6 años)

Pensamiento operacional concreto (6+12 años)

Pensamiento formal (12 años-…)

En relación con el tema, nos centraremos en la descripción de los dos primeros períodos del desarrollo:

Inteligencia sensoriomotora.

Este período abarca desde el nacimiento hasta los 2 años de edad. Se llama así porque se trata de un tipo de inteligencia basada en la percepción de la realidad y en la acción motriz sobre ella. El bebé empieza con reflejos innatos junto con la necesidad de adaptación y equilibrio creciente en sus intercambios con el medio.

Esta inteligencia se construye activamente por el sujeto a lo largo de los diferentes subestadios, hasta lograr esa capacidad de adaptación al medio que se muestra en el niño al final del 2º año de vida y que va unida a la adquisición de las primeras formas de representación mental. Este período comprende 6 subestadios:

Subestadio 1 (del nacimiento a 1 mes) à ejercicio de los reflejos.

La inteligencia sensoriomotora se construye a partir de los reflejos innatos, pero también de los primeros hábitos, logrando el bebé, en un determinado momento, utilizarlos de forma intencionada. Son importantes porque forman la base sobre la que se estructura todo futuro desarrollo. Dicho desarrollo tiene lugar al aplicarse el proceso de Asimilación y el de Acomodación.

Subestadio 2 (de 1 a 4 meses) à desarrollo de esquemas.

Caracterizado por la aparición de las primeras adquisiciones, los primeros hábitos que no tienen aún intencionalidad. Surgen las primeras reacciones circulares comprendidas como el ejercicio funcional cuyo fin es mantener o descubrir otra vez un resultado nuevo o interesante.

Subestadio 3 (4 a 8 meses) à descubrimiento de los procedimientos.

Se observa un interés notorio hacia el mundo exterior. Cuando ahora manipula un objeto lo hace porque tiene un interés real en explorarlo (intencionalidad). Ello le permitirá descubrir procedimientos para reproducir hechos interesantes.

Subestadio 4 (8 a 12 meses) à conducta intencional.

Su conducta ya es intencional. Muestra una conducta de anticipación ante la aparición de determinados indicios. Éstas aún no implican todavía una representación que el niño no alcanzará hasta el final del período.

Subestadio 5 (12 a 18 meses) à novedad y exploración.

El niño comienza de forma deliberada y sistemática a varias sus conductas. Empieza a experimentar y descubrir nuevas soluciones mediante un procedimiento de tanteo. Disfruta con estas nuevas actividades.

Subestadio 6 (18 a 24 meses) à representación mental.

El niño es ahora capaz de pensar y actuar sobre el mundo de forma interna y externa. Surge el rasgo de constancia. El niño posee la noción de objeto, conceptos de espacio, tiempo y causalidad que le permitirán lograr una representación coherente y completa de la realidad en la que él mismo está incluido, y a partir de la cual puede actuar de forma inteligente.

Periodo Preoperacional (inteligencia verbal o intuitiva).

Abarca de los 2 a los 7 años. El pensamiento se transforma en simbólico. Este cambio se produce cuando el niño empieza a manejar sus antiguas representaciones en situaciones distintas a las que fueron adquiridas y cuando utiliza objetos sustitutivos para responder a la manipulación mental simbólica.

La función simbólica es la capacidad de evocar significados ausentes mediante el empleo de significantes que estén claramente diferenciados en tales significados.

Dentro de este período se encuentran los siguientes subestadios:

Subestadio 1 à Representativo o preconceptual (2-4 años).

Se desarrolla la función simbólica a través de la imitación diferida, el juego, el dibujo, la imagen mental y la evocación verbal, y aparecerá el razonamiento transductivo o preconceptual (preconceptos: entre la generalidad y la particularidad). En el preconcepto no se mantiene la identidad de los individuos cuando se producen cambios, y no se diferencia a aquellos que pertenecen a la misma clase pero que son individuos distintos y separados.

El pensamiento transductivo consiste en que procede de lo particular a lo particular. Un ejemplo de ello es: mi padre está calentando agua, luego se va a afeitar. Se manifiesta la ausencia de reversibilidad y de ordenación lógica.

