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Tema 7 – Minerales petrogenéticos. Minerales y rocas de interés económico

1. INTRODUCCIÓN

Los minerales son los constituyentes, esenciales o accesorios, de todas las rocas existentes en la corteza terrestre. Dichos minerales son, por tanto, formadores de rocas por lo que se les considera minerales petrogenéticos, los cuales aparecen en mayor o menor grado en éstas según la génesis de su formación. Así, los grupos mineralógicos que contienen los principales minerales petrogenéticos son “sales haloideas”, “óxidos e hidróxidos”, “carbonates, nitratos y boratos”, “sulfates”, “fosfatos, arseniatos y vanadatos” y “silicatos”.

Como consecuencia de la necesidad de desarrollo de la humanidad a lo largo de la historia, determinados minerales y rocas fueron explotados sistemáticamente para su utilización como materia prima en la elaboración de multitud de productos, los cuales eran usados por la población. La revolución industrial contribuyó a ampliar el abanico de minerales y rocas explotables para su uso industrial.

Algunos de estos minerales son explotables en yacimientos, denominados minera­les metálicos y formadores de menas, ya que sus acumulaciones o concentraciones presentan unos indudables intereses económicos; dichos minerales presentan en su composición un elemento químico en abundancia, la mena, el cual se utiliza para la fabricación de uno o más productos industriales.

Otros minerales se utilizan por las características intrínsecas que presentan, denominándose minerales de interés económico. Entre ellos, Los más conocidos son Los utilizados como gemas, aunque se existe una amplia gama de dichos minerales que se utilizan como materia prima en la fabricación de multitud de productos.

De igual forma, hay rocas de interés económico que son empleadas en multitud de actividades industriales, que van desde las constructivas hasta las ornamentales. Dentro de las rocas con un interés económico cabe destacar el carbón, ya que tiene un importante papel en el desarrollo industrial de la sociedad actual.

Por último, se debe hacer una mención especial al petróleo. Aunque éste, al no ser una sustancia sólida no es propiamente una roca, por lo que no encajaría en los apartados anteriores, en el momento actual representa un recurso energético y económico de vital importancia en el desarrollo de la población humana.

2. MINERALES PETROGENÉTICOS

Para clasificar los minerales se suele utilizar, entre otros criterios, la composición química, que determina en gran medida los grandes grupos en que se dividen ios minerales. De acuerdo con este criterio se pueden distinguir los siguientes grupos minerales:

– Elementos.

– Sulfures.

– Sales haloideas.

– Óxidos e hidróxidos.

– Carbonates, nitratos y boratos.

– Sulfatos.

– Cromatos, molibdatos y wolframatos.

– Fosfatos, arseniatos y vanadatos.

– Silicatos.

Se describirán a continuación los minerales formadores de rocas o minerales petrogenéticos más importantes, por lo que algunos de los grupos anteriormente mencionados carecen de representación mineralógica desde este punto de vista.

Sales haloideas

Forman un grupo no muy numeroso de minerales, pero con cierta importancia como constituyentes de rocas. Estos minerales presentan una serie de propiedades comunes. Cristalizan dominantemente en el sistema cúbico. Son mayoritariamente incoloros, si bien se tiñen habitualmente de otros colores por la presencia de impurezas. Suelen tener brillo vitreo. Los cloruros de los metales alcalinos se caracterizan además por su sabor: salado en la balita, salado-amargo en la silvina y amargo en la carnalita.

La halita. la silvina y la carnalita son minerales esenciales en determinadas rocas sedimentarias del grupo de las evaporitas, en las que se hallan asociadas entre sí y con diversas oxisales, tales como el yeso, la anhidrita y la dolomita.

Óxidos e hidróxidos

Constituyen un grupo bastante numeroso y presentan un notable interés como minerales accesorios de numerosas rocas. Cristalizan presentemente en los sistemas cúbico y rómbico. El brillo se encuentra entre el vitreo y el adamantino. Entre los minerales de este grupo que aparecen con mayor frecuencia como accesorios en las rocas, están los siguientes:

– En las rocas ígneas: corindón, rutilo

– En las rocas sedimentarias: hematites y rutilo.

