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Tema 5 -Desarrollo cognitivo hasta los seis años. El conocimiento de la realidad. La observación y exploración del mundo físico, natural y social. Génesis y formación de los principales conceptos.

0. INTRODUCCIÓN.

1. DESARROLLO COGNITIVO HASTA LOS SEIS AÑOS.

1.1. Período sensoriomotor (0-2 años).

1.2. Período preoperacional (2-7 años).

1.2.1. Subperíodo simbólico (2-4 años)

1.2.2. Subperíodo intuitivo (4-7 años).

2. EL CONOCIMIENTO DE LA REALIDAD.

2.1. Construcción del conocimiento.

2.2. Ampliación de la realidad infantil. La escuela.

2.3. Representación infantil. (Consecuencias del egocentrismo).

2.4. Construcción del concepto social.

3. LA OBSERVACIÓN Y EXPLORACIÓN DEL MUNDO FÍSICO, NATURAL Y SOCIAL.

3.1. La observación.

3.2. La Exploración.

3.3. La experimentación.

4. GÉNESIS Y FORMACIÓN DE LOS PRINCIPALES CONCEPTOS.

4.0. Introducción.

4.1. Orden y seriación.

4.2. Medida.

4.3. Clasificación.

4.4. El desarrollo de la noción de objeto. El movimiento de los objetos (la mecánica).

4.5. El peso y el volumen.

4.6. Concepto de número.

4.7. Concepto de espacio.

4.8. Concepto de tiempo.

5. CONCLUSIÓN.

6. BIBLIOGRAFÍA.

– Piaget : “El nacimiento de la inteligencia en el niño”. Editorial Crítica, Barcelona,

1990.

– Piaget: “La representación del mundo en el niño” Editorial Morata, Madrid 1990.

– Palacios, J.; Marchesi,A.; Carretero M.: “Psicología evolutiva II. Desarrollo

cognitivo y social del niño”. Editorial Alianza- Psicología, Madrid 1989.

– Varios (Marchesi) “Desarrollo Psicológico y educación. Psicología evolutiva”.

Editorial Alianza-psicológica. Madrid,1992.

– Varios: “La educación infantil de 0-6 años” Editorial Paidotribó, Barcelona, 1992.

0. INTRODUCCIÓN.

El tema que vamos a exponer se refiere a uno de los desarrollos evolutivos más interesantes del niño, el cognitivo. Mucho se ha hablado de él y son muchos los estudios que existen al especto, pero sin lugar a dudas, uno de los autores de más relevancia en este campo y más conocidos es Piaget, autor que tomaré como referencia para dicho desarrollo en los niños y niñas de 0 a 6 años.

Inteligencia, medio y adaptación; observación, exploración y conocimiento de la realidad serán los pilares sobre los que se sustentará dicho tema, que sin duda es de una gran importancia tanto por su contenido didáctico como por el formativo.

Si le analizamos desde el punto de vista educativo, el contenido que nos aporta es fundamental en el proceso de e-a, pues hay que tener siempre presente el momento evolutivo en el proceso en que se encuentre el niño para partir de dicho momento en la estructuración del proceso; pero además es importante resaltar el papel que desempeña la exploración del niño como medio de acceso al conocimiento así como a la contruccion de los primeros conceptos.

Desde el punto de vista legislativo, podemos encontrar una serie de referencias en nuestra ley, sobre aspectos relacionados con el tema en: el articulado referido a la IEE (ar. 7.1), en esta etapa se ha de contribuir entre otros al desarrollo intelectual. En el Art. 8 dónde se especifican las capacidades a desarrollar destaco una de ellas que es la: c) y que se refiere a la observación y exploración del entorno natural, familiar y social.

Sin extenderme más en este preámbulo, paso a relatar a modo de índice el contenido del tema. En primer lugar abordaré el desarrollo cognitivo hasta los 6 años, tomando como referencia a Piaget. En segundo lugar, veremos como el niño accede al conocimiento de la realidad partiendo de los mecanismos básicos como son la sensación y la percepción. En tercer lugar, veremos la importancia de los procesos de observación y exploración, para el conocimiento del mundo físico, natural y social. Y por último partiendo de estos procesos, analizaremos la génesis y formación de los primeros conceptos del niño.

