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Tema 5 – La evaluación de los procesos de aprendizaje del alumnado de educación primaria. Características, estrategias, técnicas e instrumentos de evaluación. Promoción y planes específicos de refuerzo

1. INTRODUCCIÓN

2. MARCO NORMATIVO

3. LA EVALUACIÓN DE LOS PROCESOS DE EAPRENDIZAJE DEL ALUMNADO DE EDUCACIÓN PRIMARIA.

3.1 Concepto

3.2 Evaluación de los procesos de aprendizaje

4. CARACTERÍSTICAS, ESTRATEGIAS, TÉCNICAS E INSTRUMENTOS DE EVALUACIÓN

4.1 Características

4.2 Estrategias

4.3 Técnicas e instrumentos

5. PROMOCIÓN Y PLANES ESPECÍFICOS DE REFUERZO.

5.1 Promoción

5.2. Planes específicos de refuerzo

6. CONCLUSIONES

7. BIBLIOGRAFÍA

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1. INTRODUCCIÓN

El Diccionario de la Real Academia señala que “evaluar es estimar, apreciar el valor de las cosas no materiales”.

En educación, la evaluación se plantea como un instrumento al servicio del proceso de enseñanza – aprendizaje y se integra en el quehacer diario del aula y del centro educativo.

La evaluación, por tanto, es un elemento básico de la propuesta curricular y como tal un elemento esencial en nuestras aulas, en nuestro trabajo cotidiano, “un buen maestro o maestra no debe ser, solo, un buen enseñante, debe ser, así mismo un excelente evaluador” como señala … De ahí, que resulte necesario, imprescindible, conocer los aspectos esenciales de la evaluación, las técnicas, la normativa que regula todo el proceso, los documentos en los que se recogen los datos y resultados de dicho proceso, y como no las medidas de apoyo y refuerzo para los alumnos que lo necesiten.

2. MARCO NORMATIVO

Cuando hablamos de marco normativo, nos referimos a las principales disposiciones de carácter legal en las que se sustenta este tema.

El actual planteamiento educativo toma como referencia básica lo establecido en la Ley 2/2006 de Educación, donde señala los caracteres esenciales de la misma.

El Real Decreto 1513/2006 establece que los maestros evaluaran tanto los procesos de aprendizaje como los de enseñanza y su propia práctica.

La Orden de 12 de noviembre de 1992, sobre evaluación en Educación Primaria, define el carácter de la evaluación y establecen algunos documentos básicos para efectuarla. También describen cómo debe desarrollarse el proceso de evaluación, y la información que debe comunicarse a las familias, así como la necesidad de efectuar la evaluación del proceso de enseñanza y del Proyecto curricular.

Instrucción 18/2006, instrucción número 18/2006, de la dirección general de calidad y equidad educativa que regula la organización y el funcionamiento de los maestros que desarrollarán en los centros públicos de la comunidad autónoma el plan experimental de refuerzo educativo en horario escolar.

3. LA EVALUACIÓN DE LOS PROCESOS DE APRENDIZAJE DEL ALUMNADO DE EDUCACIÓN PRIMARIA.

3.1. Concepto.

El concepto de evaluación es sumamente amplio, podemos valorar tanto el sistema educativo como cada uno de los aspectos que intervienen en los procesos educativos.

En nuestro país, aunque son bastantes los conceptos relacionados con la evaluación: apreciación, valoración, medición, calificación, decisión, prueba, examen, indicador, información, juicio, tasación, puntuación, etc., sólo poseemos un único termino para describir la evaluación educativa.

Independientemente de los modelos de evaluación, que a lo largo de los tiempos se han centrado en dos concepciones diferentes de la educación, en un caso desde una perspectiva tecnológica, experimental, objetivadora y cuantitativa y en otra desde una apreciación naturalista, ecológica y cualitativa, podemos llegar a la conclusión de que la evaluación educativa más que medir trata de entender y valorar, más que preocuparse por los resultados, dirige su acción hacia los procesos con el fin de tomar decisiones para optimizar la tarea educativa entendida en un sentido amplio.

Desde ese punto de vista y aunque el concepto de evaluación ha variado sustancialmente a lo largo de los tiempos, de una corriente a otra e incluso de un autor a otro, como ejemplo de lo que decimos veamos algunas definiciones:

n Pophan piensa que “evaluar algo es determinar su valor”

n Tyler afirmaba que la evaluación es un proceso por el que se determina el grado en que se logran los objetivos propuestos.

n Mª A. Casanova (1995), entiende por evaluación aplicada a la enseñanza y aprendizaje: “un proceso sistemático y riguroso de recogida de datos, incorporado al proceso educativo desde su comienzo, de manera que sea posible disponer de información continua y significativa para conocer la situación, formar juicios de valor con respecto a ella y tomar las decisiones adecuadas para proseguir la actividad educativa mejorándola progresivamente”:

El MEC (1993) señala: «Una evaluación en la que se llegue a conclusiones tan importantes para el niño o la niña debería haber cumplido todos los pasos de modo riguroso: planificación, toma de datos suficien­te y adecuada, valoración con profundidad de tales datos desde diferentes perspec­tivas, y participación de la comunidad escolar en la toma de decisiones».

El análisis de las diferentes definiciones, pone en evidencia que existen tres condiciones comunes en ellas:

q Obtención de información

q Formulación de juicios

q Toma de decisiones

3.2. Evaluación de los procesos de aprendizaje

Lo primero que es necesario señalar es la dificultad inherente que existe para el establecimiento de principios inequívocos en una actividad que resulta tan diversa, y aplicados a personas que por naturaleza son diversas, como es la evaluación educativa.

