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Tema 3 – Las taxonomías de los objetivos y su valor didáctico. Taxonomías del ámbito motor: aplicaciones prácticas para el desarrollo del proceso de enseñanza y aprendizaje en educación física.

I. INTRODUCCIÓN

La taxonomía es un tipo de clasificación que trata de dar cabida a todos los diferentes elementos. En el caso de la educación, al referirse a los objetivos, vendría a significar la ciencia de la clasificación racional y sistemática de las conductas humanas, de los comportamientos de los alumnos, de los resultados deseados del proceso educativo.

A grandes rasgos, los objetivos son la expresión anticipada de los resultados que se esperan, de los productos del aprendizaje. En pedagogía, se suele identificar con las intenciones, con lo que se pretende con la acción de formación.

Definir los objetivos es una de las tareas más difíciles que tiene el educador, ya que es la causa final que dirige y estructura las demás actuaciones. Los objetivos indican lo que se desea lograr cuando finalice el periodo de enseñanza, ya sea expresando la conducta final que se quiere obtener de un alumno, el producto (enfoque conductista) o bien, centrándose en el proceso, en la forma de elaborar el conocimiento a través de la acción, como señalan los constructivistas.

Con la LOGSE aparecen unas finalidades generales para toda la educación obligatoria, para la ESO y para el área de EF. Finalidades que debían ser concretadas en los centros por los grupos de profesores al elaborar los PCCs y las programaciones didácticas, en las que se especifican los objetivos, los contenidos y los criterios de evaluación para cada ciclo y para cada curso del segundo ciclo de la ESO. Será en última instancia el profesor con cada grupo el que marcará los objetivos didácticos, fácilmente constatables y adaptados a la realidad, en las programaciones de aula.

La LOCE establece del mismo modo las finalidades para las etapas del nivel de educación secundaria, así como sus objetivos generales. Los contenidos para los diferentes cursos y los criterios de evaluación, ya vienen establecidos por los reales decretos de enseñanzas comunes y los currículos de cada comunidad.

La idea de objetivo responde a la cuestión fundamental de clarificar un proceso, de iluminarlo, haciendo explícito lo que se desea hacer, el tipo de situación formativa que se pretende crear y el tipo de resultados.

II. DESARROLLO DE LOS CONTENIDOS

1. FUENTES DE LOS OBJETIVOS.

Los objetivos, como componentes del currículo, van a prevenir y estar influidos por las mismas fuentes de las que emana éste. R Tyler (1977) habla de tres fuentes de las que se obtiene información para la elaboración del currículo: la sociológica, la psicológica y la epistemológica; a las que añade una más, la pedagógica.

  • FUENTE SOCIOLÓGICA: las intenciones educativas van a estar marcadas, en principio, por la sociedad en que vivimos, que determina los sistemas de valores, la cultura, y condiciona las características exigibles en el alumno para poder formar parte de ella como miembro activo.
  • FUENTE PSICOLÓGICA: tiene en cuenta al sujeto de la educación, su desarrollo madurativo, intelectual, afectivo y social, así como sus intereses y necesidades, para efectuar una planificación didáctica más eficaz.
  • FUENTE EPISTEMOLÓGICA: considerar los contenidos propios de la ciencia, ya que en cada área del saber se debe tener presente su estructuración interna, su ordenación y secuenciación, para así facilitar su aprendizaje y asimilación.

La fuente pedagógica recoge tanto la fundamentación teórica existente como la experiencia educativa adquirida en la práctica docente. Por ello en la actual reforma se recurre al profesorado para permitirle adaptar los objetivos generales al centro, a los alumnos, etc. en la elaboración de los proyectos curriculares, y plantear los demás objetivos teniendo como referencia los currículos oficiales.

2. ELECCIÓN, FORMULACIÓN Y CLASIFICACIÓN DE LOS OBJETIVOS

Según Domingo Blázquez (1994) los objetivos, desde el punto de vista didáctico, plantean al profesor varios problemas:

su elección: hay que hace un inventario y seleccionar las intenciones educativas posibles.

su formulación: de forma que sean útiles para guiar y planificar la acción pedagógica.

su clasificación: para que estén organizados y secuenciados.

su evaluación: para saber si la acción pedagógica responde a las intenciones perseguidas.

2.1. LA ELECCIÓN DE LOS OBJETIVOS EN LA EDUCACIÓN FÍSICA

En primer nivel, la Administración, según su concepción de educación elabora la ley de educación vigente en donde se establecen finalidades para los diferentes niveles educativos. Sus diferentes equipos educativos, considerando las distintas fuentes de objetivos, terminan estableciendo los Diseños Curriculares Base. A partir de ahí, los centros y profesores elijan y reforman los objetivos, teniendo en cuenta que existen unas limitaciones de tiempo y a la vez la determinación, por parte de la Administración, de los objetivos generales de carácter prescriptito.

