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Tema 7 – Desarrollo motor: el crecimiento y la evolución de los aspectos cuantitativos y cualitativos más relevantes para el movimiento humano en la edad escolar.

 INTRODUCCIÓN

El estudio de la Motricidad humana está surgiendo actualmente con un renovado interés entre los estudiosos del Desarrollo Humano y entre los profesionales de la Educación Física y del Deporte. Este estudio tiene que ver con la comprensión de los procesos de organización, adquisición y uso de las conductas motrices a lo largo de la vida.

Este estudio, no se queda en una mera descripción de las conductas de los individuos, sino que trata de poner en relieve los procesos que subyacen en dichos cambios conductuales. Es un estudio del ser humano que se desarrolla y se mueve.

Cada sujeto presenta a lo largo de su vida un proceso evolutivo en todos los ámbitos, el motor, el intelectual, el actitudinal, etc. En este tema se tratará de estudiar dicha evolución desde nuestro ámbito más cercano, que es en definitiva el que más nos compete a nosotros, como es el ámbito de lo motor en los sujetos y su repercusión en el ámbito educativo.

Veremos, por tanto, como el profesor de E.F ha de conocer los procesos evolutivos de los alumnos con los que trata, con el fin de optimizar el proceso de enseñanza – aprendizaje. Veremos también que no todos los alumnos aprenden de igual manera, y esto es obvio, puesto que, en definitiva ni los procesos de aprendizaje de los alumnos ni el ritmo de desarrollo motor de los mismos responde a un patrón motor fijo. Esto responsabiliza aún más si cabe al docente, ya que a la hora de enseñar a los alumnos debe saber que éstos presentan ritmos y puntos de partida distintos.

Todos los entendidos en este tema coinciden en afirmar la existencia de unas fases sensibles, que todo docente debe conocer para optimizar la enseñanza, ya que el tema del desarrollo humano es básico para todo profesional de la enseñanza y el desarrollo motor como son los profesores de E.F. Como se ha dicho anteriormente, es necesario que el docente conozca los procesos evolutivos de los alumnos para poder llevar a cabo con total garantía de éxito la labor de enseñanza y las estrategias de aprendizaje.

Tal y como afirma LeBoulch (1978) “el desarrollo de la motricidad va parejo con el resto de los componentes de la conducta”, por ello no puede entenderse el desarrollo y el crecimiento tan sólo como una serie de aspectos individuales, aislados y físicos, sino que a lo largo del desarrollo de este tema se intentarán establecer las relaciones existentes e inequívocas entre estos procesos y los ámbitos afectivo, social, cognoscitivo y psicomotor, ya que ninguno de ellos puede contemplarse sin la interacción con los otros.

También es necesario afirmar que entre los estudiosos del desarrollo del niño/a, no hay ninguno que no haya utilizado en sus descripciones los términos de etapas, estadíos, períodos o fases, aunque desde perspectivas diferentes.

Aunque no nos vamos a detener durante el desarrollo de este tema con cada estadío o fase de la vida del ser humano, ya que esto sería muy extenso; para conocimiento general y siguiendo a Ruiz, el crecimiento humano lo clasificaremos y dividiremos en 2 épocas y diversas fases:

1º Fase prenatal:

– Fase germinal

– Fase embrionaria

– Fase fetal

2º Nacimiento y período postnatal:

– Infancia (2 a 5 años)

– Niñez (6 a 11años)

– Preadolescencia y adolescencia (12 a 18)

– Juventud (19 a 25 años)

– Edad adulta o madurez (25 a 60 años)

– Vejez (de los 60 años en adelante)

Es necesario apuntar, aunque sea obvio, que en cada una de estas fases se producen una serie de cambios, bien evolutivos, o de involución, y tanto morfológico – estructurales como funcionales, que van a influir poderosamente en las capacidades de movimiento del individuo.

Por último, comentar que las edades de crecimiento muchas veces no tienen relación con la edad cronológica de los alumnos. En las escuelas se tiende a agrupar a los alumnos según la edad cronológica que al no coincidir con la edad de crecimiento, los profesores de E.F nos encontramos con grandes diferencias de crecimiento, desarrollo y maduración entre los alumnos.

n VINCULACIÓN DEL TEMA CON EL CURRÍCULO:

Ø OBJETIVOS GENERALES DE LA ESO:

– OBJETIVO GENERAL Nº15: “Conocer el cuerpo humano y comprender su funcionamiento, reconocer los estilos de vida saludables, y valorar las repercusiones de los actos y decisiones personales en la salud individual”

El alumno debe conocer el nivel de condición física que presenta, teniendo en cuenta el punto de la evolución de su crecimiento, ya que de éste dependerá que pueda realizar unas actividades u otras.

– OBJETIVO GENERAL Nº16: “Formarse una imagen ajustada de sí mismo, tener en cuenta sus capacidades, necesidades e intereses para tomar decisiones, y valorar el esfuerzo necesario para superar las dificultades”

El alumno debe saber si el esfuerzo que va a realizar se encuentra dentro de las posibilidades que su estado actual de crecimiento le permiten, y valorarlo de esta manera, de forma más objetiva y rigurosa.

Ø OBJETIVOS GENERALES DEL ÁREA DE E.F:

– OBJETIVO GENERAL Nº1: “Conocer y valorar los efectos beneficiosos, riesgos y contraindicaciones que la práctica regular de la actividad física tiene para la salud individual y colectiva. Así, como los efectos negativos que producen determinados hábitos y estilos”

El alumno debe tener en cuenta los efectos o contraindicaciones que pueden tener determinadas actividades o prácticas deportivas para su organismo, teniendo en cuenta la evolución en su crecimiento de las cualidades físicas básicas y las coordinativas.

– OBJETIVO GENERAL Nº2: “Practicar de forma habitual, sistemática y segura actividades físicas con el fin de mejorar las condiciones de salud y su calidad de vida asumiendo normas de higiene”

El alumno debe practicar siempre actividades adaptadas a su edad, con el fin de no entorpecer su desarrollo y crecimiento óptimo.

– OBJETIVO GENERAL Nº3: “Conocer y apreciar el estado de sus capacidades físicas y habilidades motrices y planificar actividades que le permitan satisfacer sus necesidades y ocupar su tiempo libre”

El alumno debe apreciar siempre el estado actual de sus capacidades para poder planificar e idear actividades adecuadas para utilizar su tiempo libre, teniendo en cuenta las posibilidades que le permite su edad de crecimiento.

Ø Este tema puede ser relacionado con los siguientes bloques de contenido de la ESO: “Condición física y Salud”, “Juegos y Deportes” y “Cualidades Motrices”, ya que al ser un tema tan global éste debe ser tenido en cuenta por el profesor de E.F a la hora de preparar las actividades y sesiones de cada bloque de contenidos.

Ø OBJETIVOS GENERALES DE LA ETAPA DE BACHILLERATO:

OBJETIVO GENERAL Nº1: “Conocer y aplicar instrumentos que le permitan planificar, organizar y practicar actividades físicas y deportivas para satisfacer sus propias necesidades y le sirvan como recurso para ocupar su tiempo libre, valorándolas como un elemento que favorece el desarrollo personal y facilita la mejora de la salud y calidad de vida”.

OBJETIVO GENERAL Nº2: “Elaborar y poner en práctica un programa de actividad física y salud, conociendo su nivel de condición física y con el objeto de incrementar las capacidades físicas implicadas, adoptando una actitud de autoexigencia y responsabilidad en su desarrollo”.

OBJETIVO GENERAL Nº3: Participar en actividades deportivas, con independencia del nivel de habilidad alcanzado, cooperando con los compañeros y valorando los aspectos de relación que las mismas conllevan”.

OBJETIVO GENERAL Nº4: Planificar, organizar y realizar actividades físico-deportivas y recreativas en la naturaleza, respetando el medio ambiente y realizando aportaciones personales que favorezcan su conservación”.

n (Comentario general sobre los objetivos): el alumno debe ser capaz de elaborar, proponer, planificar e idear actividades y programas, relacionadas con su condición física, teniendo en cuenta los riesgos y beneficios que entrañan para su salud, relacionado con su estado actual de crecimiento.

Ø Este tema se puede relacionar con los siguientes bloques de contenido: “Condición Física y Salud” y “Habilidades deportivas”, ya que como en la anterior etapa educativa (ESO), es un tema muy global, y, por tanto, el educador debe tenerlo en cuenta. Y aunque a esta edad el proceso de crecimiento sobre todo para las chicas está llegando a su fin el profesor debe conocer los cambios y características que se están produciendo en el organismo de los alumnos/as que va a tener, para poder plantearles unas actividades adaptadas a su edad.

Finalizada la introducción vamos a pasar a exponer brevemente la estructura del tema:

– En el apartado nº1 vamos a intentar clarificar algunos conceptos relacionados con el crecimiento, los cuales servirán para comprender mejor la globalidad del tema.

– En el apartado nº2 nos adentraremos en los factores que más influyen en el proceso de crecimiento

– En el apartado nº3 nos centraremos en la definición de las distintas edades de crecimiento

– En el apartado nº4 veremos las variaciones en el crecimiento relacionadas con la edad y el sexo, así comentaremos la evolución que siguen el peso y de la talla, las proporciones corporales, y además también hablaremos de los tejidos y sistemas corporales (muscular, óseo, etc).

– En el apartado nº5 veremos las variaciones en el rendimiento motor en referencia a la actividad física, y a las cualidades motrices básicas

– En el apartado nº6 y nº7 finalizaremos el tema con las conclusiones y la bibliografía utilizada

1.DELIMITACIÓN CONCEPTUAL: CRECIMIENTO, DESARROLLO, MADURACIÓN, EDAD CRONOLÓGICA Y EDAD BIOLÓGICA Y ETAPAS CRONOLÓGICAS:

Para iniciar el desarrollo de este punto nos pararemos primero en la conceptualización de un término que es básico, como es el Desarrollo Motor. Este concepto puede ser definido como “ todos los cambios que se producen en la actividad motriz de un sujeto a lo largo de la vida”. Podemos afirmar que el desarrollo motor ocurre a causa de 3 procesos: maduración, crecimiento y aprendizaje, y que es el resultado de la suma de estos 3 conceptos:

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1.1 Crecimiento:

Por crecimiento entendemos el aumento cuantitativo del organismo, entendiendo por tal el tamaño, peso, longitud de segmentos, evolución de los diferentes órganos y sistemas en función de su evolución fisiológica, es decir, crecimiento consiste básicamente en el aumento del número y tamaño de las células de un tejido, un órgano o un ser vivo.

A diferencia del proceso de maduración, que supone un cambio en la función, el proceso de crecimiento supone una modificación, provocada por la multiplicación celular, que afecta a la forma y estructura de tejidos y órganos.

Al hablar de crecimiento, por regla general, se hace referencia al crecimiento corporal en su conjunto, considerando su incremento en longitudes, perímetros y peso del cuerpo o de sus partes. Asimismo, al hablar del crecimiento de las dimensiones corporales, implícitamente se está hablando del sistema óseo, puesto que la talla es el resultado de la suma del tamaño de ciertos huesos. De la misma manera, el peso puede ser considerado como la suma de los pesos de distintos tejidos.

1.2 Maduración:

Este término posee diversas acepciones según se defina dentro del ámbito biológico o del psicológico.

– En el ámbito biológico “Maduración biológica”; significa alcanzar la madurez o finalización del desarrollo con referencia al organismo en general.

– En el ámbito de la psicología “Maduración psíquica”; significa el proceso por el cual el sujeto alcanza la plenitud de sus capacidades mentales e indica, o hace referencia a, factores tales como la herencia en contraposición al aprendizaje.

La maduración consiste, por tanto, en la obtención de mejoras funcionales y mentales para el individuo.

Para LeBoulch (1984), “la maduración consiste en hacer funcionales a todas las estructuras que sólo existían a nivel potencial”.

Rigal nos aporta otra definición diciendo que “es el proceso fisiológico genéticamente determinado, por el cual un órgano o conjunto de órganos permite a la función por la cual es conocido, ejercerse libremente y con el máximo de eficacia”.

Los seres humanos, al igual que otros organismos, no pueden desde el primer momento de su existencia realizar todas las funciones que les caracterizan. Lentamente, y siguiendo una secuencia inscrita en la dotación genética de cada individuo, el organismo en general y cada órgano en particular alcanza a realizar sus funciones específicas. Así, el sistema digestivo poco a poco puede digerir nuevos tipos de alimentos o los músculos, también poco a poco, ganan en fuerza y llegan a poder desplazar grandes pesos.

Por tanto, es de resaltar que el proceso de maduración determina connotaciones de aumento de la complejidad funcional y estructural, de cualidad, de ahí que frente a otros conceptos o términos califica esta definición lo cualitativo, como característica de un fenómeno que, por otro lado, está sujeto al patrimonio genético y a su control.