Subestadio 2 à Intuitivo (4-7 años).

A partir de los 4 años se produce una nueva estructuración cognitiva. El niño ensaya sus primeros razonamientos intuitivos que serán la puerta de entrada a las primeras operaciones propiamente dichas (período operatorio).

Flavell (1991) sintetiza las limitaciones del pensamiento preoperatorio, destacando una serie de características que les son propias:

Egocentrismo (si percepción inmediata como verdad absoluta).

Centración (no es capaz de compensar o equilibrar un rasgo con otro).

No integración de estados y transformaciones (el pensamiento es estático e inmóvil).

Relativa ausencia de equilibrio entre asimilación y acomodación.

Sincretismo o globalización (encontrar analogías entre objetos sin análisis previo).

Irreversibilidad o incapacidad de ejecutar una misma acción en los dos sentidos del recorrido.

2.3.- ALTERACIONES EN EL DESARROLLO.

En relación al proceso de desarrollo normalizado de los niños y niñas, se deben tener en cuenta aquellas alteraciones que pueden surgir por diferentes causas. Éstas se agrupan en función de una serie de características determinadas. Para ello, desde el ámbito de la psicopedagogía y la sanidad, surgen dos clasificaciones generalizadas: la CIE de la Organización Mundial de la Salud y el DSM-IV de la Asociación Americana de Psiquiatría (APA):

CIE à Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas relacionados con la salud.

DSM-IV à Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales.

Luego, se tiene como referencia la clasificación de Trastornos de inicio en la infancia, la niñez y la adolescencia que establece la APA en la DSM-IV, en la cual algunos de los trastornos son:

El retraso mental, trastornos del aprendizaje, de las habilidades motoras, de la comunicación, generalizados del desarrollo, por déficit de atención y comportamiento perturbador, de la ingestión y de la conducta alimentaria de la infancia o la niñez, de tics, de la eliminación, etc.

3.- IMPLICACIONES EDUCATIVAS.

Una vez descritos los patrones de desarrollo normalizados en la etapa de infantil en el área motora y socio-afectiva, así como las posibles alteraciones en el mismo, a continuación se describe su influencia en el proceso educativo.

3.1.- EN RELACIÓN CON LA ORIENTACIÓN.

¿Qué es Orientar? Orientar consiste en ajustar la ayuda pedagógica a las necesidades que el alumnado puede presentar y atender a los diferentes ámbitos en los que se produce su desarrollo: cognitivo, lingüístico, motor, afectivo y social. Esta labor es realizada por el profesorado de orientación educativa, quienes la desempeñan en Equipos de Orientación Educativa de la zona (E.O.E.) o en Departamento de Orientación de los Institutos de Educación Secundaria.

En relación con el tema, nos centramos en los profesionales que ejercen sus funciones en los E.O.E. puesto que éstos se relacionan con los centros de Educación Infantil y Primaria. El Decreto 213/1995, de 12 de septiembre, por el que se regulan los E.O.E., los define como “unidades básicas de orientación psicopedagógica que, mediante el desempeño de funciones especializadas en las áreas de orientación educativa, atención a los ACNEE, compensación educativa y apoyo a la función tutorial del profesorado, actúan en el conjunto de los centros de una zona educativa.”

Éstos están constituidos por psicólogos, pedagogos, médicos y maestros, y por trabajadores sociales en el caso de alumnado con características y necesidades especiales. Sus funciones están incluidas en las áreas y ámbitos siguientes:

Ámbito de Orientación y Acción Tutorial: área de apoyo a la función tutorial del profesorado y área de orientación vocacional y profesional.

Ámbito de Atención a la Diversidad: área de atención a las necesidades educativas especiales y área de compensación educativa.

Para realizar estas funciones es necesario que el profesional de orientación educativa conozca cómo se desarrollan los sujetos en la etapa de Educación Infantil.

