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Tema 3 – El desarrollo de la personalidad. El desarrollo afectivo en los niños y niñas de cero a seis años. Aportaciones de distintos autores. La conquista de la autonomía. Directrices para una correcta intervención educativa.

0. INTRODUCCIÓN.

1. EL DESARROLLO DE LA PERSONALIDAD.

1.1. Aproximación al concepto de personalidad.

1.2. Componentes básicos.

1.3. Factores de variabilidad.

2. EL DESARROLLO AFECTIVO DE LOS NIÑOS Y NIÑAS DE 0 A 6 AÑOS.

2.1. El autoconcepto.

2.2. El desarrollo social.

2.2.1. El conocimiento social.

2.2.2. La conformación social de la conducta.

2.2.3. El apego: concepto y etapas del desarrollo.

3. APORTACIONES DE LOS DIVERSOS AUTORES.

3.1. Desarrollo según Piaget.

3.1.1. Desarrollo.

3.1.1. Características del desarrollo afectivo moral del niño.

3.2. Desarrollo según Wallon.

4. LA CONQUISTA DE LA AUTONOMÍA.

4. DIRECTRICES PARA UNA CORRECTA INTERVENCIÓN EDUCATIVA.

4.1. Aspectos que favorecen el desarrollo adecuado de la personalidad.

4.2. Papel del maestro.

5. BIBLIOGRAFÍA.

– D.C.B. M.E.C. Madrid.

– Saec, N.: “La evolución psicológica del niño. Enciclopedia de la Educación Escolar

(Volumen I ). Santillana, Madrid 1986.

– Palacios, J.: “Desarrollo de la personalidad en los años preescolares” Alianza

Madrid. 1990.

López , F.: “ Desarrollo social y desarrollo de la personalidad”. Alianza Madrid 1990

0. INTRODUCCIÓN.

El tema que voy a desarrollar, trata de uno de los aspectos más polémicos y complejos dentro del campo de la Psicología, la Personalidad.

Mucho se ha investigado al respecto y se sabe que el niño desde el momento de su nacimiento empieza a sentar las bases de lo que va a ser su personalidad, es decir, esa manera de ser y de actuar que le va a hacer sentir único y diferente de los demás.

La personalidad se va configurando a través del desarrollo de los distintos ámbitos que abarca: afectivo, cognoscitivo y psicomotor. Ámbitos interdependientes unos de otros.

De todos ellos el ámbito afectivo va a ser el núcleo central, sobre todo en el primer año de vida del niño, sobre el que se va a basar el desarrollo psicológico del niño ya que si este presenta la dificultad en algunos de estos aspectos puede verse comprometido todo el desarrollo infantil.

Desde el punto de vista educativo la escuela ha de fomentar el desarrollo de todos y cada uno de los ámbitos que configuran la personalidad, ámbitos que contribuirán a la construcción del autoconcepto u autoestima así como a alcanzar mayores cotas de autonomía personal y social.

Desde el punto de vista legislativo, nos encontramos con que el desarrollo de la personalidad aparece como uno de los fines de la educación, según aparece recogido en la LODE y en la Logse en su artículo 1. Así mismo aparecen recogidos otros aspectos vinculados con este desarrollo en su articulado y en lo que a lo largo de la Educación Infantil se desarrollará como son:

– Adquisición de la autonomía.

– Elaboración de una imagen positiva y equilibrada. Adquisición de hábitos de comportamiento que le permitan una elemental autonomía personal.

Todo esto se conseguirá a través del desarrollo curricular con una correcta

intervención que revierta en un desarrollo equilibrado de la personalidad del niño.

1. EL DESARROLLO DE LA PERSONALIDAD.

1.1. Aproximación al concepto de personalidad.

Vamos a encontrar tres elementos básicos para la conceptualización del desarrollo de la personalidad:

a) Importancia de la herencia y del ambiente, así como de las relaciones que se establecen entre ambas.

b) Importancia de la influencia sociocultural.

c) Importancia de los estadios del desarrollo como grandes pautas que nos acercan a los ciclos vitales de la vida: infancia, adolescencia, madurez y senectud. La infancia se caracteriza por un período de grandes cambios y transformaciones determinados por la cantidad y calidad de estímulos recibidos.