Se puede encontrar en la literatura el uso del término “desarrollo” atribuyéndole el significado de “maduración”, lo cual es un error, ya que el proceso de maduración es parte del proceso de desarrollo, el proceso de desarrollo es un término más amplio e incluye, además, otros procesos además del de maduración. Es evidente que en ningún caso se pueden utilizar como sinónimos.

1.3 Aprendizaje:

Por aprendizaje se entiende según G.Nieto “la integración de programas motores en el hipocampo del sujeto, los cuales crearán una huella de memoria, la cual será evocada ante la aparición del estímulo que hizo manifestar una conducta motriz determinada”.

Según Schdmith aprendizaje son “aquellos tiempos relativamente permanentes en la conducta motriz del individuo”. El mecanismo de adaptación al medio que permite integrar al sujeto en un contexto social y una cultura determinada será lo que llamamos “proceso de aprendizaje”.

Ante esto se deduce que para que un sujeto tenga un desarrollo motor adecuado es necesario:

a) Un proceso de adaptación o interacción del organismo con el medio

b) Una gama de experiencias ante estímulos y situaciones diferentes, que le aporte una gran cantidad de “huellas de memoria”.

c) Tener un crecimiento adecuado en función a su edad, lo que le facilitará la mencionada interacción con el medio.

Así, al referirnos al desarrollo físico, hacemos referencia no sólo la maduración de sus órganos o a su crecimiento en tamaño y peso, sino también a los efectos que otros elementos externos al sujeto pueden ejercer en dicho desarrollo. Es aquí donde el término adaptación toma sentido como proceso de interrelación del organismo con su medio.

A propósito de la cuestión de la herencia y el medio, Schilling (1976) considera que el desarrollo motor es un proceso de adaptación que determina el dominio de sí mismo y del ambiente, pudiendo el sujeto ser capaz de utilizar sus capacidades motrices como medio de comunicación en la esfera social.

En el momento del nacimiento, el ser humano dispone en su dotación genética de la información que sus antecesores han ido recopilando a través de los tiempos para permitirle adaptarse al medio en el cual ha nacido y poder sobrevivir en él. Pero transcurridos los primeros momentos de la vida, el medio en el que se desarrolla la existencia humana, lejos de la sencillez que el medio natural tiene para los animales, en el hombre alcanza una gran complejidad y diversidad que se manifiesta en la cultura. El ser humano, para sobrevivir en este medio cultural construido por la comunidad social en la que ha nacido, necesita de un mecanismo de adaptación que le permita asimilar la cultura de su comunidad para integrarse en ella y así sobrevivir. Este mecanismo se denomina aprendizaje.

Con el nombre de aprendizaje, se pretende designar el proceso de adquisición de múltiples elementos de la cultura, como pueden ser aprender un poema, la solución de un problema geométrico, la comprensión de un período histórico o la destreza de montar en bicicleta. Todas estas cuestiones son susceptibles de ser aprendidas, pero a simple vista se puede apreciar que implican procesos sustancialmente diferentes.

En el aprendizaje motor, lo más importante son los movimientos del cuerpo. Así, por ejemplo, al efectuar un lanzamiento, lo más importante es la acción del brazo o la pierna. Pero, si prestamos atención, se apreciará que el movimiento del miembro tiene que ser dirigido a un lugar determinado y en un momento determinado, lo cual implica otros procesos, como son los perceptivos, de control, etc. Esto ha hecho que podamos encontrar, refiriéndose al aprendizaje motor, términos como aprendizaje perceptivo motor, sensitivomotor, psicomotor y control motor. Aquí, utilizaremos el término aprendizaje motor con la intención de referirnos a todo este proceso.

Lo que se aprende en el aprendizaje motor son secuencias de acciones musculares realizadas con alto grado de eficacia. Este proceso no es un proceso muscular, sino neural o psicológico, ya que los músculos son meros ejecutores de órdenes emanadas del cerebro y es allí donde se produce propiamente el aprendizaje motor. Aunque el aprendizaje motor se produce y manifiesta a través de ejecuciones musculares, hemos de decir que no se trata de un proceso solamente muscular, sino que también se trata de un proceso psicológico.

1.4 Desarrollo:

El término desarrollo se refiere a los cambios que el ser humano sufre a lo largo de su existencia. Lejos de ser un término parcial y opuesto a los anteriormente expuestos, se considera como un término global que implica la maduración del organismo, de sus estructuras y el crecimiento corporal, así como el influjo del ambiente. El desarrollo humano se realiza en estrecha relación, y estructuración recíproca con el medio ambiente.

Así, al desarrollo físico, hacemos referencia no sólo a la maduración de sus órganos o a su crecimiento en tamaño y peso, sino también a los efectos que otros elementos externos al sujeto pueden ejercer en dicho desarrollo. Es aquí donde el término adaptación toma sentido como proceso de interrelación del organismo con su medio (Gallahue, D. 1982)

1.5 Edad cronológica:

Se refiere a la edad de la persona en años; fija criterios administrativos.

1.6 Edad biológica:

Corresponde al estado funcional de los órganos y sistemas del individuo, comparando con grupos estándar de población según las edades.

1.7 Etapas cronológicas:

Como ya se expuso en la introducción las diferentes etapas cronológicas que apunta Ruiz son las siguientes:

– Infancia (2 a 5 años)

– Niñez (6 a 11años)

– Preadolescencia y adolescencia (12 a 18)

– Juventud (19 a 25 años)

– Edad adulta o madurez (25 a 60 años)

– Vejez (de los 60 años en adelante)

2. FACTORES QUE INFLUYEN EN EL CRECIMIENTO Y EN EL DESARROLLO:

Según Marín Fernández, B. (1977) uno de los problemas más difíciles y complejos es analizar las causas del crecimiento humano, así como los factores que lo regulan. Es evidente que este estudio no sólo tiene un interés teórico y doctrinal, sino que evidentemente se le puede sumar también el interés práctico, pues si no conociéramos todos los factores fisiológicos que regulan el crecimiento y las causas que, pueden suponer obstáculos, tendríamos el medio o la posibilidad de eliminarlas y ayudar de esta manera al mecanismo del normal crecimiento somático, corrigiendo de esta manera las posibles desviaciones del mismo.

Por otra parte, deberíamos preguntarnos por qué cesa el crecimiento en condiciones normales en un determinado momento.

Se ha afirmado que el impulso del crecimiento cesa cuando termina su propio ciclo, pero en condiciones patológicas o experimentales ese ciclo o bien puede acortarse o bien puede prolongarse. El impulso intrínseco del crecimiento no actúa, en realidad, sino a través de los factores condicionantes del crecimiento. El cese del crecimiento en condiciones normales puede surgir, o bien como consecuencia de estímulos antagonistas del crecimiento, o bien por la pérdida de la sensibilidad de los distintos tejidos ante los factores estimulantes del mismo.

El primer supuesto tiene a su favor algunos hechos conocidos cual es, por ejemplo, la acción frenadora sobre el crecimiento de las hormonas gonadales, demostrado no sólo experimentalmente, sino a nivel de la clínica humana.

La segunda hipótesis tiene su expresión en el hecho de que los tejidos embrionarios tiene una gran capacidad de respuesta a los impulsos morfogenéticos y que esta sensibilidad va disminuyendo con el paso del tiempo, de tal forma que se va limitando con el paso de los años a zonas cada vez más restringidas y menos diferenciadas del organismo. En consonancia con esta hipótesis, es importante considerar que la pérdida del impulso de crecimiento puede recuperarse a condición de no dar tiempo a que la sensibilidad de los tejidos disminuya mucho; es decir, que la posibilidad de reanudarse un crecimiento interrumpido por modificaciones de sus factores es mayor cuanto más joven es el niño, y que la corrección del desvío en los factores del crecimiento debe aplicarse cuanto antes.

Clásicamente se suele hacer una distinción entre los llamados factores endógenos o intrínsecos del crecimiento y aquellos otros exógenos o extrínsecos. Esta clasificación es un tanto artificiosa, y no es completamente exacta, pues en la practica muchas veces es difícil decidir si un determinado factor es única y exclusivamente intrínseco, o por el contrario, es extrínseco.

2.1 Factores genéticos:

En primer lugar hay que considerar las propiedades inherentes al propio óvulo fecundado, que dependen de los cromosomas del espermatozoide y del óvulo, de tal manera que la potencialidad del crecimiento es específica de cada especie, y dentro de la misma especie puede ser variable en las diferentes razas y en los distintos individuos de cada sexo de la misma raza.

La potencialidad de crecimiento es propia de cada especie y transmitida de padres a hijos por el ADN de los cromosomas de las células sexuales, en donde está impreso no solamente la potencialidad del crecimiento, sino el programa adecuado para que los tejidos embrionarios se diferencien para formar distintos órganos y sistemas.

La información genética acerca de las dimensiones de los padres añade otro parámetro a las normas de edad y tamaño para sus hijos.

Haciendo un pequeño resumen de diversos autores (Petersen, 1967; Rarick y Malina, 1973; Bouchard, 1974; Tañer, 1978; Espenschade y Eckert, 1982) y a pesar de que sabemos que el crecimiento es el resultado de una complicada interacción entre la herencia y el medio, se puede afirmar que hay una serie de aspectos del crecimiento muy directamente relacionados con lo genético, entre los que destacamos:

1. La velocidad de crecimiento.

2. La tipología corporal.

3. La aparición de la menarquia.

4. La madurez ósea.

5. La estatura corporal.

6. Los diámetros óseos.

7. La longitud ósea…etc.

Ligados igualmente a los factores hereditarios se encuentran los factores étnicos y raciales. En general, puede decirse que la herencia, la raza y el grupo étnico parecen influir sobre las dimensiones y características del organismo maduro más que durante el crecimiento en sentido estricto. De las comparaciones efectuadas, por ejemplo, entre las curvas de crecimiento entre niños blancos y negros, se desprende que son bastante semejantes, y que los períodos de aceleración coinciden cronológicamente en los 2 grupos.

En cuanto a las diferencias sexuales podemos resumirlas en las siguientes:

a) El recién nacido varón pesa y mide más que la hembra

b) El mayor peso y la talla se mantienen en el varón hasta, aproximadamente, los 10 años de edad. En esta edad la hembra aventaja al varón hasta los 14 – 15 años, para después volver el varón a superar a la hembra, manteniéndose ya la diferencia hasta la edad adulta

c) Las hembras tienen un desarrollo óseo más rápido y precoz que los varones, así como también es más temprana la erupción dentaria en las niñas que en los niños.

En los primeros estadios en conveniente matizar entre crecimiento y diferenciación.

El crecimiento consiste, básicamente, en el aumento del número y tamaño de las células de un tejido, de un órgano o de un ser vivo.

La diferenciación no implica necesariamente crecimiento, porque consiste esencialmente en la transformación de un grupo homogéneo de células en 2 o más grupos que difieren en lo que respecta a sus propiedades, y así puede hablarse de quimiodiferenciación, citodiferenciación,etc. El aumento del tamaño del óvulo fecundado como consecuencia de la multiplicación celular es un proceso de crecimiento simple; la posterior disposición de capas especializadas de ectodermo, endodermo y mesodermo es un proceso de diferenciación que conduce a la formación de los distintos órganos y tejidos que constituyen objeto de estudio de la Embriología.

2.2 Factores ambientales: Alimentación, medio físico, enfermedades, actividad física y factores socioeconómicos:

Ø Alimentación:

Según Giovanni de Toni (1970) el estudio del crecimiento humano ha encontrado una amplia base en las investigaciones de la ciencia de la alimentación.

Se puede decir, en efecto, que todas las sustancias alimenticias son factores alimentarios de crecimiento, bien sean los prótidos, los lípidos, los glúcidos, las sales e incluso el agua, a pesar de que ésta última no le esté encomendada una función energética o plástica, sino solamente la función de medio ambiente necesario para que se efectúen todos los recambios nutritivos.

Habitualmente se distinguen 2 tipos de alimentos:

Alimentos plásticos (proyectivos): los cuales originan las sustancias plásticas de organismo, y que son necesarios para asegurarnos la existencia

Alimentos energéticos (o calóricos): los cuales proveen la energía necesaria para el funcionamiento de la máquina humana.

Esta diferenciación no tiene un valor absoluto, pues los lípidos, por ejemplo, son alimentos calorígenos, pero también tienen una función plástica importante.

Para asegurar un crecimiento regular del organismo, es necesario que se le ofrezca un suficiente número de calorías. Se ha calculado que en el organismo en crecimiento cerca del 50% de las calorías son necesarias para el metabolismo basal; el 3 – 8% se pierde en la acción dinámica – específica de los mismos alimentos; el 15 – 25% está destinado a la actividad muscular; y, finalmente, el 10 – 15% está destinado al crecimiento (Giovanni de Toni, 1969).

Existen métodos que nos permiten calcular exactamente el número de calorías necesarias para asegurar el crecimiento; en realidad, éstas no son consumidas, sino acumuladas por el propio organismo.

Durante el primer año de vida extrauterina se puede decir que para tener un crecimiento regular es necesario que sólo para la función de crecimiento se reserven de 15 – 20 calorías por kilo de peso, cada día. A continuación las necesidades disminuyen y la media oscila entre 5 – 15 calorías por kilo de peso y día.

