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Tema 18 – El desarrollo del lenguaje. Lenguaje y pensamiento. Evolución de la comprensión y de la expresión. La comunicación no verbal. Problemas más frecuentes en el lenguaje infantil.

0. INTRODUCCIÓN.

1. EL DESARROLLO DEL LENGUAJE.

1.1. Teorías que explican el desarrollo del lenguaje.

1.1.1. Innantistas.

1.1.2. Conductistas.

1.1.3. Congnitivas historicistas.

1.2. Elementos que influyen en el desarrollo del lenguaje.

2. LENGUAJE Y PENSAMIENTO.

2.1. Conductismo.

2.2. Bruner.

2.3. Vygotsky.

2.4. Piaget.

2.5. La interacción social.

3. EVOLUCIÓN DE LA EXPRESIÓN.

3.1. Fase prelingüística.

3.2. Fase lingüística.

4. LA COMUNICACIÓN NO VERBAL.

4.1. La mirada. 4.3. Los gestos, posturas y expresiones faciales.

4.2. la sonrisa. 4.4. Los códigos mimicogestuales.

5. PROBLEMAS MÁS FRECUENTES EN EL LENGUAJE INFANTIL.

5.1. Trastornos de la articulación.

5.2. Retraso de la palabra.

5.3. Retraso simple del lenguaje.

5.4. Audiomudeces.

5.5. Afasias.

5.6. Dislexias-Disortografía.

5.7. Tartamudez.

5.8. Mutismo.

6. TRATAMIENTOS E INTERVENCIÓN EDUCATIVA.

6.1. Tratamientos.

6.2. Intervención educativa.

7. BIBLIOGRAFÍA.

– RD. 1333/91 de 6 de septiembre. Currículo de E.I.

– D.C.B. para E.I. M.E.C. 1989.

– Piaget: “Lenguaje y pensamiento en el niño”.

– Vygostsky: “Pensamiento y lenguaje” de, 1977.

– Luque, A. Y Vila, J.: “Desarrollo del lenguaje, desarrollo psicológico y educación”.

Alianza Psicología, Madrid, 1990.

– Monfort, M. y Juárez, A.: “Patologías del lenguaje. Enciclopedia de la educación

preescolar. Editorial diagonal- Santillana. Madrid, 1986.

– Ajuriaguerra y Marcelli: “Psicología del niño, Toray-Masson, Barcelona,1982.

0. INTRODUCCIÓN.

La adquisición de la capacidad lingüística es fundamental en el desarrollo humano. El hombre es un ser social, por tanto tiende a comunicarse. Además esta adquisición es fundamental para adquirir normas y valores presentes en nuestra sociedad.

La etapa de E.I. es un marco excelente para facilitar el desarrollo de todas las capacidades, fomentar hábitos correctos de expresión así como establecer un efecto regulador sobre las experiencias que el niño pueda traer de un medio familiar.

1. EL DESARROLLO DEL LENGUAJE.

Comunicar es poner en común información. La forma más utilizada por la especie humana es el lenguaje hablado. Podemos definir este lenguaje como la función que permite expresar y percibir estados afectivos, conceptos, ideas, por medio de signos acústicos.

El lenguaje es un signo distintivo respecto de los animales. Sin embargo estudios recientes han intentado poner a prueba, frente a la supuesta exclusividad humana en la adquisición del lenguaje, la capacidad lingüística de los chimpancés, llegando a resultados interesantes. Parece pues que la capacidad de aprender y utilizar formas de lenguaje no es sólo propia de los seres humanos, aunque los ensayos realizados hasta el presente con chimpancés no han superado el nivel lingüístico de un niño de dos años y medio.

1.1. Teorías que explican el desarrollo del lenguaje.

Podemos clasificar las teorías explicativas de este desarrollo en:

1.1.1. Innantistas.

Representadas por Chomsky, Fedor, Hyans. Sostienen que el ser humano viene al mundo dotado de unas estructuras llamadas universales lingüísticos, propiedades estructurales comunes a todas las lenguas, que nos sirven para adquirir el lenguaje. El mecanismo de comparación de los universales lingüísticos con los datos de la experiencia lingüística permiten el desarrollo del lenguaje.

1.1.2. Conductistas.

Representados por Skinner. Sostienen que la adquisición del lenguaje es un acto pasivo, desencadenado por el condicionamiento del ambiente. Aquellas emisiones reforzados tenderán a repetirse y las que no sean reforzadas se extinguirán. Otros teóricos como Bandura, defienden el papel de la imitación en esta adquisición.