– En las rocas metamórficas: rutilo

Carbonatos, nitratos y boratos

Estos minerales forman un grupo importante. Tienen generalmente brillo vitreo y presentan coloraciones variadas si bien su raya es blanca. Dentro de este grupo, destacan por su importancia los carbonatos; entre estos, el CaCO3 presenta varios polimorfos, de los cuales los más importantes son la calcita y el aragonito.

La calcita es la más estable de los polimorfos del CaCO3

Cristaliza en el sistema romboédrico y es extraordinariamente abundantemente, constituyendo el mineral esencial de un importante grupo de rocas sedimentarias, las calizas, y apareciendo también en rocas ígneas y metamórficas, aunque más frecuentemente como accesorio.

El aragonito es la forma más estable del CaCO3 a alta presión. Es metaestable a la temperatura ambiente y se invierte fácilmente a calcita. No obstante, es un mineral bastante frecuente y aparece como accesorio en rocas sedimentarias, formando parte a menudo de los restos fósiles; también se presenta como accesorio o secundario de rocas ígneas y metamórficas.

Además, tiene particular interés, como mineral constituyente de las rocas, la dolomita, que se presenta como mineral esencial en diversas rocas sedimentarias y como mineral accesorio o secundario en rocas magnéticas o ígneas.

Sulfatos

Constituyen un grupo de minerales no muy numerosos, pero de cierto interés, ya que contienen algunos minerales muy abundantes. Las propiedades de los sulfatos más frecuentes presentan algunas características comunes; así, todos poseen raya blanca y tonos claros, principalmente incoloros o blancos, y la mayoría presenta brillo vitreo.

El mineral más frecuentes del grupo es el yeso, .que es el constituyente esencialmente de muchas rocas sedimentarias salinas (evaporitas), de las que forma parte conjuntamente con otras sales, tales como la balita, la dolomita, etc. También aparece a veces como mineral accesorio de rocas sedimentarias, tales como calizas o las rocas arcillosas.

Fosfatos, arseniatos y vanadatos

Constituyen un grupo de minerales bastante numeroso, pero su abundancia es pequeña en la mayoría de los casos.

El mineral más frecuente del grupo es el apatito. La estructura de este mineral es complicada y a menudo se presenta en una variedad criptocristalina que se denomina “celofana”, en cuya composición suele entrar el CaCO3. Es un mineral muy frecuente en las rocas, apareciendo como accesorio en las rocas sedimentarias, ígneas y metamórficas, y también a veces en filones. La colofana es generalmente el constituyente esencial de las rocas sedimentarias fosfatadas (o fosforitas).

Silicatos

Este grupo de minerales, en el que se incluyen además los minerales de sílice (SiO2), es el más numeroso y abundante y, en consecuencia, el más importante desde el punto de vista geológico. Esta importancia se comprende si se tiene en cuenta que más del 90% de la corteza terrestre está constituida por silicatos. Prácticamente todos los minerales esenciales de las rocas ígneas y la mayor parte de los accesorios son silicatos, pudiendo decirse casi lo mismo para las rocas metamórficas. También son los componentes esenciales más abundantes de importantes rocas sedimentarias, principalmente de las rocas detríticas.

La unidad básica de la estructura de los silicatos tiene una geometría de un octaedro regular en cuyos vértices se sitúan iones oxígeno, los cuales rodean al ion tetravalente de silicio que presenta menor tamaño y se ubica en el centro del tetraedro; el carácter parcialmente covalente del enlace Si-O da a éste una gran estabilidad.

Cada ion oxígeno puede unirse a su vez con otro ion silicio y entrar a formar parte de otro tetraedro. Como consecuencia de que dos tetraedros adyacentes puedan compartir oxígenos, pueden originarse numerosas configuraciones estructurales distintas, lo cual es la causa del gran número de silicatos existentes en la naturaleza. De acuerdo con estas configuraciones, los silicatos pueden dividirse en los siguientes grupos: Nesosilicatos (u ortosilicatos), sorosilicatos, ciclosilicatos, inosilicatos, filosilicatos y tectosilicatos.