Se considera que para una dieta equilibrada la proporción entre los diversos elementos de la misma será:

– 12 – 15% prótidos

– 30 – 35% lípidos

– 50 – 58% glúcidos

– Vitaminas

– Minerales

– Agua

Vamos a hablar, primero de los prótidos, los cuales representan, con las sales, las verdaderas piedras para la construcción del edificio humano.

La síntesis de las proteínas de los tejidos, proceso de orden plástico y proyectivo, es una reacción esencialmente específica que se realiza a expensas de los aminoácidos contenidos en las proteínas de los alimentos. Las proteínas son un componente indispensable de la dieta, pues son la única fuente de los aminoácidos esenciales que no sintetiza el organismo.

Los conocimientos que tenemos hoy en día nos permiten conocer cuales son los aminoácidos necesarios para mantener el organismo y los que lo son para el crecimiento. Desgraciadamente, los resultados de la bioquímica experimental del crecimiento no pueden aplicarse por completo al organismo humano, el cual posee un metabolismo y una capacidad sintética especial.

A pesar de todo, y aunque nuestros conocimientos no sean perfectos, podemos admitir que para asegurar un crecimiento humano regular son necesarios por lo menos 8 aminoácidos: trionina, valina, leucina, isoleucina, lisina, triptofano, fenilalanina, y metionina.

Según algunos autores, otros 2 aminoácidos serían también necesarios para el crecimiento: arginina e histidina.

Estos aminoácidos esenciales cumplen diversos cometidos como elementos plásticos:

1º Forman nuevos tejidos durante el embarazo

2º Son necesarias para mantener la estructura celular y los sistemas enzimáticos

3º Mantienen y constituyen parte de las secreciones digestivas o externas y endocrinas o internas.

4º Sirven para la formación y el mantenimiento de las proteínas plasmáticas y la hemoglobina.

En este punto es necesario hacer observar que la diferencia entre aminoácidos necesarios para el crecimiento y aminoácidos necesarios para la conservación del organismo no es completamente exacta. Se trata probablemente de una diferencia cuantitativa más que cualitativa. Se puede suponer que, en un determinado momento del crecimiento, las necesidades del organismo, con relación a un aminoácido, se hacen muy grandes, hasta sobrepasar la capacidad de síntesis del mismo organismo, las cuales por sí solas bastarían apenas para cubrir las necesidades de conservación.

Si los prótidos son necesarios para el crecimiento, lo mismo se puede asegurar, sin duda alguna, para los lípidos. De la misma forma que hablamos de aminoácidos esenciales, debemos hablar también de grasas esenciales para el crecimiento. Estos ácidos grasos esenciales son de modo especial ácidos grasos no saturados, mientras los ácidos grasos saturados carecen, al parecer de acción sobre el crecimiento. La deficiencia de ácidos grasos esenciales no saturados y sobre todo del tipo de los ácidos linólico, linoleico y araquidónico, en animales de experimentación produjo el cese del crecimiento, lesiones cutáneas, aumento del metabolismo basal y trastornos en la gestación y en la lactancia. Por eso, se recomienda que una dieta normal de unas 3000 calorías debe contener, al menos, 75 gramos de grasas; este valor puede aumentarse cuando aumenta el gasto energético o por excesiva exposición al frío.

La parte que corresponde a los glúcidos como factores de crecimiento hay que tomarla también en consideración, pues las reacciones químicas fundamentales para el crecimiento solamente pueden tener lugar si van asociadas a procesos de combustión activa, que sólo puede estar asegurada por el metabolismo de los glúcidos. Por otro lado, la reducción de los carbohidratos puede dar lugar a trastornos cetósicos, por lo que la ingestión de hidratos de carbono es esencial que constituya la fuente principal de energía del organismo. Durante todo el crecimiento, por consiguiente, deben administrarse glúcidos en abundancia al organismo, por medio de alimentos adecuados.

Los elementos minerales, tanto los electropositivos como los electronegativos, son esenciales para el crecimiento, pues son los alimentos plásticos por excelencia. En la sangre, los cationes y los aniones se encuentran en equilibrio constante, como puede demostrarse con la determinación ionográfica. Por el contrario, es muy diferente la proporción de elementos positivos o negativos que se acumulan en los tejidos durante el crecimiento del organismo. En líneas generales puede decirse que la construcción de los tejidos duros (como por ejemplo, los huesos) exige un predominio de elementos electropositivos, mientras los tejidos de consistencia blanda (como por ejemplo, los músculos) necesitan elementos electronegativos. Según exista una variación en la velocidad de crecimiento, de la estatura o del peso, se puede encontrar una retención mayor o menor de unos u otros elementos.

Al lado de los elementos minerales, que entran en proporción más o menos considerable en la construcción del organismo, como el calcio, el fósforo, el magnesio, el potasio, el cloro, el azufre, el hierro y el yodo, existe un gran número dotados de una acción sinérgica catalizadora.

Así, vamos a pasar a continuación a comentar algunos de estos minerales y oligoelementos:

Zinc: es un metal importante en el crecimiento y se empezó a sospechar su importancia al observarse que cuando faltan los alimentos ricos en él (leche y huevos) se produce un estancamiento en el crecimiento. La causa íntima reside probablemente en que el Zinc es elemento constitutivo de muchas enzimas (fosfatasa alcalina, carbónico – anhidrasa, etc.), siendo necesario, además, para la síntesis proteica y de los ácidos nucleicos.

Flúor: está siendo constantemente debatido, sobre todo en su interés para la constitución del esmalte dental y la prevención de la caries.

Yodo: la importancia del yodo radica en que influye en el crecimiento global del organismo, aparte de ejercer otras muchas acciones en la economía animal.

Selenio: También lo apuntan como una posible influencia sobre el crecimiento, ya que se ha observado que su nivel es bajo en los niños afectados de Kwashiorkor.

Calcio: diversos autores encuentran que una limitación en los valores óptimos de ingreso de calcio puede entorpecer el crecimiento. Estos autores han establecido un paralelismo entre ingreso de calcio y tallas medias en distintos años y poblaciones en relación con el ingreso de calcio. La relación no es estricta y pueden influir otros factores, pero existe un claro paralelismo.

Hierro: su consumo diario no debe ser inferior a los 10 – 12 mg. /día, siendo necesario para la formación de hemoglobina

Por último, encontramos como factor de crecimiento muy importante el agua. Si el agua no es introducida en el organismo en cantidad suficiente, el crecimiento se hace imposible y estoen tanto mayor grado cuanto el organismo sea más joven. El porcentaje del agua contenida en los tejidos de nuestro cuerpo disminuye progresivamente a medida que prosigue el crecimiento; basta recordar que en el embrión el 97% del peso del cuerpo está representado por el agua, mientras en el recién nacido la proporción ya ha descendido al 74%, para descender todavía más, en la edad adulta, alrededor del 58%. Estas conclusiones son válidas si consideramos al organismo humano en su conjunto; pero si nosotros, por el contrario, examinamos cada órgano o tejido de forma separada, encontramos valores muy dispares.

El metabolismo del niño necesita, en comparación con el del adulto, una cantidad de agua mucho más elevada. Una ingestión insuficiente de agua, aun antes de hacerse patentes los fenómenos de deshidratación, es causa de una limitación en la velocidad del crecimiento. De ahí precisamente los problemas patológicos y de crecimiento que puede plantear la alimentación excesivamente seca en los niños de pocos meses o los biberones hiperconcentrados.

Por otro lado, se sabe que existe una correlación inversa entre grasa corporal y agua en el organismo (Edelman, Behnke y Soberman), y durante el crecimiento es importante que esta correlación no se desplace a favor de la grasa corporal, porque ello daría lugar a obesidad o tendencia a la misma, que probablemente se mantendría a lo largo de toda la vida.

También encontramos las vitaminas, que ante todo, hay que decir que no existe una vitamina con el carácter de exclusivo factor del crecimiento. Pero éstas tienen una gran importancia en todos los fenómenos del crecimiento, puesto que éste no puede tener lugar sin las funciones metabólicas, y éstas se encuentran bajo la directa dependencia de las enzimas; necesariamente las vitaminas adquieren una gran importancia en todos los mecanismos del crecimiento somático.

– Entre las vitaminas encontramos la vitamina A, liposoluble, cuya carencia, además de las ya conocidas manifestaciones de esta avitaminosis, provoca una detención del crecimiento.

– También se encuentra la vitamina B1, también esta, es muy importante para el crecimiento; existen numerosas pruebas que demuestran que si administramos a los lactantes, o a sus amas, tiamina (B1), se obtiene rápidamente un aumento de peso. Se cree que esto sea debido a una estimulación en las funciones digestivas o hepáticas, con transformación de los glúcidos en lípidos.

– La vitamina B2 forma parte activa de los procesos de respiración celular, necesarios para el crecimiento.

– En cuanto a la vitamina B6 es también un factor de crecimiento, ya que toma parte activa en las funciones metabólicas del organismo humano.

– El ácido pantoténico es un factor de crecimiento para numerosos organismos, incluido el hombre.

– La vitamina C, gracias a su acción oxidorreductora, tiene una función muy importante en el metabolismo de los lípidos y de los glúcidos, favoreciendo especialmente la fijación del glucógeno en los músculos. Por ello se considera que la vitamina C tiene una acción estimulante del crecimiento.

– La vitamina D, antirraquítica, o mejor, las varias vitaminas que pertenecen a a este grupo, particularmente la D2 y la D3, ejercen una acción muy importante estimuladora del crecimiento esquelético e incluso de todo el organismo. Pero se debe tener presente que el exceso de esta vitamina, ejerce por el contrario un efecto negativo sobre el crecimiento somático, provocando su detención.

– La vitamina E está presente en todos los tejidos del organismo; sobre la base de datos experimentales se cree que está dotada de una propiedad activadora de la síntesis, especialmente de las que se verifican en músculos; en los prematuros, los efectos sobre el crecimiento parecen ser satisfactorios.

Los factores nutritivos y la alimentación son de capital importancia en el período de crecimiento. Si un organismo está insuficientemente alimentado o si lo es en exceso puede verse afectado por serios problemas. Mientras que en determinadas zonas del plantea la malnutrición y la muerte por inanición es una norma, en otras partes la obesidad y el sobrepeso se han convertido en un problema de salud pública.

La malnutrición de un niño, esto es, la falta de una alimentación que cubra las necesidades básicas de un niño en crecimiento puede acarrear una serie de problemas según sea la intensidad, la duración y el momento de la vida en la que aparece.

Los efectos de la malnutrición pueden afectar a:

– la velocidad del crecimiento

– el tamaño corporal final adecuado

– la composición de los diversos tejidos

– la aparición de determinados índices de maduración como es la menarquia (Tanner,1978)

Sus efectos son tanto más perniciosos cuanto más joven es el niño, de ahí que los primeros 5 años sean cruciales. Además, no sólo se ven afectados parámetros biológicos o motrices sino que también pueden serlo aspectos de la conducta tales como el intelectual, afectivo o social.

Por tanto, es muy importante sentar la idea de que una alimentación suficiente y equilibrada desde el nacimiento hasta la eclosión puberal es factor condicionante y decisivo en el crecimiento y desarrollo de los niños, sean del medio urbano o rural. Esta alimentación ha de ser suficiente y equilibrada, no sólo en los principios inmediatos (hidratos de carbono, grasas, y sobre todo, proteínas animales), sino también en vitaminas, minerales básicos y oligoelementos.

Ø Medio físico:

Del examen que hemos hecho de los alimentos y de las vitaminas, considerados como factores extrínsecos del crecimiento, pasamos al estudio de las condiciones ambientales, en las cuales debemos englobar las características geográficas, climáticas, meteorológicas y estacionales de un determinado ambiente.

Se debe admitir, sin lugar a duda, que la localidad donde transcurre la vida del individuo humano ejerce una influencia particular sobre su crecimiento. Pero el estudio aislado de todos los factores geofísicos, climáticos y meteorológicos sobre el mecanismo del crecimiento ha tropezado hasta ahora con muchas dificultades.

Debemos añadir, que conocemos muy poco de este capítulo, debemos, por tanto, limitarnos a constatar que los factores geográficos, climáticos y meteorológicos, actúan indudablemente sobre el crecimiento, pero es muy difícil apreciar cuantitativamente el valor de cada uno de estos factores con exclusión de toda posible interferencia. Menos difícil parece establecer una correlación entre ritmo de crecimiento y variaciones estacionales.

Sobre esto último hay numerosa literatura, y los resultados alcanzados por varios autores, son bastante acordes cualquiera que sea la región o hemisferio en donde se ha realizado la investigación. Podemos decir, en pocas palabras, que el crecimiento del peso se verifica a máxima velocidad al final del verano y el otoño, sigue a ritmo lento durante el invierno y decae en primavera y verano. El fenómeno opuesto se verifica en relación con la estatura, que alcanza su máxima velocidad en primavera. Aproximadamente se puede decir que el crecimiento ponderal es más rápido en unas 3 – 5 veces en otoño que en primavera, mientras que el crecimiento estatural es más rápido en 2 – 3 veces en primavera que en otoño. En estas variaciones no parece que tenga influencia la diferencia sexual, pues se manifiesta por igual en varones que en hembras.