1. DESARROLLO COGNITIVO HASTA LOS SEIS AÑOS.

Voy a seguir la teoría de Piaget, al ser una de las que mayor relevancia ha tenido de manera exclusiva hasta la década de los 70, ya que a partir de ese momento empezaron a explorarse las capacidades perceptivas de los niños y niñas pequeños, demostrándose que eran muy superiores a las que hasta entonces se les habían atribuido. Pero fue en la década de los 80 y 90 cuando se produjo un gran avance en el análisis de las capacidades cognitivas de los niños de estas edades y resultó que eran más competentes de lo que Piaget había previsto

Pero aún así y a pesar de los “pros” y los “contras” de esta teoría sigue siendo el referente del desarrollo cognitivo a nivel evolutivo. Piaget ha sido el autor de más amplio impacto en la Psicología evolutiva contemporánea.

Piaget entiende el desarrollo de la inteligencia como un proceso de adaptación. Se pueden diferenciar dos aspectos: la asimilación y la acomodación. La asimilación consiste en incorporar nuevas experiencias a esquemas preexistentes, en tanto que la acomodación supone la modificación sustitución del esquema previo para poder asimilar nuevas experiencias. En función de diversas y variadas asimilaciones y acomodaciones se produce una sucesión de construcciones mentales y cada una de ellas reconstruye a la precedente y luego la sobrepasa.

1.1. Período sensoriomotor (0-2 años)

El tipo de inteligencia que se manifiesta está basado en la percepción de la realidad y en la acción motriz sobre ella. Los niños aprenden a conocer el mundo a través de los sentidos y de sus conductas motoras. Es por tanto, un tiempo de aprendizaje a través de la acción. Podemos distinguir varios subperíodos:

Subestadio 1: (0- 1 mes) Se adapta al medio a través de una serie de reflejos heredados: succión, prensión, posturales…; se manifiesta por actividades espontáneas del organismo.

Subestadio 2: (1-4 meses) reacciones circulares primarias: ejercicio funcional cuyo fin es mantener o redescubrir un resultado nuevo e interesante, es decir, la repetición de un resultado que se ha obtenido por azar y que ha satisfecho al individuo.

Estas acciones se producen de forma fortuita y siempre están centradas en el propio cuerpo. Ejemplo: chuparse el dedo, sacar la lengua, mover los labios.

Subestadio 3: (4-8 meses) reacciones circulares secundarias. El niño empieza a darse cuenta de que sus acciones producen consecuencias interesantes. Es por tanto una repetición de gestos o movimientos que por casualidad produjeron resultado interesante sobre los objetos exteriores. Las acciones están centradas en el medio. El niño coge y manipula todo lo que ve.

Subestadio 4: (8-12 meses) Los esquemas secundarios se multiplican y se combinan y van apareciendo conductas cada vez más complejas. Las conductas son ya intencionales, ve un objeto alejado, atado al extremo de una cuerda y tira de la cuerda para conseguir el objeto. Estamos hablando ya de conductas inteligentes.

El niño busca un objeto detrás de dónde lo hemos escondido. Se puede hablar de conservación de objetos.

Subestadio 5: (12-18 meses) reacciones circulares terciarias. El bebé modifica los esquemas ya adquiridos para que respondan a los problemas de acción que se le presentan. Experimenta descubriendo nuevos medios.

Las acciones se repiten una y otra vez, pero introduciendo variaciones y repeticiones de una vez para otra. Tira un objeto lanzándolo de forma distinta cada vez, observando los resultados.

Subestadio 6: (18-24 meses) Combinación de esquemas e invención de nuevos medios. Puede resolver problemas sin tener que actuar directamente sobre los objetos. El niño representa, inventa, resuelve problemas con el pensamiento y encuentra nuevos medios por combinaciones interiorizadas. La conservación del objeto es cosa hecha.

Resumiendo, los logros más importantes de esta etapa son:

(1) La inteligencia práctica.

(2) El establecimiento de la conducta intencional.

(3) El concepto de permanencia de objeto.

(4) Las primeras representaciones mentales.

(5) El acceso a la función simbólica.

(6) La aparición del lenguaje.

1.2. Período preoperacional (2-7 años).

Durante este período pueden pensar en objetos que no tienen delante, imitar acciones que no ven, aprender números y usar el lenguaje. Empiezan a entender que un objeto continua siendo el mismo, aunque su forma cambie. Este período se subdivide además en otros dos:

1.2.1. Subperíodo simbólico (2-4 años).

Se caracteriza por la aparición de la función simbólica, la capacidad de representar un objeto o acontecimiento ausente. Esta función se manifiesta a través de:

(1) La imagen mental, que es una imitación interiorizada.

