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Tema 7C – La familia como primer agente de socialización. La transformación de la función educativa de la familia a lo largo de la historia. Expectativas familiares respecto a la Educación Infantil. Período de adaptación de los niños y niñas al centro educativo. Relaciones entre la familia y el equipo docente.

1. Primer Agente de Socialización:

La infancia es la edad más importante de la vida , en cuanto que marca al niño al suscitarle unas actitudes y reacciones básicas que informaran todo su comportamiento posterior y de adulto. Igualmente la infancia es decisiva para la socialización del niño.

La familia es el primer agente de socialización , hasta la aparición de la adolescencia , la socialización del niño es un reflejo de la de sus padres y parte de esta socialización permanecerá toda la vida.

Dentro de la vida familiar los principales educadores son los padres. La institución familiar es diferente a todas las demás instituciones educadoras abarca desde los aspectos corporales de la persona (alimentación , salud . higiene , seguridad) hasta los más íntimos y profundos.

La familia es la portadora de la cultura y de las pautas de conducta , de los medios instrumentales para la realización de la persona. La familia estimula al niño para adquirir formas de comunicarse, pensar y actuar.

El diálogo , según Charbonneau(1978) , ha de ser oportuno, respetuoso, sereno, concéntrico, provocador, alternado, hábil, valiente, franco y caluroso. Los padres no solo influyen por lo que dicen sino también por lo que son. La formación general y social de hijo no es la misma si ha nacido en una familia rica o pobre, culta o inculta, numerosa o reducida, si es autoritaria o democrática, si es una familia unida o desunida, ordenada o desordenada, las hay que saben educar y las que no saben ; todo esto inculcará al niño actitudes sociales de uno u otro tipo. Distintos hábitos de interacción familiar: en unas predomina lo humorístico, en otras lo agresivo, en unas el hermetismo y en otras la libre iniciativa de cada cual, por tanto “en el curso de su experiencia familiar , el niño asimila esos tipos de interacción”. Los resultados de la educación familiar son diferentes según el estilo de ambiente.

La eficacia socializadora de la familia es producto de 4 mecanismos:

1.El sistema de interacción que constituye la vida familiar. Las relaciones familiares tienen un rico contenido social, pautas, valores y actitudes.

2.Los modelos de comportamiento propuestos por las personas mayores.

3.El tipo de recompensas y castigos que fuerzan a la aceptación de esos modelos de comportamiento.

4.La identificación afectiva con los padres.

Según Bessard/Boll, la familia aporta 8 elementos para la socialización del niño:

1.Satisface el “deseo de respuesta intima” que tiene el niño, que se le ame, comprenda , aprecie y necesite .

2.Ayuda al niño a entrar en “el juego competitivo de la vida” sin frustración ni derrota. La familia empieza a crear situaciones de rivalidad artificial y protegida, luego le va retirando su proteccionismo para que el niño responda con sus recursos y fuerzas personales.

3.Otra necesidad del niño es “merecer la aprobación de los demás”, la familia será nuestro primer auditorio y nuestro primer público.

4.En la familia el niño aprende a “adaptarse a los demás y a convivir” saber valer sus derechos y admitir los de los demás.

5.La familia “enseña los problemas de convivencia humana”.

6.Crea “tipos de reacciones interpersonales” que luego pueden ser adoptadas en la vida de adulto.

7.La familia “forma el lenguaje”, instrumento de comunicación.

8.La familia “forma muchos hábitos” , entre ellos los “hábitos social.

Es inculcadora de

1.1 Actitudes sociales primarias:

0-12 meses: El niño no dirige a los demás una acción verdaderamente intencionada, su imitación es involuntaria y su intención de dominar a los demás es puramente emocional.

2 años: Cambian sus relaciones con los demás, aparece el lenguaje y la cólera ofensiva. Ambos fenómenos indican que ha entrado en escena el “yo”, es una función de organización de las reacciones y experiencias del niño, acompañadas del sentimiento y la búsqueda de la propia autonomía con respecto a los demás.

En sus relaciones con los demás el niño tiende a imponer sus deseos, si le consienten reforzará sus pretensiones y exigencias, si se oponen le enseñaran a controlar sus impulsos.