Los silicatos presentan algunas propiedades físicas comunes. Así, por ejemplo, todos ellos, menos los filosilicatos, presentan una dureza notable. En cuanto a su color, la mayoría son minerales alocromáticos, estando determinado su color por la presencia de determinados cationes, tales como Fe y Mn, y por la existencia de defectos cristalinos o de inclusiones de minerales oscuros. Su raya es generalmente blanca y su brillo es no metálico, y en la mayoría de los casos es vitreo.

Neosilicatos (u ortosilicatos)

Dentro de los neosilicatos, se distinguen varios grupos, de gran importancia como minerales constituyentes de las rocas, que serán tratados separadamente a continuación.

– Grupo del olivino: Sus representantes más comunes forman una serie isomorfa, cuyos términos extremos son la fayalita y la forsterita. Cristalizan en el sistema rómbico y se presentan a menudo en masas granulares. La dureza de los minerales de la serie del olivino oscila entre 6,5 y 7 y su densidad entre 3,3 y 3,4. El color predominante es el verde y el brillo es vitreo. El olivino es un mineral esencial de muchas rocas ígneas ultrabásicas y, en menor medida, en las rocas básicas. Se altera fácilmente, dando lugar a otros minerales, como por ejemplo la serpentina. El olivino aparece también frecuentemente en los meteoritos.

– Grupo del granate: Está constituido por un grupo de minerales que cristalizan en el sistema cúbico. La dureza se encuentra entre 6,5 y 7,5 y la dureza entre 3,5 y 43. El color varía en función de la composición, siendo frecuentes tonos comprendidos entre el rojo y el pardo. El brillo oscila entre vitreo y resinoso. Los granates, principalmente el almandino, son minerales frecuentes en las rocas metamórficas. Tampoco son raros como accesorios en las rocas ígneas.

Sorosilicatos

Dentro de este grupo se incluyen unos pocos minerales, de los cuales, los más importantes constituyen dos grupos: el grupo de la epidota y el de la idocrasa.

– Grupo de la epidota: En él se incluyen la zoisita, la epidota. La primera cristaliza en el sistema rómbico. Su dureza es de 6 y su densidad oscila entre 3,2 y 3,4, Su color es generalmente gris y su brillo es vitreo. Es característico de las rocas metamórficas. La epidota cristaliza en el sistema monoclínico. Su dureza oscila entre 6 y 7 y su densidad entre 3,25 y 3,45. El color se encuentra entre el amarillo verdoso a verde oscuro. Son típicos de las rocas metamórficas.

Ciclosilicatos

Los principales minerales petrogenéticos de este grupo (turmalina y cordierita) cristalizan en el sistema romboédrico y rómbico. La dureza oscila entre 7 y 7,5 y la densidad entre 2,6 y 3,2. El color es variado y el brillo es vitreo.

La turmalina aparece como mineral accesorio en numerosos tipos de rocas ígneas, sedimentarias y metamórficas.

Inosilicatos

Dentro de este tipo de silicatos, se incluyen dos importantes grupos de minerales constituyentes de las rocas: los piroxenos y los anfíboles. Todos ellos presentan una dureza, color y brillo comparables. Sin embargo, también presentan algunas diferencias importantes.

– Piroxenos: Representan un grupo de minerales entre los que se dan numerosas substituciones isomorfas que hacen difícil su sistematización. La hiperstena es habitual en algunas rocas metamórficas y en los meteoritos. La augita es frecuente en las rocas ígneas básicas. El diópsido es característico de de algunas rocas metamórficas.

– anfíboles: Constituyen un grupo de minerales en los cuales, al igual que en los piroxenos, son frecuentes las substituciones catiónicas, con lo cual se tienen diversas series isomorfas. Los anfíboles son importantes constituyentes de las rocas ígneas y, sobre todo, de las metamórficas. En estas últimas, son minerales frecuentes la tremolita y la hornblenda. Ésta aparece también en las rocas ígneas.