Las fuentes de los objetivos, su análisis, su interpretación y el compromiso del profesor, según la perspectiva ideológica con la que se identifique, hará que se dé importancia a unos objetivos y no a otros.

En general se escogerán actividades físicas que tengan algún valor en nuestra sociedad y que ayuden al individuo a convertirse en un miembro más efectivo, contribuyendo a establecer continuidad entre la escuela y la vida.

2.2. LA FORMULACIÓN DE LOS OBJETIVOS Y SU CLASIFICACIÓN.

Dependiendo del nivel que se encargue de establecer los objetivos, estos varían en su redacción y en su grado de concreción. Se habla de tres niveles o estamentos responsables siguiendo un orden jerárquico.

  • NIVEL POLÍTICO ADMINISTRATIVO: aquí se habla de fines y de metas de la educación. Son definiciones amplias e indeterminadas, orientaciones generales que dan líneas directrices a un sistema educativo. Resultan insuficientes para adoptar decisiones concretas. También parecen los objetivos generales para los diferentes niveles y etapas educativas. Los determinan los legisladores educativos según las concepciones ideológicas y políticas.
  • NIVEL DE GESTIÓN EDUCATIVA: partiendo de los objetivos generales anteriores, se desarrollan para cada área en los diferentes niveles. Los proponen las instituciones a través de sus equipos de expertos en educación. Son los objetivos que aparecen en los currículos y en las programaciones didácticas, constituyendo el primer y segundo nivel de concreción curricular respectivamente. Suelen ser definidos y ordenados jerárquicamente según las taxonomías.
  • NIVEL DE ENSEÑANZA: son los objetivos didácticos. Se trata de traducir los objetivos generales y/o específicos, expresados en términos de capacidades, en conductas o ejecuciones del alumno susceptibles de ser observadas. Los determinan los profesores al elaborar las programaciones de aula. En este nivel se desarrolla el tercer nivel de concreción curricular.

En definitiva, se debe buscar que entre los objetivos formulados en cada uno de los niveles exista congruencia lógica y coherencia.

En la reforma del sistema educativo la concreción y clasificación de los objetivos que se hace es la siguiente:

objetivos generales para un determinado nivel o etapa: fijados por el Gobierno como parte de las enseñanzas mínimas o comunes que necesariamente se impartirán en todo el Estado y que las CCAA deberán integrar en sus currículos, para asegurar una formación común para todos y dar validez a todos los títulos. Son unos mínimos obligatorios suficientemente amplios, abiertos y flexibles.

objetivos generales de área: también aparecen fijados por las administraciones educativas en los currículos y DCB’s. Establecen definiciones más concretas de intervención y facilitan el diseño curricular; estos se irán secuenciando para los distintos ciclos y cursos. Se expresan en términos de capacidades a desarrollar.

objetivos didácticos: son los que se plantean en las unidades didácticas; son aquellos que precisan el tipo y el grado de aprendizaje que debe realizar un alumno en un movimiento determinado para llegar a adquirir las capacidades marcadas en los generales.

3. LAS TAXONOMÍAS DE OBJETIVOS Y SU VALOR DIDÁCTICO.

Como se señaló anteriormente, el término taxonomía de objetivos significa la ciencia de la clasificación racional y sistemática de las conductas humanas, de los comportamientos de los alumnos, es decir, de los resultados deseados del proceso educativo.

Para la elaboración de una taxonomía s deben respetar unos principios:

  • PRINCIPIO DIDÁCTICO: apoyarse en los grandes grupos de objetivos perseguidos en el proceso de enseñanza.
  • PRINCIPIO PSICOLÓGICO: debe corresponder al saber de la psicología del aprendizaje no oponiéndose a los principios del saber científico considerados como válidos.
  • PRINCIPIO LÓGICO: deben tener un articulado lógico.
  • PRINCIPIO DE OBJETIVIDAD: todos los comportamientos descritos en cada nivel tienen su importancia, no correspondiéndose la ordenación de los niveles con una jerarquía de valores.

En definitiva, una taxonomía debe abordar todos los ámbitos de la conducta humana, debe dar cabida a todo objetivo y debe estar estructurada de lo sencillo a lo complejo.

Las taxonomía estructuran las conductas humanas en tres grandes ámbitos o dominios.

dominio cognoscitivo: aquellas conductas que se refieren a los procesos mentales o intelectuales del sujeto que aprende.

dominio afectivo: aquellos que reflejan alteraciones de intereses, actitudes y valores y la adquisición de elementos de juicio y de una correcta adaptación.

dominio psicomotor: aquellas conductas que poseen en primer plano a las habilidades y capacidades motrices.