El actual sistema educativo señala la necesidad de que los centros educativos y los profesores evalúen no sólo los aprendizajes de los alumnos y alumnas, sino también los procesos de enseñanza y su propia práctica docente.

En este apartado, vamos a abordar la evaluación de los procesos de aprendizaje, si bien las interacciones que se producen entre los procesos de enseñanza y aprendizaje, e incluso su propia naturaleza nos remiten continuamente uno a otro, es decir, no tiene sentido la enseñanza sin el aprendizaje o viceversa.

La evaluación es concebida con una finalidad básica: ajustar la ayuda pedagógica a las necesidades de los alumnos, es por tanto una evaluación formativa, sin carácter de promoción ni de calificación del alumnado.

En relación a la Educación Primaria, de acuerdo con la Orden Ministerial de 12 de noviembre de 1992, sobre evaluación, destacamos:

· El carácter de la evaluación será global, continua y formativa.

· Es el claustro quien aprueba los criterios de evaluación y promoción, que formará parte del Proyecto curricular.

· La apreciación sobre el progreso de los alumnos se expresará en los siguientes términos: Progresa Adecuadamente (PA), o Necesita Mejorar(NM)

· Toda información se recogerá en el expediente académico del alumno.

· Al término de cada uno de los ciclos se consignarán los resultados de evaluación en las actas correspondientes.

· Se elaborará un informe de evaluación individualizado al finalizar cada año académico, o con carácter extraordinario si el alumno se traslade a otro centro antes de concluir el año.

· Cuando no promocione al ciclo o etapa siguiente, la decisión deberá tomarla el tutor previa audiencia de los padres. Esta decisión sólo podrá adoptarse una vez a lo largo de la etapa.

· Los tutores son los responsables de informar regularmente a las familias, ésta se realizará por escrito, al menos una vez al trimestre.

Desde el punto de vista del profesorado queremos destacar, en primer lugar, la conveniencia de enmarcar la actividad evaluadora como tarea del equipo de profe­sores, es importante que se contrasten opiniones diversas y que se analicen prácticas diferentes. Por otra parte, la evaluación entendida de esta manera facilita el autoaprendizaje de los profesores, ya que implica la necesidad de que los mismos analicen sus propias actuaciones profesionales y profundicen en las complejas si­tuaciones que se dan en el proceso de enseñanza-aprendizaje (Stenhouse).

La evaluación de los alumnos debe afectar a todos los ámbitos de desarrollo de la personalidad y no sólo a los que tienen una mayor relación con las adquisiciones conceptuales.

El objetivo de la evaluación del alumno es ofrecer una información ajustada sobre su proceso educativo a todos los implicados en el mismo, para que éstos puedan intervenir en dicho proceso de manera adecuada. La evaluación debe ha­cerse en términos que describan y expliquen los progresos que el alumno realiza (en cuanto a conocimientos, procedimientos y actitudes), las dificultades que en­cuentra y los esfuerzos que lleva a cabo, de tal forma que posibiliten la realización de una reflexión -a él mismo, a sus profesores y a sus padres- sobre lo realizado, para que sea posible ajustar progresivamente la ayuda pedagógica que sus caracte­rísticas y necesidades demanden, de manera que sea factible determinar en qué grado y hasta qué punto se han cumplido las intenciones educativas (Coll, 1987).

De este modo, la evaluación se halla ligada a los objetivos enunciados que le sirven de punto de referencia, ya que suponen guías orientadoras del proceso de enseñanza-aprendizaje. No obstante, el resultado del aprendizaje que se logra es de un orden distinto al objetivo (Gimeno, 1981) y peculiar en cada sujeto, dados los diferentes puntos de partida, la estructura mental, el estilo cognitivo, el proceso único que cada uno sigue en el aprender. Hay que hacer un planteamiento ‘desde los efectos’ que se logran de hecho en los procesos pedagógicos, no sólo desde los efectos propuestos en los objetivos.

En este sentido, la evaluación deberá facilitar un análisis del proceso capaz de detectar, en la medida de lo posible, incluso los efectos colaterales logrados que no se tuvieron en cuenta en el diseño de la programación.

La evaluación debe buscar en el alumno todos los efectos logrados para emitir un juicio de validez sobre el método empleado (Gimeno, 1981).

Respecto a los procedimientos y técnicas, deberán usarse aquellos que ofrezcan la información más contrastada sobre lo que realmente ocurre en el aula, recurrien­do a fuentes de información variadas que integren a todos los que participan en el proceso, lo que incluye, por tanto, la autoevaluación.

De otra parte, sería preciso destacar que la evaluación de los alumnos no puede utilizarse como agresión hacia los mismos, sino como un momento de reflexión conjunta entre profesor y alumno que ayude a entender los avances, esfuerzos y dificultades que se están dando en ese proceso.

Es necesario, por tanto, disponer de instrumentos de carácter más descriptivo-cualitativo que los que tradicionalmente se han utilizado con la pretensión de poner notas y calificaciones de orden más cuantitativo.

Documentos de evaluación:

q Expediente académico: donde encontraremos toda la información relativa al alumno: fecha de matricula, resultados de evaluación y promoción; en su caso medidas de refuerzo y adaptación curricular.

q Actas de evaluación: hacen referencia a los resultados de un grupo concreto. Se consignará si son necesarias medidas de refuerzo o adaptación curricular.

q Libro de escolaridad: documento oficial que acredita los resultados de la evaluación y las decisiones relativas al progreso académico del alumno.

q Informe individualizado de evaluación: es un documento elaborado, cada curso, por el tutor, o, de forma extraordinaria, cuando el alumno cambie de centro. Trata de proporcionar datos relevantes que faciliten la continuidad del proceso de aprendizaje de los alumnos.