Filosilicatos

La configuración básica de este gran grupo de minerales está constituida por láminas de tetraedros, las cuales se unen entre sí mediante cationes. Una propiedad física peculiar de los minerales de este grupo es su baja dureza. Dentro de los filosilicatos, se distinguen de acuerdo con la composición y estructura, varios grupos de minerales.

– Grupo de las micas: Se trata de un conjunto de minerales que cristalizan en el sistema monoclínico y presentan hábito tabular y exfoliación perfecta, por lo que se pueden obtener láminas muy finas que presentan un comportamiento elástico. Las micas son minerales muy importantes desde el punto de vista petrogenético. La moscovita y la biotita son componentes esenciales de muchas rocas ígneas y metamórficas. La moscovita aparece a menudo en las rocas en forma de escamas muy pequeñas, en cuyo caso recibe el nombre de “sericita”. La moscovita puede aparecer además como mineral accesorio en rocas sedimentarias.

– Grupo de la clorita: Las cloritas cristalizan en el sistema monoclínico. Su densidad oscila entre 26 y 3,3 y su dureza va desde 2 a 2,5. Su color es generalmente verde y su brillo varía de vitreo a nacarado. Las cloritas son minerales característicos de determinadas rocas metamórficas.

– Minerales de la arcilla: Constituyen un grupo de minerales que cristalizan en partículas muy pequeñas y que reciben este nombre por ser los componentes esenciales de las rocas sedimentarias de grano fino conocidas como rocas arcillosas. Se caracterizan por presentar un comportamiento plástico, en mayor o menor grado, cuando se mezclan con el agua. Se dividen en varios grupos siendo el más importante el de la illita como formador de rocas.+

o Grupo de la illita: son minerales muy próximos a las micas, aunque presentan menos silicio, el cual es sustituido por aluminio. La illita es frecuente en las rocas sedimentarias.

Tectosilicatos

Los minerales de este grupo de silicatos son, en conjunto, los más abundantes. Estructuralmente se caracterizan por estar constituidos por tetraedros de silicio que tienen todos sus oxígenos compartidos con tetraedros adyacentes formando así unared tridimensional. Dentro de los tectosilicatos el grupo de los minerales de la sílice y el de los feldespatos son los más importantes.

– Minerales de la sílice (SiO2): La sílice presenta varios polimorfos, siendo el más abundante en la naturaleza el cuarzo. La densidad del cuarzo es de 2,65 y la dureza es de 7. Su brillo es vitreo en las caras y graso en las superficies de fractura. Cuando se presenta puro su color es incoloro o blanco, pero adquiere a menudo diversas tonalidades debidas principalmente a la presencia de impurezas. El cuarzo es un mineral que presenta una gran estabilidad mecánica y química por lo que es un componente esencial de muchos tipos de rocas. Así, en las rocas ígneas, es un componente principal de todas las rocas acidas y solo falta en las rocas ultrabásicas; también es un mineral esencial de numerosas rocas sedimentarias y metamórficas.

– Feldespatos: Su estructura está constituida por una red tridimensional de tetraedros SiO4 y A1O4. Los minerales de este grupo presentan una simetría baja por lo que cristalizan en el sistema monoclínico o en el triclínico. Dentro de los feldespatos podemos encontrar dos grandes grupos: el de los feldespatos potásicos y el de las plagioclasas.

o Grupo de los feldespatos potásicos: presentan tres polimorfos (ortoclasa, sanidina y microclina) con propiedades comunes; así, su dureza es de 6 y su densidad oscila entre 2,54 y 2,62. El brillo es vitreo y sus colores son generalmente claros y. a veces, rojizo. Estos feldespatos son minerales esenciales de muchas rocas, pero principalmente como componente esencial de las rocas ígneas.

o Grupo de las plagioclasas está constituido por feldespatos que forman una serie isomorfa, cuyos extremos son la albita y la anortita. Cristalizan en el sistema triclínico. Su dureza es de 6 y su densidad oscila entre 2,61 y 2,76. Su color es blanco y el brillo está entre vitreo y nacarado. Son minerales importantes en la composición de las rocas ígneas, sedimentarías y metamórficas, si bien presentan especial interés como minerales esenciales en las rocas ígneas.