Allport define la personalidad como la organización dinámica dentro del individuo de los sistemas sicofísicos, que determinan su conducta y su pensamiento característicos.

1.2. Componentes básicos (sistemas psicofísicos).

El niño adquiere sus patrones de conducta y valores tanto por enseñanza directa como por imitación directa y activa, por lo que son de gran importancia los modelos a imitar a través del llamado proceso de identificación, que viene facilitado por dos aspectos:

‑ Estar motivado

‑ Creer que él mismo y el modelo de imitación son semejantes en algo

Este proceso de identificación será mucho más accesible si el modelo a quien quiere imitar es una persona atractiva, porque sus características y conductas tienen un valor de recompensa positiva.

Las reglas de conducta van a determinar su comportamiento, aunque en un primer momento, van a ser los adultos quienes influyan en sus características de personalidad, más tarde será el niño el que empieza a valorarlas.

Será de suma importancia el contacto con los otros, el contacto entre iguales, ya que con ellos es con quien aplicará directamente esas reglas y normas, y así se ve claramente como el niño a los tres años no se ve influido por la opinión de los demás de su mismo grupo de edad, pero sí estará influenciado por grupos de edades mayores (4‑5 años). Es decir, que es en el grupo de igual edad donde toma conciencia de sus posibilidades y limitaciones, similitudes y diferencias.

La escuela va a representar un papel importante, ya que es en esta donde se dará el aprendizaje social y por medio de relaciones interpersonales, constituirá su personalidad y la conciencia de sí mismo o conciencia del yo (2‑‑3 años).

Las primeras pautas de conducta van formando una conciencia de conducta grata o no grata, por lo que el descubrimiento de los otros, la relación con los objetos y la percepción del yo, ayudarán a desarrollar una visión de sí mismo.

Por último, uno de los procesos fundamentales a la hora de desarrollar la personalidad es la identificación sexual, que viene originada por la identificación con los padres y las informaciones culturales tipificadas.

La maduración y la experiencia serán fundamentales para el desarrollo de estos procesos.

1.3. Factores de variabilidad de la personalidad.

Existe una serie de factores que pueden variar la personalidad del individuo

a) Prenatales (período de gestación):

‑ Situación física de la madre: alimentación, enfermedades, tabaquismo, alcoholismo

‑ Situación síquica de la madre: espera ilusionada o desilusionada, tensión, angustia ante la situación.

b) Parto: problemáticas surgidas en torno al parto: ejemplo anoxia cerebral

c) Postnatales

– Familiares: Relación entre los cónyuges, aceptación o rechazo del

hijo, número de hermanos y lugar que ocupa y situación económico‑cultural de la familia.

– Sociales:

– Escuela: relación niño‑maestro; relación niños‑compañeros. – – – Entorno: hábitat rural urbano; nivel social.

2. EL DESARROLLO AFECTIVO EN LOS NIÑOS DE 0 A 6 AÑOS.

2.1 El autoconcepto.

Definición: Es el yo como conocido. Abarca las ideas, imágenes y creencias que el sujeto tiene de sí mismo, las que tienen los otros de él, y las que tiene él de las personas que pretende y le gusta imitar.

– El autoconcepto, depende de un ambiente adecuado con relaciones de calidad, en caso de un ambiente contrario, no se llegaría a formar una imagen positiva de sí mismo, ni de los demás.

– El autoconcepto es uno de los aspectos esenciales en el desarrollo de la personalidad, en general, y del desarrollo afectivo, emocional y social, en particular.

– Orígenes: Tiene sus orígenes en la relación con los otros y en lo que piensan los otros de él, en la comparación con otras personas y en la identificación con un modelo de persona.

– Etapas: Las etapas del autoconcepto son las siguientes:

1.‑ ( 0 ‑ 2 años): No diferencian el “Yo” del “no Yo “; el ” Yo ” lo unen a la persona que los cuida. Poco a poco van formando su imagen corporal.

2 . ‑ ( 2 ‑ 5 años): Surge la afirmación del ” Yo ” gracias al desarrollo del lenguaje, en concreto al uso de yo / tu / él /. En esta etapa le influye mucho lo que los demás opinan de él.

3. ‑ ( + 5 años): Se expansiona el ” Yo “.