1.1.3. Cognitivas- históricas.

Al margen de estos dos extremos, otros autores como Piaget, Bruner y Vygotsky ponen en al acento en el desarrollo cognitivo o en la interacción social, acercándose a posturas más sincréticas.

1.2. Elementos que influyen en el desarrollo del lenguaje.

La discusión innato-adquirido como elección excluyente no tiene sentido. Es evidente que una lengua concreta no se hereda y es evidente que existen mecanismos innatos sin los cuales el lenguaje sería imposible.

El aparato anatómico y neurofisiológico que sirve de base en la función lingüística es heredado. La organización cerebral, la predisposición de ésta a organizarse según el principio de lateralidad, el dominio del hemisferio izquierdo en los diestros… son factores heredados. Aunque también es posible que la práctica y la audición del lenguaje ayuden a reforzar la especialización anatómica y neurofisiológica.

Muchas capacidades fundamentales para el desarrollo del lenguaje son heredadas: la capacidad asociativa (asociar un signo con su significado), la capacidad de categorización (dividir lo real en categorías), la capacidad de linealización (combinar elementos en un orden fijo). Todo esto es heredado, pero queda al aprendizaje la tarea de la organización fonética, semántica y morfosintáctica.

El carácter adaptativo del lenguaje adulto no explica por sí solo el desarrollo del lenguaje. Tiene el valor de presentarse en un grado de dificultad bajo que lo constituye en objeto de aprendizaje. Parece que el desarrollo lingüístico se apoya en elementos externos o educativos internos o cognitivos.

Procedimientos educativos. Las familias aprueban o desaprueban, repiten, corrigen, prolongan o diversifican las expresiones infantiles. Estas reacciones le proporcionan modelos y le hacen ver sus incorrecciones. El papel que desempeñan los refuerzos verbales y no verbales, aun siendo muy importante, no es, como defendían los conductistas, la clave central del desarrollo.

Bases cognitivas. A pesar de estas simplificaciones y adaptaciones, queda a cargo del niño la enorme tarea de analizar el lenguaje oído, deducir sus principios directores y construir gradualmente su propio sistema lingüístico. Los contenidos transmitidos por el lenguaje y las operaciones lingüísticas implicadas reflejarán el nivel de desarrollo cognitivo alcanzado. Parece que ciertas dimensiones específicas del desarrollo cognitivo son prerrequisitos de ciertas estructuras verbales.

Bases sociales. Existen diferencias importantes en el desarrollo del lenguaje según la clase social a la que se pertenece. La estructura social determina diferentes contextos familiares. Estos contextos tienen formas de comunicación particulares que llevan a modos de inteligencia y expresión lógica diferentes. En las clases altas la inteligencia se centra en la estructura abstracta de las cosas y en las clases desfavorecidas se centra en lo concreto, intuitivo.

Concluyendo podemos decir que existen condiciones anatómicas y neurofisiológicas, así como habilidades cognitivas que son requisitos imprescindibles para el desarrollo del lenguaje y dependen fundamentalmente de la herencia. Pero también existen factores ambientales basados sobre todo en la estimulación verbal de las personas adultas que ayudan a conformar una fonética, semántica y sintaxis concreta en función de la cultura en que se vive. La discusión entre innantistas y conductistas no tiene ya actualidad.

2. LENGUAJE Y PENSAMIENTO.

En el estudio del proceso de formación del lenguaje, la relación entre éste y pensamiento ha llevado a análisis y muy profundas e importantes controversias.

2.1. Conductismo.

Han estudiado experimentalmente el papel de la mediación verbal en el campo de la percepción, en la comprensión, transferencia de relaciones aprendidas y memorización. Los resultados indican que las respuestas verbales intermedias (pronunciadas en voz alta o en el lenguaje interior) pueden facilitar considerablemente las actividades mentales. Desde una perspectiva genética parece que el ser humano hace uso cada vez más frecuente de los mediadores verbales a medida que su actividad gana en potencia y complejidad.

2.2. Bruner.

Para Bruner una parte esencial del desarrollo mental tiene que ver con el modo en que el individuo representa los conocimientos. Distingue tres sistemas o niveles de representación:

1) La representación en acción: las acciones o manipulaciones que pueden efectuarse con y sobre un objeto sirven para definir el objeto y para representarlo en cierto modo.