3. MINERALES Y ROCAS DE INTERÉS ECONÓMICO

Los yacimientos minerales representan acumulaciones o concentraciones de minerales con un interés económico, el cual viene dado por su utilidad y por la escasez o dispersión que presentan tales substancias en el conjunto de la litosfera. En un yacimiento se distingues dos partes: la mena, que es la que tiene interés económico, y la ganga, que está constituida por las substancias que aparecen en el yacimiento pero sin interés económico.

Las rocas aflorantes que tienen un interés económico están representadas por casi toda la totalidad de las rocas ígneas, metamórficas y sedimentarias, aunque existe una variación en su porcentaje de explotación según el tipo de necesidad que la sociedad reclama para su utilización.

Un caso especial de explotación de un yacimiento con interés económico es el representado por los yacimientos petrolíferos. Sus características particulares, tanto de formación como de acumulación, merecen un punto independiente, el cual se desarrollará al final de este apartado.

A continuación, se describen los principales minerales y rocas de interés económico.

Minerales de interés económico

Se pueden dividir en dos grupos: minerales metálicos y/armadores de menas, los cuales son especialmente interesantes por sus implicaciones económicas en la extracción de diferentes elementos metálicos, y minerales de interés económico.

Minerales metálicos y formadores de menas

– Calcopirita: Cristaliza en el sistema tetragonal. Tiene un brillo metálico y el color es amarillo latón o dorado con tonos marrones. Es una mena de cobre que se emplea para la fabricación de tuberías, monedas, circuitos eléctricos, latón y bronce.

– Esfalerita: Cristaliza en el sistema cúbico. El brillo oscila entre el no metálico al submetálico. El color varía de amarillo a marrón o negro. Es una mena de cinc para fabricar latón, galvanizados y baterías.

– Galena: Cristaliza en el sistema cúbico. El brillo es metálico y el color es gris plateado. Es una mena de plomo, con el que se fabrican vidrios, baterías de coche, pintura y escudos protectores de radiación.

– Malaquita: Cristaliza en el sistema monoclínico. El brillo oscila entre no metálico a mate. El color es verdoso. Es una mena de cobre, con el que se fabrican tuberías, monedas, latón y bronce.

– Magnetita: Cristaliza en el sistema cúbico. El brillo es metálico y el color va desde el gris plateado a negro. Los imanes atraen a este mineral. Es una mena de hierro; se utiliza para fabricar acero, latón, clavos, vehículos, etc.

– Oligisto: Cristaliza en el sistema trigonal. El brillo es metálico a no metálico. Su color es gris plateado, negro o rojo ladrillo. Se utiliza como pigmento rojo y es mena de hierro, fabricándose herramientas de acero, vehículos, etc.

– Pirolusita: Cristaliza en el sistema tetragonal. El brillo es metálico y el color es negro. Es mena de manganeso, que se utiliza para la fabricación de acero. Se comporta como agente oxidante y desinfectante. También se utiliza como colorante de vidrio, cerámica y ladrillos.

– Pirita: Cristaliza en el sistema cúbico. El brillo es metálico y el color es amarillo latón. Se utiliza para la obtención de ácido sulfúrico, así como para desarrollar fertilizantes e insecticidas.

– Cinabrio: Cristaliza en el sistema romboédrico. El brillo es adamantino y su color es rojizo. Es mena de mercurio, utilizándose en la fabricación de aparatos de precisión.

Minerales de interés económico

– Apatito: Cristaliza en el sistema hexagonal. El brillo es no metálico y el color es muy variable. Se utiliza como gema (transparente) y en fertilizantes y pesticidas.

– Cianita: Cristaliza en el sistema triclínico. El brillo es no metálico y el color varía desde el azul al gris o blanco. Se utiliza en la elaboración de cerámicas de alta temperatura.

– Estaurolita: Cristaliza en el sistema monoclínico. Su brillo es no metálico y su color es marrón. Algunas maclas en cruz se utilizan como gemas.