Más difícil que el estudio del ritmo estacional aparece la relación entre el ritmo diurno y el crecimiento. Aquí el hombre, con la lentitud de su crecimiento, escapa a la investigación. Las investigaciones llevadas a cabo con los mamíferos inferiores han permitido poner en evidencia la existencia de profundas analogías entre el ritmo estacional y el ritmo diurno.

Ø Factores raciales:

En las diversas razas humanas ha destacado la existencia de determinadas diferencias dentro del continuum que va de lo genético a lo ambiental.

En términos generales podríamos decir:

– Las niñas afroamericanas se manifiestan algo mayores que las del resto de las razas.

– Los asiáticos son algo menores.

– Los europeos y los afroamericanos poseen casi idénticas curvas de crecimiento.

– Las grandes diferencias aparecen en la forma corporal después de la adolescencia.

– Los asiáticos poseen las extremidades inferiores más cortas, y los afroamericanos las más largas siendo los europeos quienes poseen una longitud intermedia.

– La relación caderas – hombros se muestra similar entre los asiáticos y europeos, siendo los africanos los que poseen las caderas más delgadas.

– Los africanos son más musculosos, de mayor peso óseo y de un porcentaje menor de grasa en las extremidades.

– Los africanos muestran una mayor precocidad en el desarrollo motor, dental y óseo en las primeras edades

Ø Actividad física:

Es necesario apuntar que no sólo la alimentación, primer objetivo y primordial, es factor decisivo en el crecimiento adecuado y armónico, también el ejercicio físico adecuado, y en el momento oportuno, es un factor preponderante.

El dinamismo de los niños en la edad preescolar y escolar debe ser enriquecido con una adecuada educación física. Las autoridades escolares deben dar una importancia decisiva, en el futuro, a la práctica de la educación física y los juegos en los niños. Por su parte, los profesores de Educación Física deberíamos prestar la máxima atención en los programas de actividades físicas para todos los niños. Pero es necesario programar de acuerdo con las posibilidades orgánicas de los muchachos en 2 sentidos, de acuerdo con el crecimiento y el desarrollo, y en consonancia con la dotación de cada niño, pues en todos, sea por circunstancias fisiopatológicas o de otra índole, están igualmente dotados para las actividades físicas.

El problema de la actividad física y deportiva durante el crecimiento es doble, ya que es importante dilucidar la influencia del ejercicio sobre el crecimiento, por una parte, y la capacidad de actividad física durante este período, por otra.

Algunos autores apuntan que el ejercicio estimula el crecimiento, al igual que otros que opinan que prolonga la vida, pero lo cierto es que no hay nada absolutamente demostrado al respecto. En el adulto, los músculos hipertrofiados por el levantamiento de peso vuelven a su nivel inicial en cuanto se deja de realizar ejercicio, y es de presumir que en el niño ocurra exactamente lo mismo.

Para Marañón, el ejercicio muscular tiene una influencia favorable sobre el crecimiento, y tanto más que el propio ejercicio y deporte, las circunstancias en que se desenvuelven: la mayor exposición al aire y la luz, la disciplina de la vida, el incremento del apetito, etc.

Ø Enfermedades:

Con el propósito de completar este estudio sobre los factores extrínsecos del crecimiento, debemos tomar en consideración la influencia de las enfermedades agudas o crónicas sobre su mecanismo.

Aquí nos encontramos de una manera especial con factores negativos, es decir, con agentes que dificultan o impiden el crecimiento. Se trata de un capítulo muy amplio y especialmente médico, que se escapa un poco de nuestro ámbito de conocimiento. Por ello, nos limitaremos a señalar que las enfermedades de todo tipo interfieren en el crecimiento normal. La influencia negativa puede ponerse de manifiesto por enfermedades de los padres antes de la concepción; enfermedades de la madre durante la gestación, y enfermedades agudas y crónicas del niño durante el desarrollo.

Para Marañón, los factores patológicos de los padres que más influyen en la talla de los hijos son las enfermedades o anomalías endocrinas que actúan sobre los trastornos del crecimiento en un sentido directo (herencia de la misma, alteración en la misma glándula) o en un sentido indirecto (cambio del sentido funcional o cambio de glándula).

El máximo peligro de las enfermedades maternas durante la gestación radica en las 6 primeras semanas de la misma. Es un hecho conocido que la rubéola es capaz de producir alteraciones congénitas graves, pudiendo de igual forma incidir otras enfermedades como el sarampión, tos, gripe, etc.

También son dignas de consideración, en este sentido, las intoxicaciones de la madre de todo tipo (tabaco, alcohol, drogas), siempre que sean crónicas.

Las enfermedades sufridas por el propio niño pueden tener una influencia decisiva sobre el crecimiento. Las diarreas de todo tipo, sobre todo las crónicas, son antecedentes frecuentes en la historia clínica de muchos infantilismos y enanismos. De igual forma, las infecciones crónicas (tuberculosis, paludismos, etc.) perturban el crecimiento, al desaparecer o disminuir la capacidad proliferativa de los cartílagos de conjunción, calcificándose rápidamente. Observándose un retardo del crecimiento estatural, mientras en ponderal puede conservarse bastante bien. Pero a veces se observa el fenómeno opuesto, con un evidente retardo del crecimiento del peso en relación con la estatura.

Las enfermedades infecciosas agudas, especialmente las febriles, se dice que ejercen un estímulo sobre el crecimiento estatural, atribuyéndose a una excitación de la noxa infecciosa y dando lugar a los llamados dolores de crecimiento. Es clásico mencionar el rápido crecimiento estatural y ponderal que sufren los jóvenes durante la convalecencia de la fiebre tifoidea.

Las enfermedades viscerales de todo tipo (cardiopatías, nefropatías, anemias, etc.), así como las endocrinas (hipotiroidismo, diabetes, etc.) producen retrasos del crecimiento y muchos de ellos constituyen entidades clínicas que afectan específicamente a este proceso.

De igual forma repercuten en este proceso las enfermedades metabólicas debido a trastornos en el recambio de aminoácidos (fenilcatonuria, cistinuria, etc); de los hidrocarbonados (galactosa, fructosa, glucogenosis, etc); de las grasas (esteatorreas con trastornos en la absorción de ácidos grasos no saturados). Los retrasos del crecimiento que siguen a estos trastornos son debidos, en parte, a la carencia de elementos indispensables para las síntesis celulares, y en buena parte, a la falta de equilibrio en los distintos elementos para que pueda realizarse la nutrición celular.

Ø Factores socioeconómicos:

El medio social, referido fundamentalmente al nivel de vida, y derivado de factores secundarios, como es: la situación económica de la familia del niño, el tipo de vida familiar, la nutrición, los períodos de descanso, comodidades, la posibilidad de ejercicio físico controlado, confort de la casa, etc., son de vital importancia.

En este sentido las condiciones socio – económicas (el hábitat, los pisos pequeños y superhabitados) llevan a una pobreza de exploración motriz en el niño, limitando su desarrollo motor y arriesgando el propio desarrollo físico.

LeBoulch, (1984), resaltó el papel que los padres tienen en el desarrollo psicomotor en los primeros 6 y, sobre todo, en los primeros 3 años de vida.

Otros agentes como la escuela, son primordiales. Aún en nuestros días está muy mal contemplada la asignatura de E.F, y no se valora la importancia que ésta tiene ni en el plano físico, ni en el plano psico–intelectivo. Desde la problemática de las instituciones y organismos de la que es competencia, hasta, en muchas ocasiones, la poca profesionalidad de un considerable número de educadores, con grandes deficiencias de conocimientos, y lo que es peor, de actitudes, se evidencian todavía en la actualidad, para desgracia de las generaciones futuras. Por tanto la escuela, separando los niños de las condiciones económico – sociales familiares, como consecuencia del hábito sedentario a que obliga a los alumnos una dirección pedagógica, que ahora por fortuna está en decadencia, ejerce una acción desfavorable sobre el crecimiento. La acción retardadora del crecimiento se haría sentir, según las estadísticas, de una manera especial sobre los niños enviados prematuramente a la escuela.

En conjunto se puede decir que los factores socioeconómicos – sociales ejercen un influjo sobre el crecimiento ponderal, más que sobre el estatural, aunque éste no escapa por completo a su acción.

Estas investigaciones, sin embargo, deben ser sometidas a una crítica severa y de gran cuidado, pues es fácil llegar a conclusiones opuestas y a veces paradójicas. Así, por ejemplo, algunos autores han constatado un aumento ponderal y estatural más rápido en los muchachos que viven en un ambiente rural, en oposición a los que viven en las ciudades. Otros autores han encontrado resultados opuestos. Para explicar éstas diferencias deben entrar en juego otros factores extrínsecos como la alimentación y las vitaminas.

2.3 Regulación hormonal del crecimiento: hormona del crecimiento; somatomedinas; hormonas esteroideas; glucocorticoides; insulina:

En la actualidad se conoce el papel que el sistema endocrino juega en el proceso de crecimiento y desarrollo. Este sistema endocrino consiste en un conjunto de glándulas de secreción interna, que producen y liberan unas sustancias denominadas hormonas, que funcionan como “mensajeros” orgánicos, favoreciendo la aparición de cambios en el mantenimiento de las funciones del individuo. De entre el complejo sistema endocrino del ser humano, hay algunas hormonas que tienen una influencia directa en el proceso de crecimiento y desarrollo, que son las siguientes:

Ø Hormona del crecimiento:

También denominada STH, se forma en las células eosinófilas del lóbulo anterior de la hipófisis, y ejerce múltiples acciones, todas ellas relacionadas con el crecimiento.

En lo que respecta al crecimiento y desarrollo, se cree apoyándose en los estudios realizados, que la STH no influye en el crecimiento del feto, del recién nacido y del lactante. Sin embargo, hay un hecho contradictorio y que plantea serias dudas al respecto; los recién nacidos y prematuros muestran una concentración elevada de STH. Nadie pone en duda su importancia en el crecimiento del niño y del adolescente aunque sabemos poco sobre su mecanismo íntimo de acción, basado principalmente en que favorece la penetración de aminoácidos en las células, aumentando la formación del RNA.

Otro hecho que tiene particular interés es que la hormona del crecimiento humano es la única que hasta ahora no puede ser sustituida por la misma de origen animal, pues al parecer en el ser humano sólo es eficaz la STH humana y si acaso un poco la del mono, pero no la de otros animales.

La STH es segregada, bajo el control del hipotálamo, por la glándula hipófisis anterior y origina un aumento de la masa somática (por lo que también se le ha llamado “hormona somatotropa”)por medio de una acción directa sobre el desarrollo del esqueleto y de los protoplasmas celulares. Es una hormona fundamentalmente anabolizante. Su administración determina anabolismo proteico, siempre que se provea un suficiente aporte proteico – calórico. Al estimular la síntesis de nuevas proteínas tiene un efecto general sobre todos los órganos y tejidos. De este modo, la hormona estimula a todas las células a aumentar la captación de aminoácidos, los cuales al integrarse en el metabolismo general se van a transformar en proteínas.

Actualmente se piensa que la STH no actúa directamente sobre los cartílagos epifisarios, sino a través de la liberación por parte del hígado y posiblemente del riñón y músculo esquelético, de una sustancia llamada “factor del crecimiento plasmático”, aunque últimamente ha dado en llamarse “Somatomedina”. En la actualidad se habla de la existencia de 3 somatomedinas, la A, B y C, con diferencias en acciones, naturaleza y propiedades. Las somatomedinas, principalmente la C, actúan de una forma semejante a la insulina sobre los tejidos muscular y adiposo.

De igual forma ejercen acciones semejantes a las de otras sustancias estimuladoras de la multiplicación celular, cuales son factor de crecimiento normal, factor de crecimiento epidérmico y eritropoyetina.

Entre los tejidos que se manifiesta más activamente la hormona están los cartílagos epifisarios. La hormona de crecimiento estimula la actividad celular en el cartílago, sobre todo en la zona de proliferación, determinando una síntesis muy activa del RNA y proteínas, y estimulando la división celular.

Para terminar decir, que esta hormona está presente en el organismo desde los primeros momentos y su concentración se vuelve máxima en la pubertad. Se segrega sobre todo durante la noche. Y sus funciones principales son:

estimular el crecimiento

– estimular diversas funciones metabólicas y

-favorecer la síntesis proteica en situaciones normales de alimentación, facilitando el transporte de aminoácidos a través de las membranas celulares sobre todo en los músculos, tejido adiposo, cartílagos y otros tejidos conectivos.

Ø Hormonas tiroideas:

Las hormonas tiroideas tienen una acción clara sobre el crecimiento, como lo evidencia el hecho de que la extirpación del tiroides retrasa o detiene el crecimiento corporal y que el tratamiento con tiroides o tiroxina lo restablece. El déficit y su influencia se manifiestan, sobre todo, en los primeros años de vida.