2) Representación icónica (o en imágenes): prolonga los datos sensoriales sin la ayuda directa de la acción.

3) Representación simbólica: pone en juego el lenguaje. Es imposible disociar representación y funcionamiento cognitivo.

2.3. Vygotsky.

Vygotsky describe un período prelingüístico del pensamiento que abarca aproximadamente los dos primeros años, califica de preintelectual la expresión verbal de este período. La convergencia de los desarrollos del pensamiento y lenguaje hacia los 32 ó 36 meses es lo que fundamenta el lenguaje verbal y el intelectual. También en este momento la herencia cultural de la humanidad se pone al servicio del niño y el lenguaje se convierte en el primer elemento organizador de los procesos de pensamiento (percepción, memoria, resolución de problemas, toma de decisiones. Planificación y control de comportamiento).

2.4. Piaget.

Distingue entre los aspectos operativos y figurativos del pensamiento. El componente figurativo representa la realidad. Este es estático, porque sólo representa la realidad. El componente operativo actúa sobre la realidad, interioriza las relaciones entre los objetos y transforma la realidad en objeto de conocimiento. Incluye las operaciones lógico-matemáticas

El pensamiento operativo es de mayor rango que el figurativo y por tanto el lenguaje (parte del componente figurativo) no es condición necesaria ni suficiente para que se den las operaciones lógico matemáticas, salvo en el caso de las operaciones formales que aparecen en la adolescencia. Es a partir de este momento cuando, según Piaget, los sistemas simbólicos contribuyen de forma importante al funcionamiento del pensamiento. Un apoyo empírico de esta teoría es el mayor desarrollo intelectual encontrado en los niños sordomudos que en los ciegos, que nos hace suponer que la falta de lenguaje no impide el desarrollo intelectual tanto como la falta de visión.

2.5. La interacción social.

Dentro de la escuela Piagetana se ha desarrollado alguna teoría alternativa. Smedslud cree que el espacio de las interacciones sociales en la evolución del lenguaje es mayor de lo que defiende Piaget. Hay dos tipos de conflicto, el que se presenta cuando los resultados esperados no se producen y lleva a un nuevo aprendizaje, y el provocado por la interacción, especialmente por la comunicación con otras personas. Este segundo tipo de situaciones introduce el punto de vista del otro. La aparición de conflictos de comunicación es una condición necesaria para la excentración intelectual.

3. EVOLUCIÓN DE LA COMPRENSIÓN Y LA EXPRESIÓN.

Aunque se hable de etapas en la adquisición del lenguaje no se debe olvidar que es un desarrollo continuo e integrado. Sin embargo es común distinguir dos fases:

1) Fase prelingüística: en el primer año de vida.

2) Fase lingüística: desde el primer año de vida.

3.1. Fase Prelingüística.

Aunque no puede hablarse en este momento de lenguaje en sentido estricto. Sin embargo en este año se dan progresos fundamentales. Se pasa de una forma global y básicamente corporal de comunicación a una forma más diferenciada que utiliza la actividad vocal y marca el comienzo de la comprensión verbal. Cognitivamente este primer año, que parte de los reflejos, permite alcanzar una cierta estrucutracion del ambiente, ocupado por objetos ya permanentes.

Los primeros meses (0-3)

· Emite llantos, gritos y arrullos vocálicos.

· No hay actividad articulatoria diferenciada ni contenido semántico, aunque las personas adultas sean capaces de distinguir el significado del llanto.

· Sin embargo aprende que sus lloros determinan la aparición del adulto, aparición normalmente asociada a una consecuencia favorable (alimento, sonrisa…)

· Desde el segundo mes el bebé vocaliza más en presencia del adulto que en su ausencia. Ha aprendido también que el adulto es interlocutor privilegiado.

De los 3 a los 6 meses.

· Etapa del balbuceo. Hacía los 4 meses, los arrullos vocálicos son acompañados de sonidos más consonánticos. Progresivamente va diferenciando los fonemas y los arrullos se convierten en balbuceo, que son enunciados de una sílaba.

· El balbuceo tiene el objeto de afirmar los mecanismos de control auditivo y motor de los órganos articulatorios. Carece de contenido semántico.

· Sin embargo se empieza a captar la relación entre verbalizaciones y objetos o acontecimientos familiares.

De los 6 a los 9 meses.

· balbuceos reduplicativos (sílabas que se alternan y se repiten), permitiéndole distinguir consonantes (Ej., ba y fa).