– Granate: Cristaliza en el sistema cúbico. Su brillo es no metálico presenta una amplia gama de colores. Se usa como abrasivo y algunas variedades como gema.

– Sillimanita: Cristaliza en el sistema rómbico. El brillo es no metálico y el color puede ser marrón, blanco o gris. Se utiliza en la elaboración de cerámicas refractarias.

– Baritina: Cristaliza en el sistema rómbico. El brillo es no metálico y el color oscila entre incoloro a blanco. Se usa en lodos de sondeos, pinturas, cosmética, vidrio y como fuente de bario.

– Corindón: Cristaliza en el sistema hexagonal. El brillo es no metálico; su color puede ser azul, rojo o marrón. Se usa en polvo como abrasivo; las variedades roja (rubí) y azul (zafiro) son gemas.

– Fluorita: Cristaliza en el sistema cúbico. El brillo es no metálico y es incolora o coloreada de gris a púrpura, amarillo o azul, a veces simultáneamente. Se utiliza como fundente en la industria del acero, como material óptico y como fuente de flúor.

– Grafito: Cristaliza en el sistema hexagonal. El brillo es metálico y su color oscila entre el negro y el gris plateado. Se usa como lubricante, minas de lapicero y cañas de pescar.

– Diamante: Cristaliza en el sistema cúbico. El brillo es adamantino y su color varía en función de las impurezas que contenga, aunque es fundamentalmente incoloro. Tiene gran valor como piedra preciosa y para usos industriales como abrasivo.

– Magnesita: Cristaliza en el sistema trigonal. Su brillo es no metálico y presenta colores blancos, grises o pardos. Se utiliza en la fabricación de ladrillos refractarios y como fuente de magnesia en productos químicos industriales.

– Talco: Cristaliza en el sistema monoclínico. Su brillo es no metálico. El color varía entre gris, blanco, verde pálido o marrón. Se utiliza en la elaboración del polvo de talco, maquillaje, cerámicas, pinturas y esculturas.

– Serpentina: Cristaliza en el sistema monoclínico. El brillo es no metálico y su color es muy variable. Las variedades fibrosas se utilizan para fibras resistentes al fuego, tejas y guarniciones de freno.

Rocas de interés económico

Casi todas las rocas ígneas, metamórficas y sedimentarias tienen un interés económico por el cual son, en gran medida, explotadas industrialmente.

Entre las rocas ígneas, el granito, el basalto, el gabro y la pendolita son utilizadas como rocas ornamentales y para la fabricación de áridos, los cuales son de gran importancia en la industria de la construcción. Las rocas piroclásticas suelen ser usadas como abrasivos o en cosmética, como en el caso de la piedra pómez.

Las rocas metamórficas, como las pizarras, gneises, mármoles, etc. tienen aplicaciones fundamentalmente ornamentales.

En cuanto a las rocas sedimentarias, y dada la gran variedad genética que presentan, son utilizadas de muy diversas maneras. Por lo general son empleadas como elementos ornamentales, aunque algunas de ellas, como por ejemplo la caliza, son utilizadas en la industria de la construcción como áridos y abrasivos. La mayoría de las rocas sedimentarias contienen cierta cantidad de materia orgánica como residuo resultante de la descomposición de vegetales y animales, cuyos restos fueron incorporados a los sedimentos. Así, los carbones son rocas ricas en carbono que proceden de la transformación de restos vegetales, los cuales son fácilmente reconocibles. Químicamente están constituidos por carbono, hidrógeno, oxígeno, nitrógeno y otros componentes menores. Se trata de rocas de alto contenido energético y fácilmente combustibles, por lo cual presentan un gran interés económico.

Los carbones se forman en diferentes medios continentales y de transición, siendo los más frecuentes los parálicos (costeros), lagoon, marismas y llanuras deltaicas. Están constituidos por sustancias húmicas que proceden de la descomposición de la lignina, celulosa y proteínas de vegetales. Los carbones húmicos se forman a partir de turba originada en bosques pantanosos o en marjales. La turba se origina en áreas donde el nivel freático alcanza la capa del suelo, de tal manera que la materia vegetal se transforma en condiciones reductoras, lo cual impide su descomposición total.