(2) La imitación diferida, se inicia en ausencia del modelo. El niño o la niña imita acciones vistas con anterioridad.

(3) El juego simbólico, actividad lúdica que se realiza para satisfacer necesidades afectivas y en el que los niños transforman la realidad adaptándola a sus necesidades.

(4) El dibujo, a través de él representa el conocimiento que tiene de la realidad, el niño no dibuja lo que ve sino lo que siente o lo que sabe.

(5) El lenguaje, es la evocación verbal de acontecimientos.

1.2.2. El subperíodo intuitivo (4-7 años)

Comienzan a dar razones de sus acciones, así como a formar algunos conceptos (preconceptos), pero su pensamiento aún no es operativo. Este período intuitivo se considera una fase intermedio o de tránsito entre el pensamiento preconceptual y el operacional. Dos son los factores que impulsan al niño a ir abandonando progresivamente las características del período preoperacional:

– el contacto creciente del niño con los objetos y hechos del mundo real y

– la interacción social que el niño mantiene con sus compañeros de igual edad.

La interacción tiene como vehículo principal el lenguaje. El ser consciente de que los otros niños mantienen puntos de vista diferentes a los propios, juega un papel importante en conseguir que el niño piense de nuevo sus ideas y las ajuste, las acomode, hasta alcanzar un nivel más coherente de rendimiento.

En todo el período Preoperacional, el pensamiento de los niños se caracteriza por:

(1) Egocentrismo: es la dificultad que presentan los niños para ponerse en el punto de vista del otro, tomando su propio punto de vista como único. Se comportan como si creyeran que su visión del mundo es la única posible.

(2) Sincretismo o globalismo: tendencia espontánea de percibir por visiones globales, y por esquemas subjetivos, se centran sólo en una cualidad del objeto y no lo contempla en su totalidad siendo incapaces de descender al análisis. Razonamiento no deductivo que pasa de una premisa a una conclusión.

(3) Centracion: tendencia a centrarse en algunos aspectos de la situación desechando los otros y provocando de esta manera una deformación de juicio o de razonamiento. El niño dirige su atención hacia una dimensión o rasgo del problema, y a la incapacidad de considerar todas las dimensiones o factores intervinientes a la vez.

(4) Pensamiento trasductivo: el pensamiento va de lo particular a lo particular y por ese motivo establece conexiones asociativas entre las cosas.

(5) Yuxtaposición: es el fenómeno según el cual el niño es incapaz de hacer de un relato o de una explicación un todo coherente. Afirmaciones fragmentadas e incoherentes, entre las que no existen ni conexiones causales o temporales, ni reacciones lógicas.

(6) Irreversibilidad: incapacidad para ejecutar una misma acción en los dos sentidos del recorrido.

(7) Pensamiento mágico: se manifiesta por las siguientes características:

– Artificialismo: tendencia a concebir el mundo de una manera antropocéntrica, las cosas han sido hechas por los hombres.

– Animismo: tendencia a atribuir vida y conciencia a todo lo que le rodea, incluso a aquellos objetos inanimados.

– Realismo: confiere existencia física a los fenómenos pertenecientes al ámbito psicológico, como puede ser el pensamiento, la memoria y los sueños.

2. EL CONOCIMIENTO DE LA REALIDAD.

2.1. Construcción del conocimiento.

El niño accede al conocimiento utilizando unos recursos corporales y unos mecanismos a través de los cuales la información viene del exterior captada y transformada para ser almacenada o utilizada cuando le sea necesario. Estos instrumentos a través de los cuales el niño accede al conocimiento no son otros que, la sensación y la percepción.

A través de las sensaciones que experimenta con su cuerpo, va a ir tomando contacto con la realidad que le rodea y accediendo poco a poco al conocimiento del mundo de las personas y de las cosas, mundo en el que está inmerso.

A través del mecanismo de la percepción. Irá interpretando la realidad y así, a través de estos dos procesos se irán acercando al conocimiento de una forma progresiva.