2.2. El desarrollo social.

3.2.0.Introducción:

En el desarrollo social quedan implicados diversos procesos, cada uno de los cuales conlleva a su vez diversas adquisiciones. Estos procesos son los siguientes:

a.‑ Procesos mentales de socialización: Es el conocimiento de valores, normas, costumbres, personas, instintos, símbolos sociales y la adquisición del lenguaje.

b.‑ Procesos afectivos de socialización: Referido a la adquisición de vínculos afectivos que el niño establece con los padres, hermanos, amigos; respectivamente apego, empatía, amistad.

c.‑ Procesos conductuales de socialización: Se refiere a la adquisición de conductas socialmente deseables y a la evitación de aquellas conductas juzgadas como antisociales, es decir ser refiere a la conformación social de la conducta.

Estos tres procesos son interdependientes porque para que el niño este bien socializada en necesario que

‑Adquiera un conocimiento de lo que es la sociedad y lo que esta espera de él.

‑Se vincule afectivamente a determinados adultos

‑Tenga un comportamiento adecuado a las expectativas de la sociedad.

2.2.1. El conocimiento Social.

– Los conocimientos sociales se refieren a los conocimientos de las personas y de la sociedad

‑Conocimientos sociales referidos a las personas: Reconocimiento, identidad, roles, diferenciación, intenciones y puntos de vista, relaciones de amistad, familiares

‑ Conocimientos sociales referidos a la sociedad: Conceptos sociales ( Dinero, pobre, nación) conocimiento de las instituciones ( colegio, hospital, familia) y conocimiento de los valores y normas.

– Los conocimientos sociales se van a desarrollar a lo largo de la educación infantil del siguiente modo

A. Primer ciclo ( 0‑ 3 años): Durante el primer ciclo de E. I los conocimientos sociales más importantes son: el reconocimiento de las personas, el reconocimiento de sí mismo, el rol y la identidad.

‑Reconocimiento de las personas:( 0 ‑ 12 meses): Hacia el 4° mes comienza a reconocer a personas de su entorno inmediato, y hacia el 8° mes diferencia entre conocidos y extraños.

‑Reconocimiento de sí mismo: ( 12 ‑ 24 meses) Hacia los 12 meses diferencia entre él y los demás, y lo hace con relación a su imagen. Hacia los 18/24 meses se reconoce de forma independiente. sin relacionarse con su imagen.

‑ Identidad y Rol (2 ‑ 3 años) Se reconoce como persona corporal, y nace el reconocimiento del género

B. Segundo ciclo ( 3 ‑ 6 años): Durante el segundo ciclo de E. I son importantes el conocimiento de las características de los otros, de las relaciones interpersonales y de los sistemas e instituciones sociales.

‑El conocimiento de las características de los otros. Conocimiento de características externas y aparentes, tienen un caracter global, poco preciso, dando muestras de un cierto egocentrismo.

‑El conocimiento de las relaciones interpersonales: Conocimiento de las características de aquellos con los que convive y también las de las reglas que les ligan a ellas ( autoridad, liderazgo, amistad..).

– Para este conocimiento se apoyan en características físicas, externas y concretas, así como en el propio interés.

‑ El conocimiento de los sistemas e instituciones sociales: Este conocimiento influirá en la mayor o menor integración del niño en la sociedad a la que pertenece.

– Basado en aspectos o rasgos externos, perceptibles, en lo más próximo a su experiencia, como consecuencia del pensamiento sincrético.

– Tienen una visión estática de los sistemas sociales, y son incapaces de entender la existencia o el fundamento de los conflictos sociales.

2.2.2. La conformación social de la conducta.

– Los procesos conductuales de socialización incluyen

‑Aprendizajes de hábitos sociales: comer, vestir…..

– Adquisición de conductas pro sociales y evitar conductas consideradas antisociales indeseables

– Dentro de los aprendizajes que los niños inician antes de los2 años encontramos algunos del siguiente tipo:

– Elegir ropas apropiadas a su sexo. .

– Colaborar al vestirse y desvestirse.

– Controlar sus esfínteres.

– Manejar rudimentariamente los cubiertos.