En relación con la temática, cabe destacar la aportación de la Orden 20 de agosto de 2010, por la que se regula la organización y el funcionamiento de las escuelas infantiles de segundo ciclo, de los colegios de educación primaria, de los colegios de E.I. y E.P., y de los centros públicos específicos de educación especial, así como el horario de los centros, del alumnado y del profesorado. Ésta recoge la prescripción de que cada centro tenga asignado un orientador u orientadora de referencia, que pertenece al EOE de la zona y que es miembro de pleno derecho del Equipo Técnico de Coordinación Pedagógica y forma parte del Equipo de Orientación del centro.

3.2.- EN RELACIÓN CON EL CURRÍCULO.

Esta etapa educativa se rige por el Decreto 428/2008, de 29 de julio, y la Orden 5 de agosto de 2008, anteriormente citadas. Luego, se afirma que los conocimientos sobre psicología evolutiva constituyen uno de los pilares o fuentes del currículo y ello tiene como consecuencia una serie de implicaciones educativas, que se reflejan en los diferentes elementos curriculares expuestos a continuación:

Objetivos generales de la etapa:

Construir su propia identidad e ir formándose una imagen ajustada y positiva de sí mismos, tomando gradualmente conciencia de sus emociones y sentimientos a través del conocimiento y valoración de las características propias, sus posibilidades y límites.

Adquirir progresivamente autonomía en la realización de sus actividades habituales y en la práctica de hábitos básicos de salud y bienestar y promover su capacidad de iniciativa.

Comprender y representar algunas nociones y relaciones lógicas y matemáticas referidas a situaciones de la vida cotidiana, acercándose a estrategias de resolución.

Representar aspectos de la realidad vivida o imaginada de forma cada vez más personal y ajustada a los distintos contextos y situaciones, desarrollando competencias comunicativas en diferentes lenguajes y formas de expresión.

Utilizar el lenguaje oral de forma cada vez más adecuada a las diferentes situaciones de comunicación para comprender y ser comprendido por los otros.

Aproximarse a la lectura y escritura a través de diversos textos relacionados con la vida cotidiana, valorando el lenguaje escrito como instrumento de comunicación, representación y disfrute.

Conocer y participar en algunas manifestaciones culturales y artísticas de su entorno, teniendo en cuenta su diversidad y desarrollando actitudes de interés, aprecio y respeto hacia la cultura andaluza y la pluralidad cultural.

Contenidos:

La Educación Infantil tiene como principal finalidad contribuir al desarrollo físico, afectivo, social e intelectual de los niños y niñas. Luego, el currículo se orienta hacia la consecución del desarrollo en sus diferentes áreas: físico y motórico, afectivo, lingüístico, social y cognitivo. Por ello, se organiza en áreas de conocimiento y experiencias que contribuyen a su desarrollo y aprendizaje, y les van a permitir aproximarse a la interpretación del mundo, otorgándole significado y participando activamente en él. Éstas son:

I.- Conocimiento de sí mismo y autonomía personal: hace referencia a la paulatina construcción de la identidad a través del descubrimiento del niño y la niña de sus características y atributos que le ayudarán a definirse como personas con entidad propia.

II.- Conocimiento del entorno: pretende contribuir a los procesos de descubrimiento y representación de los elementos físicos y naturales así como a los procesos de descubrimiento, vinculación y aceptación del medio social y cultural.

III.- Lenguajes: Comunicación y Representación: se orienta al desarrollo de la capacidad de expresión y representación a través del conocimiento y uso de los diferentes lenguajes y formas de comunicación.

Orientaciones metodológicas:

Adoptar la perspectiva globalizadora (el aprendizaje es el producto del establecimiento de múltiples conexiones y de relaciones entre lo nuevo y lo aprendido).

Partir de los intereses de los niños y niñas para que los aprendizajes sean significativos y funcionales para la vida, y proponer la aplicación de los nuevos aprendizajes.

Optar por una metodología activa para aprender y transformar la realidad.

Propiciar el juego como herramienta de aprendizaje.

Prestar especial atención a la organización del espacio y a la disposición de los materiales.

Elegir y confeccionar material variado, polivalente y estimulante para permitir la manipulación, observación y la construcción.