Según Roussean en el libro I de Emilio, dice que, en el primer caso se hace que el niño se convierta en un “tirano”, y en cambio si frustramos en exceso haremos de él un “esclavo”. Ni en uno ni en otro caso enseñaremos a ese niño a ser un hombre “libre”, lo cual se consigue situando nuestra actuación en un término medio.

3-4 años: Fase del negativismo o crisis de oposición. Es una fase normal y natural que responde a un desarrollo de la personalidad del niño que busca destacarse resistiéndose a obedecer.

A partir de los 6 años: Aparece en el niño el uso de la razón que supone un autocontrol de los impulsos instintivos, el niño aprende a dominar su propio temperamento.

1.2 Relación de exclusividad de la madre:

La primera infancia es esencialmente matriarcal y a los 4 años se mantiene. Ella es su primer interlocutor con el mundo y su primer vínculo significativo. El vinculo inicial con la madre es posesivo y exclusivo.

Un primer momento crítico para el niño es cuando descubre que la madre no es una prolongación de sí mismo, y el segundo momento es cuando descubre al padre como alguien muy importante para la madre.

A los 4 años ya entiende que el padre y la madre forman una pareja conoce su propia identidad sexual y se identifica con el progenitor de su propio sexo. La madre va perdiendo importancia como punto de referencia protector a medida que el niño adquiere más autonomía en relación a sus necesidades básicas.

Hacia los 5-6 años , la figura del padre se vuelve más relevante este se convierte en un personaje mucho más significativo y admirado.

1.3 El rol del padre:

Desde un punto de vista estereotipado , el padre sería el representante simbólico de los valores y las competencias sociales, en contraposición a la madre que representa el mundo íntimo, cotidiano y familiar.

Bowlby , describe que en bastantes ocasiones el padre se convierte en la figura de apego principal, en la persona a quién se dirige el vínculo afectivo dominante que generalmente corresponde a la madre.

Cuando el niño percibe uno de los padres como una persona frustrante, insuficiente o mala , se dirigirá al otro en busca de consuelo y hacia él se desplazaran todas las atribuciones bondadosas. La posibilidad de intercambiar estos roles y que el niño viva en relación a las dos experiencias y sentimientos positivos y negativos, facilita los procesos de identificación con las funciones maternas y paternas , bases de la construcción de la propia identidad.

Transforma

2. La Función educativa de la Familia:

tiene en cuenta

2.1 Evolución del concepto de Infancia:

A lo largo de la historia se ha ido modificando el concepto de infancia. En los siglos pasados , en una sociedad rural , con predominio de la actividad agrícola , la incorporación de los niños a las actividades productivas era mucho más rápida que en la actualidad , esto unido a una estructura familiar de muchos miembros , conviviendo en los mismos hogares, hacían de la infancia una etapa menos diferenciada que en la actualidad.

Los cambios sociales y tecnológicos producidos en el siglo XIX han conllevado otras tantas modificaciones en la concepción de la infancia y en su tratamiento educativo:

n La incorporación de la mujer al mercado laboral ha originado una nueva demanda social: la custodia de los niños más pequeños.

n Los agrupamientos urbanos , con una nueva estructura de familia más reducida y diferenciada han provocado una tendencia hacia la mayor diferenciación de los grupos de edades y de la infancia como etapa característica.

La entrada en la Educación Infantil compensa la escasez de interacción social con iguales que muchos niños tienen como consecuencia de vivir en familias nucleares en las que cada vez existe un menor número de hijos.

Tiene en cuenta

su relación con

2.2. El Sistema Educativo:

La familia no puede por sí misma cumplir todas las funciones educativas y culturales que la compleja y cambiante sociedad actual demanda. Por varias razones:

n Cada vez es mayor el volumen de saberes y conocimientos que la humanidad va acumulando y también es mayor la exigencia de asimilación de dichos saberes.

n El ritmo vertiginoso de nuestra sociedad exige una mayor rapidez en adquirir los conocimientos indispensables.

n Las actuales condiciones culturales y tecnológicas hacen necesario que la práctica totalidad de los individuos acceda a un tipo de conocimientos cada vez más cualificados.