Podemos concluir este apartado, señalando que para una profesora de educación primaria, un sistema de evaluación será mejor que otro, sí en las mismas condiciones:

1. El proceso de evaluación deriva en beneficio para el niño. (Es formativa)

2. Me ofrece información no sólo sobre los avances del niño sino también sobre sus intereses, motivaciones, necesidades, problemas de desarrollo, etc. (Es global)

3. Me proporciona una información útil para pensar y hacer mejor mi trabajo

4. Se basa más en la observación de la actividad cotidiana antes que en momentos puntuales de examen o control. (Es continua)

5. Utiliza diferentes fuentes de información que son sencillas de utilizar y no quitan mucho tiempo.

6. Es capaz de tener en cuenta la diversidad individual, cultural y lingüística que hay en clase. (Es integradora)

7. No produce tensión o ansiedad en los alumnos.

8. Valora más lo que saben y son capaces de hacer los alumnos antes que lo que no saben.

9. Implica la colaboración de los padres.

10. Los padres entienden los informes de evaluación y los informes verbales.

4.CARACTERÍSTICAS, ESTRATEGIAS, TÉCNICAS E INSTRUMENTOS DE EVALUACIÓN.

4.1. Características

Podemos afirmar que las características que podemos asociar con el modelo de evaluación asumido a partir de la Ley 2/2006 de Educación, el RD de Mínimos y la Orden de evaluación de 12 de noviembre de 1992, son las siguientes:

q Global: deberá referirse al conjunto de capacidades expresadas en los objetivos generales de etapa y a los criterios de evaluación de las diferentes áreas.

q Continua: como elemento inseparable del proceso educativo, los maestros recogen información de manera permanente del proceso de enseñanza y aprendizaje.

q Formativa: Se plantea como una evaluación destinada, esencialmente, a la reorientación de los procesos de enseñanza y aprendizaje, permite por tanto mejorar tanto el proceso como los resultados.

q Criterialidad: la evaluación debe realizarse en todo momento con relación a criterios previamente establecidos (sean criterios del área o criterios individuales basados en una valoración inicial de los logros conseguidos) nunca de manera promediada.

q Cualitativa y contextualizada: referida a su entorno y a un proceso concreto de enseñanza y aprendizaje.

En el actual planteamiento educativo, la LOE plantea una evaluación diagnóstico (art. 21) la cual se realizará, a partir del 2008-2009 a todo el alumnado que finalice el segundo ciclo de Primaria. Esta evaluación tendrá carácter formativo y orientador para los centros e informativo para las familias y para el conjunto de la comunidad educativa.

4.2. Estrategias

Valls (1990) se refiere a la estrategia como un procedimiento que sirve para regular la vida de las personas, en la medida en que su aplicación permite seleccionar, evaluar o abandonar determinadas acciones para llegar a conseguir las metas propuestas. Por lo tanto, las estrategias hacen referencia al camino más adecuado que hay que tomar.

Estrategias, como señala Isabel Solé, son procedimientos de carácter elevado que implican la presencia de objetivos que cumplir, la planificación de las acciones así como su evaluación y posible cambio. Parece claro que, las estrategias se sitúan en el polo extremo de un continuo cuyo polo opuesto daría cabida a procedimientos más específicos, aquellos cuya realización sería más automática y no requieren esos niveles de control y planificación, serian las denominadas técnicas.

En la literatura pedagógica, estrategia suele hacer referencia a procedimientos de carácter general, a planteamientos conjuntos de las directrices a seguir, en el caso que nos ocupa, referidas al proceso evaluador. La estrategia regula y orienta el proceso evaluador, desde la evaluación inicial, hasta la evaluación final, desde la evaluación de los procesos de enseñanza a la evaluación de los procesos de aprendizaje. Por tanto, la estrategia que adoptemos se reflejará en cada una de las etapas, de los ciclos, de las aulas y de las unidades de trabajo, que de manera particular definirán su estrategia, que deberá estar recogida en el proyecto curricular y que, otorgaran un carácter de singularidad o de contextualización. La estrategia va a definir los “pasos”, los momentos, las técnicas, los instrumentos, los agentes y en general todo lo relacionado con los procesos evaluadores, como señalan las ordenes ministeriales de evaluación, la evaluación debe abarcar tanto los procesos de enseñanza, de aprendizaje como el proyecto curricular.

El Reglamento Orgánico de los Centros recoge en el artículo 49 que los proyectos curriculares de etapa incluirán las directrices y decisiones sobre: “criterios generales de evaluación de los aprendizajes y promoción de los alumnos”, “criterios para evaluar y, en su caso, revisar los procesos de enseñanza y la práctica docente de los maestros”. Podemos entender que la estrategia de evaluación debe estar reflejada de manera sustantiva en:

1.- Evaluación del proceso de enseñanza. La estrategia de evaluación del proceso de enseñanza deberá centrarse en evaluar la práctica de los profesores, siempre bajo la perspectiva de que los procesos de aprendizaje y de enseñanza han de evaluarse simultáneamente.

Para analizar el proceso de enseñanza hay que considerar la evaluación continua del proceso de aprendizaje seguido por los niños. Evaluar el proceso de enseñanza implica evaluar la validez y adecuación de las diferentes actuaciones del educador: con su grupo, programaciones de aula, unidades didácticas, proyectos de investigación, talleres, etc., así como otras actuaciones en el centro, coordinación, revisión y adecuación de proyecto educativo y proyecto curricular, etc.