– Respetar turnos

2.2.3. El apego: Concepto y etapas de desarrollo.

-El apego es el vínculo afectivo que el niño establece con las personas que interactúan con él de forma privilegiada, estando caracterizado por determinadas conductas, representaciones mentales y sentimientos.

– Las conductas propias del apego, se caracterizan por intentar conseguir o mantener la proximidad con la persona a la que se está apegado y establecer continuas conductas de interacción privilegiada. Para conseguir esto, las conductas más comunes por parte del niño son:

‑llamadas de atención, mediante llanto, gesto.

‑contacto íntimo, ( contacto táctil, abrazos, besos…)

‑vigilancia y seguimiento perceptivo de la figura de apego

‑conductas motoras de aproximación

– Las representaciones mentales en relación con el apego, tratan de la construcción de un modelo mental de la relación ideal con la figura de apego.

Los sentimientos que surgen en el niño durante el apego, están asociados a las personas con las que esta vinculado el niño. Sentimientos de seguridad, placer y bienenestar

Etapas de desarrollo del apego.

‑ Hasta los 2 meses, el niño busca activamente estímulos sociales. Es atraído por el rostro, la voz, el tacto, y la temperatura.

– ( 2 ‑ 6 meses) Discriminan claramente entre unas personas u otras, y aceptan mejor la atención y cuidados de quienes lo hacen habitualmente.

‑( 6 ‑ 12 meses) Ponen de manifiesto conductas de preferencias por determinadas personas y ante los desconocidos reaccionan con cautela, recelo, miedo o rechazo.

‑(2 años) El vínculo de apego se consolida a través de la capacidad lingüística que facilita la comunicación y el entendimiento con las figuras de apego.

‑( 3 años) Es el momento de la autonomía motora, haciendo menos necesaria la mediación de las figuras de apego. También actúan en ese descenso de la figura de apego las nuevas relaciones con otros niños.

‑( + 4 años) el apego se transforma en el intento por establecer relaciones

emocionales con los adultos desconocidos ( maestro), lo que favorece considerablemente el proceso de socialización.

3. APORTACIONES DE DISTINTOS AUTORES.

3.1. Desarrollo según Piaget.

3.1.1. Desarrollo

Período sensoriomotor.(0-2 años).

El tipo de inteligencia que se manifiesta está basado en la percepción de la realidad y en la acción motriz sobre ella. Los niños aprenden a conocer el mundo a través de los sentidos y de sus conductas motoras. Es por tanto, un tiempo de aprendizaje a través de la acción. Los logros más importantes de esta etapa son:

(1) La inteligencia práctica.

(2) El establecimiento de la conducta intencional.

(3) El concepto de permanencia de objeto.

(4) Las primeras representaciones mentales.

(5) El acceso a la función simbólica.

(6) La aparición del lenguaje.

Período preoperacional (2-7 años)

Durante este período pueden pensar en objetos que no tienen delante, imitar acciones que no ven, aprender números y usar el lenguaje. Empiezan a entender que un objeto continúa siendo el mismo, aunque su forma cambie. Este período se subdivide además en otros dos:

A) Subperíodo simbólico (2-4 años).

Se caracteriza por la aparición de la función simbólica, la capacidad de representar un objeto o acontecimiento ausente. Esta función se manifiesta a través de:

(1) La imagen mental, que es una imitación interiorizada.

(2) La imitación diferida, se inicia en ausencia del modelo. El niño o la niña imita acciones vistas con anterioridad.

(3) El juego simbólico, actividad lúdica que se realiza para satisfacer necesidades afectivas y en el que los niños transforman la realidad adaptándola a sus necesidades.

(4) El dibujo, a través de él representa el conocimiento que tiene de la realidad, el niño no dibuja lo que ve sino lo que siente o lo que sabe.

(5) El lenguaje, es la evocación verbal de acontecimientos.

El subperíodo intuitivo (4-7 años)

Comienzan a dar razones de sus acciones, así como a formar algunos conceptos (preconceptos), pero su pensamiento aún no es operativo. Este período intuitivo se considera una fase intermedio o de tránsito entre el pensamiento preconceptual y el operacional. Dos son los factores que impulsan al niño a ir abandonando progresivamente las características del período preoperacional:

– el contacto creciente del niño con los objetos y hechos del mundo real y – la interacción social que el niño mantiene con sus compañeros de igual edad.