Las hormonas tiroideas aumentan la síntesis proteica, que ya se inicia al final del primer tercio de la vida fetal, continuando su acción durante todo el período del crecimiento normal. Además, son vitales para el desarrollo del sistema nervioso y del esqueleto, facilitando la liberación de STH.

Parece existir una clara interrelación entre la STH y las hormonas tiroideas; si falta la STH, las hormonas tiroideas no bastan para estimular el crecimiento, pero, por otra parte, si faltan las hormonas tiroideas, la STH no ejerce un efecto tan marcado, rápido y eficaz sobre el crecimiento. Por ello, se considera que la STH es un verdadero factor del crecimiento, que se manifiesta incluso en ausencia de las hormonas tiroideas, mientras que éstas últimas serían como unos catalizadores del crecimiento que no lo estimularían directamente.

La hormona tiroidea en el período postnatal provocar á problemas en el crecimiento normal del niño, enlenteciendo el proceso de maduración esquelética y dental, y provocando una actuación poco eficaz de la hormona del crecimiento.

Experimentalmente se ha comprobado que la cantidad de STH en sujetos hipotiroideos es mucho menor que en los normales y que esta anomalía se corrige con la administración de hormonas tiroideas. El tiroides no parece ejecutar una influencia importante en el crecimiento fetal en su conjunto, pero sí parece tener una influencia decisiva en el desarrollo del sistema nervioso central y el esqueleto, ya que se ha podido ver que los hijos de madres hipotiroideas nacen con un desarrollo deficiente del sistema nervioso, que no se corrige aunque se trate precozmente a los niños con hormonas tiroideas.

Por tanto, las hormonas tiroideas son importantísimas en los procesos de crecimiento óseo y de la maduración nerviosa, además, como hemos dicho su presencia favorece la actuación de la STH.

En conclusión, sus efectos más destacables son:

– Maduración orgánica del cerebro

– Maduración del contorno naso orbitario

– Osificación de los cartílagos epifisarios

– Actúa sobre la proporcionalidad corporal

Ø Insulina:

Segregada por el páncreas, la presencia de insulina es necesaria para la síntesis de grasa, glucógeno hepático y proteínas. En su ausencia disminuye la lipogénesis, la fijación de aminoácidos y la formación de glucógeno hepático.

La insulina ejerce fundamentalmente la acción de facilitar la penetración de la glucosa al interior de la célula y su posterior utilización. Estimula, además, el anabolismo proteico y la actividad enzimática, facilitando la síntesis de RNA y la actividad de los ribosomas.

Parece ser que la insulina no atraviesa la barrera placentaria, lo cual quiere decir que en el feto actúa su propia insulina y no la materna. Esto podría explicar el gran tamaño de los hijos de madres diabéticas mal tratadas durante el embarazo, porque al tener el feto una gran oferta de glucosa materna, la metaboliza y utiliza por su propia insulina, determinando un gran crecimiento fetal por la hiperproducción de insulina que conlleva sus efectos anabolizantes proteicos.

Es muy importante señalar que la hormona del crecimiento no produce crecimiento, fijación de nitrógeno, ni síntesis de proteínas cuando falta la insulina, y probablemente ésta debe ser necesaria también para que ejerzan su acción otras hormonas que tienen influencia sobre el crecimiento.

Ø Glucocorticoides:

Tienden a inhibir el crecimiento, en parte por su acción catabolizante (utilización y liberación de aminoácidos para la neoglucogénesis, etc.) y en parte por inhibir la liberación y acción periférica de la STH.

Ø Las hormonas gonadales y suprarrenales:

Los andrógenos testiculares o adrenales aumentan la talla y, sobre todo, la musculatura, la concentración de eritrocitos, etc. La testosterona tiene una acción anabolizante proteica, a quien se imputa los cambios que aparecen en la pubertad, y mantiene la masa muscular y ósea en el joven y en el varón adulto; expresión de tales cometidos es la retención de sodio, potasio, fósforo y calcio.

En el momento de la pubertad ya hemos dicho que los andrógenos estimulan el crecimiento, sobre todo en estatura y de las masas musculares, pero, por otra parte, determinan el final del mismo, ya que facilitan la osificación de los cartílagos, con lo que éste se detiene; de aquí la contraindicación formal de la utilización de los andrógenos o de anabolizantes de acción androgénica antes del estirón de la pubertad.

En las niñas son, probablemente, los andrógenos adrenales los que actúan, puesto que los estrógenos tienen una acción muy ligera sobre el anabolismo proteico y, por otra parte, los andrógenos de origen ovárico son mínimos.

3. LAS EDADES DEL CRECIMIENTO: ESQUELÉTICA U ÓSEA; DENTAL; SOMÁTICA Y SEXUAL:

Es un hecho conocido y que plantea problemas serios para los estudiosos del crecimiento, que no todos los niños alcanzan las distintas etapas del desarrollo al mismo tiempo y con iguales características. Es por ello que en muchas ocasiones no es suficiente ni definitorio del crecimiento que un muchacho el decir que tienen tal o cual edad para dilucidar si su grado de crecimiento es óptimo o no, no sólo durante los momentos más críticos del mismo, sino en cualquier punto de la evolución del mismo.

En muchas ocasiones es fundamental establecer la correspondencia entre la edad cronológica y la madurez fisiológica recurriendo a distintos criterios que puedan orientarnos sobre las características del crecimiento de un muchacho.

La medida de la edad morfológica podría ser en principio la más apropiada para establecer el grado de crecimiento en relación con la edad cronológica, ya que sabemos que con la edad normalmente cambian las proporciones de las distintas partes del cuerpo con cierta independencia del tamaño total, pero en realidad aún no se han logrado índices o fórmulas matemáticas lo suficientemente válidas que nos definan inequívocamente la edad morfológica, aunque como hemos dicho anteriormente se pueden utilizar algunos criterios de aproximación.

1. Edad dental:

Por valoración de la edad dental se entiende el estudio de la aparición de los dientes (dientes temporales y permanentes) y su comparación con normas establecidas.

Puede ser un exponente fácilmente medible contando los dientes que han brotado y comparando su número con valores tipo. La primera dentición acaece entre los 6 meses y los 2 años, aproximadamente. La segunda y permanente dentición brota entre los 6 y 13 años.

Como regla práctica, aunque no rigurosamente cierta, puede calcularse la edad dentaria, aceptando que a partir de los 7 meses brota una diente cada mes, de tal forma que basta sumar el 6 al número de dientes de leche para saber la edad dentaria en meses. La erupción de los terceros molares suele ocurrir alrededor de los 17 años, cuando el crecimiento somático, en general, está tocando a su fin.

A semejanza con la valoración ósea, en este índice se valora el grado de osificación a nivel maxilar y dentral, considerándose:

1. Nivel de calcificación

2. Erupción a nivel de reborde alveolar

3. Erupción clínica a nivel de la encía

2. Edad esquelética:

En los últimos años ha adquirido un notable interés el estudio de la edad esquelética. Ya en 1937, Todd confeccionó “The Atlas of Skeletal Maduration”en cuyo prólogo decía: el progreso de la maduración es evidente en todas las partes del esqueleto, pero es la transformación del tejido fibroso y cartílago en hueso donde se presentarán los criterios más fácilmente identificables. En este sentido parece vislumbrarse claramente la diferencia entre el crecimiento del hueso y su maduración, que se dan simultáneamente: crecimiento o aparición de células nuevas, y maduración o establecimiento del tejido permanente.

Los cambios que ocurren en el esqueleto cartilaginoso y membranoso del feto hasta convertirse en el osificado del adulto se realizan en unos 20 años en la mujer y en unos 23 años en el hombre. Este período de años se puede dividir en 3 fases:

– La primera la osificación de la diáfisis de huesos cortos y largos, casi se realza en el útero.

– La segunda, que empieza poco antes del nacimiento, consiste en la osteogénesis en la epífisis de huesos largos y redondos; en los huesos de las extremidades la segunda fase se completa hacia los 12 años en las jóvenes, esto no ocurre, sin embargo, en los huesos de la pelvis, coincidiendo en esto con la tercera fase de casi todo el resto del esqueleto.

– La tercera fase consiste en la calcificación del cartílago de conjunción, con fusión ósea de la epífisis y diáfisis.

El crecimiento óseo se pone de manifiesto por el aumento de la circunferencia y longitud de los huesos.

El aumento de la circunferencia se produce por la deposición del hueso subperióstico, formándose tejido compacto. El aumento en longitud se debe a la sustitución del tejido cartilaginoso en la zona de crecimiento diáfiso – epifisario, principalmente. El hueso no crece con el mismo ritmo y velocidad en todos los individuos y es por esto por lo que valorando el crecimiento del hueso podemos darnos una idea de la evolución en la madurez fisiológica del individuo.

Los métodos que pueden emplearse para valorar la edad esquelética son varios pero posiblemente el más exacto se basa en el estudio de la radiografía de la mano izquierda, observándose el número, el tamaño, proporciones y contornos, entre los distintos núcleos de los huesos del carpo, metacarpo y falanges, obteniéndose de este modo el desarrollo medio del esqueleto y el grado de evolución de los distintos huesos.

Del estudio de la maduración ósea se ha podido determinar una serie de tendencias en el desarrollo tales como:

– que los huesos de la mujer osifican antes que los del hombre

– que los 2 lados corporales maduran y desarrollan de forma simétrica

– que el componente genético adquiere gran importancia en materia de maduración ósea

3. Edad morfológica:

Se refiere a la comparación de los niños con tablas estandarizadas de altura y peso.

Parece adecuado realizar una pequeña incursión sobre la correlación que suele mantener la altura y el peso a lo largo de los años para posteriormente valorar la eficacia de dicho índice. Es el método estimativo menos satisfactorio ya que pueden ser diferentes las razones que originan los cambios.

4. Edad sexual:

La edad sexual corresponde a la época en que los caracteres sexuales se hacen patentes, tanto los primarios como los secundarios. Son, sin embargo, los secundarios los que sirven de referencia para catalogar a los individuos dentro de los diferentes grupos de edad.

El concepto de edad sexual sólo se utiliza a partir de la edad prepuberal, dado que es cuando esos caracteres (vello pubiano, tamaño del pene o mamas, pilosidad facial y cambios asociados) se muestran de manera evidente.

El empujón de la adolescencia en las dimensiones del esqueleto y los músculos está estrechamente vinculado al gran desarrollo del sistema reproductor que ocurre al mismo tiempo.

El primer signo de que llega la pubertad suele ser en los niños una aceleración del crecimiento de los testículos. Hacia la misma época se inicia un ligero crecimiento del bello púbico. Las aceleraciones de estatura y de crecimiento del pene se inician un año después de la aceleración testicular. El vello axilar no suele aparecer hasta unos 2 años después de haber comenzado a crecer el vello púbico. En algunos niños, el pelo axilar puede aparecer primero. El vello de la cara en los chicos empieza a aparecer hacia la misma época que el axilar. Hay una particularidad en la longitud y pigmentación de los pelos situados en los extremos del labio superior que luego se extienden hasta completar el bigote; después aparecen vellos en la parte superior de las mejillas, debajo del labio inferior, y finalmente por los lados y el borde de la barbilla.

Poco después del incremento de estatura, ocurre el agrandamiento de la laringe, la voz empieza a hacerse más grave durante el período en que el desarrollo del pene se está completando.

Hay algunos chicos que sufren un ligero aumento de las mamas durante la pubertad; suele ser temporal casi siempre, y pronto desaparece; sólo una minoría requiere tratamiento médico.

En las niñas, el principio del crecimiento de los pechos suele ser el primer signo de la pubertad, la aparición del vello púbico lo precede a veces.

El primer período menstrual aparece casi después de alcanzado el máximo de alcanzado el máximo del incremento de la estatura. En la mayoría de los casos sigue un período de infertilidad de 1 año a 18 meses. La máxima fertilidad no se alcanza hasta principios o mediados de la tercera década de la vida.

La maduración sexual tiene mucho que ver con la actuación hormonal. Esta acción hormonal va a tener efecto sobre diversos parámetros físicos y sobre todo en la aparición de la primera regla, en las chicas.

Por esta razón se hace referencia comúnmente a la edad de la primera regla como índice de desarrollo.

La función reproductora, no se corresponde con la de las primeras menstruaciones aunque suponga un desarrollo del útero. La función de reproducción no lleva un desarrollo paralelo ya que existe un período inicial de esterilidad de 1 año o más, pues, como dijimos, la fertilidad completa se alcanza 2 años después.

Con relación al sexo masculino, bajo influjo hormonal, la próstata se desarrolla y posteriormente segregará fluido seminal. Las primeras eyaculaciones suelen aparecer después del acelerado crecimiento del pene

4. VARIACIONES EN EL CRECIMIENTO ASOCIADAS A LA EDAD Y AL SEXO:

El organismo humano no tiene un carácter estático, y menos aún el primer tercio de la vida; tiene un carácter dinámico, ya que constantemente se está demoliendo y renovando. Que el cuerpo humano crece y que con el crecimiento cambian las proporciones de las distintas partes del mismo, es un hecho conocido desde que el hombre adquirió conciencia de sí mismo en el mundo.