En la evaluación del diseño de cada unidad didáctica o programación deberá analizarse la validez y adecuación de cada uno de sus elementos (objetivos, contenidos, actitudes del profesor, aspectos organizativos, actividades, recursos, …) y las relaciones entre ellos.

Durante el desarrollo de las secuencias de enseñanza y aprendizaje es necesario evaluar la puesta en práctica de lo planificado, y las situaciones imprevistas, que hayan podido modificar la programación.

También serán objeto de evaluación la organización de las diferentes unidades de programación a lo largo del curso y sus relaciones, las decisiones tomadas en el Proyecto Curricular y cualquier otro aspecto de la intervención del profesor en relación con los alumnos, padres o con el equipo educativo del cual forma parte.

2.- Evaluación del proceso de aprendizaje. La estrategia de evaluación de los alumnos debe estar dirigida a cada uno de los ámbitos de desarrollo de la personalidad global del individuo y no solamente a aquellos más relacionados con logros intelectuales y adquisiciones conceptuales, ya que todos son motivo de aprendizaje y están presentes de forma integrada en las actividades llevadas a cabo en el aula. Es por eso que la evaluación ha de integrarse en la totalidad de las fases del proceso educativo:

– Previamente, a cualquier tipo de intervención, la evaluación de los alumnos ha de recoger informaciones referidas a las circunstancias personales y sociales de cada uno, el momento evolutivo en que se encuentran, las ideas previas y todos aquellos datos que ayuden a la planificación.

– Durante, la intervención educativa, debemos observar las estilos cognitivos que emplean los niños, las actitudes que manifiestan y las relaciones que establecen, nos permitirá una reorientación de la situación.

– Posteriormente, interpretamos los resultados obtenidos en términos de objetivos alcanzados, procesos iniciados, conductas con las que no contába­mos, etc.

En la etapa de Primaria se le da una especial relevancia a la «autoevaluación», donde los alumnos reflexionan sobre los aspectos de aprendizaje. De igual modo el hecho de considerar el desarrollo de una adecuada autoestima positiva plantea la necesidad de que la evaluación de los alumnos no se presente nunca como una agresión hacia el sujeto, sino como un momento de reflexión conjunta entre el profesor y el alumno que ayude a entender los progresos, dificultades, esfuerzos, etc. que se están dando en dicho proceso (coevaluación).

Podemos tomar unas palabras de Gimeno Sacristán (1981), como elemento de síntesis que hacen referencia tanto a la evaluación de los procesos de enseñanza como de aprendizaje: «el gran valor de la evaluación está, por un lado, en ser instrumento de investigación didáctica; comprobar hipótesis de acción métodológica para ir acumulando recursos de una eficacia comprobada en la acción, e ir engrosando de esta manera el apartado de la técnica pedagógica fundamentada científicamente y, por otro, de cara al alumno, está en dar una información que le ayude a progresar hacia el autoaprendizaje, ofreciéndole noticia del estado en que se encuentra y las razones del mismo, para que coja el mismo ese dato como guía de autodirección, meta de la educación».

3.- Los criterios de evaluación. Los criterios de evaluación se establecen en el Decreto de Currículo en cada una de las áreas como índices o parámetros del logro de los objetivos planteados a nivel de toda la Etapa (capacidades).

Aunque algunos pretenden igualar los criterios de evaluación a los objetivos operativos, esto constituye un error, ya que mientras que los objetivos operativos sólo pueden lograrse cuando se cumple la conducta establecida en el mismo; un criterio de evaluación debería ser posible alcanzarlo de diferentes maneras (con diferentes conductas). Por tanto, podemos afirmar que un criterio de evaluación es un índice o parámetro que nos indica el nivel de logro de un objetivo y que puede alcanzarse de diversas maneras y medirse de forma diversa.

Para adecuar al centro y a los diferentes ciclos de cada etapa dichos criterios es preciso llevar a cabo las siguientes operaciones:

1) Adecuarlos al centro: esto es, adaptarlos a los objetivos y contenidos que el centro se ha planteado como prioritarios. Como se plantean como elementos prescriptivos (de obligado cumplimiento) las operaciones de adecuación al centro consistirán en la mayor parte de los casos en las siguientes:

a) Unión de dos criterios del DC en sólo uno del PCE.

b) Obtención de dos criterios del PCE de uno del DC.

e) Priorizarlos.

2) Secuenciarlos por ciclos: como sabemos la unidad de programación es el ciclo educativo, y por ello es necesario secuenciar los criterios de etapa a cada uno de ellos. A la hora de secuenciarlos nos podemos encontrar con las siguientes situaciones con cada uno de los criterios adoptado:

a) Que un criterio de Etapa sea adecuado para un ciclo, y en ese caso se establecería para él y no para otros ciclos.

b) Que un criterio sea adecuado para más de un ciclo, en cuyo caso tendremos que utilizar los contenidos concretos con los que se va a lograr en cada ciclo.

Nos parece meridiano que los criterios de evaluación deben estar establecidos de manera clara y sencilla, deben estar consensuados y por supuesto, sujetos a revisión. Por otro lado, los criterios de evaluación y los de promoción, deben ser públicos y conocidos por los alumnos desde los primeros días de clase, a fin de posibilitar el que padres y alumnos pongan sus esfuerzos al servicio de su logro.

4.- Los criterios de promoción.

Además de los criterios de evaluación, un elemento imprescindible en cualquier proyecto curricular lo constituye el establecimiento de los criterios de promoción, que serían aquellos índices que utilizaríamos para determinar “el paso” de los alumnos y alumnas de un ciclo o de una a otra etapa educativa. Es una decisión sumamente importante si el alumno debe o no promocionar, por ello, se hace muy necesario que los criterios estén establecidos de manera muy clara, para que la Junta de Evaluación pueda tomar las decisiones de manera colegiada con las menores incertidumbres posibles.