La interacción tiene como vehículo principal el lenguaje. El ser consciente de que los otros niños mantienen puntos de vista diferentes a los propios, juega un papel importante en conseguir que el niño piense de nuevo sus ideas y las ajuste, las acomode, hasta alcanzar un nivel más coherente de rendimiento.

En todo el período Preoperacional, el pensamiento de los niños se caracteriza por: el egocentrismo, sincretismo o globalismo, pensamiento fenoménico, centración, pensamiento transductivo, yuxtaposición, irreversibilidad, pensamiento mágico: artificialismo, animismo y realismo.

3.1.2. Características del desarrollo afectivo moral del niño.

Cuando los niños entran por primera vez en la escuela, llevan consigo ideas bastantes rígidas e inflexibles acerca de qué es lo que hace que una acción sea buena o mala. Tienen la convicción de que las reglas son absolutas, fijas e inmutables, y que estas reglas la determina una autoridad extrema. A esto se le llama realismo moral. El que juzguen que un acto sea bueno o malo depende de sus consecuencias. Si causa daño o provoca el castigo es un acto malo. A esto se llama razonamiento moral objetivo, ya que el juicio se basa en consecuencias externas al sujeto activo. Sin embargo para cuando los niños llegan a los años intermedios (cuando salen de la escuela elemental) ya han avanzado hacía una concepción de las reglas como convencionalismos o consentimientos humanos que se pueden cambiar, que se basan en el consentimiento recíproco de la gente que los emplea. Estos se llaman relativismo moral, el que los niños juzguen que un acto sea bueno o malo depende ahora más de las intenciones del sujeto activo que de las consecuencias del acto mismo.

Podemos distinguir por lo tanto dos fases: primera moral heterónoma (de 2 a 7 años) y segunda moral autónoma (+ de 7 años). la primera se caracteriza por:

· Moral bipolar.

· La mentira. Peor no por la intención, sino por lo imposible.

· La orden tiene un carácter categórico y es obligatoria.

El primero que inició esta línea de investigación con los niños fue Piaget, de ahí su

importancia. A partir de él otros autores como Kohlberg ampliaron y completaron las ideas de Piaget acerca de los juicios morales de los niños.

3.2 Wallon.

Para Wallon las emociones serían.”el intermedio genético entre el nivel fisiológico con sólo respuestas reflejas y el nivel psicológico que permite al hombre adaptarse progresivamente al mundo exterior que va descubriendo”. Las manifestaciones de la emoción influyen poderosamente en el desarrollo y sus efectos se encuentran entre los primeros signos de la vida psíquica.

Para Wallon el desarrollo afectivo desde el nacimiento a los 6 años está constituido por una serie de estadios:

a) Estadio impulsivo (0‑3 meses).

Se establece un sistema de comunicación compuesto de actitudes, gestos, movimientos, con base afectiva, que satisface física y emocionalmente al bebe.

Aparecen en el niño los primeros sentimientos afectivos, que marcarán a su vez la primera relación con el otro por la dependencia física y emotiva con él. Al final del período, a los tres meses, sus emociones se van diferenciando, y los sentimientos se hacen más conscientes, sintiéndose causa de éxito o fracaso, con lo cual se hace necesaria la aceptación por parte de todos.

b) Estadio emocional (6 meses‑1 año)

Alrededor de los seis meses el niño discrimina toda una serie de estados afectivos. Tales como alegría, tristeza, dolor, cólera…

Hacia el noveno mes, los objetos de su entorno más próximo actuarán como mediadores sociales entre él y el adulto.

A los dieciocho meses se inicia en el niño un comportamiento social cooperativo. Comienza con el establecimiento de una comunicación afectiva‑emocional con la madre.

A los veinticuatro meses se da un importante aumento de la interacción social, amplía sus relaciones con otros niños, constatándose el “juguete” como instrumento social básico en este progreso social.

c) Estadio del personalismo (3‑6 años)

Predomina la búsqueda de la independencia y el enriquecimiento del yo e identificación con su sexo. En este estadio Wallon distingue tres fases:

1ª Fase de oposición e inhibición (3 años). Aparecen las actitudes de rechazo y negativismo frente los adultos debido a que quieren mostrar su autonomía.