El contacto con la madre, con las personas próximas y con el mundo circundante, será la fuente de estimulación para ese despertar continuo a la realidad. El niño, accederá al conocimiento de los otros, de su cuerpo, de los objetos y empezará a interactuar con las personas y con las cosas, a explorar, a experimentar, en definitiva a interaccionar con el medio y a acceder al mundo del conocimiento de la realidad.

2.2. Ampliación de la realidad infantil. La escuela.

Pero este proceso, se va enriqueciendo, no sólo por el paso del tiempo, sino por su incorporación a la escuela. La escuela desempeña un importante papel en el conocimiento de la realidad, porque supone la salida del niño del mundo familiar y empieza un nuevo proceso de enriquecimiento:

– conoce otros espacios distintos y con diferentes funciones de los habituales.

– Se encuentra con otros materiales.

– Con otros adultos.

– Con otros niños.

– Con un rol individual distinto al que tenía en casa.

– Con otras actividades intencionalmente planificadas por un experto: el docente.

Pero la construcción del conocimiento de la realidad, va a ser un proceso lento, el cual requiere que cada paso sea enlazado con lo que ya conoce y con sus experiencias previas, dado que en la medida en que las ordena y asimila, amplia su concepción del mundo y de sí mismo.

El eje será partir de la propia actividad, a través de ella los niños irán:

– Organizando la información a cerca de las características de los objetos, personas, animales, relaciones, fenómenos… Mediante la participación en experiencias variadas, llegará a un conocimiento reflexivo de los elementos que lo circundan.

– Desarrollando una amplia gama de habilidades: motrices, cognitivas, de comunicación, socializadoras… que le sirvan para ir ampliando su conocimiento de la realidad e interaccionar con el entorno.

2.3. Representación infantil. Consecuencias del egocentrismo.

Ahora bien, en este período nos encontramos con una serie de limitaciones para el conocimiento de la realidad, éstas son:

(1) El egocentrismo. Percibe la realidad desde su punto de vista y piensa que su visión del mundo es la única posible, la única existente.

(2) El realismo. Le hace confundir entre lo externo y la interno. Confiere existencia física a los fenómenos pertenecientes al ámbito psicológico como el pensamiento, la memoria y los sueños.

(3) El animismo. Le lleva a conceder a todas las cosas vida e intencionalidad.

(4) El artificialismo, le hace pensar que todo ha sido creado por las personas.

El educador debe tenerlas muy presentes, de forma que, en diversas propuestas educativas se partirá de estos significados para irlos modificando progresivamente.

El papel del maestro será decisivo en el proceso de conocimiento de la realidad, deberá no sólo ofrecer y seleccionar experiencias adecuadas, sino que además le permitan al niño ir apreciando las contradicciones de su pensamiento.

2.4. Construcción del concepto social.

La construcción del concepto social depende de factores socio-económicos y del desarrollo intelectual del niño.

La interacción social tiene como vehículo primordial el lenguaje, de modo que a la larga el niño se ve forzado a ir ajustando el significado que confiere a cada significante lingüístico (a cada palabra) de conformidad con el significado que le otorga a esa palabra el resto de sus compañeros; esta socialización del lenguaje, es de mayor importancia en esta época porque el lenguaje sustituye a las imágenes mentales y se erige en el principal vehículo del pensamiento.

Como dijimos anteriormente al egocentrismo es una limitación en este período. Las repercusiones y las formas de manifestarse son muy variadas, estando presentes, de una u otra forma, en toda la actividad del pensamiento preoperacional, así como en la conducta del niño en este período. En este caso lo podríamos definir como egocentrismo social. Creyendo que todos los que le rodean comparten sus mismas representaciones. Se comporta como si creyera que su visión del mundo es la única posible, la única que existe.

Creo conveniente resaltar desde el punto de vista del currículo de EI, la relevancia que va a tener el área del “conocimiento del entorno” para este conocimiento de la realidad ya que el objeto de dicha área es facilitar el descubrimiento, conocimiento y comprensión de aquello que configura la realidad del niño, sobre todo aquello que está al alcance de su percepción y experiencia. Esta realidad abarca los entornos y objetos físicos, las relaciones y organizaciones sociales inmediatas así como otros ámbitos que a pesar de su posible lejanía física y temporal se encuentran estrechamente ligados a los intereses del niño.

3. LA OBSERVACIÓN Y EXPLORACIÓN DEL MUNDO FÍSICO, NATURAL Y SOCIAL.

3.1. La observación.

Es una actividad cognitiva básica y universal, mediante el cual el niño conoce, se acerca, aprende… interpreta la realidad.