Una característica fundamental de un criterio de evaluación es que debe ser flexible, es decir que permita una aplicación adecuada en cada caso, para ello es imprescindible que su redacción sea cuidada y referida en cualquier caso al logro de los objetivos generales de Etapa o Ciclo.

Para la confección de los criterios de promoción pueden ser tenidas en cuenta las siguientes variables:

a) Los criterios de evaluación que han sido, o no, superados teniendo en cuenta su relación con los objetivos generales de la Etapa y dándole más importan­cia a aquellos que tienen una relación más directa con los objetivos de la etapa que hemos considerado como prioritarios.

b) La evolución escolar del alumno es decir la diferencia en términos de rendimiento escolar desde el punto de partida individual hasta la situación actual. De esta manera nos vamos a encontrar con alumnos que progresan enormemente desde que comenzaron y que tienen una actitud positiva ante el aprendizaje y otros alumnos que no progresan o que tienen una actitud negativa.

4.2. Técnicas e instrumentos de evaluación

En todo lo dicho se ha destacado la necesidad de evaluar los aspectos del aprendizaje y los de la enseñanza, ya que se debe cuidar, a pesar de su estrecha relación, que la evaluación se haga sobre ambos. En ambos casos habrá que elegir instrumentos que conjunta o separadamente, lo posibiliten.

Es importante que se definan los instrumentos que se van a utilizar, intencionadamente en cada caso, de manera que no falten datos sobre aspectos que se desean evaluar. Se trataría de que la orientación fuese lo más precisa posible y se ajustasen los instrumentos de manera que no queden aspectos sin evaluar o información que no sea necesaria.

Teniendo en cuenta lo que se va a evaluar, habrá que seleccionar solamente instrumentos que sean más adecuados – por tiempo, por sencillez, por ajuste con actividad que se realiza, etc. y organizarlos, incorporándolos al proceso de enseñanza – aprendizaje como un aspecto más. Posteriormente, también se podrá valorar si los datos obtenidos han sido suficientes o adecuados y si se necesita reelaborar la selección de instrumentos de evaluación que se hizo.

Por otro lado, si se considera el aprendizaje como un proceso conviene que e no se rompa artificialmente con una actividad para evaluar. Deberán usarse aquellos recursos evaluadores que ofrecen la información más contrastada sobre lo que realmente ocurre en el aula, utilizándose las técnicas e instrumentos que resulten más familiares y conocidas para los alumnos, incorporándolas a la dinámica normal de las actividades de clase.

Así proponen la observación sistemática del educador como la técnica básica de recogida de datos para la orientación en los tramos educativos que nos ocupan. Las ventajas de la observación son:

o Se integra en el proceso de enseñanza – aprendizaje, no siendo un elemento extraño que distorsiones la dinámica del grupo.

o Permite obtener información para una continua y rápida toma de decisiones.

En cuanto a los inconvenientes, derivan del subjetivismo. Para combatir dicho subjetivismo se propone que la observación se contraste mediante la triangulación, que puede ser (Santos,1988):

a) De métodos: Contrastar la información por tres instrumentos de informa­ción: observación, entrevista y cuestionarios.

b) De sujetos: aquí se contrastarían los puntos de vista de los participantes en el Proyecto (evaluador, responsables, participantes)

c) De momentos. Se trata de recoger información de diferentes momentos de desarrollo del Proyecto.

d) De expertos. El evaluador contrasta sus informes con los de otros expertos que no hayan participado en el proceso de orientación.

Como instrumentos que ayuden en la observación sistemática del educador se sugieren los siguientes:

· Escalas de Observación. Son registros de comportamientos manifestados por los niños durante su estancia en el Centro y que se señalan como significativos para describir modelos de desarrollo. Las observaciones a consignar en estas escalas serán referentes a los diferentes ámbitos de la vida individual o social del niño: adquisiciones motrices, relaciones con compa­ñeros, tipos de juego, etc. Así se pueden elaborar listados de actividades, conductas e incluso contenidos, para verificar su identificación en momen­tos determinados.

Estas informaciones deben ser contrastadas en profundidad con otras con las que se responda a tales cuestiones, para evitar el riesgo de que darse en una información cuantitativa, muy incompleta y posiblemente sesgada (la pre­sencia del adulto puede condicionar de modo importante el resultado de estas escalas de observación).

· Registros anecdóticos. En el se anotarán aquellas situaciones o comporta­mientos que, por apartarse de lo habitual, requieren una interpretación más detallada.

· Diario de Clase. En el se recogen los datos más relevantes de cada jornada:

asistencia de alumnos, actividades realizadas, materiales empleados, resul­tados generales obtenidos en la valoración del educador, conductas, situa­ciones, comportamientos de los niños en el aula, etc.

· Expediente personal de alumno. Registrará de modo acumulativo todos aquellos documentos que permitan un seguimiento individualizado de cada niño. Los datos que recogerá serán relativos a:

– Datos administrativos: solicitud de matrícula, certificados, etc.

– Datos sociales y familiares: situación familiar, características del entorno, entrevistas con los padres, etc.

– Datos psicopedagógicos: extracto de las observaciones realizadas a lo largo del curso.

– Datos sanitarios: vacunaciones, enfermedades infecciosas, asistencia sanitaria, etc.

– Otros datos, tales como informe de EOEPs o similar.

· Entrevista. La existencia de una relación individualizada con las madres y padres permite no sólo obtener una información muy importante para la escuela – complementaria de la del maestro o maestra-, sino que posibilita la creación de un clima de cooperación importante, que a su vez se puede traducir en participación activa en el proceso de enseñanza y aprendizaje.