Esta formación se convierte en una tarea delegada de la familia y de las diversas instituciones sociales sobre un grupo de personas profesionalizadas, que disponen de unos determinados recursos y medios.

Las instituciones educativas nacen con la finalidad de formar a los futuros ciudadanos , mediante la transmisión del acervo cultural y social acumulado.

Su misión es simplificar y secuencializar los contenidos culturales; depurar los influjos distorsionadores para la adecuada formación de los niños; proporcionar un ambiente homogéneo y equilibrado.

Por tanto, las funciones educativas de la familia y de la institución escolar se complementan y habrán de coordinarse con objeto de integrar los variados influjos educativos que los diversos ambientes sociales pueden introducir.

La evolución del

2.3 Planteamiento Educativo:

El avance de las ciencias humanas y sociales ha puesto de relieve la importancia de esta edad tan decisiva en la vida del hombre haciendo surgir nuevos planteamientos en la educación.

La incorporación de la mujer en el mundo laboral desempeñando roles diferentes a los de esposa , madre y ama de casa ; ha llevado a plantearse el problema de los niños pequeños, de esta situación surgieron las guarderías , como su nombre indica , recogen a los niños. Pero los familiares no sólo buscan la custodia organizada de los niños sino que pretenden más bien que se les eduquen.

Como contraposición a una escuela infantil en beneficio de las necesidades sociales y laborales de los adultos surgió una atención orientada a la satisfacción de las posteriores necesidades de aprendizaje, como una escuela preparatoria ,PREESCOLAR, para el ingreso en el sistema educativo.

Posteriormente se vio la necesidad que el niño tiene de recibir estímulos exteriores diferentes de los que recibe en el seno de la familia, para relacionarse con otros niños de su misma edad, aprender a ser social, a enriquecer su lenguaje, a borrar las diferencias procedentes de origen social. El papel de la educación en esta temprana edad es facilitar el desarrollo de la personalidad del niño bajo todos sus aspectos.

Como consecuencia en esta evolución en las expectativas que se tenían en cuanto a la educación infantil, se establece la Educación Infantil con sustantividad propia. Constituyendo una etapa educativa que se preocupa de los niños desde su nacimiento hasta que empiezan la escolaridad obligatoria (6 años) , teniendo en cuenta la importancia de la familia a estas edades.

Etapa educativa con un modelo propio de enseñanza, importante por sí misma y no como preparación para la educación básica. Su objetivo es estimular el desarrollo de todas las capacidades , tanto físicas , como afectivas , intelectuales o sociales.

La familia tiene

3.Expectativas sobre la Educación Infantil:

(Investigaciones de Palacios y Oliva)

De los resultados de un estudio realizado en nuestro país sobre madres y maestros de educación infantil (Palacios y Oliva, 1991) , puede decirse que madres y maestros presentan diferencias en sus ideas a cerca de la educación infantil, aunque muestran algunos puntos de coincidencia interesantes.

Este estudio ha explorado la opinión de madres y maestros acerca de diversos aspectos de la educación infantil como las funciones que se atribuyen , los principios educativos por los que debe regirse la actividad en ellos, la edad en que los niños deben asistir a tales centros y si la lectura y la escritura debería o no enseñarse en los años previos a la escuela obligatoria.

En cuanto a las funciones, ambas partes coinciden en que la Escuela Infantil ha de servir para estimular la socialización de los niños. Difieren en que las madres valoran más que los maestros las funciones más tradicionales: preparar a los niños para la escuela , cuidarlos , disciplinarlos y enseñarles a leer y escribir. Los maestros valoran más la estimulación de la creatividad y la imaginación, fomentar la socialización.

En lo referente a los características deseables de los centros ambos valoran en primer lugar la preparación y competencias de los educadores. Difieren en la mayor valoración de las madres de la higiene , iluminación y ventilación de los locales. Los maestros valoran más el ratio profesor/alumno.

Dar confianza al niño es el principio educativo más valorado por madres y maestros. Discrepan en su segunda elección , las madres valoran más la importancia del ejemplo que da el profesor mientras que las madres aluden a controlar la clase con flexibilidad.