La observación conecta con diferentes capacidades de tipo sensorial (sensaciones) y mentales (percepciones). Los sentidos por lo tanto van a tener una gran importancia para el conocimiento del mundo físico, natural y social.

Podemos distinguir dos tipos básicos de observación: espontánea y sistemática. Cada uno de estos tipos a su vez pueden realizarse de forma directa o indirecta.

La observación espontánea la realiza el niño de forma no dirigida, a través de ella va tomando conciencia de las características y relaciones que establece entre los elementos de su entorno. Así a través de las inagotables actividades y manipulaciones que el niño realiza sobre los objetos, con su tremenda curiosidad, va captando de manera espontánea muchas de las cualidades inherentes a los objetos y personas.

Es muy positivo potenciar este tipo de observación, propiciando situaciones que las faciliten. Proporcionar fuentes de información, lugares de gran riqueza, estimular, materiales con múltiples cualidades multisensoriales, etc…, van a ayudar al niño a realizar observaciones espontáneas.

Esta observación debida a las características de los niños de estas edades, hacen que sea aistemática:

– El sincretismo impide al niño hacer una observación analítica completa.

– La contracción, hace que se centre en un aspecto de lo observado desatendiendo lo demás.

– El egocentrismo, le lleva a implicarse afectivamente en lo que observa, traspasa sus sentimientos, vivencias y temores a los objetos y a los sujetos de sus observaciones.

La EI deberá compensar las limitaciones y carencias de la observación de los niños ayudándoles a sintetizarlas.

La observación sistemática, es una forma de observación en la que el maestro, o un adulto plantea directamente al niño distintas observaciones, sugiriéndole los objetos y materiales que pueden observar, los espacios donde pueden realizarse, los procedimientos, etc

Una de las actividades que incide en el proceso de la observación directa y sistemática de la realidad, son las salidas que hacen al exterior de la escuela, siendo situaciones privilegiadas, a través de las cuales el niño puede profundizar en relación a su aprobación de conocimiento del entorno.

Los niños en la observación deben tener una actitud participativa y activa. Debe ser siempre interesante para ellos y conectar con sus intereses. Para que ese conocimiento del mundo vaya en aumento hay que partir de los que el niño conoce y plantearles las actividades con cierto grado de dificultad para que les motive a progresar en sus adquisiciones. Las observaciones serán más ricas y estimulantes si se establecen a través de objetos y materiales variados que les estimulen la actividad.

3.2. La exploración.

Es un proceso a través del cual el niño satisface su profunda necesidad de conocer. A partir de su actividad exploratoria y mediante procedimientos de ensayo-error, prueba a encontrar soluciones adecuadas, cuando finalmente encuentra la solución, el proceso efectuado podrá utilizarlo en otras situaciones.

La curiosidad y el interés que sienten los niños por todo lo que les rodea constituye la fuerza motivadora en torno a la cual nosotros debemos proyectar propuestas de exploración y experimentación.

Primero habrá que estimular las actividades sensoriomotroras sobre su realidad inmediata y manipulante; a medida que desarrolla su capacidad simbólica las actividades se extenderán al mundo de la representación y la manipulación de símbolos.

La exploración de objetos del ambiente inmediato es requisito para la formación de las estructuras cognitivas. Estas se construyen desde los primeros meses en la medida, en que el bebé activa la exploración sensorial y motriz sobre lo que le rodea. La exploración manual de los objetos apoyada en la actividad conjunta de los adultos, le ayudará a descubrir sus propiedades. El conocimiento de las propiedades de los objetos se va consolidando mediante su experiencia con ellos, la intervención del adulto y el uso del lenguaje.

En las actividades conjuntas el adulto va nombrando las propiedades de los objetos lo que hace que el niño aprenda además de éstas, los nombres que las designan, estimulando su pensamiento simbólico.

Su capacidad para construir los conceptos está ligada a una experiencia con los objetos a los que se refieren. El uso que habitualmente se hace de ellos unido a la denominación que los adultos le dan le permite construir un significado funcional de cada uno de ellos.

3.3. La experimentación.

Entendida como base del conocimiento científico tiene por objetivo desarrollar en el niño una serie de habilidades y destrezas que sirven para sentar las bases del conocimiento científico, adecuándolo, claro está, al momento psicoevolutivo en el que éste se encuentra. Se puede iniciar con los niños el método científico siguiendo los pasos necesarios: plantear una hipótesis, realizar el experimento y constatar los resultados.