· Conversación. La posibilidad de hablar y escuchar a los niños y niñas del grupo individual o colectivamente, permite recoger una importante cantidad de información en las situaciones más diversas, lo que hace de ella un instrumento básico de observación.

· Técnicas Audiovisuales. Este tipo de medios, más que un instrumento en sí es son procedimientos para registrar la observación; la facilidad del manejo, su potencialidad como receptores de la información y la permanencia de esta información hacen de ellos técnicas de observación que, en la medida de las posibilidades de la escuela, el profesional debe contemplar.

· Producciones. El análisis de los trabajos realizados por los niños/as de la escuela es otro de elementos importantes para obtener información sobre el proceso de enseñanza y aprendizaje. Sin embargo, hay que señalar que el producto como resultado final, no debe ser observado aisladamente, sino enmarcado en el proceso y circunstancias en las que se ha desarrollado. Así, por ejemplo, hay que tener en cuenta lo que se pretendía al comenzar la tarea, posibles estrategias que se han producido al utilizar para llegar al final, qué elementos se han utilizado, con qué grado de interacción, qué actitud ha tenido el adulto, etc.

· Cuaderno de clase. Uno de los instrumentos más útiles para poder seguir el avance y el alcance de los aprendizajes de los alumnos desde el continuun que representa el desarrollo del curso escolar tal vez sea el cuaderno o carpeta de trabajo.

Otras técnicas:

q Test sociométrico: es una técnica que nos permite descubrir las relaciones que se establecen en un grupo.

q Exámenes y controles escritos

Los exámenes escritos constituyen la forma más tradicional que utilizamos los profesores para comprobar el aprendizaje de los alumnos. Es una situación que rompe el ritmo cotidiano para convertirse en una situación única. Exámenes escritos tienen múltiples variantes: de respuesta libre, de respuesta breve, pruebas objetivas(verdadero-falso, alternativa múltiple, relación de pares, complementación, ..).

q Preguntas en clase

Las preguntas en clase son muy útiles a la hora de pensar en una evaluación diagnóstico, es decir, que sea capaz de situarnos ante los aprendizajes previos que los alumnos tienen ante el comienzo de un tema o unidad didáctica.. Pero también es un potente instrumento para comprobar el desarrollo progresivo de la enseñanza, así como la comprensión de los alumnos durante el proceso de enseñanza-aprendizje. Hablamos de preguntas en clase pero también podemos hablar de diálogo, ya que la construcción de aprendizajes es una tarea que necesita de la interacción entre profesor y alumno.

5. PROMOCIÓN Y PLANES ESPECÍFICOS DE REFUERZO

5.1. Promoción

La promoción viene recogida en el Artículo 10 del Real Decreto 1513/2006, por el que se establece el currículo de Educación primaria. Veamos lo que dice:

1. Al finalizar cada uno de los ciclos, y como consecuencia del proceso de evaluación, el profesorado del grupo adoptará las decisiones correspondientes sobre la promoción del alumnado, tomándose especialmente en consideración la información y el criterio del profesor tutor.
2. Se accederá al ciclo educativo siguiente siempre que se considere que se ha alcanzado el desarrollo correspondiente de las competencias básicas y el adecuado grado de madurez. Se accederá, asimismo, siempre que los aprendizajes no alcanzados no impidan seguir con aprovechamiento el nuevo ciclo. En este caso, el alumnado recibirá los apoyos necesarios para recuperar dichos aprendizajes.
3. Cuando no se cumplan las condiciones señaladas en el apartado anterior, se permanecerá un año más en el mismo ciclo. Esta medida se podrá adoptar una sola vez a lo largo de la Educación primaria y deberá ir acompañada de un plan específico de refuerzo o recuperación. Los centros organizarán ese plan, de acuerdo con lo que establezcan las administraciones educativas.
4. Se accederá a la Educación secundaria obligatoria si se ha alcanzado el desarrollo correspondiente de las competencias básicas y el adecuado grado de madurez. Se accederá, asimismo, siempre que los aprendizajes no alcanzados no impidan seguir con aprovechamiento la nueva etapa. En este caso, el alumnado recibirá los apoyos necesarios para recuperar dichos aprendizajes.
5. Los padres o tutores deberán participar y apoyar la evolución del proceso educativo de sus hijos o tutelados, así como conocer las decisiones relativas a la evaluación y promoción y colaborar en las medidas de apoyo o refuerzo que adopten los centros para facilitar su progreso educativo.

5.2. Planes específicos de refuerzo

En los últimos años se viene insistiendo en la necesidad de plantear el refuerzo educativo como una medida efectiva y equitativa de atención a las dificultades que el alumno pueda plantear. En la etapa de Educación primaria se deberá incidir en la atención individualizada, en la prevención de las dificultades de aprendizaje y en la puesta en práctica de mecanismos de refuerzo tan pronto como se detecten estas dificultades. Ello, se ha plasmado en las distintas disposiciones legales en las que se sustenta el actual sistema educativo en base a identificar y establecer prontamente las medidas necesarias de apoyo o refuerzo.

En nuestra comunidad autónoma, estos planes se han desarrollado prontamente, ofreciendo una serie de programas de carácter experimental a más de 170 centros en el curso 2006/2007. La Instrucción 18/2006 de la Dirección General de Calidad y Equidad Educativa viene a regular el plan experimental de refuerzo educativo en horario escolar.

Tres son los programas que se desarrollan en Extremadura, están incluidos en el Catálogo de Medidas para la Mejora de la Calidad Educativa y su finalidad es mejorar el rendimiento educativo del alumnado. Para lograr este objetivo se requiere el esfuerzo individual del alumnado pero también es imprescindible el compromiso de toda la comunidad educativa.