2ª.‑ Fase de la gracia y timidez (4 años). El niño se hace seductor, narcisista. Busca la aprobación del adulto y se establece la conciencia moral.

3ª.‑ Fase de imitación (+5 años). El niño interioriza el rol de otras personas e intenta reproducirlo.

4ª. Período de la dispersión (hacía los 6 años). Caracterizado por la psicolabilidad afectiva, los cambios constantes de humor y las emociones ambivalentes. Se amplia y diversifica el panorama que existen en sus relaciones con los demás, por ello es también llamado edad de dispersión, de la socialización.

Wallon señala, por otra parte, la existencia de una serie de conflictos emocionales que suceden durante el desarrollo afectivo‑emocional del niño a través del período 0‑6 años. Cita como tales:

a) El miedo infantil:

– Es una respuesta emocional normal ante amenazas reales o imaginarias que tiene carácter adaptativo, pues prepara al organismo para reaccionar ante una situación de peligro.

b) Trastornos del lenguaje,

– Excluido el problema orgánico, la etiología suele ser sicológica ligada casi siempre a problemas afectivos.

c) Celos fraternos.

– El niño no admite compartir el afecto de su figura de apego con otros

d) Retraso en el control de esfínteres.

– Salvando problemas orgánicos, estos retrasos están relacionados con la necesidad del niño de atraer la atención de sus padres.

e) Otros conflictos:

– Rabietas, ansiedad y tics.

4.‑ LA CONQUISTA DE LA AUTONOMIA.

La autonomía se define como la “condición del individuo que de nadie depende en ciertos conceptos”.

Para que el niño consiga su autonomía necesita en primer lugar tomar conciencia de su “YO” diferenciándose de las personas y de las cosas.

En el momento del nacimiento, el niño se encuentra en un estado de dependencia absoluta del adulto.

Los límites entre el “Yo” y el “no Yo” no están establecidos, hasta que esto ocurra, la diferenciación entre lo interno y externo carecerá de sentido.

El niño vive con la madre en estado de impersonalidad completa. Está privado de la conciencia de sí mismo, no discrimina entre lo que es y lo que no es. Confunde su cuerpo con los objetos que le rodean.

El primer paso para la conquista de la autonomía es: la adquisición de la conciencia del “Yo” (diferenciación progresiva del entorno):

El recién nacido como hemos visto no tiene conciencia del mundo exterior.

El Yo empieza a funcionar:

· Cuando el niño desea que el mundo externo satisfaga sus necesidades.

· Cuando a través de la angustia manifiesta sus temores y quiere que desaparezcan.

· Cuando empieza a delimitar su cuerpo en relación a las personas y a las cosas.

Su incipiente autonomía empieza a despuntar cuando comienza a ejercer control sobre su aparato locomotor. A partir de los dos años el niño comienza a hacer un uso diferenciado del cuerpo y va conociendo sus posibilidades y limitaciones. Esta autonomía motórica que va progresando va a permitir que el niño pueda moverse y relacionarse con los objetos sin necesidad de la dependencia del adulto. Este dominio del propio cuerpo le va a posibilitar la realización de diversas tareas de la vida cotidiana, la realización de actividades de juego…

Alrededor de los 3 años, resulta muy llamativa la utilización de la primera persona de forma insistente. Es a través de este rasgo conductal cuando se considera que tiene lugar la aparición de un “Yo” incipiente, a través del cual irá demostrando su independencia.

En torno a los 5/6 años, el niño va a afianzar las relaciones con el mundo exterior y va a tomar conciencia de su YO SOCIAL, lo que marcará un nuevo hito en la conquista de la autonomía. Esta adquisición se da gracias a la progresiva superación del egocentrismo.

Hacia los 3 ‑ 4 años, el niño juega en grupos más o menos pequeños y más o menos duraderos, siendo capaz de acatar, que no aceptar, las reglas que se imponen. Los grupos suelen ser unisexuales.

Hacia los 5 ‑ 6 años, las amistades van a ser más específicas, duraderas; e íntimas, ocupando una parcela afectiva que hasta entonces pertenecía a la familia.