Organizar la jornada escolar respetando tiempos de actividad con los de descanso, los de relaciones de grupo con las individuales, etc. En la planificación de las rutinas diarias, el Equipo Educativo deberá considerar diferentes fases: toma de contacto, preparación de las actividades, desarrollo de las actividades, tiempo para el recuerdo, simbolización, recogida y ordenación de los materiales empleados, y tiempo de la despedida.

Establecer y mantener relaciones fluidas y continuadas con las familias. Es necesario mantener este contacto para coordinar la educación ofrecida en los dos contextos de desarrollo principales: escuela y familia.

Evaluación à Orden 29 de diciembre de 2008, por la que se establece la ordenación de la evaluación en la Educación Infantil en la Comunidad Autónoma de Andalucía.

En la evaluación de los procesos de aprendizaje se valora el progreso de alumnado en relación a los objetivos propuestos. Se hace referencia a los criterios, a los agentes y a los instrumentos.

En cuanto a los criterios de evaluación deben guardar relación con los objetivos propuestos para el grupo y para cado caso particular, teniendo en cuenta su nivel de conocimientos previos y de su nivel de desarrollo en las diferentes áreas.

Los agentes de evaluación serán aquellos profesionales que imparten docencia al alumnado y que disponen de un recurso fundamental, que es el conocimiento que poseen del alumno o alumna y de su desarrollo en los ámbitos descritos.

Con respecto a los instrumentos para evaluar los procesos de aprendizaje, se especifica que deben ser múltiples y variados. La técnica más usual en Educación Infantil es la observación sistemática por sus ventajas. Otros instrumentos son las escalas de observación, los registros anecdóticos y los diarios de clase.

Se debe facilitar información a las familias con un carácter cualitativo, en el que se resalten los progresos y logros positivos en los distintos ámbitos, más que las carencias y dificultades. Se reseña que los canales de comunicación han de ser bidireccionales, recogiendo también la visión que sobre el niño o la niña tiene su propia familia.

En cuanto a la evaluación de los procesos de enseñanza, se determina que se han de evaluar todas aquellas actuaciones de la labor educativa: los objetivos, los contenidos, los recursos, la organización espacio-temporal, los agrupamientos y formas de relación entre el alumnado, éstos con los educadores y las del equipo entre sí, las estrategias de enseñanza-aprendizaje a utilizar, así como el propio sistema de evaluación.

4.- CONCLUSIÓN.

La infancia no es un simple paso a la edad adulta, sino que tiene valor por sí misma. En la infancia se encuentran las claves de lo que será el hombre de mañana. Por ello, su crecimiento y su desarrollo tienen una gran importancia. Como Freud afirma: “todo hombre es su infancia”.

Luego, el profesorado de orientación educativa contribuye para que se cumpla el objetivo de la Educación Infantil como etapa educativa: el desarrollo integral del alumnado en las diferentes áreas.

5.- BIBLIOGRAFÍA.

Referentes normativos:

Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación.

Ley 17/2007, de 10 de diciembre, de Educación de Andalucía.

Real Decreto 1630/2006, de 29 de diciembre, por el que se establecen las enseñanzas mínimas del 2º ciclo de Educación Infantil.

Decreto 428/2008, de 29 de julio, por el que se establece la ordenación y las enseñanzas correspondientes a la Educación Infantil en Andalucía.

Orden 5 de agosto de 2008, por la que se desarrollo el currículo correspondiente a la Educación Infantil en Andalucía.

Orden 29 de diciembre de 2008, por la que se establece la ordenación de la evaluación en la Educación Infantil en la Comunidad Autónoma de Andalucía.

REFERENTES BIBLIOGRÁFICOS:

A.P.A. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Ed. Masson. Barcelona. 2002.

COLL, C.; PALACIOS, J. y MARCHESI, A.: “Desarrrollo psicológico y educación. Tomo I Psicología de la Educación” Ed. Alianza Psicología. Madrid. 2001.

Webgrafía:

http://www.psicologíainfantil.com

http://juntadeandalucia.es/educación/

http://www.adideandalucia.es

http://www.psicopedagogía.com