En cuanto al aprendizaje de la lectoescritura madres y educadores están de acuerdo , las madres defienden en mayor número que los educadores que el momento de iniciarlo es en la Educación Infantil.

Por último madres y profesores están de acuerdo en que los niños deberán empezar a asistir a los centros a partir de los dos-tres años.

Dentro del grupo de las madres también se han dado diferencias, así que cuanto más bajo es el nivel de estudios de la madre , más destacan en ella las ideas más tradicionales (valoración de la obediencia, de la disciplina del aprendizaje de la lectoescritura en Educación Infantil).

A medida que aumenta el nivel educativo , aparece una mayor valoración de aspectos personales y relaciónales, una concepción más moderna de la educación infantil , una mayor atribución de responsabilidades compartidas.

Las discrepancias madres profesores son esperables en función de las diferencias en formación y experiencia de uno y otros , así como por las diferentes expectativas que evocan los roles de padres y educador, que llevan a unos y otros a tratar de ajustarse a esas expectativas.

Estas discrepancias serán más positivas o negativas para el niño según la magnitud que tengan. Cuando sea excesiva en el caso de familias con más bajo nivel de estudios las consecuencias para el niño son negativas. En niveles más reducidos de discrepancia constituirán situaciones más deseables pues fuerzan al niño a nuevas adaptaciones.

Son los profesores quienes deben detectar las posibles discrepancias existentes , determinar su magnitud y quienes deben tratar de acercar valores y principios educativos , creando un clima de confianza y cooperación con los padres de sus alumnos.

La familia participa en el

4. Periodo de adaptación:

Nuestro Decreto 107/1992 de 9 de Junio por el que se establecen las enseñanzas correspondientes a la Educación Infantil en Andalucía nos indica en las orientaciones didácticas la necesidad de cuidar la adaptación personal de cada niño al Centro en los siguientes término: Una sensibilidad especial habrá de tenerse en los primeros contactos que tienen los alumnos con la escuela. En numerosas ocasiones la entrada en la Escuela de Educación Infantil supondrá para los niños la primera salida del mundo familiar conocido y seguro.

El periodo de adaptación es el tramo de tiempo comprendido entre el primer día de curso de los niños y una fecha que debe ser prevista por los maestros como inicio del horario normalizado.

Según Fernández, M.A. (1994) el periodo de adaptación tiene especial significación y relevancia para los niños y por ello debe tenerlo para la organización y funcionamiento del centro.

La Escuela Infantil tiene como tarea básica organizar de forma adecuada el periodo de adaptación estableciendo las condiciones materiales y humanas necesarias e informando a los padres para que contribuyan en un ingreso favorable de sus hijos a la Escuela Infantil.

En este periodo los niños sufren unas rupturas afectivas y sociales como la separación de los padres, del ambiente familiar y de los códigos de afecto e individualización propios de la vida familiar. A esta ruptura se une el desconocimiento de los adultos nuevos, de los demás niños y de los espacios ; así como el tiempo de separación de los padres, que para los niños es un tiempo confuso, cuya experiencia es vivida como abandono. Estas rupturas y situaciones son causa de angustia e inseguridad y se manifiesta con conductas problemáticas.

Ovidio Decroly, dice que todo niño cuando llega al colegio tiene una rica historia personal construida por experiencias y aprendizajes que los educadores deben conocer.

El periodo de adaptación afecta en este ciclo a todas las edades, debe ser previsto todos los años, para todos los niños y niñas.

El periodo de adaptación es un camino en el que hay que prever la ruta y las actividades que habrá que realizar en cada tramo y las condiciones en que hay que realizarlas.

Como no todos los niños tienen el mismo ritmo habrá que prever situaciones y actividades que permitan atender más individualmente a unos niños que a otros.

Este periodo de adaptación es un proceso en el cual cada niño tiene que resolver cada situación por sí mismo. Los educadores y centro ofrecen al alumno posibilidades de afecto, seguridad, juego, encuentros y atención personalizada a partir de las que los niños encontraran soluciones a su propia situación.