· Pasa de la modalidad de petición a la de intercambio y reciprocidad en las relaciones con su entorno.

· Aparece el juego dónde los niños señalan, reciben o cogen un objeto acompañándolo de vocalizaciones.

· Aparece la protoconversación (Bateson): intercambio vocálico “por turnos”; el bebé espera los silencios de la madre para vocalizar, además de espaciar sus vocalizaciones.

De los 9 a los 12 meses.

· el balbuceo gana en claridad, repite todo tipo de sonidos e intenta imitar sonidos nuevos de tal manera que en este período termina de adquirir la mayor parte de los fonemas de su lengua.

· También imita entonaciones (la voz sube, se estabiliza, desciende de nuevo.

· Aparecen las primeras palabras (papá, mamá) a la vez que se usa una jerga particular que desaparecerá más tarde.

2.2. Fase lingüística.

Se adquiere el lenguaje y se perfecciona. Podríamos decir que dura toda la vida, pero sus primeros momentos, a partir del primer año, son claves.

De los 12 a los 18 meses.

· Las primeras palabras son sincréticas. A menudo estas palabras son “palabras frase” o “holofrases”: nombran objetos y suelen significar acciones “aba” significa “quiero agua”…

· La comprensión adulta de las palabras frase es posible atendiendo al contexto, ya que va acompañada de mímica y tono, pero poco a poco van prescindiendo de éstos.

· Las funciones que el lenguaje puede tomar a partir de esta etapa son muy variadas: instrumental, reguladora, interactiva, personal, heurística (aumento del saber), imaginativa e informativa. Todas ellas se pueden resumir en dos: eidética, de representación de la realidad o tratamiento de ésta, y la interpersonal, para actuar sobre los otros. Se corresponden con las frases afirmativas e imperativas.

· Continúa la adquisición de los fonemas más complicados.

De los 18 a los 24 meses.

· El vocabulario y la comprensión verbal se amplían mucho.

· Aparece la frase de dos elementos. Dos palabras que se unen sin nexo. Es el habla “telegráfica”.

· El orden en que suelen agruparse estas primeras palabras es: sustantivo, verbo, objeto.

· Usa pronombres personales para referirse a sí mismo.

· Usa sobre todo sustantivos y en menor medida verbos. Los adjetivos y pronombres se usan con poca frecuencia.

· No existen flexiones de los sustantivos ni de los verbos.

· Aparecen primero las frases afirmativas, se sigue con la imperativas, las negativas y las interrogativas.

· La aparición de la función simbólica permite que el habla tenga ya un contenido semántico. El vocabulario se amplia de 50 a 200 palabras aproximadamente.

· Desaparecen los sonidos que no son de uso lingüístico.

De los 3 a los 4 años.

· Llega a formar frases de 6 a más palabras, incluso construye sencillas frases subordinadas.

· Aumenta el uso de adjetivos, de adverbios (+ de lugar) y de preposiciones.

· Es la edad del “poqué” que se usa para preguntar por todo tipo de contenidos.

· Buena parte de las emisiones del lenguaje son monólogos. Según Piaget el lenguaje en el período preoperatorio (2-6 años) es básicamente egocéntrico, en correlación con su pensamiento egocéntrico.

· El vocabulario sigue creciendo a gran velocidad.

· Existen muy pocos errores fonológicos.

De 4 a los 6 años.

· Período de perfeccionamiento y aumento de complejidad en la estructura y en el vocabulario. La coordinación y la subordinación sustituyen a la yuxtaposición.

· Se hace más frecuente la función socializadora del lenguaje.

· En el juego colectivo se da el monólogo colectivo, cada persona habla con el fin de reforzar su acción; es una especie de pensamiento externo.

· Al final de este período se manejan unas 2.500 palabras y puede decirse que el lenguaje ya es la forma de comunicación más potente.

4. LA COMUNICACIÓN NO VERBAL.

La comunicación no verbal consiste en gestos, posturas del cuerpo o movimientos expresivos portadores de comunicación para el emisor/a.

El bebé recién nacido dispone de medios para indicar sus necesidades básicas (alimentación, abrigo…) gracias a su madurez tónica que le permite emplear expresiones faciales o sonidos que los adultos comprenden. De índices pasan con el tiempo a ser señales cargadas de sentido intencional, que tienen un papel clave en la formación de los vínculos de apego.