1) Programa de acompañamiento

Este programa pretende mejorar las perspectivas escolares de los estudiantes con dificultades educativas, mediante el trabajo o el apoyo organizado para la adquisición de destrezas básicas, mejora del hábito lector y la incorporación al ritmo de trabajo ordinario y a las exigencias de las diferentes materias. Se impartirá fuera del horario lectivo.
Podrán participar en las actividades los alumnos que estén matriculados en 5º y 6º de Primaria o 1º, 2º y 3º de ESO. Trabajarán en grupos de 5 a 10 alumnos y recibirán cuatro sesiones de acompañamiento a la semana.

2) Programa de refuerzo educativo en áreas instrumentales básicas

Se impartirá para alumnos del tercer ciclo de primaria y primer ciclo de la ESO. Podrán participar los alumnos que no puedan recibir el apoyo en el seno familiar para solventar los problemas relativos a la lectoescritura, comprensión lectora, cálculo y resolución de problemas. Trata de afrontar la situación del alumnado perteneciente a entornos culturales y sociales que llevan consigo una clara desventaja desde el punto de vista educativo.
Intenta además mejorar los resultados de los centros mediante cambios en la organización y funcionamiento, así como en la aplicación de líneas de actuación específicas en tres ámbitos: la atención directa al alumnado, la intervención con las familias y la relación con el entorno.
Se impartirá fuera del horario lectivo.

3) Programa experimental de refuerzo educativo en horario escolar

Este programa viene desarrollado en la Instrucción 18/2006, de la que subrayamos:

Finalidades

El programa tiene las siguientes finalidades:

a) Mejorar las perspectivas escolares del alumnado del tercer ciclo de educación primaria con

dificultades en las áreas instrumentales básicas a través del refuerzo educativo específico que haga

posible la incorporación plena al ritmo de trabajo ordinario y a las exigencias de las diferentes

materias.

b) Facilitar la elaboración de recursos materiales variados (didácticos, de asesoramiento, etc.) que

apoyen y enriquezcan los procesos de enseñanza y aprendizaje, ayuden al profesorado a

proporcionar una atención más individualizada al alumnado y contribuyan a conseguir una mayor

implicación y colaboración de las familias en el proceso educativo de sus hijos.

c) Favorecer, en los centros donde se necesite, la integración del alumnado inmigrante, colaborando

en el aprendizaje del idioma y en el desarrollo de programas interculturales.

Implantación del Programa

1. El programa experimental de refuerzo educativo en horario escolar será desarrollado por maestros

de Educación Primaria, preferentemente de la especialidad de Pedagogía Terapéutica, que estarán

ubicados en la sede de los equipos de orientación educativa y psicopedagógica generales.

2. Estos profesionales desarrollarán funciones de apoyo directo, en horario lectivo, en dos centros

educativos de la zona de influencia del equipo de orientación.

3. El apoyo al alumnado tendrá como objetivo prioritario la adquisición de las capacidades básicas

de las áreas instrumentales de lengua y matemáticas, de modo que le permitan abordar con las

mayores garantías de éxito los aprendizajes básicos del resto de las áreas y faciliten su

incorporación al ritmo ordinario del aula.

4. Parte de su horario lectivo lo dedicarán a la elaboración de recursos materiales destinados a

facilitar la labor del profesorado y del propio alumno o alumna, así como al asesoramiento de las

familias.

Funciones

Las funciones que desarrollarán estos profesionales serán las siguientes:

a) Apoyo directo al alumnado seleccionado.

b) Participación en la selección del alumnado destinatario del programa.

c) Elaborar el plan de trabajo para el alumnado destinatario del programa, en coordinación con el

tutor y con el asesoramiento del equipo de orientación, en el que se determine los contenidos a

desarrollar.

d) Realizar un seguimiento individualizado de cada alumno o alumna y aportar la información

necesaria para, en colaboración con el tutor, el orientador y el jefe de estudios, decidir sobre la

continuidad o no del alumno en el programa.

e) Elaboración de materiales didácticos y de orientación, con el asesoramiento especializado del

equipo de orientación educativa y psicopedagógica, destinados al alumnado, al profesorado, y a

las familias con el fin de facilitar y potenciar su implicación en la tarea educativa.

f) Coordinación con los miembros del equipo de orientación para el asesoramiento y apoyo en su

labor en el centro.

g) Intervención en programas de integración del alumnado inmigrante y programas de inmersión en

el aprendizaje de la lengua.

Alumnado objeto de atención

1. Serán destinatarios del programa los alumnos y alumnas de 5º y 6º de educación primaria que

respondan a los siguientes supuestos:

a) Tener un grado de desarrollo de competencias básicas que no se encuentre acorde con su

grupo de edad.

b) Presentar dificultades de aprendizaje en las áreas instrumentales y se estime que, con la ayuda

de un programa de intervención específico, puedan superarlas.

c) Ser alumnado con dificultades de aprendizaje cuyas familias no pueden prestarle apoyo

suficiente en la actividad escolar.

d) Ser alumnado inmigrante, perteneciente a etnias o en situación de desventaja social que

presenten las dificultades anteriormente citadas.

e) Presentar alguna otra circunstancia que a juicio del tutor, equipo de orientación y jefatura de

estudios justifiquen convenientemente su inclusión en el programa.

2. No será objeto de esta atención el alumnado con necesidades educativas especiales para el que los

centros ya disponen de profesor/a especialista en Pedagogía Terapéutica.