La formación del lignito, a partir de la turba, implica un enterramiento, a profundidad entre 200 y 400 m, y un conjunto de transformaciones producidas en ausencia de aire. Entre el lignito y la hulla existe una serie de términos intermedios y la formación de ésta implica una serie de transformaciones complejas que tienen lugar lentamente en condiciones de mayor presión y temperatura (entre 100 y 200°C).

La formación de la antracita, a partir de la hulla, es un proceso gradual. Las transformaciones que dan lugar a la antracita suelen considerarse ya dentro del campo del metamorfismo.

Hidrocarburos naturales: el petróleo

Los hidrocarburos se presentan en la naturaleza de diversas formas. En forma sólida, asociado a rocas, principalmente en las pizarras bituminosas, o bien en forma de líquida o gaseosa constituyendo el petróleo, el cual, y dada su importancia en todos los ámbitos industriales y económicos, será descrito a continuación.

El petróleo, al no ser una sustancia sólida, no es propiamente una roca. Es una sustancia fluida compuesta por una mezcla compleja de hidrocarburos y otros componentes menores. El denominado “petróleo crudo” es un líquido de pardo a negro menos denso que el agua. La composición del petróleo varía con la edad, la temperatura de enterramiento y con el medio sedimentario. Con respecto a éste último factor, los petróleos superficiales aparecen en la mayoría de los casos en medios continentales, mientras que los profundos corresponden con mayor frecuencia a medios marinos. Otros factores que influyen son la acción de las bacterias, que metabolizan algunos hidrocarburos la acción del agua, que moviliza los hidrocarburos más solubles y la oxidación. Los mayores yacimientos aparecen en rocas mesozoicas y terciarias.

El origen del petróleo es, en la actualidad, unánimemente admitido. Se forma en determinadas rocas, denominadas “rocas madre”, normalmente lutitas (s. 1.) o margas con mucha materia orgánica. Luego emigra hasta quedar entrampado en otras rocas distintas, de permeabilidad alta, denominadas “rocas almacén”, que son generalmente areniscas o calizas. A veces puede escapar y alcanzar la superficie, oxidándose y originándose acumulaciones de “asfalto”, que es una sustancia blanda de color pardo o negro.

La formación del petróleo implica una producción importante de materia orgánica y un enterramiento, en un medio reductor, en el que no existan organismos destructores. Los organismos implicados en la formación del petróleo pueden ser relativamente sencillos; así, los petróleos precátnbricos se formaron probablemente a partir de acumulaciones de algas. Otros organismos que juegan un papel importante en el origen del petróleo son los animales planctónicos, tales como los foraminíferos. El enterramiento requiere que se alcancen temperaturas superiores a los 50°C, a las cuales se favorece el desarrollo de reacciones en el kerógeno (materia orgánica insoluble en los disolventes orgánicos ordinarios). Con el aumento de la temperatura la generación de petróleo crece hasta alcanzar un máximo, a partir del cual decrece, a la vez que aumenta la generación de gas. El intervalo de temperatura para el cual se genera mayor cantidad de petróleo está entre los 70 y los 100°C. El gas que se genera es al principio húmedo, pero cuando la temperatura supera los 150°C, comienza a generarse gas metano seco.

El enterramiento del carbón y del kerógeno puede conducir a la generación de abundante gas, pero a poco petróleo.

El petróleo se utiliza como materia prima en la elaboración de productos con diferente refinado, obteniéndose gasóleos y gasolinas. De los hidrocarburos pesados se obtienen productos que se utilizan en multitud de industrias, que van desde las asfálticas hasta las químicas, las cuales elaboran una gran cantidad de productos que son utilizados en la vida diaria.

4. BIBLIOGRAFÍA

– Agueda y Anguita. Geología. Editorial rueda.

– Klein. Manual de mineralogía (basado en la obra de J D Dana) editorial reverte 1996