4.1. La mirada.

Es una forma básica de comunicación entre la madre y el niño. Es la señal preponderante entre los 3 y 10 meses para obtener la reacción del adulto y para responderle. El rostro humano es un estímulo especialmente llamativo desde el principio de la vida. La falta de respuesta visual puede traer consecuencias importantes en el desarrollo de las relaciones sociales.

4.2. La sonrisa.

La de las primeras semanas de vida no es más que una descarga involuntaria. Al poco tiempo (3 semanas) la voz humana aguda es un estímulo específico que provoca la sonrisa. A las 6 semanas un rostro humano puede provocar la sonrisa. A los 3 meses se sitúa el establecimiento de la “sonrisa social” porque responde a cualquier figura con aspecto de rostro humano de frente.

También la del triunfo, la de asombro… Las personas adultas la consideran una señal de socialización, lo que hace que sea insistentemente reforzada.

La risa de los niños es más global que en las personas adultas y pasa de ser provocada por estímulos físicos (cosquillas) a serlo por estímulos cognitivos elevados.

4.3. Los gestos, las posturas y expresiones faciales.

Desde el nacimiento pueden observarse (incluso en niños ciegos) expresiones faciales como fruncimiento y elevación de cejas, etc. Durante las primeras semanas de vida estas expresiones se multiplican, diversifican y se hacen más claras, pero parece tener una función de respuesta más que de llamada. Los contactos físicos se utilizan más a menudo para comunicarse con otras personas (tocar, coger la mano…). Parece que hasta los 6 u 8 meses el niño no es capaz de interpretar las expresiones faciales básicas de los adultos.

4.4. Códigos mimicogestuales.

Son grupos de señales corporales con un orden fijo. Por ejemplo, a los 2 años puede aparecer la secuencia siguiente: una niña señala con el índice un objeto al tiempo que mira a su madre; la mirada y el gesto corporal forman una comunicación comunicativa. Desde el 3º o 4º año la comunicación no verbal se hace más compleja. Entre sus iguales puede entrar en comunicación imitando las posturas del compañero.

Piaget describe los diversos medios de que se dispone para evocar la realidad sin usar el lenguaje verbal:

1) La imitación, primero en presencia del objeto y más tarde diferida.

2) El gesto ficticio, permite evocar con el cuerpo las características o el uso de un objeto.

3) El juego simbólico, que evoca una situación ausente.

El lenguaje no verbal da normalmente información más veraz sobre el estado de ánimo

del interlocutor, pues es en buena parte involuntario.

5. PROBLEMAS MÁS FRECUENTES EN EL LENGUAJE INFANTIL.

Dentro de la patología infantil este campo es uno de los que han despertado más interés en los últimos tiempos, especialmente en el campo del diagnóstico y del tratamiento.

5.1. Trastornos de la articulación.

Se caracterizan por la presencia aislada de deformaciones fonéticas, normalmente consonante. Entre ellos distinguimos el “ceceo”(pronunciación de la z en lugar de la s) o el “seseo” caracterizado por la fuga de aire uni o bilateral que produce el efecto inverso. También son muy comunes los problemas de articulación que afectan a la “r” y en menor medida a la “f”, a la “j” o a grupos consonánticos. Son muy comunes hasta los 5 años. Pasado este momento, si persisten será necesaria la estimulación específica. A menudo tienen significado psicoafectivo y aparecen de pronto ante una dificultad en las relaciones.

5.2. Retraso de la palabra.

Consiste en la integración deficiente de los fonemas que forman una palabra, alternando su número, su orden o su sonido. No es preocupante hasta los 5 años. Las anomalías más comunes son:

– Confusiones fonemáticas del tipo j x ch; z x s; d x t; g x k…

– Omisión de fonemas finales: por x po.

– Simplificación de fonemas complejos: relo x reloj; made x madre.

– Desplazamiento de fonemas: z-s; d-t; g-k.

Los errores no son constantes en la misma persona y cada fonema puede ser

pronunciado aisladamente.

5.3. Retraso simple del lenguaje.

Consiste en perturbaciones en la construcción de la frase y su orden sintáctico, sin existir retraso intelectual ni sordera. Será preocupante si la primera frase no aparece hasta después de los tres años y va seguida de un “habla de bebé” prolongada. Las anomalías pueden ser muy variedad: trastorno en la ordenación de palabras en la frase, errores en la construcción gramatical, empleo del verbo en infinitivo, uso deficiente del pronombre personal, omisiones de palabras, habla prolongadamente incomprensible… Sólo en algunos casos se unen a trastornos de comprensión, en cuyo caso el pronóstico es mas reservado.