El crecimiento físico debe referirse, como es lógico, a la totalidad del organismo (piel, músculos, esqueleto, vísceras, cráneo, tórax, y abdomen).

Sin embargo, distintas partes del organismo tienen curvas de crecimiento propias. El tejido nervioso se desarrolla rápidamente, de forma que las estructuras nerviosas alcanzan su máximo crecimiento prácticamente en los primeros años. Los tejidos linfáticos, incluyendo las amígdalas, adenoides y timo, crecen rápidamente hasta los 12 años, edad en la cual declinan involutivamente hasta el tamaño que tienen en el adulto.

Las gónadas y órganos accesorios de reproducción permanecen estacionarios hasta la pubertad, en cuyo momento se desarrollan rápidamente durante la adolescencia.

El estudio del crecimiento se pretende limitar muchas veces a la fácil determinación de la estatura únicamente, pero su complejidad se vislumbra por el hecho de que, a la par que se consigue la estatura definitiva, el cuerpo adquiere también una forma definitiva, de tal manera que el objetivo final es más concluyente en adquirir una forma y proporciones adecuadas, que la propia estatura. A la vez, el desarrollo de la forma va paralela con el desarrollo de la función de las aptitudes físicas y psicológicas, que de igual forma evolucionan con el devenir de los años.

Biológicamente hablando, según Beer el crecimiento ocurre en 3 fases distintas:

Ø 1º Fase: – Formación de nuevo protoplasma.

– Almacenamiento de sustancias nutritivas y de sostén.

– Acumulación de agua en los tejidos

Ø 2º Fase: – Aumento del tamaño celular

– Multiplicación del número de células.

– Aumento del plasma intercelular.

Ø 3º Fase: – Aumento de la masa orgánica general.

– Aumento específico de ciertas partes del organismo.

La forma final del cuerpo se alcanza después de la pubertad, y la adolescencia, prácticamente cuando el crecimiento ha cesado totalmente.

El crecimiento es tal vez la característica más fundamental de los seres vivos, de tal forma que la materia viva tiende sustancialmente a crecer.

En el hombre se producen crecimientos parciales a lo largo de toda su existencia (uñas, pelo, epitelio cutáneo, etc), pero desde un punto de vista biológico se entiende por crecimiento la evolución que comprende desde el instante en que el óvulo fecundado comienza a aumentar de tamaño hasta que se cumple el máximo de estatura. En este período de vida habría que distinguir la fase intrauterina del crecimiento de la fase extrauterina.

En el crecimiento extrauterino se suelen distinguir varios períodos, que son los siguientes:

1. Período neonatal, que comprende las 2 primeras semanas de la vida.

2. La primera infancia, que abarca los 2 primeros años de vida, distinguiéndose el primer año de la vida como el período de lactancia, y el segundo año como período de destete.

3. La segunda infancia o niñez, período que comprende desde los 2 hasta los 6 años.

4. Tercera infancia, que se extiende desde los 6 años hasta el inicio de la pubertad; sin embargo, la crisis de la pubertad es variable y dependiente del sexo, la raza, el clima, la alimentación y factores socioeconómicos, principalmente. Para la mayoría de los autores, el principio de la crisis se produce entre los 10 y 11 años en las niñas, y de 11 a 12 años en los niños.

5. La pubertad, que comprende desde la época prepuberal hasta el fin de la pubertad, que suele producirse entre los 13 y 15 años en las niñas, y 15 y 17 años en los niños.

6. La adolescencia, que abarca el período de tiempo entre la pubertad y el final del crecimiento somático, impuesto por la soldura de los cartílagos de conjunción. Clásicamente se admitía que esto ocurría alrededor de los 21 años en las hembras y los 25 años en los hombres.

En los últimos años se viene llamando la atención en todos los estudios de crecimiento, que éste se realiza más precozmente, y que de una manera secular termina antes, de forma que hoy en día es difícil ver que un muchacho de 18 años, o una joven de 15 años, crezcan aún más. La maduración física más temprana supone, además, alcanzar valores de talla y peso finales superiores a los de hace 50 o 60 años.

Esta mayor precocidad en el crecimiento somático conlleva una más temprana madurez funcional, que se manifiesta, por ejemplo, en que las marcas deportivas y olímpicas se baten cada vez por gente más joven, que aparte de los adelantos técnicos supone una mayor y más temprana capacidad física funcional. Expresión de este fenómeno es también la cada vez más temprana presentación de la menarquia en las jóvenes, que, en los últimos 50 años se va adelantando en unos 4 meses cada 10 años.

Las causas invocadas por ciertos autores para explicar esta precocidad físico – funcional son, principalmente, la mejor y más racional alimentación, factores genéticos, factores climáticos y factores psíquicos

4.1 Crecimiento somático:

4.1.1 Peso y Talla:

El crecimiento de la estatura y el peso no van de una manera uniforme y paralela.

Según Stratz, entre los 2 y los 4 años existe una desproporción clara entre la estatura y el peso, con una tendencia mayor a ganar peso que a ganar estatura, debido al abundante depósito de grasa. Esto constituye el primer ensanchamiento fisiológico, seguido de un restablecimiento en el equilibrio estaturo – ponderal.

Entre los 5 y los 7 años se observa la tendencia opuesta, predominio estatural sobre el ponderal, constituyendo este momento el primer estirón, la consecuencia es una mayor esbeltez del cuerpo. A continuación vuelve de nuevo a predominar el peso sobre la talla, constituyendo el segundo ensanchamiento, con el cual el organismo trata de reservar energías en los depósitos de grasa, preparándose para la crisis puberal; este período dura aproximadamente desde los 8 hasta los 11 años.

En el período puberal se produce un rápido aumento estatural, con predominio sobre el ponderal, que constituye el segundo estirón y que se anota en las niñas entre los 12 y 14 años, y en los niños entre los 13 y los 16 años.

Godin pudo constatar que “el crecimiento estatural es particularmente intenso durante los 2 semestres que preceden a la aparición de la pubertad, mientras el crecimiento ponderal lo es en los 2 semestres que le siguen”. Este aumento ponderal post – puberal no se debe solamente en este momento al acúmulo de grasa, sino también al desarrollo muscular, como ha sido observado por Godin y expresado mediante esta ley: “el crecimiento es especialmente óseo antes de la pubertad y muscular después de ella”.

Después de la pubertad la estatura sigue evolucionando aunque mucho más lentamente durante la adolescencia. Este aumento de peso post – puberal puede observarse en la adolescencia, y en este sentido algunos autores hablan del tercer ensanchamiento, de tal forma que los perfiles alargados y esbeltos del joven tienden a hacerse más redondos, para posteriormente irse restableciendo las formas somáticas equilibradas del adulto.

En la edad adulta, mientras el crecimiento estatural se detiene (e incluso sufre un ligero descenso en la vejez), el peso puede sufrir diferentes oscilaciones, con independencia del estado de salud o de enfermedad, pero dependientes de la alimentación, del régimen de vida (activa o sedentaria), a la actividad sexual (climaterio), etc.

Los parámetros que se emplean como patrones de crecimiento son, principalmente, la talla y el peso, pero en modo alguno han de considerarse como exclusivos, ya que el desarrollo del organismo se hace de una manera ordenada y armónica y, consecuentemente, cuantos parámetros puedan estudiarse servirán para definir las características del crecimiento y desarrollo global del organismo.

4.1.2 Proporciones corporales:

Una vez que se nace, las comprobaciones con relación al crecimiento físico son más nítidas y posibles que en el período prenatal. Las valoraciones corporales en materia de crecimiento hacen referencia a diversos parámetros y aspectos. Así, se considera tanto la dentición como el aumento de talla, peso, perímetros torácicos, craneales, grado de osificación, pilosidad corporal y la aparición de la primera regla en las niñas.

La obtención de datos o informaciones referentes al crecimiento físico de una persona necesita el apoyo de unas investigaciones, bien longitudinales o transversales. Asimismo, dado el carácter de lo medido y de su posibilidad de cuantificación, cada variable de interés puede ser relacionada con las diferentes edades surgiendo lo que se llama curva de crecimiento. De este modo, las dimensiones antropométricas pueden ser normalizadas para su utilización en poblaciones diversas por los educadores y educadoras.

CURVAS DE DISTANCIA Y VELOCIDAD DE CRECIMIENTO

Para reflejar gráficamente el proceso del crecimiento, disponemos de 2 instrumentos fundamentales como son las gráficas de distancia y velocidad del crecimiento. En ellas se refleja la evolución de los parámetros corporales del peso y talla a lo largo de la edad.

La gráfica de distancia muestra el proceso, acumulativo, de la adquisición de peso, y talla durante los años de crecimiento.

La gráfica de velocidad, más útil para tener una imagen más clara del proceso, muestra lo que se aumenta cada año, tanto en peso como en talla.

En lo que se refiere a las proporciones corporales y el crecimiento, los diferentes segmentos corporales no mantienen, a lo largo del crecimiento, las mismas proporciones, sino que éstas son variables. Es clásica la afirmación de que los niños al nacer poseen una enorme cabeza que destaca sobre las extremidades y el tronco. Ciertos órganos como los sexuales se mantienen en estado latente durante un largo período de tiempo para crecer alrededor de los 10 años. De acuerdo con estas y otras comprobaciones se puede hablar de la existencia de diferentes ritmos de crecimiento.

La curva general de crecimiento del organismo manifiesta una progresión típica donde se dan momentos de aceleración, momentos de estabilidad y de nueva aceleración correspondiente al empujón de la pubertad.

Desde un punto de vista general podemos aceptar la afirmación de Kahn (1943) que comparando al neonato con el adulto señalan la existencia de una progresión aritmética del desarrollo de las proporciones corporales:

– la cabeza aumenta 2 veces desde el nacimiento al estado adulto

– el tronco aumenta 3 veces su tamaño

– las extremidades superiores aumentan 4 veces

– las extremidades inferiores aumentan 5 veces

Por lo tanto, podemos afirmar que las proporciones corporales varían durante el crecimiento debido a que las ganancias entre las diferentes partes no guardan una relación entre sí.

4.1.3 Estabilidad de las dimensiones corporales durante el crecimiento:

Basándonos en estudios estadísticos y en las gráficas de medidas de distancia y velocidad de crecimiento en la infancia y la adolescencia, vemos que el máximo impulso de crecimiento, tanto en peso como en talla, se tiene durante el primer año de vida, con aumentos de peso de hasta 10 Kg. y más de 20 cm. Pasada esta época, se entra en una fase de desaceleración progresiva en el proceso de crecimiento, seguida de una larga fase estabilidad. Esta fase de estabilidad se inicia aproximadamente a los 4/5 años y dura, en las niñas, hasta los 10 años y en los niños hasta los 12 años.

Durante ella se producen aumentos de 5 a 7 cm. de estatura por año y de cerca de los 2,5 kg, de peso. Además de progresivo, el crecimiento en estas edades es armónico, de tal manera que se realiza a lo largo de todo el proceso. Esto, ligado a la maduración del sistema nervioso, que lleva a una consolidación prácticamente total del esquema corporal, a una maduración de la lateralidad y a una estructuración avanzada del espacio, lleva a que, al final de la etapa, las capacidades coordinativas de niños y niñas estén prácticamente al mismo nivel que en el adulto, siendo esta la razón de que en esta fase evolutiva sea crucial para muchos aprendizajes y desarrollos motrices posteriores.

El desarrollo de las capacidades de ejecución, o condición física, no es comparable al de los aspectos coordinativos, y así, en estas edades se produce un muy escaso desarrollo de la fuerza muscular y un leve aumento de la resistencia aeróbica.

En cuanto a la velocidad, determinados autores afirman que la etapa que va de los 6 a los 11 años es fundamental para establecer las bases de desarrollo de esta cualidad, bases sin las cuales serán inútiles muchos de los esfuerzos posteriores.

La flexibilidad, al ser una cualidad regresiva, ve disminuidos, de forma leve pero constante, sus niveles, a no ser que se efectúe un fuerte trabajo de mantenimiento.

Las diferencias entre sexos, en lo relacionado con el nivel de condición física, son constantes pero muy reducidas, siendo normal un predominio del sexo masculino en aspectos de resistencia, fuerza, y velocidad y del sexo femenino en aspectos ligados a la flexibilidad.

A partir del final de esta etapa, se inician los fuertes cambios físicos y psicológicos que acompañaran al individuo hasta el final de la adolescencia. Así, entre los 10 y los 14 años para las chicas, y los 12 y los 16 para los chicos, se producen grandes aumentos de peso (con medias de hasta 8 kg, por año) y estatura (estirones de más de 10 cm. Anuales), aumentos que no siempre se realizarán de forma progresiva (son frecuentes los estirones de varios centímetros en pocos días) ni armónica, ya que serán el segmento que antes crecerá (llevando al preadolescente a la clásica imagen de un cuerpo compuesto por unas largas piernas y el resto de segmentos de dimensiones normales) mientras que el resto de partes corporales, irán alcanzando sus respectivas longitudes a lo largo de los años.