Se trata de llevar a cabo experiencias sencillas en la que los niños tengan la oportunidad de observar ciertos fenómenos y situaciones, realizando clasificaciones, comparaciones y llegando en algunos casos a conclusiones. Por ejemplo: la necesidad de agua y de luz que tienen las plantas para su crecimiento, comparando una planta situada cerca de la ventana y con suficiente riego con otra que carezca de luz y de agua.

Es muy importante la reflexión y el intercambio de la experiencia (la verbalización) con los demás para que los conocimientos así establecidos pasen a formar parte del bagaje cognitivo del niño/a.

4. GÉNESIS Y FORMACIÓN DE LOS PRINCIPALES CONCEPTOS.

4.0. Introducción.

Tres son las fuentes fundamentales a partir de las que el niño forma sus primeros conceptos y éstos le sirven de base para ir realizando la extensión y relación de unos con otros.

Estas tres fuentes son: el conocimiento de su propio cuerpo, la actividad con el medio que le rodea y la interacción con el medio social.

Piaget y otros pedagogos y psicólogos de su misma escuela y de otras tendencias, nos han aportado importantes conclusiones de lo que constituye la génesis y formación de los principales conceptos, en tanto son ellos lo que conforman una base sólida para el desarrollo de la inteligencia y del mundo cognitivo social.

Casi todas estas conclusiones están de acuerdo en que la base de la formación de estos primeros conceptos está en la relación que el niño, a través de su cuerpo y de su actividad, establece con el medio, explorándolo, descubriéndolo y manipulándolo.

El sistema procesual de conocimiento pasa de las sensaciones aisladas, a las sensaciones organizadas y a las percepciones múltiples, para consolidad los primeros esquemas mentales. Toda este sistema está muy bien estudiado por Piaget y otros autores.

Por otra parte, los primeros conceptos están siempre relacionados con dos factores que conforman el medio: el espacio y el tiempo, y con un factor de orden social que es el lenguaje.

4.1. Orden y seriación.

El niño realiza ordenaciones cuando reúna los elementos en función de alguna diferencia entre ellos. La reunión en función de las diferencias constituye una sucesión y la agrupación constituye una seriación.

A los 4 ó 5 años no puede coordinar las series y realizará las seriaciones en un primer momento poniendo en comparación dos o tres elementos, con la dificultad y nivel de errores que ello trae consigo. Sólo a partir de los 5 años cambiará la manera de actuar y comenzará a aplicar conductas más sistemáticas para realizar las ordenaciones y aparecerán incidios de utilizar la lógica de la transitividad y reversibilidad.

Entre los 4 ó 5 años tiene una impresión global de las seriaciones y ordenaciones. Si se destruye una serie no es capaz de reconstruirla.

Entre los 5, 6 años comienza a tener una idea intuitiva de las series. Cuando son capaces de realizar una seriación o una ordenación pueden también realizar una doble seriación, ordenando dos grupos de objetos en orden creciente o decreciente.

Pueden utilizar seriaciones y ordenaciones con objetos comunes, fichas, muñecas, coches; también entre las actividades de medida, entre las figuras geométricas, y posteriormente entre números. Se pueden comparar cualitativamente y en términos absolutos dimensiones como alto-bajo, pequeño-grande, pesado-ligero, grueso-delgado… seriar elementos, variando en el número y en los criterios utilizados en la seriación.

4.2. Medida.

La necesidad de medir aparece muy clara para el niño que la descubrirá en la vida real.

Para la idea de medida el niño puede en muchas ocasiones valerse de su cuerpo; por medio de pasos puede medir la longitud de una trayecto; el volumen de un montón de arena transportándolo en un cubo.

Una condición necesaria para la medida es que el niño entienda que un objeto sigue teniendo la misma longitud independientemente del cambio de posición.

En esta etapa este concepto es más comparación que medida. Para la medida usaremos los pies (pasos, las manos, cuerdas, cubos, vasos, recipientes, metro, reglas…

4.3. Clasificación.

Clasificar es ordenar los objetos en función de sus semejanzas y diferencias y reconocerlos como semejantes aún cuando no coincidan en todas sus características.

Mediante la clasificación el niño adquiere un instrumento intelectual que le proporciona posibilidades para organizar la realidad que el rodea.