En las etapas escolares posteriores, estos primeros periodos de adaptación son el cimiento de las relaciones positivas o negativas que los niños conservan sobre el colegio a lo largo de toda su escolaridad.

Es justo señalar que no solo se adaptan los niños en este periodo también lo hacen los educadores a los niños y los padres se adaptan a la nueva situación de separación de sus hijos. Según sea esta adaptación a esta situación tendrá mucho que ver con la lentitud o premura con la que los niños resuelvan sus propios conflictos en estos primeros días.

Periodo de adaptación según edades:

– De 0 a 3 años: los primeros grupos sociales.

En este ciclo se produce el acceso por primera vez al centro de Educación Infantil. Se pretende esencialmente que el pequeño se adapte progresivamente a la vida en común, tanto en la familia como en el Centro, que sea capaz de situarse en ella y aproveche los objetos, estímulos y situaciones que, con intencionalidad educativa, padres y maestros ponen a su disposición.

La intervención educativa procurará que el niño aprenda a desplazarse autónomamente por las dependencias de la casa y de la escuela, conozca sus elementos y dependencias y las relacione con las actividades que en ellos se realizan.

Se pretende que el niño se sienta miembro de su familia y del centro, para eso debe ir conociendo las diversas personas con las que convive en la escuela.

En este ciclo es importante que el niño vaya desarrollando vínculos fluidos con el maestro, lo que tiene que dar paso a su participación en la vida en grupo en el centro. La relación con sus compañeros de juego, así como con niños y adultos de otros grupos favorecerá que hacia los 3 años empiece a tomar en consideración el punto de vista de los otros, observe algunas relaciones elementales, lo que le ayudará a establecerlas fluidamente en el seno de su grupo.

– Especificaciones para 0-1 años:

– Potenciar en el niño sentimientos de seguridad y de confianza es un objetivo prioritario de la intención educativa.

– Asegurar la continuidad de los educadores, para posibilitar establecer vínculos afectivos y continuidad en la intervención educativa.

– Algunos de los elementos que favorecen la sensación de seguridad y confianza son la proximidad física de los educadores, su habla tranquila y afectuosa, su atención para ofrecer a cada niño las cosas que le gustan.

– Gran importancia, en el primer año, tiene la relación entre la familia y el educador. Contribuye a informar a ambos del funcionamiento de las rutinas y de las pequeñas incidencias, se establecen acuerdos mutuos y proporciona a las familias seguridad y tranquilidad.

– La asistencia del bebe al centro debe ser progresiva, durante los primeros días este presente el padre, la madre u otra persona familiar para el niño, para así el educador pueda ver el modo de interaccionar con el bebé.

– De 3 a 6 años: de la adaptación a la participación.

En este ciclo, el proceso de adaptación puede ser menos complicado debido a que el niño ha sido ya capaz de adaptarse a su propia familia de la que se siente un miembro más que participa y cuyas acciones y opiniones son tenidas en cuenta por los adultos.

En este ciclo puede ser el primer contacto con la escuela, sus miembros y sus dependencias, lo que hace necesario que descubra este grupo social, experimente las variables relacionales y situaciones y se adapte a la vida en grupo.

La participación del niño tanto en la vida familiar y escolar se desarrollará ofreciéndole en la escuela situaciones relacionadas con la vida diaria en el centro y en la familia, para que se responsabilice de algunas tareas (poner o quitar la mesa, recoger o repartir las pinturas, recoger las plantas, construir un mural). Esta participación le permite sentir interés por participar en la vida familiar y escolar y desarrollar actitudes de cooperación y colaboración.

Esta participación será cada vez más fluida cuando el niño vaya siendo capaz de tomar en consideración a los otros en las diversos juegos y actividades.

– Organización del tiempo y del espacio:

Los Espacios: las aulas deben tener una división en zonas no excesivamente formalizadas, con juguetes y juegos significantes, pero no en exceso, con detalles familiares aportados por los propios padres y que sean reconocidos por los niños.