Este cambio corporal brusco e inarmónico ocasiona que se pierda la “gracia motriz” tan característica de etapas posteriores y que los gestos se endurezcan y pierdan en precisión. Estas características se dejarán ver más en movimientos automáticas, andar, postura, …y en gestos de reciente aprendizaje (el aprendizaje de nuevos patrones se ve muy dificultado en estas edades), que en conductas motrices con las bases ya establecidas en etapas anteriores (motivo por el cual afirmábamos que era tan importante la etapa anterior).

Durante esta etapa se manifestarán diversos caracteres sexuales, y esta mayor diferenciación sexual, tendrá consecuencias claras en el nivel de condición física. Así, los chicos experimentarán un gran aumento en la mayoría de las cualidades físicas, excepto en la flexibilidad, que se verá notablemente disminuida, mientras que las chicas, tras llegar a cotas casi máximas a los 11/12 años verán estancados sus registros en este tipo de cualidades.

Hemos de extraer de aquí como idea fundamental, el hecho deque las niñas tienen una evolución madurativa a nivel físico más precoz que los niños, por lo que ha de ser uno delos factores a tener en cuenta, a la hora de establecer tanto los agrupamientos como los contenidos a desarrollar en las clases de Educación Física.

4.2 Composición corporal: tejido óseo, muscular, graso:

A. Tejido óseo:

El crecimiento óseo es un proceso fisiológico de construcción y remodelación celular que continúa más allá del punto de crecimiento real, de tal modo que nada es estable y final en el hueso excepto la forma exterior. El proceso de aporte de sales inorgánicas sobre la matriz ósea (osificación) le confiere al hueso rigidez, a costa de sacrificar el de la flexibilidad del cartílago que le precede. Este proceso de osificación empieza en el período prenatal entre el 2º y 4º mes y continúa hasta la adolescencia en determinados huesos.

El crecimiento óseo se produce por la aparición, cerca de la epífisis (entre la epífisis y diáfisis) de la placa epifisaria, zonas con numerosas células de crecimiento activo.

Se distinguen 2 procesos de osificación:

Osificación intramembranosa: el proceso se origina en una matriz orgánica producido por células diferenciadas (huesos de la cabeza y clavícula)

Osificación intracartilaginosa: se produce en una membrana conectiva preexistente o de cartílago hialino.

Los huesos cortos y largos se forman por ambos procesos, aumentando de espesor por la formación de nuevo tejido debajo del periostio, y en longitud por la proliferación del cartílago antes de la osificación. Por término general, las chicas terminan su crecimiento óseo antes que los chicos (entre los 18 y los 20 años), al parecer debido a un factor genético (la presencia del cromosoma Y).

Podemos decir que las costillas se osifican rápidamente, los pies lo hacen antes que las manos las rodillas poseen las epífisis más tardías, la pelvis se osifica completamente hacia los 20 años, los cuerpos vertebrales a los 25 años, siendo la clavícula en los hombres y el pubis en las mujeres (26 – 27 años) los últimos puntos de osificación.

B. Tejido muscular:

Los músculos presentan un proceso de desarrollo mucho más lento que los huesos, representando al nacer solamente el 16% de la tasa corporal, frente al 40% del adulto. El aumento del volumen muscular no se realiza mediante una multiplicación del número de las fibras musculares, sino que es fruto del aumento en grosor de las fibras originarias.

El factor muscular se halla muy relacionado con el rendimiento físico, máxime en la infancia y la adolescencia, hasta el punto de que es el más directamente implicado en la consecución de una mayor activación de la motricidad. Si bien como resulta obvio, el desarrollo muscular viene provocado también por efecto del crecimiento óseo, como lo demuestra la relación de ambos con la talla y el peso.

A la edad de 6 años las fibras musculares son aún finas, poseyendo grandes núcleos y alto contenido de agua y sarcoplasma; estando los músculos flexores más desarrollados que los extensores (de ahí la posición cifótica de la infancia).

Asimismo, la maduración y desarrollo muscular está muy relacionados con la maduración del sistema nervioso central y con el desarrollo madurativo sexual, aumentando la fuerza del niño de un 5% a un 10% por años de desarrollo. Las diferencias en cuanto a fuerza muscular en función del sexo son más significativas a partir de la pubertad.

Es muy importante que el profesional de Educación Física a la hora de desarrollar su trabajo tenga muy en cuenta la contribución que los huesos y los músculos hacen al peso corporal del sujeto.

C. Tejido graso:

La evolución de la grasa subcutánea sigue una progresión algo más complicada. Su espesor aumenta a partir del nacimiento de manera constante hasta alcanzar su máximo en los primeros momentos, hacia el noveno mes, para ir disminuyendo progresivamente hasta el 6º y 8º año de vida del niño, momento en el que vuelve a aumentar.

El aumento de la grasa localizad en el tronco se prolonga hasta la madurez en ambos sexos. En muchos niños se observa un fenómeno clínico y social denominado”puppy – fat”por los autores anglosajones y que consiste en un brote preadolescente de grasa.

Existen diferencias sexuales con relación al desarrollo del tejido graso. Las niñas manifiestan un mayor incremento que se acentúa al llegar a la pubertad.

En las chicas la grasa se acumula en caderas y abdomen en mayor cantidad que en los varones, sobre todo después de la pubertad. Desde ese momento la distribución del tejido adiposo difiere en hombres y mujeres.

El aumento del panículo adiposo es utilizado como índice auxológico. Las zonas de la cadera y abdomen, parte posterior del brazo y zona subescapular han sido lugares escogidos para realizar estos estudios.

No obstante hemos de decir que la masa grasa varía entre los individuos y está influida por factores tales como la herencia, el régimen alimenticio o el ejercicio.

4.3 Sistema cardiovascular y respiratorio:

El tamaño del corazón aumenta de forma constante a lo largo del periodo de crecimiento. Este aumento absoluto del tamaño y la capacidad cardiaca mantiene una relación lineal si lo comparamos con el peso corporal. Es decir, que el corazón aumenta aproximadamente en la misma medida o proporción en que lo hace el peso corporal del sujeto a lo largo de la infancia y la adolescencia. Esta correlación es muy alta con el aumento de la masa magra del sujeto y más baja con relación al aumento de la talla.

Por su parte, la frecuencia cardíaca disminuye también de forma constante a lo largo de la infancia y la adolescencia.

Durante la infancia no existen diferencias notables entre la frecuencia cardiaca de niños y niñas. Sin embargo, a partir de los 10 años las chicas muestran frecuencias cardíacas levemente superiores a los chicos. Este hecho se mantiene durante la adolescencia y la edad adulta, presentando los chicos una frecuencia cardiaca cercana a las 57 – 60 ppm y las chicas próxima a las 62 – 63 ppm.

Los pulmones experimentan un gran crecimiento durante la infancia y la adolescencia multiplicando (en el adulto joven) hasta 20 veces su peso en el nacimiento. El crecimiento de los pulmones guarda una estrecha relación con el aumento de la talla del sujeto, más que con cualquier otro parámetro corporal.

La frecuencia respiratoria disminuye muy acusadamente durante los 2 primeros años de vida. A partir de este momento experimenta un descenso constante pero leve hasta el final del crecimiento. No se dan diferencias significativas entre ambos sexos.

5. VARIACIONES EN EL RENDIMIENTO MOTOR:

5.1 Actividad física y crecimiento:

Para algunos autores como Bayley (1976) “es tan importante la cantidad de actividad física que un niño desarrolla, como la leche que debe tomar”.

En este punto se debe desarrollar para explicarlo la línea que establece una relación directa entre:

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La relación entre actividad física y crecimiento, queda demostrada a la hora de describir los beneficios que para los diferentes aparatos y sistemas tiene la realización de actividad física.

5.1.1 Efectos de la actividad física sobre los diferentes órganos y sistemas:

Dividiremos estos efectos analizando los 4 sistemas principales:

a) En lo que se refiere al aparato cardio – circulatorio obtenemos:

– Disminución de la frecuencia cardíaca

– Aumento de la capilarización

– Aumento del volumen sistólico

– Disminución del riesgo esclerótico

– Mantenimiento de la luz capilar

b) En lo que se refiere al aparato respiratorio obtenemos:

– Aumento en la hemoglobina de los glóbulos rojos

– Aumento de la coaptación de oxígeno

– Disminuye la frecuencia cardíaca

– Aumenta el volumen respiratorio minuto

– Aumenta la capacidad pulmonar total

c) En lo que se refiere al sistema nervioso obtenemos:

– Mejora los niveles de ansiedad del sujeto

– Mejora la concentración y la atención

– Mejora la coordinación intramuscular e intermuscular

– Disminuye el estrés y factores depresivos

– Regulación de los correctos ciclos de sueño

d) En lo que se refiere al sistema locomotor obtenemos:

– Disminución del riesgo de lesiones

– Aumento del volumen muscular

– Calcificación de los huesos

5.1.2 Condiciones de realización de la actividad física para la optimización de los procesos de crecimiento:

Para que la actividad física establezca una relación significativa con el adecuado proceso de crecimiento, ésta deberá ser realizada correctamente basándose en unos principios, ya que no toda la actividad física es buena por realizarla si se hace de manera incorrecta. Por ello, nos encontramos con unos principios que hay que intentar respetar, como son:

a) Principio de continuidad: hace referencia a que la actividad física necesita de un continuo, y que un exceso puntual no es beneficioso

b) Principio de progresión: hace referencia al progresivo incremento de intensidad y volumen

c) Principio de globalidad: hace referencia a que el trabajo ha de ser completo, no ha de explotarse al máximo una capacidad en detrimento de las otras, debemos tratar al individuo como un todo, para conseguir una adecuada composición corporal.

d)Principio de adecuación: el ejercicio físico ha de tener un tratamiento individualizado respondiendo a las necesidades que pueda presentar cada sujeto, ya que toda actividad física no producirá el mismo efecto en personas de diferente naturaleza.

También se debe realizar una revisión médica con el fin de evaluar dentro del transcurso de esos períodos sensibles, el normal ritmo de crecimiento, llevar una dieta equilibrada, etc.

Aunque es difícil evaluar la influencia exacta de la actividad física sobre el crecimiento está demostrado, como mínimo en 3 aspectos, que el ejercicio físico moderado favorece el normal desarrollo y crecimiento de la persona:

– los efectos estimuladores para el crecimiento longitudinal del hueso producidos por la presión en los cartílagos, el soporte del peso y la acción muscular. Esta estimulación facilita que los huesos alcancen dimensiones esperadas. No debe interpretarse esta premisa como que a más ejercicio, más crecimiento, ya que este aspecto está científicamente descartado. Lo que se afirma es que el ejercicio favorece que el crecimiento sea el que potencialmente puede llegar a ser.

– la inactividad física produce a cualquier edad la descalcificación de los huesos, de tan malas consecuencias en el proceso de crecimiento

– la actividad física moldea, conformándolas de forma, las articulaciones corporales

Aparte de estos aspectos, debe tenerse en cuenta todos aquellos en los que la actividad física supone un beneficio para el funcionamiento y estado de los diferentes órganos y sistemas del cuerpo humano.

Otro aspecto muy importante en la relación actividad física / crecimiento, es la influencia del ejercicio físico sobre la constitución corporal. Aquí sí que existen evidencias de que la práctica continuada de actividad física puede, no tan sólo no conseguir los beneficios anteriormente citados, sino incluso producir perjuicios al individuo en crecimiento, algunos de los cuales pueden ser irreversibles. Así, existe un acuerdo casi unánime entre los pediatras, en desaconsejar el ejercicio físico intenso antes de la pubertad (por ejercicio físico intenso entendemos aquella actividad física competitiva que supone más de 10 horas semanales de dedicación)

5.2 Asociadas a la edad y al sexo: Fuerza, velocidad, flexibilidad, equilibrio resistencia:

5.2.1 Aspectos evolutivos del factor fuerza:

El aumento del tamaño muscular va acompañado del incremento de la fuerza corporal.

Si a la hipertrofia progresiva natural de todo sujeto se le añade ejercitación física, se obtendrá una hipertrofia mayor, por ello coincidimos con Mandel (1984) cuando apunta que la práctica deportiva eleva el nivel de fuerza de los niños, e incluso es posible demostrar histológicamente, en algún caso, que en el joven sometido a entrenamiento aparece hiperplasia muscular.

Las investigaciones de Paritzcova (1973) mostraron que los niños que participaban en actividades físicas poseían un porcentaje mayor de tejido magro que los más inactivos. Luego el entrenamiento y la práctica representan un papel fundamental en el desarrollo de la fuerza de los niños y jóvenes, la falta de estimulación adecuada determinará rendimientos inferiores. Los saltos, las carreras, los lanzamiento…se convierten en elementos favorecedores del desarrollo muscular y por lo tanto de la fuerza.