Piaget habla de unas primeras preclasificaciones en las que el niño no se guía por criterios clasificatorias, sino por percepción física. Posteriormente las actividades clasificatorias van de no ser capaz de clasificar en relación a un criterio fijo a clasificar por pares.

Las actividades iniciales pueden ir enfocadas a aprovechar las clasificaciones que el niño puede comprender fácilmente. El adulto debe proporcionar material variado y diverso para ampliar el campo de experiencia en relación a los atributos y favorecer la generalización.

Actividades como guardar los juguetes o el material escolar una vez terminada una actividad, pueden utilizarse para realizar clasificaciones según criterios sencillos.

Mientras manipula objetos, las clasificaciones pueden ser resueltas desde estructuras perceptivas.

El niño empieza entorno a los 4 años a hacer clasificaciones por el color, puede continuar por la forma y acabar por el tamaño. Posteriormente entre los 5-6 años puede clasificar en función o bien del tamaño, o del color.

Las relaciones que se establecen entre los conjuntos de objetos pueden ser de tres tipos: disjuntos (no tienen elementos en común); intersección (algún elemento común); inclusión (un grupo está incluido en otro). Únicamente a partir de la comprensión de la inclusión pueden realizar la clasificación jerárquica.

Una activada más avanzada, cuando el niño comienza a manejar el campo numérico, puede ser enumerar los conjuntos cumpliendo todas las condiciones de numeración.

Una actividad también de interés es construir conjuntos en base a la negación de un criterio.

Todas estas actividades permitirán desarrollar el concepto de clasificación, herramienta de gran utilidad en la construcción de una amplia variedad de conceptos matemáticos.

4.4. El desarrollo de la noción de objeto.

Desde un punto de vista Piagetano, el desarrollo de la mente humana consiste en parte, en la adquisición o formación de una serie de invariantes cognitivas. El invariante es algo que permanece idéntico mientras cambian algunos aspectos de la situación. Algunos se desarrollan en forma innata, como la constancia y el tamaño.

Piaget supone que el concepto de permanencia del objeto se adquiere a través de la experiencia durante el periodo sensomotor mediante una secuencia fija y universal de estadios evolutivos.

– (0-4 meses): es capaz de seguir con los ojos un objeto que esté a su vista, pero no se tiene evidencia que sugiera que tiene una representación mental de que un objeto siga existiendo una vez que ha desaparecido de su campo visual.

– (4-8 meses): es capaz de reconocer un objeto familiar aunque sólo vea una parte, todavía el niño no tiene una existencia permanente del objeto.

– (8-12 meses): se inicia la búsqueda y recuperación del objeto que ha visto esconder. Al principio lo hará si se ha escondido delante de él, pero al final de este estadio ya es capaz de buscarlo incluso si no ha visto que lo escondían.

– (12-18 meses): aún permanece la dificultad de sacar consecuencias sobre la trayectoria cuanto está oculto.

– (18-24 meses): es capaz de representarse los itinerarios escondidos del objeto. Puede decirse que el niño ha alcanzado plenamente el concepto de conservación de objeto. Esto coincide con el inicio de la función simbólica.

4.5. El peso y el volumen.

El desarrollo del pensamiento preoperatorio pasa por dos fases. La primera, entre los 2 y 4 años, aproximadamente se caracteriza por un pensamiento preconceptual y transductivo. La transducción es un tipo de razonamiento que va de lo particular a lo particular, no es inductivo (particular-general) ni deductivo (general-particular), al contrario, procede por analogías inmediatas. La segunda fase tiene lugar entre los 4 y 6 ó 7 años, aproximadamente, el razonamiento es intuitivo, muy vinculado a los datos perceptivos, basado en representaciones estáticas y que no considera las referencias internas. El rasgo básico del pensamiento preoperatorio es la ausencia, hasta los 7 u 8 años, de nociones de conservación.

Las características de este período son: la centración (tendencia a centrarse en algunos aspectos, olvidando los otros), la irreversibilidad (incapacidad de seguir una secuencia de razonamiento o de acciones en un sentido y hacerlo en sentido inverso después) y el estatismo (fijarse en las configuraciones perceptivas de los estados más que en las transformaciones).

En realidad estas tres características aluden a que el niño se fija en algo presente y no en todo lo importante, adoptando una única perspectiva; esto se relaciona también con el egocentrismo.