Puede evolucionar favorablemente de forma espontánea, aunque cuando se prolonga hasta más de los 5 años esta evolución suele ser lenta. Etiológicamente se dan diferentes explicaciones a esta alteración:

– inmadurez cerebral,

– carencia de estimulación,

– desequilibrio psicoafectivo…

El período de 3 a 5 años es crítico, con riesgo de que los trastornos se fijen, por lo

que interesa una ayuda terapéutica temprana.

5.4. Audiomudeces.

Es la ausencia de lenguaje o lenguaje reducido a algunos fonemas en edades superiores a los 6 años, sin encontrarse deficiencia intelectual profunda, déficit auditivo u organización alterada de la personalidad. Después de una reeducacion prolongada, aunque articulan correctamente cada fonema, adquieren un vocabulario reducido pero son incapaces de construir frases. La comprensión en ocasiones está afectada, aunque no siempre. Pueden hallarse asociados trastornos como la dispraxia bucofacial o perturbaciones espacio-temporales.

5.5. Afasias.

Lesiones orgánicas o funcionales de los centros relacionados con la audición y el lenguaje pueden en algunos casos producir afasias.

Pueden distinguirse la agnosia auditiva (trastornos de comprensión y expresión). En la comprensión se da la inatención e incomprensión verbal, mientras la discriminación de sonidos puros es normal. Suelen darse además manifestaciones epilépticas y trastornos de comportamiento como impulsividad o inestabilidad.

También existen casos de afasia postraumática que se caracteriza por el empobrecimiento del lenguaje.

5.6. Dislexias-disortografía.

La dislexia consiste en la dificultad en la adquisición de la lectura en la edad promedio habitual, al margen de cualquier déficit sensorial. No puede hablarse de dislexia entes de los 7 años. Se observan confusiones en la escritura de letras como p-q, b-d, inversiones de parejas e letras, omisiones, adiciones o sustituciones. Suelen darse dificultades para captar el ritmo y la fragmentación de la frase.

A veces se dan, como factores asociados a la dislexia, el retraso del lenguaje, algunos trastornos de lateralización o de organización temporoespacial. Sobre su etiología se sugieren factores genéticos, sufrimiento cerebral, trastornos perceptivos, problemas psicoafectivos, un medio sociocultural pobre, deficiencia intelectual e incluso métodos pedagógicos específicos.

5.7. Tartamudez.

Es un trastorno de la fluidez verbal. Podemos distinguir entre el tartamudeo tónico, con bloqueo e imposibilidad de emitir un sonido durante un cierto tiempo y el tartamudeo clónico, caracterizado por la repetición involuntaria, brusca y explosiva de una sílaba, frecuentemente la primera de la frase. A menudo coexisten ambos tipos. También a menudo van acompañado de fenómenos motores como tics o gestos estereotipados de rostro, manos o piernas.

Habitualmente aparecen entre los 3 y 5 años aunque también pueden hacerlo en la infancia o la adolescencia de forma repentina.

No parece que la herencia o dislateralidad o alguna alteración funcional concreta sean causas concluyentes. En algunos casos desaparece con la edad.

5.8. Mutismo.

Es la ausencia del lenguaje en un niño que anteriormente hablaba y cuyos trastornos no forman parte de una afasia. Pueden ser de dos tipos: mutismo total adquirido y mutismo selectivo duradero. El primero de ellos puede sobrevenir después de un impacto afectivo. Puede tener duración variable y en ocasiones va seguido de un período de palabra balbuceante. El mutismo selectivo duradero aparece con frecuencia entre los 6-7 años y puede durar mucho más.

6. TRATAMIENTOS E INTERVENCIÓN EDUCATIVA.

6.1. Tratamientos.

Niveles de comprensión.

Diagnóstico Niveles de expresión.

Estudio funcional de elementos auditivos y motóricos

(buco-fonadores)

Otofonia y logopedia.

Terapia Actividades sensoriales y motóricas.

Terapia individual y familiar.

6.2. Intervención educativa.

– Crear un entorno “Parlante”.

– Favorecer la expresión, crear la necesidad de que el niño hable y sea escuchado.

– Principios metodológicos de la etapa.

7. BIBLIOGRAFÍA.

* Ver esquema.



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