Organización de la atención

1. Los centros, en virtud de su autonomía pedagógica y de los recursos disponibles, establecerán de

forma flexible la organización de este apoyo, pudiendo introducir diferentes medidas organizativas, tales como desdobles, dos profesores en el aula o agrupamientos flexibles, que en todo caso deberán ser revisables y evaluables.

2. La aplicación individual de las medidas de refuerzo se revisará periódicamente. En ningún caso, la

permanencia de un alumno o una alumna en estas actividades superará el 50% del horario semanal

establecido para cada área de apoyo. Si se produce una recuperación notable, se dará por

finalizada su inclusión en el programa.

3. Para un adecuado funcionamiento de las actividades de refuerzo educativo es necesario establecer

una estrecha coordinación entre el profesorado que imparte el refuerzo y el que imparte las áreas

instrumentales con objeto de asegurar la conexión y continuidad entre el trabajo que se realiza en

el aula y el que se realiza en las sesiones de apoyo.

Desarrollo, seguimiento y evaluación del programa

1. Al inicio del curso, cada maestro elaborará un plan de actuación en el que se determinen las características de la intervención, los centros seleccionados y el horario individual. Este plan se incorporará como anexo al plan de actuación del equipo de orientación educativa y psicopedagógica al que esté adscrito.

2. Así mismo, en cada uno de los centros en los que imparta el refuerzo educativo se elaborará el

plan de refuerzo para el desarrollo de las competencias básicas de los alumnos y alumnas

destinatarios del programa. Este plan formará parte del Programa de Atención a la Diversidad del

centro y estará incluido en la Programación General Anual. Para su elaboración contarán con el

asesoramiento del equipo de orientación educativa y psicopedagógica del centro y será

supervisado por la jefatura de estudios.

El plan de refuerzo deberá contener:

a) Criterios de selección del alumnado.

b) Relación de los alumnos y alumnas seleccionados.

c) Horario y medidas organizativas adoptadas.

d) Plan del trabajo a llevar a cabo con este alumnado.

e) Objetivos y contenidos básicos a desarrollar en cada área a reforzar.

f) Criterios de evaluación.

g) Recursos a emplear.

h) Estrategias adoptadas para la coordinación entre los distintos profesionales implicados en el

programa.

i) Actuaciones con la familia de este alumnado.

3. Al finalizar el curso escolar, cada centro realizará una memoria del desarrollo del programa de

refuerzo educativo que se adjuntará a la memoria anual del centro.

La memoria deberá contener:

a) Modificaciones introducidas con respecto al plan inicial.

b) Valoración de los resultados obtenidos con el alumnado destinatario del programa.

c) Nivel de satisfacción de los distintos miembros de la comunidad educativa.

d) Dificultades encontradas.

e) Valoración del desarrollo del programa.

f) Propuestas de mejora.

4. Los maestros realizarán una valoración global del desarrollo del programa que acompañará a la

memoria del equipo e incluirán, junto a ella, una copia de cada una de las memorias de los centros

atendidos.

Como podemos ver, los planes de refuerzo y apoyo educativo se encuentran muy avanzados en nuestra comunidad, y aunque todavía tienen un carácter experimental, están marcando una línea a seguir por otras comunidades de nuestro país. Esperamos que con estas medidas la equidad llegue a todos.

6. CONCLUSIONES

En este tema hemos tratado de analizar el actual enfoque que sobre la evaluación ha determinado la Ley de Educación. La evaluación es un elemento inherente a toda secuencia de enseñanza – aprendizaje y abarca a todos y a todos los participantes del hecho educativo.

Para nosotros como maestros de Educación primaria, la evaluación constituye un elemento de autorregulación de nuestra tarea profesional, ya que nos obliga continuamente a reflexionar sobre la práctica, contribuyendo eficazmente a mejorar los procesos didácticos, nuestra propia formación y la calidad educativa en general.

Por último, quisiera coincidir con Popham cuando señalaba que la evaluación es una cosa tremendamente práctica. Hagamos de la evaluación algo consustancial a nuestro quehacer cotidiano.

7. BIBLIOGRAFIA

Legislación:

· Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación

· Real Decreto 1513/2006, de 7 de diciembre, por el que se establecen las enseñanzas mínimas de Educación primaria.

· O.M. de 12 de noviembre de 1992 sobre evaluación en Educación Primaria.

· R.D. 82/1996, de 26 de enero por el que se aprueba el Reglamento Orgánico de las escuelas de Educación Infantil y de los colegios de Educación Primaria

· Instrucción 18/2006, instrucción número 18/2006, de la dirección general de calidad y equidad educativa que regula la organización y el funcionamiento de los maestros que desarrollarán en los centros públicos de la comunidad autónoma el plan experimental de refuerzo educativo en

horario escolar.

Publicaciones del MEC.

· Materiales Curriculares para Educación Primaria. 1992. MEC. Madrid.

· Documentos de apoyo a la evaluación Infantil y Primaria. 1993. MEC. Madrid

Autores:

· Casanova, Mª A. La evaluación, garantía de calidad para el centro educativo, Luis Vives, 1993.

· Elliot, J. La investigación – acción en educación. Morata. Madrid 1990.

· Gimeno, J. y Pérez Gómez, A. La enseñanza: su teoría y su práctica. Akal. Madrid, 1989

· Ramos, Z. Y Gutiérrez R. La evaluación en educación Primaria. Escuela Española 1995.

· Salinas, D. ¡Mañana examen!. La evaluación entre la teoría y la realidad. Graó. Barcelona 2002

· Santos, M. La evaluación, un proceso de diálogo, comprensión y mejora. Aljibe Málaga, 1993.

· Stenhouse, L. Investigación y desarrollo del currículo. Morata. Madrid 1984