Todo lo que acabamos de exponer nos revela la idea de la dificultad que tienen los niños para conseguir las nociones de la conservación. Piaget establece que lo primero que se consigue es la conservación del objeto; la sustancia a los 7-8 años; el peso a los 9-10 años y el volumen a los 11-12 años.

4.6. Concepto de número.

Lo obtiene el niño paso a paso y de manera gradual a través de experiencias variadas con los objetos. A principio se limitan a recitar nombres de números .

El proceso de aprendizaje de número resulta largo y complejo ya que el niño tiene que ir pasando por una serie de etapas como son:

· Manipulación de objetos.

· Discriminación de objetos.

· Utilización de cuantificadores que designan cantidad pero sin especificarla: todo, nada, poco, mucho. Más adelante: mas… que, tantos… como.

· Asocian palabra numérica a cada uno de los elementos del conjunto.

· Desarrollo del principio cardinal (¿cuántos hay?).

· Reconocimiento gráfico de los números.

Durante esta etapa comparan correctamente conjuntos de elementos, de conceptos tales como “mayor que…”, menor que…, igual que…. comprenden que un conjunto cambia su valor numérico si se le quitan o añaden elementos y progresivamente va identificando los signos que representan estas operaciones numéricas.

4.7. Concepto de espacio.

Las etapas por las que atraviesa según Piaget son:

– De 0-6 meses: espacios heterogéneos no coordinados.

– De 7 a 11 meses: comienza con la coordinación de la visión y prensión y finaliza con la búsqueda de objetos ocultos.

– De 11 a 12 meses: concibe las posiciones y desplazamientos relativos a sí mismo.

– De 12 a 18 meses: dominio de la marcha, explora objetos. Percibe los desplazamientos.

– De 18 a 24 meses: al construir el objeto permanente, construye la nación de espacio. Los desplazamientos son representados.

– De los 2 a los 6 años: el espacio continúa centrado en el niño, en el propio cuerpo. No es capaz de ponerse en la perspectiva del otro. Esto se producirá a partir de los 7 años.

4.8. Concepto de tiempo.

– En los 3 primeros meses: sólo se puede hablar de un tiempo biológico, sigue el ritmo de las necesidades vitales del niño: suelo, vigilia, descanso.

– A partir de los 7-8 meses: percibe el orden de los fenómenos cuando él mismo hace las cosas.

– A partir de los 12 meses: la capacidad de ajustar los medios a los fines supone un antes y un después.

– Es capaz de evocar recuerdos no vinculados a su percepción directa. Todavía no se ha conseguido ni la sucesión exacta, ni la evaluación de la duración, porque el niño es aún muy egocéntrico. En este momento se inicia el tiempo social.

– Éste es por el que nos regimos los adultos. A los 4 años reconocen el domingo. Hacía los 5 utilizan con exactitud ayer y mañana. Hacía los 6, puede indicar con exactitud los días de la semana. No sólo saberlos de memoria sino cual va antes de uno determinado.

5. CONCLUSIÓN.

En la primera infancia se sientan las bases para el desarrollo de la inteligencia. El niño desde su nacimiento está continuamente adaptándose al medio en el que vive, acomodándose a él, dando respuesta a los problemas que en cada momento se va encontrando. De esta manera y según Piaget, se desarrolla la inteligencia como consecuencia de esa continua adaptación.

Desde el nacimiento también el niño empieza a acceder al conocimiento del mundo que le rodea. Esto es posible, porque los seres humanos disponemos de dos mecanismos a través de los cuales podemos conocer e interpretar la realidad, dichos mecanismos son la sensación y la percepción. A esto hay que unir el papel activo del alumno para el acceso a ese conocimiento.

La observación, la exploración y la experimentación son procedimientos a su vez para conocer la realidad, para entrar en contacto con el entorno y con los elementos que los configuran y de esa manera acceder al conocimiento del mundo físico, natural y social.

Los procedimientos anteriores nos servirán para acceder a la formación de los primeros conceptos. La exploración y la manipulación son la génesis del conocimiento y de ellos nos valdremos para que los niños y la niña accedan al conocimiento de los principales conceptos.

Sensación, percepción, adaptación, observación, exploración y manipulación son términos que encierran todo el secreto del conocimiento.

6. BIBLIOGRAFÍA.

* Ver esquema.



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