Las salidas al patio deben estar muy previstas, sin dejar solos a los niños en estos primeros días. El centro deberá revestirse de calidez de acogimiento con fotos de los niños sobre momentos especiales del verano o de las fiestas, con recuerdos de plantas, piedras, caracoles, pequeños sorpresas descubiertas por los niños en los lugares donde pasaron el tiempo inmediatamente anterior. Crear situaciones de espacio donde lo familias se mezcle con lo desconocido, de forma que los niños encuentren apoyos emocionales suficientes para vencer la angustia y el sentimiento de abandono.

El Tiempo: organizar el tiempo en la Educación Infantil supone coordinar tres tipos de necesidades; la necesidad del niño estructurar el tiempo como referente para los procesos de identidad y estabilidad física, la necesidad educativa de planificar el tiempo como marco para las distintas actividades y la necesidad social de horarios coordinados entre los distintos miembros de la familia.

Es necesario plantear un programa de atención especial a las entradas y salidas del centro, con la finalidad de que ambas situaciones sean encuentros gozosos y existan comunicaciones alegres y pausadas con los padres y entre estos y los niños.

Es necesario prever los momentos que van a ser durante la jornada más conflictivos para los niños: comidas, siesta, higiene…

El ritmo de la jornada en estos primeros días debe ser relajado pero nunca aburrido. Los niños deben tener suficientes ofertas de juego y acción como sea posible. Debe haber flexibilidad en los agrupamientos, en los lugares de encuentro y procurar que los niños estén tranquilos.

Su relación con

5. Relaciones Familia – Equipos Docentes:

Uno de los fines de la educación infantil es cooperar con los padres y comunidad en general en la promoción de desarrollo armónico del niño en sus distintas dimensiones: físico, cognitivo, afectivo y social.

Padres y profesores tienen un objetivo común: la educación del niño y el desarrollo de todas sus potencialidades. Para conseguirlo , debe haber una estrecha relación entre padres y la escuela estableciéndose una comunicación rica y fluida que sirva para un mayor conocimiento acerca del niño por todas las partes implicadas en su educación.

Sabemos que las relaciones padre – educadores no son siempre fáciles, suele haber discrepancias en cuanto a diferentes objetivos concretos, aunque suelen estar de acuerdo en las orientaciones generales de la educación que debe recibir el niño.

En consecuencia , el contexto de las relaciones, padre – educadores esta caracterizado por el binomio autonomía – cooperación. Autonomía en cuanto que cada uno tiene roles y perspectivas distintas, cooperación en la medida en que comparten la educación de una misma persona.

Los educadores pueden incidir sobre los padres modificando las ideas sobre sus propios hijos, en tanto que los padres pueden aportar información que ayuden a los educadores a orientar su intervención.

Desde nuestra visión de Educación Infantil al servicio del niño y la comunidad, entendemos que el centro puede y debe intervenir en el enriquecimiento de las ideas educativas de los padres. Los conocimientos técnicos del Equipo Docente y la posibilidad de ofrecer modelos alternativos, hacen de este uno de los ejes fundamentales sobre los que debe asentarse cualquier programa de intervención y establecimiento de comunicación con los padres.

La configuración de un modelo educativo democrático conlleva la participación de los padres en la toma de decisiones que afectan a la vida del Centro.

Hay una serie de medios que garantizan un marco de relaciones formativo, informativo y democrático con las familias:

1. Entrevistas padres – educadores, una hora semanal para recibir a los padres y se concretan los puntos a tratar antes de la entrevista.

2. Reuniones padres – educadores, cada centro convocará a los padres una vez cada trimestre lectivo como mínimo.

3. Participación en actividades del centro, apoyan al educador en algunas actividades y ofrecen modelos para los padres.

4. Encuentros formativos padres – educadores, promueven actividades para que los padres aborden los temas que más interesen sobre la educación de sus hijos (escuela de padres, reuniones informativas, seminarios,…)

5. Participación institucionalizada, en la gestión democrática de los centros, garantizada por la legislación vigente y se concreta en su representación en los Consejos Escolares de Centro y sus intereses los podrán defender en las Asociaciones de Padres de Alumnos.

La totalidad de las actividades realizadas en relación con los padres se deben registrar en la Memoria Anual de Centro.



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