La taxonomía más conocida es la de Benjamín Bloom (1965). Este autor establece los tres ámbitos en el comportamiento, pero solo desarrolla el cognitivo y el afectivo, no el psicomotor.

En el ámbito cognoscitivo distinguió seis niveles de objetivos sobre los que trabajar:

  • Conocimiento: relacionado con la memorización (datos, teorías, terminologías,…)
  • Comprensión: explicación e interpretación de datos.
  • Aplicación: usar conocimientos para problemas nuevos.
  • Análisis: extraer parte del concepto, de sus elementos, compararlas…
  • Síntesis: utilizar conceptos adquiridos y comprendidos para elaborar hipótesis y teorías.
  • Evaluación: ser capaz de valorar, de formular juicios.

En el ámbito afectivo estableció cinco niveles:

  • Recepción: atender, aceptar respuestas.
  • Respuesta: responder a lo que se recibe.
  • Valoración: valorar una actividad y usarla por propia iniciativa.
  • Organización: estructurar su propio sistema de valores.
  • Caracterización: actuar abiertamente en función del valor o valores que se ponen de manifiesto.

3.1. TAXONOMÍAS DEL ÁMBITO MOTOR: APLICACIONES PRÁCTICAS PARA EL DESARROLLO DEL PROCESO DE ENSEÑANZA.

De las taxonomías del ámbito motor la más universal es la de A. Harrow, no obstante la de Simpson y Jewett tienen también gran aplicación.

E. SIMPSON (1966) establece siete niveles:

  • Percepción (estimulación sensorial, selección de señales, interpretar estímulos…)
  • Disposición-preparación (disposición mental, física, emocional)
  • Respuesta guiada (imitación, ensayo error)
  • Automatismos.
  • Respuesta explícita compleja (resolución de incertidumbre, ejecución automática).
  • Adaptación.
  • Creación de nuevos esquemas de movimiento.

ANITA HARROW (1972) elabora una que es bastante completa e útil al profesor, establece seis niveles con varios subniveles:

  • Movimientos reflejos: reflejos segmentarios, intersegmentarios, suprasegmentarios.
  • Movimientos fundamentales o básicos: locomotores, estáticos y manipulativos.
  • Aptitudes físicas: resistencia, fuerza, flexibilidad, agilidad.
  • Aptitudes perceptivas: discriminación cinestésica, visual, auditiva, táctil,…
  • Movimientos especializados: aptitudes de adaptación simple, compleja, compuesta.
  • Comunicación no discursiva o comunicación motriz: movimientos expresivos o interpretativos.

A. JEWETT (1974) desarrolla una taxonomía que destaca por su sencillez y sus posibilidades de aplicación en la Educación Física. Su enfoque está orientado hacia las habilidades motrices. Establece tres niveles con varios subniveles:

  • Movimientos genéricos: percibir, imitar, realizar un modelo.
  • Movimientos organizativos: adaptar y perfeccionar.
  • Movimiento creativo: variar, improvisar y componer.

Finalmente resaltar que en la Reforma de la enseñanza desarrollada con la LOGSE la articulación de los objetivos se hizo en torno a cinco aspectos o ámbitos:

  • Objetivos cognitivos.
  • Objetivos afectivos.
  • Objetivos motrices.
  • Objetivos de relación interpersonal.
  • Objetivos de inserción social.

Basándose en lo visto hasta ahora se puede señalar como aplicaciones prácticas de las taxonomías en general para el desarrollo del proceso de enseñanza y aprendizaje en EF las siguientes:

– la identificación y grado de consecución de objetivos en los diferentes ámbitos, lo cual repercute en la posibilidad de trabajar con cada alumno a su nivel.

– la detección de ámbitos poco tratados con las diferentes unidades didácticas, importantes todos ellos para la formación integral de los alumnos

En el caso de las taxonomías del ámbito motor sucede lo mismo, permitiendo organizar los objetivos y el tratamiento de los contenidos a lo largo de la etapa.

III. BIBLIOGRAFÍA

– BLOOM, B. (1975): Taxonomía de los objetivos de la educación. Ámbitos del conocimiento. Valencia. Ed. Marfil.

– COLL, C. (1991): Psicología y currículum. Barcelona. Paidós.

– Ley Orgánica 10/2002 de Calidad de la Educación de 23 de diciembre.

– CONTRERAS JORDAN, O. R. (1998): Didáctica de la Educación Física. Barcelona. INDE.

– FERNÁNDEZ, G. y NAVARRO, V. (1989): Diseño curricular en Educación Física. Barcelona. INDE.

– HARROW, A. (1978): Taxonomía de ámbito psicomotor. Valencia. Ed. Marfil.

– SÁNCHEZ BAÑUELOS, F. (1986): Bases para una didáctica de la educación física y del deporte. Madrid. Gymnos.



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