Al finalizar la etapa de la EI nos encontramos con unos niños que han conseguido una autonomía personal lo que permite sentirse y ser independiente en el medio familiar y escolar, una autonomía social a través de la adquisición de comportamientos, actitudes y normas que le permitan integrarse en la sociedad en que vive.

Mediante este proceso, el niño puede establecer relaciones con los demás, e integrarse en la sociedad en la que vive a partir de las primeras relaciones con su padre, interacciones que se amplían con el medio exterior, a través del lenguaje y las relaciones con los iguales las cuales tienen un momento álgido tras la escolarización.

Los factores que influyen en la conquista de la autonomía son dos:

1.- Familiares:_ las practicas educativas de la familia son cruciales para estimular o para ahogar en el niño el deseo de conseguir cada vez una mayor autonomía. Los padres deben estimular al niño a que sea progresivamente más autónomo, siempre teniendo en cuenta sus posibilidades madurativas. Se debe evitar la sobreprotección pues retrasa la adquisición de la autonomía.

2.- La escuela infantil es un contexto excelente para el logro de una progresiva autonomía, en ella se debe trabajar en una doble perspectiva:

· Autonomía personal: control de esfínteres, vestirse solo, ordenar cosas, comer solo…

· Autonomía social: pasear por el entorno más cercano sin vigilancia, comprensión de reglas y normas, juegos cooperativos.

5.‑ DIRECTRICES PARA UNA CORRECTA INTERVENCION EDUCATIVA.

En este tema se han abordado dos cuestiones básicas y estrechamente relacionadas, por una parte, el desarrollo afectivo y por otra, el de la propia autonomía, ambas fundamentales en el desarrollo de la personalidad.

Por un lado, el desarrollar una serie de hábitos encaminados a la conquista de la autonomía y relacionados con:

– Rutinas de la vida diaria.

– Destrezas relacionadas con la comunicación y convivencia.

Por otro lado en el aula, se deberá crear un clima adecuado para que nuestros alumnos y alumnas se sientan seguros y confiados y de esta manera se establezcan vínculos fluidos entre todos los que formamos parte del aula, respetando la individualidad de cada uno y aceptándonos tal cual somos.

La etapa de la EI es ideal para el asentamiento y la adquisición de hábitos por las condiciones que en ellos se dan como por ejemplo:

– Gran capacidad de imitación.

– Curiosidad e interés hacía los objetos, las situaciones…

– Admiración por el mundo adulto al que toman como modelo de imitación.

Los hábitos que nos marquemos deben ir encaminados hacía:

· Adquirir aquellas conductas que permitan al niño una autonomía cada vez mayor y cuidado de sí mismo.

· Adquirir las conductas y actitudes que ayuden al niño a relacionarse con los demás y a integrarse en los distintos grupos sociales a los que pertenece.

El papel del maestro va a ser decisivo tanto para la contribución en el desarrollo de la autonomía como para el desarrollo equilibrado de la afectividad, para ello es imprescindible que en su actuación:

– Acepte incondicionalmente a cada uno como es.

– Atención concentrada, dedicarle al niño el tiempo necesario.

– Valoración objetiva y adecuada de sus actuaciones.

– Concederles autonomía: evitando la sobreprotección.

– Exigir a cada uno lo que puede dar.

– Brindar oportunidades para superarse y esforzarse.

– Proporcionarles experiencias de éxito y fracaso.

– Motivación.

Para que todo esto pueda darse bajo estas condiciones es requisito imprescindible que en el docente se den las siguientes características:

1ª. Un elevado componente emocional.

2ª. Una preparación adecuada.

3ª. Un equilibrio emocional.

4ª. Una congruencia en el decir y en el hacer.

Si estas características se dan, la intervención educativa que se lleve a cabo con los niños y niñas será de una gran calidad personal y profesional.

6.‑ BIBLIOGRAFÍA.

– D.C. B. NEC Madrid

– SAEZ N.” La Evolución Psicológica del Niño Enciclopedia dé la Educación Escolar Volumen I. Edt. Santillana ~. Madrid. 1986

– PALACIOS J Desarrollo de la Personalidad en los años Preescolares Edt. Alianza

Madrid .1990

– LOPEZ F ” Desarrollo Social y Desarrollo de la Personalidad Edt. Alianza Madrid 1990



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