Del mismo modo, debe tenerse en cuenta al exigir esfuerzos con contracciones rápidas y repetidas, de carácter máximo, que los músculos y huesos infantiles están en proceso activo de crecimiento y que los primeros son más fuertes que los segundos, por lo que son zonas de peligro las de inserción, pudiéndose producir facturas por avulsión.

Las diferencias sexuales se van haciendo más marcadas a medida que los sujetos alcanzan mayor edad. La fuerza es mayor en los varones que en las chicas, debido a cambios de naturaleza estructural y bioquímica de las células musculares por acción de las hormonas sexuales masculinas (Tañer, 1978). El tamaño de los músculos esqueléticos, así como el músculo cardíaco, son, en general, mayores en los niños que en las niñas. Otras funciones tales como el transporte de oxígeno están más favorecidas en los varones. Todo lo anteriormente comentado, hace que los varones estén más predispuestos a tareas de fuerza que las chicas (Tañer, 1978), apreciándose diferencias en tareas como correr, lanzar, saltar, golpear, etc. entre chicos y chicas.

Finalmente, en las edades tempranas es difícil separar las tareas que desarrollan la fuerza de las que desarrollan la resistencia muscular, pues depende del número de repeticiones para conseguir uno u otro objetivo.

Es preferible favorecer la resistencia, aumentando la duración de las contracciones y adaptando el ritmo, las actividades. Hasta edades de 11- 12 años no es fácil que los niños puedan realizar 1 o 2 flexiones suspendidos en la barra por lo que deberían emplearse tests seleccionados al respecto que tengan como índice de fuerza otras pruebas o tareas.

Parece lógico que, como consideración didáctica, en las sesiones de actividades físicas las tareas de fuerza se ubiquen en la parte final de la sesión, para que el efecto de fatiga no interfiera en los aprendizajes (Cratty, 1967). Las actividades globales (correr, salta, trepar, etc.) en las primeras edades son estímulos suficientes para el desarrollo de la fuerza.

5.2.2 Aspectos evolutivos de la resistencia cardiovascular:

El factor cardiovascular tal vez sea uno de los aspectos más estudiados por la participación predominante del corazón, circulación y musculatura. Es un factor de primer orden en el mantenimiento de la salud. Del mismo modo, en determinadas épocas y en ciertos textos no se recomendaba que sujetos en período de crecimiento realicen tareas de larga duración (Zalchkowsky y otros, 1980). A pesar de las diferentes opiniones los niños responden, al parecer, adecuadamente a los esfuerzos de larga duración como lo hacen los adultos (Mandel, 1984). Si el niño o niña no posee ninguna alteración cardíaca ni enfermedad excluyente, no existe riesgo de sobrecarga, ya que los fenómenos adaptativos son similares a los adultos (Karpovich, 1979; Corbin, 1980; Astrand,1977), lo cual parece que se ve favorecido por la existencia de un mecanismo de control de fatiga nerviosa que coadyuva a evitar esa sobrecarga.

En todo caso se deberían resaltar los perjuicios que la inactividad puede provocar en el organismo infantil. En los corazones infantiles entrenados, el volumen oscila entre 15 y 18 ml/kg, mientras que los valores normales oscilan entre 11 y 12 ml/kg (Mandel, 1984). Con relación al consumo máximo de oxígeno (VO2) los niños activos pueden llegar a obtener hasta 60 ml/mn/kg. mientras que la media no sobrepasa los 45ml/mn/kg.

Podemos afirmar que desde que los niños poseen la capacidad de correr, montar en triciclo, bicicleta o nadar manifiestan una progresiva adaptación al esfuerzo de mayor duración. Como expone Seybold (1977), los niños de manera natural en sus juegos infantiles realizan verdaderos interval – training. Macek y Vavra (1976) afirmaron que, según sus investigaciones, si los niños no participan de forma más asidua en actividades de larga duración es por falta de motivación, por la monotonía inherente a las mismas y por falta de atractivo, por lo que unido a su limitada capacidad de atención, se colocan entre las menos escogidas. Pero si éstas tareas están involucradas en el mundo de los interese infantiles, son aceptadas por los niños siendo capaces de practicar una misma actividad durante tiempo considerable.

Desde el punto de vista deportivo, la resistencia cardiovascular o endurecimiento como factor que mejora la relación cardiopulmonar y aporte de oxígeno, necesario para los músculos estriados, es un factor básico para la construcción del deportista y elemento importante para lograr un desarrollo corporal óptimo.

Si la capacidad aeróbica es fácilmente observable en los niños, la capacidad anaeróbica lo es en menor medida, aunque puede mejorar con el entrenamiento. Su eficiencia es, más elevada con la llegada de la pubertad, en la que puede evidenciarse analíticamente el aumento de la tasa de lactato en tanto que suministro energético anaeróbico y cuya aparición está relacionada con las modificaciones hormonales que ocurren en este período de la vida (testosterona). Otra hipótesis que se baraja es la que apunta Mandel, por la que habla de la inexistencia de una enzima que participa en la glucólisis anaerobia denominada fosfofructoquinasa.

Parece por lo tanto que todo habla a favor de las prácticas de larga duración que en los niños se reducen a minutos, como bien apunta Diem (1978) de 9 a 10 minutos, para ir progresivamente aumentando, teniendo siempre en cuenta el factor motivacional cuando de niños se trate.

En materia de alto rendimiento, las opiniones son diversas y encontradas. S harto difícil responder a preguntas tales como: ¿cuáles son los efectos del entrenamiento intensivo precoz a largo plazo en el organismo de los jóvenes? ¿a qué edades pueden comenzarse dichos entrenamientos? etc

Los informes médicos (FIMS, 1981; Informe Delmas,1982) o los estudios psicológicos (AAHPER,1968) no parecen aconsejar entrenamientos intensivos precoces en organismos en proceso de crecimiento, asó como no es recomendad la realización de esfuerzos de gran efecto sobre el organismo infantil tales como correr una maratón completa (Informe de valor clínico expresado por la Asociación Americana de Pediatría en 1982)

5.2.3 Aspectos evolutivos de la flexibilidad:

Este es un factor cuyas características son muy peculiares. Es el único cuyo apogeo coincide con el paso de la infancia a la adolescencia, perdiendo después progresivamente.

La flexibilidad es la capacidad de movilizar una articulación hasta su máxima amplitud lo que requiere el concurso de todos los elementos constitutivos de cada articulación.

Conseguir flexibilidad óptima permite mayor fluidez y amplitud de los movimientos durante la realización de actividades físicas, lo que mejora la capacidad infantil para evitar lesiones de tejidos blandos, desgarros musculares o ligamentosos.

En el ámbito deportivo y en el entrenamiento es un factor que se trata de mejorar desde edades tempranas a fin de conseguir, en cierto modo, reservas para la edad adulta (Mandel, 1984). No obstante, la consecución de la flexibilidad en sus límites extremos puede entrañar peligros y molestias potenciales que deben ser consideradas por el educador.

En la edad preescolar el aparato locomotor se caracteriza por su gran elasticidad, por ello parece inadecuado en los niños entrenamientos estrictamente específicos, estando indicados, por el contrario, las actividades globales, de movimientos básicos, que le permitan ejercer libremente su motricidad.

La maleabilidad de las estructuras óseas es un factor de riesgo a considerar. Lo estético de muchas actividades deportivas induce al niño o niña a realizar movilizaciones que superan los límites estrictamente funcionales.

El factor flexibilidad no tiene carácter global, con valores iguales en todas las articulaciones del cuerpo, su desarrollo puede conseguirse y localizarse selectivamente en cada articulación específica (Borms, 1986; Cratty, 1986).

Desde un punto de vista didáctico, las actividades físicas de flexibilización deben realizarse mediante flexiones prolongadas o mantenidas durante períodos, para obtener los máximos beneficios. Pueden ubicarse en los calentamientos y ante de los ejercicios que exijan fuerza.

5.2.4 Aspectos evolutivos de la velocidad:

Para constatar la evolución dela flexibilidad se utilizan carreras a máxima velocidad (sin cambio de dirección) y carreras de ida y vuelta (cubrir repetidamente y en sentido alterno una distancia determinada). En las primeras se constata una evolución continua en el rendimiento de los individuos del sexo masculino entre los 5 y los 17 años, con poca influencia de la llegada de la adolescencia. En el sexo femenino, la progresión se detiene entre los 11 y los 12 años de dad, dándose, posteriormente, una estabilización.

En las carreras de “ida y vuelta” donde los cambios de ritmo y de dirección son constantes, se verifica en ambos sexos un fuerte aumento en el resultado entre los 5 y los 8 años de edad. Este aumento, aunque de forma moderada, se mantiene, en le sexo masculino, hasta los 18 años y en el femenino hasta los 14 años.

5.2.5 Aspectos evolutivos del equilibrio:

La evolución del equilibrio está íntimamente ligada al desarrollo general del individuo y a las experiencias previas que haya tenido.

Aproximadamente hacia el primer año de edad del niño es capaz de mantenerse de pie, hacia los 2 años aumenta progresivamente la posibilidad de mantenerse brevemente sobre un apoyo, pudiendo permanecer hasta el tercer año sobre un pie entre 3 y 4 segundos y marchar sobre una línea recta pintada en el suelo. El equilibrio, tanto estático como dinámico, alcanza una gran madurez hacia los 5 años, pero no será hasta la edad de 7 años cuando se completa la posibilidad de mantener o permanecer en equilibrio con los ojos cerrados.

Con la consolidación del sistema nervioso y neural, en la etapa prepuberal se alcanzan las máximas posibilidades de trabajo.

La involución que aparece edades avanzadas responde al deterioro del sistema nervioso y locomotor; éste se acentúa con la inactividad y por supuesto con las enfermedades músculo articulares.

5.2.6 Aspectos evolutivos de la coordinación:

En los primeros años de la vida se adquiere la suficiente madurez nerviosa y muscular como para asumir las tareas de manejo del propio cuerpo y su relación con los objetos y espacios circundantes.

El grado de desarrollo de la coordinación durante la infancia estará en función de la adquisición de un perfecto esquema corporal y del conocimiento y control del propio cuerpo.

En la edad prepuberal se determina el desarrollo y la maduración del sistema nervioso, y, por tanto, los factores neuro – sensoriales de la coordinación; es la etapa ideal para la adquisición de experiencias motrices.

Cuando los gestos dejan de ser torpes y poco precisos, podemos empezar a hablar de movimientos coordinados. Éstos dependerán de un buen desarrollo del S.N.C y de los ejercicios aprendidos o adquiridos. Hacia los 7 años se considera que se puede progresar ampliamente en este campo, para terminar hacia los 12 – 13 años en los que se supone una edad ideal para desarrollar las coordinaciones. Si así es, adquirirán dichos jóvenes una base sólida para que, en posteriores edades asimilen movimientos más complejos.

Durante la pubertad se produce un retroceso aparente, debido al crecimiento general del cuerpo. La coordinación mejora a partir de la pubertad en función de la mejora de las cualidades físicas.

En la edad adulta, suelen mantenerse las coordinaciones adquiridas en etapas anteriores, pero el paso de los años dificulta la asimilación y aprendizaje de habilidades y destrezas con un elevado grado de coordinación.

6. CONCLUSIONES:

– El profesor de E.F ha de conocer los procesos evolutivos de los alumnos con los que trata, ya que ni los procesos de aprendizaje de los alumnos ni el ritmo de desarrollo motor de los mismos responden a un patrón motor fijo, con el fin de optimizar el proceso de enseñanza – aprendizaje.

– Las edades de crecimiento de los niños muchas veces no tienen relación con la edad cronológica de los alumnos, por ello los profesores de E.F nos encontramos con grandes diferencias de crecimiento, desarrollo y maduración entre los alumnos.

– El crecimiento físico debe referirse, a la totalidad del organismo (piel, músculos, esqueleto, vísceras, cráneo, tórax, y abdomen), sin embargo, hay que tener en cuenta que las distintas partes del organismo tienen curvas de crecimiento propias.

– El proceso de crecimiento humano está sometido a una serie de determinantes o factores, tanto extrínsecos como intrínsecos, los cuales pueden influir y afectar de forma positiva o negativa al proceso normal del crecimiento y desarrollo.

– En la relación actividad física / crecimiento existen evidencias de que la práctica continuada de actividad física puede conseguir los beneficios anteriormente citados, sino también producir perjuicios al individuo en crecimiento, algunos de los cuales pueden ser irreversibles, si no se respetan las características y limitaciones de cada edad.

– Este es un tema que está muy relacionado con todo los bloques de contenido del área de E.F puesto que en toda actividad está implícito el grado de desarrollo motor del alumno.

7. BIBLIOGRAFÍA:

– Ruiz Perez L.M. (1987) “Desarrollo Motor y actividades físicas”. Gymnos. Madrid.

– Marín Fernández, B. (1977) “El crecimiento en la edad escolar”. Garsi. Madrid

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